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domingo, 19 de abril de 2026

Regreso al International

 Crónica desde Berlín: Renace el mítico cine International





Reapertura del Kino International tras los trabajos de remodelación. / Gemma Casadevall

Gemma Casadevall    Berlín28 MAR 2026 8:00

Icónico, protegido por el sello que lo avala como parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad y, pese a todo, durante unos años amenazado de extinción: el Kino International, para muchos, la mejor sala de cine de corte clásico de Berlín, reabrió con la primavera su gran pantalla. Se han invertido casi dos años en dotarlo de la mejor tecnología, renovar su patio de butacas y también la hermosa barra de bar con vistas al igualmente legendario 'Moskau Cafe', o 'Mockba', en la acera de enfrente y envuelto entre 'Plattenbauten', los bloques de viviendas característicos de la extinta República Democrática Alemana, la RDA comunista.


Vistas desde el cine Kino International. / Gemma Casadevall

Se ha renovado a fondo, pero ahí están sus revestimientos de madera, las imponentes lámparas de su vestíbulo y sus empinadas escalinatas. Nada delata intromisiones contranatura en el estilo con que abrió sus puertas en 1963, dos años después de la construcción del Muro de Berlín. Por entonces, esa gran arteria del sector comunista no se denominaba ya 'Stalinallee', como se la bautizó en 1949, año fundacional de la RDA, en honor al “dictador rojo”. Había adoptado su apellido marxista.

De producción estrella a proscrita

En el International se estrenaron por estos tiempos filmes como 'Spur der Steine', una película que de producción estrella de la RDA pasó a quedar proscrita por apreciarse en ella "tendencias contrarias al socialismo". Tras la caída del muro berlinés, en 1989, el legendario cine de la órbita germano-oriental se revitalizó para convertirse en una de las salas por las que discurre la Berlinale. En poco tiempo se convirtió en la preferida de muchos cinéfilos alérgicos a la estética multicine.

Ahí se proyecta ahora 'Gelbe Briefe' ('Yellow Letters'), del berlinés Ilker Catak y Oso de Oro de la última edición de la Berlinale. A primera vista no se la identifica como una película alemana. Discurre entre Berlín y Hamburgo, pero se habla en turco y traslada a suelo germano el autoritarismo practicado por la Turquía que podría ser la de Recep Tayyid Erdogan. Su director es uno de tantos ciudadanos germano-turcos, como Fatih Akin, el cineasta que con 'Contra la pared' alzó el hasta ahora había sido el último Oso de Oro alemán, en 2004.

La reapertura del International es algo más que la recuperación de un cine emblemático. Es testigo y parte de la historia de Berlín. De su reestreno se espera que se revitalice el triángulo formado entre el cine, el 'Moskau Café' y el 'Mokka Milch Eisbar', su equivalente como cafetería y heladería. Ahí iban a bailar y ligar los ciudadanos germano-orientales, en la avenida con la que el régimen exhibió poderío, pero que de alguna manera se burló de los propósitos institucionales para llenarse de vida propia. A la reapertura del International seguirá en pocas semanas la del 'Mokka Milch Eisbar'.

Escaparates vacíos bajo protección patrimonial

El International fue la perla de la Karl-Marx-Allee. El edificio, como sus vecinos, está bajo protección patrimonial. Pero ese sello no ha garantizado la supervivencia de otros locales emblemáticos, como la 'Karl-Marx-Buchhandlung', la imponente librería de la que apenas pervive su nombre plasmado sobre su fachada. El rótulo sigue ahí, también por imperativo patrimonal. Pero ahora alberga un local dedicado al interiorismo. Son muchos los escaparates de la Karl-Marc Allée que quedaron vacíos. Alguno se ha reconvertido en galería de arte. Otros esperan a un nuevo dueño o funcionan para determinados eventos, como el 'Moskau Café'.

