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miércoles, 18 de febrero de 2026

"Moscas", otra peli con niño

 


El gremio de los que llevan mal lo de las "películas con niño" no debe ser tan reducido como aparentemente creen los programadores de festival o los cineastas. Como una afrenta aún más generalizada percibe este tipo de persona lo de que, encima, se lleve al niño protagonista a alegrar la correspondiente conferencia de prensa.

Es una clara maniobra destinada a ganarse el favor de la supuesta mayoría a la que aparentemente sí le agrada la presencia de una criatura, su espontaneidad, balbuceos, timidez o gracias, sea en la pantalla o ante los medios. Lo de la "mirada del niño" aplicado al cine tiene muchas variantes. Por supuesto algunas de ellas valiosísimas o incluso con rango de obra maestra. Pero ni siquiera esto calma a los alérgicos a la presencia de criaturas en el cine. La aversión les ciega, hasta el punto de no calibrar la grandeza de una interpretación o el peso del mensaje de la película.

La Berlinale no debe ser consciente de esa realidad, tal vez oculta. Los que llevan mal lo de la película con niño tal vez lo comenten en voz baja, pero no lo confiesan y ni escriben sobre ello. La presente edición se abrió con un niño en la conferencia de prensa de la película inaugural, "No good men", de la afgana Shahrbanoo Sadat. En ese caso, bastante accesoria, puesto que tiene un papel más bien periférico en la historia de la única camarógrafa femenina de Kabul TV. Hay que deducir que estaba ahí para hacer las delicias de la teórica mayoría que sí aprecia estas cosas.

"Moscas", del mexicano Fernando Eimbcke, trajo al segundo niño ante los medios, Bastián Escobar. Ahí si estaría más justificado, puesto que lleva buena parte del peso de su filme, compartido con Teresita Sánchez, la jubilada rancia a la que obviamente acaba llevando a su red el nene.
Todo gira en torno a un padre que trata de camuflar la presencia de su hijo ante la mujer que le alquila una habitación, sin derecho a nada, ni siquiera a dar detalles sobre el o la paciente a la que se visita y que en esos momentos está ingresado o ingresada en el hospital central de México, justo enfrente. Se trata de la madre, enferma terminal de cáncer.

Rodada en blanco y negro, con una estética deliberadamente emparentada con el realismo italiano, el rostro y la mirada del niño le recuerdan a los enemigos del cine con niño al "Marcelino pan y vino" rodada en los años 50. Es poco recomendable para este grupo, si además no contaba con semejante "traición" de Eimbcke, el director que en 2008 encandiló a la Berlinale con "Lake Tahoe", su segundo largometraje. Ganó entonces el Premio Alfred Bauer como representante de las "nuevas perspectivas" del cine. Dicho galardón ya no existe. Quedó erradicado de la nómina de premios Berlinale en 2000, nada menos que en el 70 aniversario del festival, tras relevarse el pasado nazi del fundador del festival.
Eimbcke volvió a Berlín, la ciudad en la que vivió durante unos años, con una película que no tiene ya la luminosidad de "Lake Tahoe". No solo por estar rodada en blanco y negro.

Es una película con muchos lugares. Se apunta un par de tantos de entrada, como el zumbar de las moscas a las que combate la vieja con todos los remedios a su alcance. De ahí pasa a exponer cómo la ternura del niño puede ganarle la batalla al mundo hostil adulto.
Prácticamente en toda edición de este festival de cine se programa alguna película con niño. Algunas salen del festival con premio, como el Oso de Oro a "Alcarràs", de Carla Simón, en 2022. O el Oso de Plata a la mejor actriz para Sofía Otero, un año después, por "20.000 especies de abejas". En esos casos, los no amantes del cine con niño deben estar preparados para actuar con contención ante la siguiente, imparable descarga emocional por parte de una mayoría del público, además de familiares y jurado presente en la gala.

sábado, 14 de febrero de 2026

Un espejo turco berlinés, una fotonovela latina y una Almería transexual

 


Es una especie de maldición de todos los años tener que perderse el arranque de la competición por culpa de la siguiente cita en poderosos del año tras el Foro de Davos suizo, la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC). Cada año se somete al corresponsal al dilema de a qué renunciar: al desfile de aspirantes al Oso, de principio a fin, o a lo que seguro que le reclamarán sus principales patronos, la sección de Internacional, sea lo que sea que ocurre en Múnich o incluso si no ocurre gran cosa. Cada uno resuelve el dilema como puede. A veces, cabalgando de un lado a otro en lo virtual. Otras veces, tratando de recuperar las pelis perdidas en los días siguientes, a costa de perder el hilo y horas de sueño. O, cuando todo falla, viéndolas en la prórroga del festival, el llamado Día del Espectador, el domingo, cuando ya se entregaron los premos y todo el mundo sabe qué fue irrelevante o qué triunfó.

"Gelbe Briefe", alemana dirigida por un germano-turco, Ilker Catak, discurría en ese tramo de días coincidentes con la MSC. Era un producto de alto riesgo. La apuesta del director, nominado a los Oscar un par de años atrás por "Lehrerzimmer", era osada: colocar lo que le puede ocurrir a una pareja de intelectuales y artistas críticos -profesor de la Universidad, él, actriz, ella- bajo un régimen autoritario. No lo rodó en Ankara ni en Estambul, sino entre Berlín y Hamburgo. Hace hablar a sus personajes en turco y todo lo que les ocurre es más o menos lo que les sucedería en Turquía. 

Se convierten en culturalmente proscritos, porque quedan inhabilitados de facto. Deben subsistir gracias al colchón familiar, puesto que no podrán trabajar. Y se enfrentan a la justicia, en el caso del marido, por haber incitado a sus alumnos ir a una manifestación contra la guerra en lugar de asistir a su clase.
Traslada, en definitiva, el régimen autoritario turco a Alemania. Podría tener connotaciones pasadas, en la Alemania comunista de la Stasi. Pero en realidad se planta en un futuro tal vez no tan lejano y por tanto aterrador. Es lo que se nos puede venir encima si de consentir el creciente voto ultra pasamos a tener a Alternativa para Alemania (AfD) en el poder. Una erosión de los derechos que creíamos ganados para siempre, pero que nos pueden ser arrebatados, como ha ocurrido en la Hungría de Víktor Orbán.
 
Una película inteligente, con actores sólidos y con un planteamiento irreprochable, que además contenía un toque de alerta más o menos subliminal en dirección a democracias avanzadas, como la alemana, en las que se pretende que el ciudadano deje de pensar por su cuenta ante Gaza, por poner un ejemplo.
No conviene perdérsela, ni aunque el pase coincida con la presencia en Múnich del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, del canciller Friedrich Merz, del presidente francés, Emmanuel Macron y del largo etcétera. Los efectos en el cerebro de una buena película de prolonga más allá de los tres días de cumbre muniquesa.

Qué hacer si se sabe que no se verá a su debido momento, sino en la repesca, pero se quiere tener algo que contar? Sirve de refugio haber visto al menos un par de buenas películas de secciones paralelas en sesiones previas al festival. Este fue el caso de "Un hijo propio", de la chilena Maite Alberdi,
que adopta el formato de documental y está basada en hechos reales, pero que se mueve a ritmo de fotonovela.

El caso real es el de una mujer, Alejandra Marín, que acaba en la cárcel tras haber simulado un embarazo, presionada por la suegra y resto del entorno familiar y social para que dé finalmente un hijo a su marido. La adopción no se plantea. Nada puede suplir la felicidad de aportar al matrimonio un hijo propio. El entorno se convierte en olla a presión. Y del falso embarazo o el vientre ajeno concertado se pasa al rapto.

El acierto de Alberdi consiste en colocar todo eso entre seres arrancados de una fotonovela latinoamericana. Ese mismo argumento con rostros y cuerpos excelsos hollywoodianos o europeos sería una dramón insufrible o al menos increíble.

La otra película refugio visionada en pase avanzado también fue un acierto: "Ivan & Hadoun", ópera prima del malagueño Ian de la Rosa, en torno a un muchacho de Almería a quien en el pueblo llaman directamente "híbrido", porque es transexual, y la marroquí que trabaja como tantas otras mujeres entre cultivos de tomates y demás hortalizas para la exportación. Dos almas diferentes, que se buscan y se encuentran, en medio de este teórico milagro económico andaluz que son los mares de plástico almerienses, nutridos a base de explotar al inmigrante.

martes, 20 de enero de 2026

La previa, como género

 La Berlinale pone a varios 'reincidentes' en busca del Oso, con Wenders en el jurado




Elle Fanning, Isabelle Huppert y Amy Adams estarán en la Berlinale 2026. / EPC

  Gemma Casadevall    Berlín20 ENE 2026 


Juliette Binoche, Amy Adams, Elle Fanning, Channing Tatum, Pamela Anderson y hasta una nieta de Elvis Presley, Riley Keough, son algunas de las estrellas a las que se espera ver sobre la alfombra roja de la próxima Berlinale, que llevará un total de 22 películas incluidas en la lucha por el Oso de Oro. Fuera de concurso acudirán filmes con Isabelle Huppert, John Turturro y Steve Buscemi. Y en el apartado de homenajes se dará el Oro de Honor a la versátil y guerrera Michelle Yeoh, a la que la directora del festival, Tricia Tuttle, identifica como un "talento rompedor de fronteras geográficas, lingüísticas o cinematográficas". Corresponderá la tarea de repartir los Osos al jurado internacional presidido por Wim Wenders, otra mediática presencia bajo su 'cielo' berlinés.