El rótulo de la extinta librería Karl Marx Buchandlung. / Gemma Casadevall

Conviene no confundir la Karl-Marx-Allee, entre la Alexanderplatz y el distrito de Lichtenberg, con la Karl-Marx-Strasse, una bulliciosa calle del barrio por excelencia de la inmigración, Neukölln, en el otro extremo de la ciudad. La Allee es una avenida imponente de estética moscovita. Su casi homónima de Neukölln es una calle trufada de comercios turcos, árabes o de otras procedencias. Ambas comparten la amenaza de la especulación inmobiliaria derivada de la llegada de los 'expat', los residentes extranjeros con un nivel de ingresos superior al de los habitantes de la zona. Sean inmigrantes de segunda o tercera generación, como en Neukölln; sean jubilados de la antigua zona germano-oriental, con pensiones más bajas que sus conciudadanos del oeste.


Manifestación contra la especulación inmobiliaria en el barrio. / Gemma Casadevall

De los tanques soviéticos a las marchas de hoy


Por la actual Karl-Marx-Allee desfiló en 1945 el Ejército Rojo, el primero entre las potencias aliadas que entró en Berlín, pocos días después del suicidio en su búnker de Adolf Hitler. Entonces se llamaba aún Frankfurter Alle. El arquitecto Hermann Henselmann convirtió sus 2,3 kilómetros de largo en lo sigue siendo ahora: un exponente del ideal arquitectónico socializante, entre edificios públicos y bloques de 'Plattenbauten'.

En 1951 se aprobó su Plan de Reurbanización. Dos años después, los tanques soviéticos desfilaron de nuevo por la avenida. Esta vez, para sofocar la Revuelta del 17 de junio de 1953 contra el régimen. Lo que empezó como una protesta contra las condiciones laborales y de vida se extendió a 700 ciudades de todo el país. Fueron cinco días de disturbios, que dejaron un centenar de muertos y decenas de miles de detenidos.

La Karl-Marx-Allee actual se mueve al ritmo de otro tipo de marchas. Las movilizaciones de asociaciones vecinales, sindicatos y grupos izquierdistas reclamando la expropiación de grandes inmobiliarias para ampliar el menguante parque de vivienda protegida y evitar el arrinconamiento de sus residentes de toda la vida. O el desfile más multicultural de Berlín, Karneval der Kulturen, que se celebra todos los años en mayo y que ya en 2025 dejó su circuito habitual, en el multiétnico barrio de Kreuzberg, para discurrir por la espaciosa avenida de apellido marxista. Para entonces, a la sesión de cine en el International le acompañará la visita obligada al 'Mokka Milch Eisbar'.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Seguiremos informando

 

El ministro alemán de Cultura desata una tormenta política por presunta censura a librerías izquierdistas



El ministro de Cultura alemán, Wolfram Weimer. / EPC

 Gemma Casadevall    Berlín11 MAR 2026 

El escándalo desatado en Alemania por las presiones políticas sobre la Berlinale apenas había amainado cuando saltó una nueva ofensiva o presunta censura desde el ministerio de Cultura, esta vez contra tres librerías izquierdistas. El titular del departamento, Wolfram Weimer, miembro de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que lidera el canciller Friedrich Merz, ha optado por cancelar la entrega del Premio Nacional a los Libreros Alemanes, al "percibir" entre los nominados a pequeñas librerías independientes sospechosas de activismo. Sus sospechas se amparan en informes de los servicios secretos de Interior. A una de las librerías se le atribuye una cercanía remota con la Fracción del Ejército Rojo (RAF), la banda terrorista anticapitalista que se disolvió hace más 30 años; en otra, por unas pintadas contra la policía en su fachada, que según el diario 'Süddeutsche Zeitung' tampoco eran recientes.