Tuttle, en su segundo año al frente del festival, reveló este martes el programa al completo de la Berlinale que arrancará el próximo 12 con el estreno mundial, aunque fuera de concurso, de 'No Good Men', de la directora afgana Shahrbanoo Sadat. Entre las películas seleccionadas para la competición destaca la escasa presencia del producciones identificables como "de Hollywood", la apuesta por el llamado cine de autor y el alto número de reincidentes -hasta catorce- o cineastas que ya anteriormente presentaron sus películas en su Berlinale, en algunos casos en la sección oficial.

Potencial latinoamericano


Por segundo año consecutivo no habrá ningún director español en la competición oficial. Pero eso no es tan insólito en el festival berlinés, como tampoco lo es su reconocida preferencia por América Latina. Hay tres películas a competición dirigidas por cineastas latinoamericanos: 'Rosebush Pruning', del brasileño Karim Aïnouz -luchador por el Oso en 2014 con 'Praia do Futuro'-, que interpretan Elle Fanning y Pamela Anderson; 'Moscas', del mexicano Fernando Eimbcke --premio especial del Jurado en 2008 con 'Lake Tahoe'-- y 'Josehine', de la brasileño-estadounidense Beth de Araujo, con Channing Tatum entre sus protagonistas.

También buscarán su puesto en el palmarés cineastas como el húngaro Kornel Mundruczo, con 'At the Sea' que interpreta Amy Adams, así como Lance Hammer, con 'Queen at Sea' y Juliette Binoche enfrentada a los dilemas de la demencia. El cine de animación estará representado por la japonesa 'A new dawn', de Yoshitoshi Shinomiya. Y el apartado de biopics. por 'Everybody Digs Bill Evans', del británico Grant Gee, consagrado al legendario pianista de jazz. Otros cineastas a concurso son Ilker Catak, Emin Alper, Hanna Bergholm Angela Schanelec, Warwick Thornton, Alain Gomis, Anthony Chen, Markus Schleinzer y Hanna Bergholm.

En la selección hay más cine calificable como "familiar" que político, explicó Tuttle en su presentación. Habrá historias de amor o de amor propio, comedias, incluso un western, con lo que la directora del festival quiere plasmar la diversidad del cine actual. Que no haya mayor acento político es algo un tanto insólito en la Berlinale. Pero para Tuttle lo importante es plasmar la "diversidad" del cine actual.

Presencias fuera de concurso

Al cine español se le reservan puestos de relevancia tanto en la pujante sección 'Special Series', a través de 'Ravalear', de Pol Rodríguez e Isake Lcuesta, así como en Panorama, la segunda en importancia de la Berlinale, con la opera prima de Ian de la Rosa 'Iván & Hadoum'.

A Huppert se la verá como 'La condesa sangrienta', en Berlinale Special. A Turturro y Buscemi, en 'El único carterista vivo en Nueva York', en ese mismo apartado. La dirección de la Berlinale, de acuerdo a su costumbre, anunciará más adelante o incluso ya con el festival en marcha quiénes entre el cúmulo de estrellas potencial acudirán finalmente a Berlín.



sábado, 17 de enero de 2026

Regreso a la Haus der Kulturen der Welt

 'Valor sentimental' se corona como mejor película europea y 'Sirat' acapara méritos por su impactante técnica




Los actores Stellan Skarsgard y Elle Fanning en un fotograma de 'Valor sentimental'. / Kasper Tuxen Andersen/Elastica Films

 Gemma Casadevall   17 ENE 2026 

La película española "Sirat", un desgarrado "road movie" a impactos de "rave", acaparó cinco premios de la Academia del Cine Europeo, que dio el galardón al mejor filme del año a "Valor Sentimental", del danés Joachim Trier. El cine europeo, desde su sede en Berlín, repartió así honores entre la solidez del cine escandinavo y la valentía, rebelde e innovadora representada por Oliver Laxe y su equipo de "Sirat".

'Valor sentimental' partía como favorita y le dio, además, el premio al mejor director a Trier. También ganó el correspondiente al mejor actor el sueco Stellan Skarsgard, por su magistral trabajo como carismático, genial y también terrible padre ausente de regreso al hogar. Y a una de estas "hijas" en la película, la noruega Renate Reinsve, le correspondió el de mejor actriz. Fue un triunfo nada inesperado para Trier, cuya película además se llevó el de mejor guión y a la música original.

El premio al mejor director para Trier dio ocasión a ver de nuevo juntos a "Los Javis", encargados de entregarlo en su reaparición en público tras su separación.

'Sirat' abrió su caja de los honores con el premio a la mejor dirección artística, para Laia Ateca. Le seguió el de mejor sonido, por la inmersion en el 'rave' que logran Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas. Luego sumó el de mejor montaje, para Cristóbal Fernández y el del cásting, para Nadia Acimi, Luis Bértolo y María Rodrigo. A los cuatro premios técnicos siguió un quinto, esta vez de rango "principal": el de fotografía, que fue para Mauro Herce.

Consagración europea para el equipo de Laxe


Laxe había llegado a Berlín con la sensación de un 'regreso al hogar europeo', como explicó horas antes de la gala. Acudía también con cómputo récord de nominaciones para la gala de cine europeo. Luchaba por el máximo galardón, el de dirección y el de actor, más los denominados técnicos. Su "peli", como la llama, es radical e intensa. Obtuvo ya el Premio del Jurado de Cannes 2025, varias nominaciones a los Globos de Oro, está en la carrera hacia los Óscar y se encamina a los Goya.

"Deberíamos dejar de lado el lenguaje belicista, lo de colocar titulares de 'arrasa' o 'se va de vacío' para definir el éxito o el fracaso", advirtió Laxe. El director franco español (1982) defiende que el público alcanzado con "Sirat", tanto en proyecciones en sala como en plataformas, significa que "ya hemos ganado".

La película, interpretada por un actor más que rodado, Sergi López, junto a neófitos arrancados de la vida misma, ha impactado tanto en espectadores no cinéfilos como en severos jurados. El eje es Luis, el padre que se pierde con su hijo en una "rave" Marruecos. Recorre sucesivos desgarros, de los que es casi imposible seguir vivo.

"Es una peli que habla de nuestros miedos, de nuestros deseos de cambio, de nuestra necesidad de trascendernos", explicó Laxe a El Periódico, unas horas antes de la gala. Hace 10 o 15 años no hubiera entrado en la carrera de los Óscar, reconoce. Pero ahora aparece como un "reflejo de nuestro tiempo" o como una "terapia de choque". Ha devuelto al público joven a las salas de cine, convertidas en espacio para la inmersión en su “película evento”. Expone un dolor y unas heridas que, en lugar de cicatrizar, conviven con la muerte.

Liv Ullmann, una homenajeada anti-Trump

Al margen del triunfo de "Valor sentimental", el cine escandinavo protagonizó también el apartado de homenajes a través del premio a toda la carrera que recibió Liv Ullmann, la actriz y directora noruega, durante un tiempo pareja del director sueco Ingmar Bergman, uno de los fundadores de la Academia del Cine Europeo.

Ullmann recibió el premio de manos de otra mujer poderosa en la historia del cine europeo, Juliette Binoche, presidenta de la Academia. Ullmann no dejó pasar la ocasión y aludió sobre el escenario a lo que, para muchos noruegos, es una afrenta: que la ganadora del Nobel de la Paz 2025, la líder de la oposición venezolana María Corina Machado, haya entregado su medalla al presidente Donald Trump. "Soy noruega. Nosotros damos el Nobel a una persona… ¿y esa persona lo da a otro? Si van a despreciarlo, deberíamos quitárselo", dijo, entre ovaciones a sus méritos y a esa frase.

A Ingmar Bergman y a una cuarentena de cineastas europeos se debe la fundación de la Academia, en 1989. Fue la respuesta continental a Hollywood y colocó su sede en el Berlín de Wim Wenders, otro histórico de la Academia. De acuerdo a la tradición, la capital alemana recibe la gala con periodicidad bianual. En los años alternos ha discurrido por ciudades como París, Roma, Varsovia, Barcelona, Malta o Reikiavik.   

Las ediciones berlinesas suelen tener un aire de regreso a los orígenes y de antesala de su festival de cine, la Berlinale, que se abrirá el próximo dia 12 de febrero. A Wenders le corresponderá presidir el jurado internacional que repartirá los Osos del festival.   













La gran Conxita, Gemma y otras chicas de gala

sábado, 24 de febrero de 2024

Dahomey y el hipopótamo Pepe


 La descolonización de los museos africanos se alzó con el Oro de la Berlinale

Joana Serra




La Berlinale repartió sus premios principales entre dos filmes que saltan del colonialismo al desarraigo: el Oso de Oro fue para la franco-senegalesa “Dahomey”, de la directora Mati Diop, una película en formato de falso documental que recorre la restitución de 26 obras de arte desde París a Benín. Y el Oso de Plata al mejor director fue para el dominicano Nelson Carlos de los Santos Arias por su fascinante historia del hipopótamo fantasmal “Pepe”. En la primera, la narración corresponde a una de esas piezas que retorna a África desde el expolio; en la segunda, la voz corresponde al animal fugado del zoo del patrón de la droga colombiana, Pablo Escobar. El jurado presidido por la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o, con el director alemán Christoph Petzold y el español Albert Serra en su equipo, premió así estas dos formas de cine radical entre los 20 filmes seleccionados para su competición oficial.
También radical era “L’Empire”, de Bruno Dumont, que obtuvo el Premio del Jurado con un filme que juega a la ciencia ficción y convierte la parisina Notre Dame en una nave espacial. Menos arriesgado fue el Gran Premio Especial del Jurado para el coreano Hong Sangsoo, un habitual del festival alemán, que presentó su nuevo ejercicio de minimalismo titulado “A traveler´s needs” e interpretado por Isabelle Huppert.
El resto del palmarés incluyó al cine anfitrión a través de “Sterben”, del alemán Matthias Glasner, Oso de Plata al mejor guión; dio a la británica Emily Watson otra Plata como actriz de reparto por su cruel monja de “Small things like these”; y el correspondiente al mejor protagonista al estadounidense Sebastian Stan por “A different man”. La austriaca “Des teufels bad”, un magnífico filme sobre los estragos del fanatismo religioso en la Austria de 1750, ganó la siguiente plata para su impactante fotografía.

Apoyos a Gaza desde el corazón de Alemania

Pero el mensaje más político del festival se fue a Gaza. Fueron varios los miembros del jurado o premiados con los Osos quienes pidieron desde el escenario un alto el fuego inmediato. Y, en lo que concierne al palmarés, recibió el premio al mejor documental “No other land”, del duo israelí-palestino Yuval Abraham y Basel Adra. Se trata de una dura denuncia de la demolición de poblaciones palestinas de Cisjordania por Israel. El galardón plasmó la apuesta política de la Berlinale, especialmente destacable por ser Alemania un país donde, por responsabilidad histórica, su clase política evita criticar al gobierno israelí.
No fue el único alegato por Gaza sobre el escenario: la directora brasileña Juliana Rojas reclamó el alto el fuego al recoger su premio a la mejor dirección por “Cidade, Campo”, de la sección Encounters. Y el equipo entero de “Direct Action”, de Guillaume Cailleau, subió al escenario con el pañuelo palestino para recibir el de mejor filme de esa misma sección, dedicada a los nuevos lenguajes del cine.
No había películas españolas entre las 20 aspirantes a los Osos. Pero sí se colaron en el palmarés del festival dos producciones procedentes de la península, ambas dirigidas por mujeres. Fueron Anna Cornudella, cuyo film “The Human Hibernation” ganó el premio de la crítica internacional Fipresci, mientras que la producción hispano-costarricense "Memorias de un cuerpo que arde", de Antonella Sudasassi, ganó el premio del público de la sección Panorama.
Sin estar en la sección oficial, sino en las paralelas, perpetuaron el buen balance dejado en 2022 -con el Oro a “Alcarràs”, de Carla Simón- y en 2023 -con la Plata a Sofía Otero por “20.000 especies de abejas”-.
“The Human Hibernation” se exhibía en la sección Forum, destinada al cine experimental. Plantea la posibilidad de una hibernación humana por efecto del cambio climático. La costarricense Sudasassi reflexiona sobre la mujer y su liberación sexual, a través de tres personajes femeninos.
A la iraní “My favorite cake”, proyectada en ausencia de sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, por imperativos del régimen de Teherán, se le reservó el Fipresci correspondiente a la sección oficial, así como el premio del jurado ecuménico. ERa la favorita de las quinielas, pero finalmente solo obtuvo galardones de estos jurados independientes.

Cambio de ciclo


La presente Berlinale cierra el ciclo de cuatro años bajo la dirección colegiada del italiano Carlo Chatrian y la neerlandesa Mariette Rissenbeek, a los que relevará la estadounidense Tricia Tutlle. Su gestión quedó marcada en su primer año por las restricciones por la pandemia y termina salpicada decríticas. En ese periodo el festival alemán ha perdido relevancia y visibilidad mediática frente a sus grandes rivales europeas, Cannes y Venecia.
También ha perdido algo de lo que fue su señal de identidad, el sello de festival popular. A diferencia del elitista festival francés, Berlín pone a la venta entradas para todas sus galas -unas 300.0000-. Las salas siguen llenándose, pero se critica que se haya suprimido la venta en taquilla de las localidades, ya que ahora solo pueden adquirirse online. Ello margina a quienes no dominan la dura competición por hacerse con las más preciadas -que se agotan en minutos-. Elimina, además ese “espacio de encuentro” que formaban los que guardaban cola ante la taquilla, algunos de ellos con sus termos de café, lo que daba aire de “normalidad ciudadana” a los diez días de vida del festival.

viernes, 23 de febrero de 2024

Será niño, será niña

 La Berlinale, ante un Oso que tanto puede llamarse Pepe como Mahin

Joana Serra





La Berlinale cerró su desfile de 20 aspirantes al Oso con una hermosa y feminista película nepalí, “Shambhala”. Queda por desvelar quién recibe este sábado el Oro de esta 74 edición del festival alemán, que podría decantarse por un hipopótamo llamado “Pepe” como por la vital viuda iraní Mahin.
Nunca hay quinielas fiables en el festival alemán. Se atribuye al jurado la tarea de encontrar su propia película, dar la sorpresa y acarrear con el disgusto general, si resulta que el palmarés no complace a la mayoría. El jurado de la presente edición está presidido por la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o, pero los motores del veredicto final pueden ser dos cineastas de su equipo: el alemán Christoph Petzold y el español Albert Serra. Ambos representan una perspectiva del cine radical e innovadora, lo que favorece al dominicano “Pepe”. La película, dirigida por Nelson Carlos de los Santos Arias, convierte en narrador al fantasma de un hipopótano huido del zoo del patrón de la droga colombiano Pablo Escobar. Es una historia fascinante, centrada en el destino de un ejemplar entre los centenares de hipopótamos diseminados por el río Magdalena, descendientes de congéneres africanos.
No es una película para todos los gustos. Mucho más fácil para el equipo de Nyong’o sería optar por la iraní “My favorite cake” y su liberada viuda de 70 años que no renuncia al amor. Fue proyectada en ausencia de sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, por imperativos del régimen de Teherán. Seguiría así la estela de anteriores Oros que la Berlinale ha entregado al cine iraní “resistente”: en 2020 lo ganó "There is no Evil" sin la presencia de su director, Mohammad Rasoulof, mientras que en 2015, fue la sobrina de Jafar Panahi, inhabilitado para rodar, quien recogió el Oro por "Taxi".
Entre las películas favoritas de la crítica internacional, según recoge la revista “Screen”, está la austríaca “The devil’s bath”, con un impresionante Anja Plaschg poniendo el rostro de una mujer sometida al fanatismo religioso y ancentral del siglo XVIII. La alemana “Sterben” bien situada por el trabajo de sus actores, entre ellos Lars Eilinger. Es una cinta de tres horas por capítulos entorno a la demencia, la vejez, el alcoholismo y el suicido, que curiosamente no aboca al espectador a la depresión.
Ya en la última jornada, “Shambhala” fascinó con su historia de una embarazada recorriendo a pie el pedregal nepalí para explicarse a uno de sus esposos -tiene tres, aunque solo uno ejerce de marido-. Su antecedente en el palmarés sería “La boda de Tuya”, Oro en 2007 y rodada en escenarios parecidos, pero en Mongolia. Otra firme candidata a premio estrenada en el tramo final fue la tunecina “Who do I belong to”, una dramática historia de una familia partida por el terrorismo islámico y la brutalidad yihadista contra la mujer.
Han sido varias las historias femeninas de este festival. Entre ellas, la italiana “Gloria”, de Margherita Vicario. Dio alas al festival, especialmente en lo musical, a través de las muchachas de la escuela de música de San Ignacio, en la Venecia de 1800, que descubren el “Pianoforte” y estrenan ante el Papa una pieza pop que podría ir al festival de Eurovisión de Malmö.
El resto del cine europeo aportó sólidas películas como la danesa “Vogter”, con una impactante funcionaria de prisiones ajustando las cuentas a un preso. La francesa “L’Empire” hizo las delicias de los devotos de Bruno Dumont con un irónico tributo a pie de playa de la “Guerra de las Galaxias” o “Juego de Tronos”. No se descarta un puesto en el palmarés para “Langue étrangere”, de la francesa Clarie Burguer, una inteligente película que combina los dilemas de la adolescencia actual con los del mundo adulto.
Menos convincentes resultaron “Small things like these”, pese a la presencia del irlandés Cillian Murphy, o “Hors du temps”, de Olivier Assayas, que acudía a la Berlinale como teórico favorito.
Algo parecido ocurrió con otros dos directores habituales de la Berlinale, el mexicano Alonso Ruizpalacios, que compitió con su multiétnica “La cocina”, o el coreano Hong Sangsoo, con su “A traveleer’s needs”, interpretado por Isabelle Huppert.
La gala de los Osos cerrará el sábado un festival sin títulos españoles a competición. Tras el Oro en 2022 a “Alcarrás”, de Carla Simón, y la Plata de 2023 a Sofía Otero, por “20.000 especies de abejas”, al cine de la península le correspondió mirar el desfile de aspirantes desde la barrera.

lunes, 19 de febrero de 2024

Los herederos de Carlos

  La Berlinale da nuevo brío a „Deprisa, deprisa“, el Oro de Saura con registro

 „quinqui“

Joana Serra


Hace un año, unos pocos días después de la muerte de Carlos Saura, la Berlinale improvisó un homenaje al cineasta español con la proyección de „Las paredes hablan“, su último largometraje documental. Para la presente edición, el festival alemán programó en su sección „Retrospectiva“ una versión restaurada de „Deprisa, deprisa“, el filme con registro „quinqui“ que dio a Saura el Oso de Oro en 1981.