El hecho de que Weimer recurriera al espionaje para sustentar decisiones políticas desató críticas del ámbito de la cultura. Que el paso siguiente consistiera en suprimir el acto festivo de entrega de esos premios, previsto para el 19 de marzo en la Feria del Libro de Leipzig, ha provocado estupor. La Federación Europea e Internacional de Libreros ha emitido una protesta, mientras que el jurado del Premio se ha distanciado de la decisión del ministro.

El Premio a los Libreros, con dotaciones de entre 7.000 a 25.000 euros, se reparte en distintas categorías entre 118 librerías. El jurado independiente designa a los nominados, entre los cuales Weimer "detectó" a estos establecimientos de signo izquierdista. Se trata 'Golden Shop', 'Rote Strasse' y 'Zur schwankenden Weltkugel', en las ciudades de Bremen, Göttingen y Berlín. La presencia de esos libreros en Leipzig, segunda feria en importancia tras la de Fránkfurt, habría sido dañina, según Weimer. Tras la supresión del acto, el ministerio de Cultura anunció que los premiados recibirán su dotación por otras vías.

Segundo escándalo del año


El revuelo en torno a esta decisión sigue a la movilización del mundo del cine, nacional e internacional, contra las presiones ejercidas por Weimer sobre la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle. El festival de cine berlinés, celebrado el pasado febrero, estuvo dominado de principio a fin por controversias políticas.

Primero se imputó a la Berlinale "silenciar el genocidio de Gaza" por sujetarse a la línea del gobierno alemán del compromiso inquebrantable con Israel. Jugó en ello un notable papel una torpe respuesta dada por el presidente de su jurado internacional, Wim Wenders, según el cual los cineastas no deben sentirse obligados a pronunciarse sobre este tipo de cosas. La cuestión sacudió todo el festival, que culminó con el escándalo generado en la gala de entrega de premios. Uno de los galardones, el de la mejor ópera prima, fue para el cineasta sirio-palestino Abdallah Alkhatib, quien subió a recibirlo con banderas palestinas y acusó al gobierno alemán de "complicidad" con el genocio de Gaza.

Weimer convocó una reunión de urgencia del consejo de Cultura, presuntamente para cesar a Tuttle. Se produjo una movilización inmediata a favor de la directora. Hubo una carta de apoyo de la Academia del Cine Europeo, de la que Wenders fue co-fundador; unas 700 personalidades del mundo del cine, alemanas y del resto del mundo, incluido Israel, se sumaron a ese respaldo, lo mismo que el PEN-Club y la plantilla de la Berlinale. Finalmente Tuttle seguirá en su puesto, aunque sujeta a una especie de foro consultivo y a un código de conducta.

En medios alemanes se recuerda que el propio Weimer, con menos de un año en el cargo, tiene un notable lamparón en su expediente. A finales del año pasado salieron a relucir sus vínculos con un grupo mediático que lleva su apellido y que organiza actos con políticos de alto nivel. El grupo recibe generosas subvenciones públicas. El ministro está desvinculado formalmente de las estructuras del grupo. Pero su apellido sigue ahí.

domingo, 1 de febrero de 2026

Sin salir del Kiez


Crónica desde Berlín: De catedral del tecno a nueva filmoteca alemana



Berlín Nueva Filmoteca de Berlín en el antiguo E-Werk. / Gemma Casadevall

 Gemma Casadevall    Berlín01 FEB 2026 8:00

"La gente y la industria están cansadas de ver las mismas pelis. 'Sirat' no es una peli más, es una experiencia, un evento. Una peli que convierte la sala de cine en un lugar para la catarsis". Así explicaba el cineasta franco-español Oliver Laxe las claves del éxito de 'Sirat', una película insólita con cifras récord de nominaciones dentro y fuera de España. Laxe lo resumía así, de paso por Berlín, pocas horas antes de la gala de la Academia del Cine Europeo. Su ‘peli’, como la llama, acaparó cinco premios en la categoría de técnicos y fotografía -entre ellos, el del sonido, para su impactante y desgarrado rave.