„Tenemos una película muy bien restaurada, con el equipo de Enrique Cerezo y Video Mercury, que nos permite ver una copia exactamente igual o mejor que la original“, explicó a El Correo Antonio Saura, hijo del cineasta, ante su estreno en la Academia de las Bellas Artes de Berlín.

La Berlinale fue un festival „determinante“ para Saura, quien ya en 1966 ganó el Oso de Plata con „La Caza“ y que luego obtuvo el máximo galardón con „Deprisa, deprisa“. „Sigue siendo una película maravillosa, rodada con actores naturales -no profesionales-, lo que por entonces era una innovación en el cine español“, prosigue Antonio Saura.

„La percepción de una película es muy distinta dentro o fuera de tu país. Aquí vieron una España del extrarradio que nunca había sido retratada en el cine español, con gente bienintencionada que te robaba un banco o quemaba el coche“, explica su hijo.

En lo que respectaa España, „de pronto se llenaron los cines de gente que nunca habría ido a ver una película de Saura“ y donde se escuchaba una música „maravillosa“, que hasta entonces se escuchaba solo en las gasolineras, identificada con la marginalidad „quinqui“. „La música de ‚Deprisa, deprisa‘ es una joya del cine español“, resume.

Una fundación para preservar el multitalento del padre


Al estreno en Berlín de la nueva copia acudieron Antonio y su hermana Anna con un proyecto en ciernes: la creación de una Fundación Carlos Saura. „Estamos en fase inicial aún, pero esperamos que en los próximos meses podamos ponerla en fase turno. No será exactamente un museu, sino una fundación o entidad X destinada a preservar y promover todo el legado de nuestro padre“, explica Anna Saura.

Recuerda la hija del director que la obra de su padre va „mucho más del cine“, ya que consagró su talento „todos los días de su vida, a todas horas“ a otras disciplinas, como el dibujo, la fotografía o la escritura, además de coleccionar cámaras de foto -“muchas de ellas, compradas en sus viajes a Berlín, donde recorría cada tienda del ramo“, añade Antonio-.

„Será de ámbito multidisciplinar, como fue mi padre“, resume Anna, que aún no se decide a etiquetar ese proyecto como „Casa Saura“ u otro término similar.

Censura y exclusión

La presencia de los hermanos Saura en Berlín se produce en un momento de debate en torno a la oportunidad de excluir o no a representantes de la ultraderecha parlamentaria de galas y actos culturales. Ese fue el caso de la ceremonia inaugural de la Berlinale. La dirección del festival optó por retirar las invitaciones a cinco miembros de Alternativa para Alemania (AfD), segundo partido en intención de voto a escala nacional, presionada por las protestas procedentes del ámbito cultural a su prevista presencia.

„Mi padre era un demócrata de izquieras, odiaba todo lo que tenía que ver con el fascismo, pero no estaba cerrado a que los fascistas entraran en determinadas cosas si aceptaban las reglas del juego“, responde Antonio Saura, tras unos segundos de reflexión, a la pregunta de qué opinaria su padre sobre esa cuestión. „Es una pregunta compleja, un tema peligroso. La ultraderecha, una vez dentro de las estructuras del poder, quiere cambiar las reglas del juego. Lo vemos ahí donde Vox está gobernando con el PP: aplican política regresivas de sesgo ideológico“, prosigue Antonio

„NO estoy seguro de qué diría Carlos Saura. Pero yo creo es mejor que estén dentro. Pese a esos peligros“, concluye, para repasar a continuación la expansión de la ultraderecha por Europa: „Tenemos ya a (Giorgia) Meloni en Italia, Alemania da mucho miedo, España da mucho miedo, parece que Portugal se salvará… Pero Francia va a girar aún más a la derecha. Y ahí tienes a (Donald) Tusk, en Polonia, que ni siquiera es de izquierda, pero trata de corregir las barbaridades de sus antecesores“, argumenta.

El estreno de la copia restaurada de „Deprisa, deprisa“ tiene lugar en la quinta jornada de la Berlinale. En la sección oficial a competición de este año, la 74 edición, no producciones españolas entre los títulos seleccionados para la lucha por los Osos. El veredicto del jurado se conocerá el próximo sábado, tras diez días de intenso cine y mucho debate, también político.

jueves, 15 de febrero de 2024

Entre Lupita, Christian y Albert

Murphy abre la Berlinale con un drama irlandés sobre madres solteras esclavizadas

Joana Serra


La alfombra roja inaugural de la 74 Berlinale se tendió para el irlandés Cillian Murphy, el rostro masculino de un drama real sobre miles de madres solteras esclavizadas por monjas católicas de su país, exponente de un cine denuncia acorde con un festival políticamente comprometido.
„Lo irónico es que represento a un hombre cristiano, confrontado a un acto cristiano en una sociedad que se dice cristiana”, explicó Murphy al presentar „Small things like these“. Le acompañaba su colega Matt Damon, en este caso no como actor, sino como productor -junto a su amigo Ben Affleck- de la película. Con ellos, más Emily Watson, la Berlinale se aseguró su imprescindible aporte de estrellazgo para la inauguración del festival. En los próximos días, aunque no representando a películas en competición, se espera a Kristen Stewart, Carey Mulligan y Adam Sandler, además de al maestro Martin Scorsese, Oso de Oro de Honor de la 74 edición de la Berlinale.
“Small things like these” está basado en un libro de Claire Keegan. Se centra en el drama real de miles de madres solteras esclavizadas en el convento de las Madalenas, entre 1820 y 1990. Además de retenerlas, se les arrebataban sus hijos para darlos en adopción, arropadas por la ley del silencio de la sociedad de la Irlanda católica.
Murphy, firme aspirante a un Oscar por su „Oppenheimer“, presta su mirada de ojos claros a un sencillo carbonero entre cuyos clientela está el convento de las monjas. Es además de escuela de sus hijas, el lugar donde se retiene a jóvenes embarazadas sin marido. Minuto a minuto irá revelando su director, Tim Mielants, el pasado de ese buen esposo y padre, su dilema ante una de las muchachas atormentadas o la extorsión practicada por la madre superiora -Emily Watson-. Es una película deliberadamente lúgubre, con un carbonero que día a día de regreso a casa se limpia frenéticamente manos y uñas negras, como si quiera lavarse una culpa ajena. Se intercalan el presente y el pasado del niño que fue, hijo de una mujer sola que encontró mejor protección.
La película de Murphy fue la primera de las 20 aspirantes al Oso incluidas en la Berlinale, el festival que el año pasado sirvió de palanca internacional a las „20.000 especies de abejas“ de Estíbaliz Urresola Solaguren -Oso de Plata a Sofía Otero- y que el anterior entregó su Oro a „Alcarràs“, de Carla Simón.
Este año no hay directores españoles en la competición oficial, aunque sí dos co-producciones en español -“Pepe“, del dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias, y „La cocina“, del mexicano Alonso Ruizpalacios. La primera es una insólita historia donde el „narrador“ es un hipopótamo fantasmal propiedad del patrón de la droga colombiano, Pablo Escobar. En la segunda, Ruizpalacios -premio al mejor documental en 2021 con „Una película de policías- convierte un restaurante de Nueva York en un microcosmos multicultural. También de México buscará su Oso el actor Gael García Bernal, protagonista de „Another End“, del italiano Piero Messina.
Destaca entre el resto de aspirantes al Oso „A traveler’s needs“, del coreano Hong Sangsoo, asiduo a festivales como el alemán, cuya película cuenta con Isabelle Huppert como protagonista.
La tarea de repartir los galardones, que se entregarán el día 24, corresponde al jurado presidido por la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o -Oscar a la mejor actriz de reparto en 2014 por “12 años de esclavitud”-. Es la primera figura de origen africano al frente del jurado internacional. Será la presencia más mediática de su equipo y compartirá su tarea con dos directores representantes del cine innovador: el alemán Christian Petzold -un asiduo a la competición en ediciones anteriores, aunque nunca se llevó el Oro- y el español Albert Serra.