Para una de las históricas catedrales del tecno berlinés, ‘E-Werk’, el rave pasó a la historia con el cambio de milenio. Cerró sus puertas como templo del tecno y señal de identidad de nuevo Berlín surgido de la caída del Muro, en 1989. Otros clubes emblemáticos han vivido su propia agonía; la categoría de templo la ocupa ahora 'Berghain'.

Que 'E-Werk' ya no sea lugar de culto no significa que no busque la inmersión. O el evento, según la definición de Laxe. Tras la fachada de ladrillos rojos de la histórica planta energética industrial, levantada en los años 20, ha encontrado asilo la 'Deutsche Kinemathek', la Filmoteca alemana.



Foto de la nueva filmoteca de Berlín. / Gemma Casadevall

Hace año y medio, la institución quedó en tierra de nadie. Expiró su contrato de arriendo en el edificio de acero y cristal de varias plantas que ocupó frente a la sede de la Berlinale. La filmoteca parecía condenada a su propia agonía. Ahora lanza su batalla por la supervivencia a través de 'Screentime'. Ese es el nombre que recibe la instalación y proyecciones repartidas entre varios espacios de la planta baja de 'E-Werk'. Del tecno berlinés se pasó a recorrer, año a año, más de un siglo de historia del cine alemán. Ahí van discurriendo escenas emblemáticas de F. W. Murnau, Fritz Lang, Rainer Werner Fassbinder y muchos otros nombres legendarios identificables como propios de una filmoteca alemana. Por supuesto también están representados héroes menos remotos, como Wim Wenders, Tom Tykwer, Christian Petzold o Fatih Akin.

Inmersión como alternativa a la vitrina

La nueva filmoteca quedó inaugurada en la segunda quincena de enero, con un fin de semana de puertas abiertas. Quien acudió pensando que en su interior encontraría la exposición permanente que tuvo la anterior Kinemathek de la Potsdamer Platz, entre vestidos icónicos de Marlene Dietrich y demás piezas de su legado quedó decepcionado.

"Todo ese legado está almacenado. Quién sabe cuándo volverá a ser exhibido en su totalidad", explica Heidi Zapke, responsable de comunicación de la Kinemathek. Se exhiben apenas un par de trajes y algunos documentos, como una carta de David Bowie a Marlene en representación de ese legado ahora conservado en el archivo.

'Screentime' es un evento inmersivo, no una exposición. No se trata de pasear entre vitrinas, sino de sentarse y asistir a las proyecciones. El espacio se convertirá en sala de cine durante la próxima Berlinale para la sección 'Retrospectiva'. En mayo ofrecerá su primera exposición. Aunque tampoco entonces exhibirá, advierte Zapke, el enorme legado de su archivo. Entre las proyecciones y el concepto de evento de 'E-Werk' buscará la filmoteca una nueva vida. Dispone de diez años -los previstos en el nuevo contrato de arriendo- para lograrlo.

El fin de semana inaugural fue su tarjeta de presentación. Se formaron colas ante su acceso, como no veía el 'E-Werk' desde sus tiempos del tecno. Durante la Berlinale, del 12 al 22 de febrero, espera ganar en proyección internacional. La retrospectiva del festival de cine de este año incluye títulos como el 'Allemagne année 9 neuf zéro' de Jean-Luc Godard. Será una inmersión en concepto de evento actualizado.

En las antípodas del multicine

En pos de la supervivencia están asimismo los cines de barrio –Kiez, en alemán-- que aprovechan el tirón del festival para recordar que siguen ahí. Muchos de ellos no han superado el parón de la pandemia. Como viene haciendo desde hace unos años, la Berlinale prestará una alfombrilla roja en formato reducido a salas como 'York', en el multiétnico barrio de Kreuzberg, 'Xenon', en el vecino de Schöneberg, o 'Casablanca', en el extrarradio. Es una selección entre la larga lista de salas como Babylon, Kurbel, Eiszeit, Sputnik o Zeiss-Grossplanetarium que se reparten por la capital alemana. Ofrecen programas ambiciosos, preferentemente en versión original con o sin subtítulos, en salas a veces diminutas y con estéticas en las antípodas del multicine o Cinemaxx.