Las preguntas de los medios se dirigieron reiteradamente a cuestiones políticas. Desde la exclusión en las galas de representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segundo partido en intención de voto a escala nacional, a la guerra en Gaza o la de Ucrania. Petzold, requerido a opinar sobre la decisión de retirar las invitaciones inicialmente repartidas para la AfD, zanjó la cuestión resaltando las manifestaciones multitudinarias que tienen lugar semana a semana contra la ultraderecha en todo el país.
A Serra le correspondió afrontar sucesivas preguntas sobre su „admiración“ al presidente ruso, Vladímir Putin, o al expresidente de EEUU Donald Trump, como había declarado hace unos años en entrevistas. El director catalán, quien trabaja en una película sobre las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, no se retractó, aunque calificó de „irrelevantes“ sus opiniones como cineasta. „He dicho muchas cosas, incluso puedo haber dicho que soy el Papa de Roma. ¿Qué cambia lo que yo diga?“, afirmó. La escritora ucraniana Oksana Zabuzhko, asimismo miembro del jurado, intervino en la cuestión al explicar, irónicamente, que le había regalado un libro a Serra para „educarle“ sobre Ucrania.
La presente Berlinale será la última bajo la fórmula de dirección bicéfala compartida por Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek. Dejarán su puesto entre críticas, ya que se considera que en sus cuatro años de gestión el festival ha perdido relevancia internacional y, en lo mediático, es apenas una sombra respecto a sus rivales europeas, Cannes y Venecia.
Una presencia internacional de primer orden la tienen asegurada en su despedida con el Oso de Honor a Scorsese. Asimismo se espera en Berlín a Sharon Stone así como de la exsecretaria de Estado de EE.UU, Hillary Clinton, ambas invitadas a las galas del „Cinema for Peace“, que discurren en paralelo a la Berlinale.

sábado, 25 de febrero de 2023

La nena de Basauri

   


Sofía convirtió en bueno un palmarés dudoso
Joana Serra

"A mi padre, Fernando Otero, el mejor padre del mundo entero", proclamó Sofía Otero sobre el escenario del Berlinale Palast, con su Oso de Plata en la mano y bajo la mirada de Estíbaiz Urresola, la directora de "20.000 especies de abejas". Entre el auditorio se alternaban las sonrisas y también las lágrimas, no solo por parte del aludido.
La Plata a la mejor interpretación entre las 19 películas a competición de la sección oficial de la Berlinale tenía muchos mensajes en clave. El de la niña a su padre real, confrontado al que interpreta en la película Martxelo Rubio, que no quiere ver como su hijo Aitor rechaza el nombre y el género que se le adjudicó.
La película de Urresola es una inmersión en el conflicto que genera en una familia la revelación de la transexualidad de Aitor, convertido en Lucía. La madre -Patricia López Arnaiz- trata de entender; otros rechazan esa transformación, en parte para preservarla de futuros conflictos como transexual.
La Plata a Sofía convirtió en aceptable un palmarés que, en su conjunto, fue controvertido. El Oso de Oro se fue para "Sur l'Adamant", del francés Nicolas Philibert, un documental en que hablan a cámara los pacientes de un centro de día psiquiátrico parisino. Un ejercicio más social que cinematográfico, que no fue bien acogido por la crítica que sigue el festival.
El Oso de Plata Gran Premio del Jurado fue para una de las favoritas al Oro, "Roter Himmel", del alemán Christian Petzold, un realizador habitual de la Berlinale y el más sólido aspirante al máximo premio entre los cinco representantes del cine alemán seleccionados para esta edición.
Se fue de vacío la mexicana "Tótem", de Lila Avilés y que planteaba otro retrato de una familia, en este caso agrupada en torno a un padre agonizante. Su protagonista era una niña de edad y rasgos parecidos a Sofía Otero, Naima Sentíes, la pequeña que asiste a los preparativos para el que será el último cumpleaños de su padre, rodeado de todos sus seres queridos.
Urresola tenía casi tantos elementos a favor como en contra para alcanzar el Oro. La acogida de su película tanto en los pases de prensa como en la gala del estreno fue más que cálida. Se apreció ahí más que una mera simpatía hacia una película destinada a tener una buena recepción en un festival comprometido temáticamente como es el berlinés.
Es una película que defiende el derecho a la diversidad de género, pero que trata con amor y respeto tanto a quienes comparten esa defensa como a quienes tratan de apartar a Aitor de un camino complejo.
El modelo de cine íntimo, familiar y sencillo de Urresola recibió fuertes aplausos en cada uno de sus pases durante la Berlinale. Antes de la ceremonia del Berlinale Palast, había recibido ya dos premios de los llamados jurados "independientes": primero fue el Gilde de Cine Artístico y Teatral; le siguió el del jurado de lectores del diario "Berliner Morgenpost".
Urresola acudió a recogerlos horas antes de la gala emocionada y destacando el hecho de que se trata de una película hablada en parte en euskera y el valor añadido que ello supone para el País Vasco.
Eso ocurrió sobre las doce y media del mediodía, en un acto sin pretensiones en la misma sala de prensa del Hotel Hyatt donde en todo el festival comparecieron ante los medios de directores, actores y equipo de cualquier filme de las secciones de la Berlinale.
Faltaban seis horas para la gala del Berlinale Palast, donde el jurado presidido por la actriz estadounidense Kristen Stewart iba a entregar sus Osos. Que entre su equipo hubiera dominio femenino -cinco mujeres y dos hombres- podía ayudar a una película dirigida por una mujer.
Pero que una de esas mujeres del jurado fuera precisamente otra española, la directora Carla Simón, ganadora en 2022 del Oro con "Alcarràs", podía ser hasta contraproducente. Era difícil -aunque no descartable- que el máximo galardón fuera dos años seguidos al mismo país, encima para otra película "sencilla y familiar" y dirigida por una mujer. Un cúmulo de paralelismos tal vez difícil de digerir para un jurado de procedencias diversas que tenía ante sí a 19 películas seleccionadas para la competición. Junto a Stewart y Simón integraban el equipo la actriz iraní Golshifteh Farahani, la directora alemana Valeska Grisebach, la estadounidense Francine Maisler, el director rumano Radu Jude y su colega chino Johnnie To. Cada uno con su forma de entender el cine, sus intereses y orientación.

Oso para Lucía en un palmarés desbarajustado



Berlin dio el Oro al cine social y premió la diversidad sexual con Sofía

Gemma Casadevall

Berlín, 25 feb (EFE).- La Berlinale entregó su Oso de Oro al cine "social", a través del documental sobre un centro psiquiátrico del francés Nicholas Philibert, en una edición del festival cuya reina absoluta fue Sofía Otero, la niña que personifica la defensa de la diversidad sexual en la película española "20.000 especies de abeja".
El máximo premio al filme del realizador francés es una de esas decisiones calificables de poco comprensibles y que probablemente se atribuirán a una supuesta falta de liderazgo de la presidenta del jurado, la actriz estadounidense Kristen Stewart.
"Sur l'Adamant", el filme premiado, no estaba entre las favoritas de los críticos que siguen el festival y fue recibido como una mera exposición o sucesión de pacientes de dicho centro de día, una barcaza en pleno Sena, en el corazón de París.
A "Roter Himmel", la sexta película con que el alemán Christoph Petzold acudía a la Berlinale, se le reservó el Oso de Plata Gran Premio del Jurado, cuando se barajaba para ese filme el máximo galardón. Y se dejó fuera del palmarés tanto a la mexicana "Totem", de Lila Avilés, como a la película de animación japonesa "Suzume", de Makoto Shinkai, ambas recibidas con entusiasmo en el festival.
Sobre el escenario del Berlinale Palast, Sofía Otero compensó con creces los desacuerdos que pueda generar el palmarés del jurado de Stewart, de cuyo equipo formaba parte la directora española Carla Simón, ganadora del Oro en 2022 con "Alcarràs".
"A mi padre, Fernando Otero, el mejor padre del mundo entero", proclamó la joven actriz, mientras entre el equipo de la película y los familiares de la niña presentes en la sala se repartían risas y lágrimas. "A mi madre, a mis hermanos..." siguió Sofía.
El homenaje a su padre, más allá de lo tierno o anecdótico, encaja en lo que es la película de Urresola: una inmersión en una familia del País Vasco, confrontada a la transexualidad de Aitor, el niño que no se identifica ni con ese nombre ni con el género atribuido.
El Oso de Plata a Sofía Otero era un premio al coraje de Urresola, cuya película es su ópera prima. El otro Oso de Plata de interpretación, en ese caso a un papel de reparto, fue para la alemana Thea Ehre, en el papel de una transexual recién salida de la cárcel, en "Bis ans Ende der Nacht" -"Till the End of the night", de Chistopher Hochhäusler.
El cine español y latinoamericano brillaron asimismo en secciones como "Encounters", destinado a nuevos creadores: "El eco", de la mexicana Tatiana Huezo, ganó el premio al mejor documental y también a la mejor dirección de esa sección.
El español Lois Patiño consiguió el premio del Jurado de Encounters por "Samsara", mientras que el premio a la mejor opera prima entre todas las secciones de la Berlinale fue para la argentina "Adentro mío estoy bailando", de Leandro Koch y Paloma Schachmann.
El cineasta español, afincado en Francia, Paul B. Preciado obtuvo una mención especial del jurado de "Encounters", así como el premio al mejor documental de los premios Teddy, orientados al colectivo LGTBI.
La 73 edición de la Berlinale era la cuarta con el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeck al frente de la dirección bicéfala del festival, que además recuperó todos sus formatos tras las restricciones de los años anteriores por la covid.
Eligieron un jurado con cinco mujeres y dos hombres: junto a Stewart y Simón integraban el equipo la actriz iraní Golshifteh Farahani, la directora alemana Valeska Grisebach y la estadounidense Francine Maisler, además del director rumano Radu Jude y su colega chino Johnnie To.
Al margen de las discusiones que pueda generar el palmarés, Chatrian y Rissenbeck lograron en su cuarto año una selección de 19 películas a concurso de calidad alta o suficientemente alta -con alguna excepción-.
Dominó el cine de autor sobre el de entretenimiento. Y se logró de nuevo el objetivo de llenar las salas de cine en distintos puntos de Berlín, con unas 400 películas en las distintas secciones del festival y para un festival que presume de popular, frente al despliegue de estrellas que caracteriza a Cannes. EFE
gc/ie
(foto) (vídeo)

viernes, 24 de febrero de 2023

Última ronda




Carla Simón, ante un reparto de los Osos "compensado, compartido y equilibrado"

Gemma Casadevall

Berlín, 24 feb (EFE).- La directora española Carla Simón, Oso de Oro de la Berlinale 2022 con "Alcarrás", avanza que el palmarés de la 73 edición será "compensado" en el reparto de distinciones, "compartido" por los siete miembros del jurado del que forma parte y "sin imposiciones" de ningún tipo.
La decisión final ya ha sido adoptada, explicó a EFE, en la víspera de la gala de los Osos, obviamente sin dar pistas acerca de quién se alzará con el Oro, pero segura de que "todos nosotros podemos vivir con lo elegido", en alusión al equipo que preside la actriz estadounidense Kristen Stewart.
"Ha habido mucho diálogo y el resultado es un palmarés muy compartido, de acuerdo a la voluntad de Kristen de que todo el mundo se sienta representado", dijo, y también bajo la premisa de que "nadie estará totalmente de acuerdo con todos los premios".
Han sido diez días para visionar las 19 películas a concurso, entre ellas la española "20.000 especies de abejas", de Estíbaliz Urresola, y la mexicana "Tótem", de Lila Avilés, ambas centradas en núcleos familiares: la primera, alrededor de un niño que se identifica como niña; la segunda, desde la mirada de otra niña ante la fiesta de cumpleaños de su padre, un hombre joven que agoniza.
En el jurado hubo un claro dominio femenino, con cinco mujeres frente a dos hombres. Además de Stewart y Simón, lo integraron a actriz iraní Golshifteh Farahani, la directora alemana Valeska Grisebach, la estadounidense Francine Maisler, el director rumano Radu Jude y su colega chino Johnnie To.
Esta composición "no ha influido en lo elegido", asegura Simón: "no nos hemos dejado llevar por quién ha hecho una película, sino por la película en sí".
Sí se ha notado la alta presencia femenina, sin embargo, en la forma cómo se ha desarrollado el diálogo y la consecución de ese resultado, insiste, "muy compartido".
Simón (Barcelona, 1986) había tenido ya varias experiencias como jurado, aunque no en uno tan numeroso y tampoco en un festival internacional de primera categoría, como la Berlinale.
"Es una responsabilidad. Te das cuenta de cómo un Oso de Oro ha marcado la vida de 'Alcarrás', cómo se ha visto fuera, cómo ha viajado, cómo se ha vendido en tantos sitios. Tienes la sensación de que debes elegir muy bien", explica.
Al mismo tiempo, admite, "te das cuenta de que en las conversaciones al final estás hablando de sensaciones, de intuiciones". Desde esta perspectiva, explica, "te preguntas cómo debían hablar hace un año de 'Alcarràs' y qué sensaciones produjo".
Estar en un jurado es también una manera de "abrir la mirada" hacia unas películas que "tal vez no verías, porque no es tu tipo de cine". La competición de la Berlinale es una especie de "termómetro sobre cómo está el mundo del cine y el mundo en general, los temas nos interesan más", resume.
El trabajo del jurado terminó el pasado jueves, puesto que el equipo de Stewart ve los filmes en sesiones y orden distintos que el discurrir del festival. Este viernes se estrenaban oficialmente las últimas dos aspirantes: "Bis ans Ende der Nacht", de Christoph Hochhäusler, la última de las cinco representantes del cine alemán a concurso, así como la francesa "Sur l'Adamant", de Nicolas Philibert.
Simón ha vivido un año frenético. En 2022 recogió su Oso de Oro embarazada y ahora regresó a Berlín con su bebé, que ha viajado con la directora -y la pareja o los padres de ésta- en muchas de las estaciones derivadas del éxito de "Alcarràs".
"El 1 de marzo me encierro de nuevo en la cueva. Ni una entrevista más", afirma. Tiene escrita una primera versión del guión de "Romería", su tercera inmersión en la familia -como fue "Estiu", premio a la mejor opera prima en la Berlinale de 2017 y luego "Alcarràs".
Empezó a escribir su guión en la pandemia y espera iniciar su rodaje en 2024. Simón advierte una diferencia entre esta tercera película y las anteriores: "Ahora será una reflexión sobre la memoria familiar, no una historia sobre una u otra familia", revela. EFE gc/jam/pi  (vídeo)  

Alemania y Francia cierran la caza del Oso de una Berlinale familiar y de autor

Gemma Casadevall

Berlín, 24 feb (EFE).- La película "Bis ans Ende der Nacht", de Christoph Hochhäusler, la última de las cinco representantes alemanas a concurso, junto con la francesa "Sur l'Adamant", de Nicolas Philibert, cerraron este viernes la búsqueda del Oso de una Berlinale volcada en el cine de autor y familiar.
A Hochhäusler, con un film cuyo arranque recuerda a las producciones televisivas policíacas, y Philibert, con un documental sobre un centro de día psiquiátrico en el Sena, les correspondió la última ronda de un festival cuyo jurado entregará mañana sábado los premios oficiales.
"Bis ans Ende der Nacht" -"Till the End of the Night"- sorprendió con la magnífica interpretación de Thea Ehre, en el papel de una transexual recién salida de la cárcel y utilizada como cebo por su agente domiciliario.
"Sur d'Adamant" fue acogida como el documental "social" de presencia casi obligada en cualquier festival, que retrata uno a uno a los pacientes de un establecimiento que bien podría ser un hostal, en el corazón de París.
El cine alemán cerró así su propio desfile, con un balance más que bueno y un firme candidato al Oso de Oro, Christian Petzold, por sexta vez en la competición de la Berlinale, de nuevo con Paula Beer y un "Roter Himmel" -"A fire"- con el que parece haber encontrado, por fin, la película redonda.
Decepcionó en cambio Margarethe von Trotta, que no consiguió convencer con su "Ingeborg Bachmann", pese a la soberbia interpretación de Vicky Krieps sobre la escritora austríaca, emancipada y exitosa, pero rota por el abandono de su colega Max Frisch.
El nombre de Petzold se baraja en las apuestas que circulan por el festival junto con el de la mexicana Lila Avilés y su "Tótem", la película apoyada en la mirada de una niña -Naima Senties- ante la fiesta familiar que se le prepara por su cumpleaños a su padre, un hombre joven que agoniza entre sus seres queridos.
Conmovió asimismo "20.000 especies de abejas", de la española Estíbaliz Urresola, cuyo personaje central interpreta otra niña de edad parecida, Sofía Otero, en el papel de un niño que no se identifica ni con el género ni con el nombre que se le ha adjudicado, Aitor.
Las preferencias de la revista de la Berlinale, "Screen", se inclinaban a media semana por "Past Lives", dirigida por la surcoreana-canadiense Celine Song y alrededor de una historia de amor abruptamente interrumpida, pero nunca abandonada, entre Corea del Sur, Canadá y finalmente Nueva York.
Pero dos estrenos en los últimos días del festival podrían dar la vuelta a favor de Asia, principalmente "Suzume", de Makoto Shinkai, el regreso del cine de animación japonés a la Berlinale tras el "Spirited Away" de Hayao Miyazaki, ganadora del Oro en 2002 -un máximo premio ex aequo con "Bloody Sunday".
La otra opción asiática es la china "Art College 1994", de Liu Jian, asimismo de animación.
No hay pronósticos sólidos para un festival de cine cuyo palmarés no suele coincidir con las quinielas. El jurado presidido por la actriz estadounidense Kristen Stewart tomó ya su decisión, según avanzó a EFE la directora española Carla Simón, miembro de su equipo y ganadora del Oro en 2022 con "Alcarràs".
Será un reparto de premios "compensado", "compartido" por los siete miembros del jurado del que forma parte y "sin imposiciones" de ningún tipo, explicó.
En el jurado hubo un claro dominio femenino, con cinco mujeres frente a dos hombres. Además de Stewart y Simón, lo integraron a actriz iraní Golshifteh Farahani, la directora alemana Valeska Grisebach, la estadounidense Francine Maisler, el director rumano Radu Jude y su colega chino Johnnie To.
Esta composición "no ha influido en lo elegido", asegura Simón: "No nos hemos dejado llevar por quién ha hecho una película, sino por la película en sí".
Sí se ha notado la alta presencia femenina, sin embargo, en la forma cómo se ha desarrollado el diálogo y la consecución de ese resultado, sostuvo, "muy compartido" por todos sus miembros. EFE
gc/psh   (vídeo) (foto)  