Un año más, durante la Berlinale habrá un pase especial en la cárcel de Plötzensee. Es un evento único, en que se reclama del espectador que deje todas sus pertenencias, móvil, etc en los cajetines tras cruzar el portalón de alta seguridad, tal como hacen los familiares o amigos que visitan a su reo.


El 'Berlinale Goes Kiez' -o 'La Berlinale va al barrio'- es una forma de darse ánimos frente a la dura competencia. Durante la Berlinale bullen de actividad. El resto del año plantan cara al streaming doméstico y las plataformas. También ahí hay goteo anual de cierres. Las que siguen en pie representan la batalla por el cine como evento, lo que solo puede darse, a su parecer, desde la experiencia colectiva de ver una película en sala.



Colas para acceder a la prisión de Plötzensee en Berlín / Gemma Casadevall

martes, 20 de enero de 2026

La previa, como género

 La Berlinale pone a varios 'reincidentes' en busca del Oso, con Wenders en el jurado




Elle Fanning, Isabelle Huppert y Amy Adams estarán en la Berlinale 2026. / EPC

  Gemma Casadevall    Berlín20 ENE 2026 


Juliette Binoche, Amy Adams, Elle Fanning, Channing Tatum, Pamela Anderson y hasta una nieta de Elvis Presley, Riley Keough, son algunas de las estrellas a las que se espera ver sobre la alfombra roja de la próxima Berlinale, que llevará un total de 22 películas incluidas en la lucha por el Oso de Oro. Fuera de concurso acudirán filmes con Isabelle Huppert, John Turturro y Steve Buscemi. Y en el apartado de homenajes se dará el Oro de Honor a la versátil y guerrera Michelle Yeoh, a la que la directora del festival, Tricia Tuttle, identifica como un "talento rompedor de fronteras geográficas, lingüísticas o cinematográficas". Corresponderá la tarea de repartir los Osos al jurado internacional presidido por Wim Wenders, otra mediática presencia bajo su 'cielo' berlinés.

Tuttle, en su segundo año al frente del festival, reveló este martes el programa al completo de la Berlinale que arrancará el próximo 12 con el estreno mundial, aunque fuera de concurso, de 'No Good Men', de la directora afgana Shahrbanoo Sadat. Entre las películas seleccionadas para la competición destaca la escasa presencia del producciones identificables como "de Hollywood", la apuesta por el llamado cine de autor y el alto número de reincidentes -hasta catorce- o cineastas que ya anteriormente presentaron sus películas en su Berlinale, en algunos casos en la sección oficial.

Potencial latinoamericano


Por segundo año consecutivo no habrá ningún director español en la competición oficial. Pero eso no es tan insólito en el festival berlinés, como tampoco lo es su reconocida preferencia por América Latina. Hay tres películas a competición dirigidas por cineastas latinoamericanos: 'Rosebush Pruning', del brasileño Karim Aïnouz -luchador por el Oso en 2014 con 'Praia do Futuro'-, que interpretan Elle Fanning y Pamela Anderson; 'Moscas', del mexicano Fernando Eimbcke --premio especial del Jurado en 2008 con 'Lake Tahoe'-- y 'Josehine', de la brasileño-estadounidense Beth de Araujo, con Channing Tatum entre sus protagonistas.