miércoles, 22 de febrero de 2023

Lucía, Paula, Iceta y, de postres, una portugesa

La Lucía de Urresola y el cielo rojo de Petzold a por su Oso

Gemma Casadevall

Berlín, 22 feb (EFE).- La 73 edición de la Berlinale tuvo este miércoles una jornada redonda en su sección oficial, a través de las "20.000 especies de abejas" de la directora española Estíbaliz Urresola y de "Roter Himmel" -"Cielo rojo"- del alemán Christian Petzold, un habitual del festival alemán, ahora encaminado al Oso.
La aceptación de la diversidad sexual empieza con la de un niño es el mensaje de la directora vasca, seleccionada entre las 19 películas de la sección a competición del festival alemán. La suya es una película que penetra en la vida interna de una familia, como hizo Carla Simón en "Alcarrás" -Oso de Oro en 2022-.
"Mi deseo fue aportar algo, desde mi ámbito de trabajo, que es el cine, a la tarea de aproximar posiciones que aparentemente están muy distantes", explicó Urresola (Bilbao, 1984). El cine será la "herramienta" para acercarse al despertar de la transexualidad en Aitor, el niño de ocho años interpretado por Sofía Otero, que no se siente cómodo ni con ese nombre ni con el apodo neutral "Cocó".
Su entorno es una familia vasca bien estructurada y moderna, pero con goteras: el matrimonio se encamina a la ruptura, la madre busca retomar su carrera como escultora y asoman asimismo los problemas económicos.
Urresola describe en su filme "múltiples despertares". Uno de ellos es la transexualidad de Aitor que empieza a reconocerse a sí mismo bajo otro nombre -Lucía-. La madre (Patricia López Arnaiz) respetará el derecho de su hijo a vestirse como una niña, pese a reconocerse desbordada por la situación.
El padre (Martxelo Rubio) considerará que a los ocho años es pronto para darle paso a la "Lucía" que clama dentro de Aitor. Son dos de las posiciones "distantes" que plantea la película, junto con la de la abuela católica practicante (Itziar Lazcano) y una tía apicultora (Ane Gabaraín).
Conviven en su película muchas miradas sobre la transexualidad, de la restrictiva a la tolerante. Todo ocurre durante unas vacaciones en la casa de la abuela en el País Vasco. Los menores están más capacitados para encajar los cambios, mientras el mundo adulto no sabe cómo afrontarlos, sea por conservadurismo o por temor a los problemas que aguardan a Aitor.
El peso del filme recae en Sofía Otero, aunque es una película coral con una dinámica intimista similar a la de "Tótem", la película dirigida por la mexicana Lila Avilés, asimismo a competición. Ahí la protagonista es Sol, otra niña de edad parecida, hija de un hombre joven que agoniza y al que su familia prepara una fiesta de cumpleaños con sus seres queridos, hermanos, amigos, colegas y la pareja.
En el film de Urresola domina la constelación femenina formada por la madre, la abuela y la tía, aunque finalmente la respuesta adecuada procederá de Eneko, el hermano algo mayor.
"20.000 especies de abejas" compartió la jornada con el "Cielo rojo" de Petzold, la segunda pieza de su trilogía sobre el insomnio iniciada con "Undine (Ondina)".
Retoma a su musa de entonces, Paula Beer, aunque ahora quien no puede dormir es un joven novelista, Thomas Schubert, que va a pasar unos días con su amigo Felix a una casa enterrada en un bosque junto al litoral báltico alemán con intención de trabajar.
Leo, el escritor que interpreta Schubert, es un tipo permanentemente crispado, con sobrepeso y confrontado al trío de esbeltos, lúdicos y constructivos amigos que forman Felix, Nadja y un rescatista de la playa. No puede dormir porque le atacan los mosquitos, porque escucha las noches de sexo de la pareja o porque intuye que su novela es un bodrio.
Ninguno atenderá al incendio forestal que forzó ya a evacuar poblaciones vecinas y que da el título al quinto filme con que Petzold busca su Oso berlinés, entre ellos "Barbara" -Plata a la mejor dirección en 2012-.
Ambas producciones son firmes aspirantes a los premios, que entregará el jurado internacional dirigido por la actriz estadounidense Kristen Stewart y que cuenta entre sus miembros con Simón, el Oro de 2022. EFE

Iceta advierte en Berlín de los techos aúnpor romper por la mujer en el cine

Berlín, 22 feb (EFE).- El ministro español de Cultura, Miquel Iceta, destacó hoy desde la Berlinale la fuerza adoptada por directoras como Estíbaliz Urresola, aspirante a los Osos con "20.000 especies de abejas", pero advirtió de los "muchos techos" que quedan por romper para una cineasta.
"No me gustaría que encasillásemos a las directoras solo en un cine muy intimista. Están demostrando que son capaces de hacer buen cine en todos los terrenos", afirmó Iceta en un aparte con los medios, tras visitar el pabellón español European Film Market, evento paralelo a la Berlinale.
Según Iceta, tanto en el cine español como en el europeo "no se estaba dando la importancia suficiente a la mirada de la mujer", mientras que -"aunque a los hombres nos cueste entenderlo", admitió- las mujeres son capaces de ver "un mismo problema desde otro ángulo" y ese ángulo puede ser "fundamental".
El ministro de Cultura consideró que las políticas públicas deben contribuir a "seguir rompiendo" los límites que se encuentran aún las mujeres para la dirección y recordó que la pasada edición de los premios Goya fue muy buena "porque mostró la gran capacidad de nuestras mujeres" cineastas.
Iceta aludió ahí a la gran cantidad de mujeres cineastas candidatas a los premios nacionales -"aunque también hubo quejas de que no fueron tantas las premiadas", admitió-. "Ésa es la garantía de futuro que debemos celebrar", añadió, en relación a las nominaciones.
El ministro español acudió a la Berlinale para el estreno de "20.000 especies de abejas", una película que aborda la diversidad sexual a través del personaje de Aitor, un niño de ocho años que no se siente cómodo con ese hombre y en el que progresivamente va revelándose su personalidad como Lucía.
Al hablar de diversidad sexual "estamos hablando de sentimientos, estamos hablando de libertad, estamos hablando de derechos", apuntó Iceta sobre esa la película, una de las 19 aspirantes de la sección oficial de la Berlinale, donde el año pasado se alzó con el Oro "Alcarrás", de Carla Simón.
"Los avances a veces cuestan, pero cuando se producen son irreversibles. Así va a pasar con la ley trans, como pasó con la ley de divorcio, con la ley del aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo", pronosticó.
Iceta, quien visitó el European Film Market unas horas antes del estreno de "20.000 especies de abejas", destacó asimismo la importancia de ese espacio, aunque obviamente la atención mediática se centre en el festival.
"El Market es donde se compran y se venden producciones, ideas. No es la alfombra roja, pero es lo que permite que exista la alfombra roja", afirmó, para destacar el buen momento del cine español, reflejado asimismo en la atención acaparada en el recinto del Gropius Bau, donde se desarrolla el mercado.
La visita al recinto tuvo lugar tras la presentación ante los medios de la Berlinale de la película de Urresola (Bilbao, 1984), cuyo filme describe la vida interior y entorno familiar, escolar y social de Aitor, el niño que interpreta Sofía Otero, que no se siente cómodo ni con ese nombre ni con el neutral de "Cocó".
El filme se centra en un núcleo familiar, donde la madre -Patricia López Arnaiz- representa la aceptación del derecho a la diversidad, mientras que el padre -Martxelo Rubio- considera que con ocho años es pronto para darle paso a la "Lucía" que Aitor dice llevar dentro.
Son dos de las posiciones "distantes" que aparecen en la película, junto con las de la abuela católica practicante -Itziar Lazcano-- y una tía apicultora -Ane Gabaraín-, reveladora de múltiples diversidades. EFE gc/jam/cg (video)  