También buscarán su puesto en el palmarés cineastas como el húngaro Kornel Mundruczo, con 'At the Sea' que interpreta Amy Adams, así como Lance Hammer, con 'Queen at Sea' y Juliette Binoche enfrentada a los dilemas de la demencia. El cine de animación estará representado por la japonesa 'A new dawn', de Yoshitoshi Shinomiya. Y el apartado de biopics. por 'Everybody Digs Bill Evans', del británico Grant Gee, consagrado al legendario pianista de jazz. Otros cineastas a concurso son Ilker Catak, Emin Alper, Hanna Bergholm Angela Schanelec, Warwick Thornton, Alain Gomis, Anthony Chen, Markus Schleinzer y Hanna Bergholm.

En la selección hay más cine calificable como "familiar" que político, explicó Tuttle en su presentación. Habrá historias de amor o de amor propio, comedias, incluso un western, con lo que la directora del festival quiere plasmar la diversidad del cine actual. Que no haya mayor acento político es algo un tanto insólito en la Berlinale. Pero para Tuttle lo importante es plasmar la "diversidad" del cine actual.

Presencias fuera de concurso

Al cine español se le reservan puestos de relevancia tanto en la pujante sección 'Special Series', a través de 'Ravalear', de Pol Rodríguez e Isake Lcuesta, así como en Panorama, la segunda en importancia de la Berlinale, con la opera prima de Ian de la Rosa 'Iván & Hadoum'.

A Huppert se la verá como 'La condesa sangrienta', en Berlinale Special. A Turturro y Buscemi, en 'El único carterista vivo en Nueva York', en ese mismo apartado. La dirección de la Berlinale, de acuerdo a su costumbre, anunciará más adelante o incluso ya con el festival en marcha quiénes entre el cúmulo de estrellas potencial acudirán finalmente a Berlín.



sábado, 17 de enero de 2026

Regreso a la Haus der Kulturen der Welt

 'Valor sentimental' se corona como mejor película europea y 'Sirat' acapara méritos por su impactante técnica




Los actores Stellan Skarsgard y Elle Fanning en un fotograma de 'Valor sentimental'. / Kasper Tuxen Andersen/Elastica Films

 Gemma Casadevall   17 ENE 2026 

La película española "Sirat", un desgarrado "road movie" a impactos de "rave", acaparó cinco premios de la Academia del Cine Europeo, que dio el galardón al mejor filme del año a "Valor Sentimental", del danés Joachim Trier. El cine europeo, desde su sede en Berlín, repartió así honores entre la solidez del cine escandinavo y la valentía, rebelde e innovadora representada por Oliver Laxe y su equipo de "Sirat".

'Valor sentimental' partía como favorita y le dio, además, el premio al mejor director a Trier. También ganó el correspondiente al mejor actor el sueco Stellan Skarsgard, por su magistral trabajo como carismático, genial y también terrible padre ausente de regreso al hogar. Y a una de estas "hijas" en la película, la noruega Renate Reinsve, le correspondió el de mejor actriz. Fue un triunfo nada inesperado para Trier, cuya película además se llevó el de mejor guión y a la música original.

El premio al mejor director para Trier dio ocasión a ver de nuevo juntos a "Los Javis", encargados de entregarlo en su reaparición en público tras su separación.

'Sirat' abrió su caja de los honores con el premio a la mejor dirección artística, para Laia Ateca. Le seguió el de mejor sonido, por la inmersion en el 'rave' que logran Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas. Luego sumó el de mejor montaje, para Cristóbal Fernández y el del cásting, para Nadia Acimi, Luis Bértolo y María Rodrigo. A los cuatro premios técnicos siguió un quinto, esta vez de rango "principal": el de fotografía, que fue para Mauro Herce.

Consagración europea para el equipo de Laxe


Laxe había llegado a Berlín con la sensación de un 'regreso al hogar europeo', como explicó horas antes de la gala. Acudía también con cómputo récord de nominaciones para la gala de cine europeo. Luchaba por el máximo galardón, el de dirección y el de actor, más los denominados técnicos. Su "peli", como la llama, es radical e intensa. Obtuvo ya el Premio del Jurado de Cannes 2025, varias nominaciones a los Globos de Oro, está en la carrera hacia los Óscar y se encamina a los Goya.

"Deberíamos dejar de lado el lenguaje belicista, lo de colocar titulares de 'arrasa' o 'se va de vacío' para definir el éxito o el fracaso", advirtió Laxe. El director franco español (1982) defiende que el público alcanzado con "Sirat", tanto en proyecciones en sala como en plataformas, significa que "ya hemos ganado".

La película, interpretada por un actor más que rodado, Sergi López, junto a neófitos arrancados de la vida misma, ha impactado tanto en espectadores no cinéfilos como en severos jurados. El eje es Luis, el padre que se pierde con su hijo en una "rave" Marruecos. Recorre sucesivos desgarros, de los que es casi imposible seguir vivo.

"Es una peli que habla de nuestros miedos, de nuestros deseos de cambio, de nuestra necesidad de trascendernos", explicó Laxe a El Periódico, unas horas antes de la gala. Hace 10 o 15 años no hubiera entrado en la carrera de los Óscar, reconoce. Pero ahora aparece como un "reflejo de nuestro tiempo" o como una "terapia de choque". Ha devuelto al público joven a las salas de cine, convertidas en espacio para la inmersión en su “película evento”. Expone un dolor y unas heridas que, en lugar de cicatrizar, conviven con la muerte.

Liv Ullmann, una homenajeada anti-Trump

Al margen del triunfo de "Valor sentimental", el cine escandinavo protagonizó también el apartado de homenajes a través del premio a toda la carrera que recibió Liv Ullmann, la actriz y directora noruega, durante un tiempo pareja del director sueco Ingmar Bergman, uno de los fundadores de la Academia del Cine Europeo.

Ullmann recibió el premio de manos de otra mujer poderosa en la historia del cine europeo, Juliette Binoche, presidenta de la Academia. Ullmann no dejó pasar la ocasión y aludió sobre el escenario a lo que, para muchos noruegos, es una afrenta: que la ganadora del Nobel de la Paz 2025, la líder de la oposición venezolana María Corina Machado, haya entregado su medalla al presidente Donald Trump. "Soy noruega. Nosotros damos el Nobel a una persona… ¿y esa persona lo da a otro? Si van a despreciarlo, deberíamos quitárselo", dijo, entre ovaciones a sus méritos y a esa frase.

A Ingmar Bergman y a una cuarentena de cineastas europeos se debe la fundación de la Academia, en 1989. Fue la respuesta continental a Hollywood y colocó su sede en el Berlín de Wim Wenders, otro histórico de la Academia. De acuerdo a la tradición, la capital alemana recibe la gala con periodicidad bianual. En los años alternos ha discurrido por ciudades como París, Roma, Varsovia, Barcelona, Malta o Reikiavik.   

Las ediciones berlinesas suelen tener un aire de regreso a los orígenes y de antesala de su festival de cine, la Berlinale, que se abrirá el próximo dia 12 de febrero. A Wenders le corresponderá presidir el jurado internacional que repartirá los Osos del festival.   













La gran Conxita, Gemma y otras chicas de gala

viernes, 2 de febrero de 2024

El peso de la culpa alemana

 El debate sobre el supuesto antisemitismo de la Berlinale alcanza a un cineasta israelí, amenazado de muerte




El israelí Yuval Abraham (izquierda) y el palestino Basel Adra, en el momento de recoger el premio en la Berlinale, el pasado 24 de febrero / AP / MARKUS SCHREIBER


Gemma Casadevall

"Recibo amenazas de muerte y he tenido que cancelar mi vuelo de regreso. Esto me ocurre desde que medios israelíes y alemanes calificaron absurdamente de antisemita mi discurso en la Berlinale", escribía desde X -antes Twitter- el director de cine israelí Yuval Abraham, premiado en el festival de cine Berlín junto con su colega palestino Basel Adra por su documental 'No other Land'. La película, un documental sobre la demolición de poblaciones palestinas en Cisjordania por excavadoras y ejército israelíes, ganó el premio al mejor documental de la Berlinale y el del público de la sección Panorama.
El palmarés ya es historia -el Oso de Oro fue para la franco-senegalesa 'Dahomey', centrado en la descolonización de los museos africanos-. Pero lo ocurrido en la gala de los premios ha levantado ampollas en Alemania, país que practica, por responsabilidad histórica, el apoyo incondicional a Israel. Abraham y otros galardonados -como la brasileña Juliana Rojas, premiada por 'Cidade, campo', en la sección Encounters- expresaron su apoyo a los palestinos o clamaron por un alto el fuego en Gaza. Adra pidió el fin de los suministros de armas a Israel, Abraham habló de „apartheid“ contra los palestinos y el estadounidense Ben Russell, premio al mejor filme de la sección Encounters por 'Direct Action', pronunció la palabra "genocidio". Hubo ovaciones entre el público y apoyo por algún miembro del jurado.
Nada que no se haya visto en otras galas del cine, incluida la entrega de los Goya. Pero suficiente para desatar una tempestad en Alemania. Además del peso de la responsabilidad por el Holocausto, se teme tanto una instrumentalización de la crítica a Israel por la ultraderecha como una legitimización de los ataques de Hamás.
La clase política en pleno, desde el alcalde de Berlín, el conservador Kai Wegner, a la ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, expresaron su estupor por el supuesto antisemitismo transmitido por la gala. La Berlinale emitió su enésimo comunicado distanciándose de las declaraciones de los cineastas. De poco sirvió que la codirectora del festival, Mariette Rissenbeek, hubiera dejado clara la condena a los ataques de Hamás del 7 de octubre en la apertura de la gala. La Berlinale ha quedado bajo sospecha de antisemitismo, una etiqueta amplificada desde todos los medios de comunicación de relevancia del país. Se ha publicado apenas algún comentario recordando que criticar a Israel no es, de por sí, antisemitismo -como el del politólogo Klaus Bachmann, en 'Berliner Zeitung'-. Pero domina el repudio sin paliativos, incluido a Abraham, hijo de supervivientes del Holocausto nazi.
Hay un claro divorcio entre esta especie de "pensamiento único" oficial y la calle, como lo demuestra el premio por votación del público a 'No other Land'. Todos sus pases estuvieron a rebosar de público joven, no identificable ni con la ultraderecha ni mucho menos con el temido yihadismo.

Dudas sobre el festival

La Berlinale es conocida como un festival de fuerte contenido político, pero en esta edición, la número 74, entró en conflicto con lo políticamente correcto. Era el último de la dirección bicéfala a cargo de la neerlandesa Rissenbeek y el italiano Carlo Chatrian. Dejarán el puesto tras cuatro años en los que la Berlinale ha perdido magnetismo mediático y tampoco ha convencido en lo cinematográfico.
Las presiones políticas han pesado sobre su gestión. Se vieron forzados a retirar las invitaciones a representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), ante la lluvia de críticas del ámbito cultural contra esa presencia. El activismo pro-israelí salpicó algunos actos del festival -incluido uno con la exsecretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, increpada por su apoyo a Israel.
El próximo año asumirá la dirección la estadounidense Tricia Tuttle, por designación directa de la ministra de Cultura Roth.
Las dudas sobre el futuro no se limitan al festival, sino también a instituciones como la Filmoteca -Deutsche Kinemathek-, sus salas de cine Arsenal y el Museo del Cine, hasta ahora alojadas en un edificio vecino a Berlinale. Este año fue el último en el que se entregaron ahí los premios Fipresci de la crítica internacional -uno de ellos, para la sección Forum, a 'The Human Hibernation', de Anna Cornudella-. Su contrato de alquiler expiró, sin que se sepa dónde se alojarán en el futuro.