Brandon Cronenberg exhibe en Berlín su último horror

Berlín, 22 feb (EFE).- El director canadiense Brandon Cronenberg exhibió hoy en la Berlinale "Infinity Pool", el último film de horror que lleva la firma de un apellido identificado con el cine inquietante y que aportó al festival berlinés una alfombra roja rica en estrellato.
De "subjetiva" y "algo salvaje" calificó Cronenberg su nueva película, proyectada en la sección Berlinale Special con rango de estreno europeo, tras su paso por el festival estadounidense de Sundance.
El escenario elegido es un resort turístico exquisito, instalado en una corrupta dictadura de un país extremadamente pobre. Al visitante le conviene no tratar de salir del recinto, puesto que tras las vallas de protección le puede pasar lo de al matrimonio formado por James y Em -Alexander Skarsgard y Cleopatra Coleman-.
Un accidente de automóvil puede implicar pena de muerte, que solo evita un extranjero rico si accede a pagar una fuerte cantidad y dejar que se genere un clon suyo perfecto, al que se ejecutará ante sus ojos.
En la misma sala donde se le comunica la sentencia hay un cajero automático para facilitar la operación, tras lo cual se ingresa también casi automáticamente a una comunidad de ricos decadentes. Practican el procedimiento reiteradamente y coleccionan las urnas de los ejecutados.
El filme de Cronenberg, continuador de la escuela de su padre, David Cronenberg, no se inscribe realmente en el género del terror, sino más bien del cine violento.
Su programación en la Berlinale dio al festival los rostros más mediáticos de la jornada. Junto al propio Cronenberg acudió Skarsgard -hijo a su vez de un habitual en otras ediciones, Stellan Skarsgard-, así como Mia Goth.
"Mi personaje es un novelista sin talento que lleva años sin publicar y que vive a expensas de su adinerada esposa. Es un perrito que reacciona al primer halago", explicó Skarsgard, respecto a un personaje que le lleva a aparecer más y más ensangrentado a cada ejecución de algún clon.
Gabi, el personaje de Goth, es una actriz asimismo sin talento que, como James, lleva una vida de lujo gracias al marido millonario.
La diferencia entre ambos es que uno seguirá siendo, tras sucesivas operaciones de clonado, un personaje sometido, mientras que ella desarrolla un sadismo aparentemente ilimitado.
"Infinity Pool" sigue la regla del "nada es verdad, pero todo es posible", en palabras de su director, una de las características de la filmografía Cronenberg, padre o hijo. Que el ejecutado sea el clon o el original es una de las preguntas que queda para el espectador.
La película deriva en una exhibición de violencia extrema, más algunas escenas de sexo bajo alucinógenos, que causó cierta decepción a quienes esperaban algo en la línea de "Antiviral", que fue exhibido en Cannes en 2012.
El festival berlinés suele alternar estas producciones fuera de competición, que aportan las presencias mediáticas que generalmente no genera el llamado cine de autor de la sección oficial a concurso EFE

El portugués Canijo, a por un doble triunfo en Berlín con un fado y un hotel

Berlín, 22 feb (EFE).- El director portugués Joao Canijo compitió hoy en la Berlinale con "Mal viver", una película concebida como un doble proyecto cinematográfico con el que buscará el triunfo tanto en la sección oficial como en Encounters, el segundo gran apartado del festival alemán.
"Mi protagonista es un viejo hotel, algo destartalado, donde iba de niño con mis padres. Pensé que lo habrían demolido ya, pero descubrí que sigue en pie", explicó el director, en su presentación ante los medios, acerca del establecimiento en que discurren lo que en realidad son dos filmes paralelos, "Mal viver" y "Viver mal".
"Mal viver" es el que quedó seleccionado entre los 19 aspirantes a los Osos de la 73 edición del festival, mientras que "Viver mal" forma parte de los 16 que compiten por el premio en Encounters.
En ambos casos, toda la acción discurre en un hotel semiabandonado a 40 kilómetros de Oporto. Ahí se mueven cinco mujeres entre las que se cruzan complejas relaciones madre-hija, en un ambiente que va de la melancolía característica de un fado al desgarro, la desesperanza y la amargura.
"Son mujeres pérfidas aparentemente. Pero en realidad en nudo de relaciones entre ellas va mucho más allá de ese calificativo", explicó Beatriz Batarda, una de las actrices del equipo, estrictamente femenino en lo que respecta al filme a concurso.
En el viejo hotel, que conserva su majestuosa piscina con una vista panorámica excepcional, subsisten esas mujeres con apenas algún que otro cliente esporádico, a los que Piedade -Anabela Moreira- brinda el mismo trato exquisito y algo trasnochado de sus tiempos como establecimiento de lujo.
La contraparte de Piedade, la dueña, es su hija Salome, cuyo regreso reabre heridas del pasado, especialmente en lo que se refiere a la figura del padre.
La película recuerda por momentos los dramas entre personajes fuertes femeninos del alemán Rainer Werner Fassbinder o el francés Jacques Rivette, a medio camino entre el teatro y el cine, entre escenas plagadas de dobles interpretaciones, malentendidos y cuentas pendientes.
"Mal viver" se estrenó en la jornada de la sección oficial este miércoles tras "Roter Himmel", del alemán Christian Petzold, y "20.000 especies de abejas", de la española Estíbaliz Urresola, dos películas consideradas firmes aspirantes del Oso del festival.
"Viver mal" se presentará mañana, jueves, en Encounters, la sección dedicada a nuevos lenguajes cinematográficos.
El director artístico del festival, Carlo Chatrian, destacó al anunciar la programación completa de la Berlinale el hecho de que es la primera vez que un mismo director compite de forma paralela en las dos grandes secciones.
Chatrian situó a Canijo en la estela del gran maestro del cine portugués, Manoel de Oliveira, de quien fue asistente de dirección, antes de trazar su propia carrera, con alrededor de diez largometrajes presentados en festivales de cine internacionales, como Cannes, Venecia, San Sebastián y Toronto.

jueves, 16 de febrero de 2023

De vueltas con Carla

 Kristen Stewart y Carla Simón, los rostros de un jurado joven


 Gemma Casadevall

Berlín, 16 feb (EFE).- La actriz estadounidense Kristen Stewart se ha presentado hoy ante la Berlinale entre temblorosa y responsable, al frente del jurado internacional que elegirá al Oso de Oro de la 73 edición el festival y con la directora catalana Carla Simón como parte de su equipo.
"Estoy temblando ante tanto talento", ha afirmado Stewart en su presentación ante los medios, en la jornada inaugural del festival que arrancará con la proyección fuera de concurso de "She came to me", una comedia romántica dirigida por Rebecca Miller.
"Tenemos la responsabilidad de darle el Oso a una película que nos impacte a nosotros y, a la vez, que creamos que impactará al público", ha resumido Simón, ganadora en 2022 del Oro con "Alcarrás", un filme al que Berlín dio "una repercusión internacional que nunca hubiera soñado", ha añadido.
Stewart, con 32 años, es la presidenta del jurado más joven de la historia del festival, mientras que Simón (Barcelona, 1986) ganó el Oro con una película hablada en catalán, algo asimismo histórico en el palmarés del festival alemán.
"Somos un jurado joven y muy diverso. Va a ser una experiencia muy interesante", ha comentado a Efe Simón, en un aparte tras su presentación ante los medios.
Berlín es para esta directora "una fábrica de sueños particular", ha recordado, ya que al triunfo de "Alcarrás" había precedido el premio a la mejor ópera prima obtenido ahí en 2017 con "Estiu 1993" (Verano 1993).
Mientras Simón y Stewart han alternado los términos "responsabilidad" y "búsqueda de lo nuevo", otro Oso de Oro, el rumano Radu Jude, ha recurrido a la ironía ante la pregunta de sus objetivos como miembro del jurado.
"La industria del cine es una mezcla de dinero y estupidez", ha dicho, para explicar que seguía encontrando a quién se preguntaba cómo "una mierda como ésa" pudo darle el Oro en 2021. Es decir, su sátira sobre la doble moral y el sexo viralizado "Bad Luck Banging or Loony Porn".
Completan el equipo de Stewart la actriz iraní Golshifteh Farahani, la directora alemana Valeska Grisebach, la cineasta estadounidense Francine Maisler y el realizador chino Johnnie To.
Farahani ha reflexionado sobre la especial simbología que entraña Berlín, "la ciudad que derribó su Muro", en un momento en que parece que "otros muros están por romperse", pese a los intentos de "otras dictaduras" por socavar vidas humanas, sea en Irán o en Rusia.
El jurado internacional de Stewart desfilará esta noche ante la primera alfombra roja de este festival, que espera al equipo de "She came to me", encabezado por Anne Hathaway, Marisa Tomei y Peter Dinklage.
La gala inaugural no será tan ligera como esa película, ya que se espera el mensaje virtual del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a punto de cumplirse un año del inicio de la invasión rusa a su país.
La figura del líder ucraniano centra el documental "Superpower" de Sean Pean, que se estrenará en la sección Berlinale Special, fuera de concurso.
A la jornada inaugural seguirá el viernes el desfile de las 19 aspirantes a los Osos, entre ellas la española "20.000 especies de abejas", de Estíbaliz Urresola, la mexicana "Tótem", de Lila Avilés, y la portuguesa "Mal Viver", de Joao Canijo.
Habrá cinco representantes alemanas, como "Music", de Angela Schanelec, "Ingeborg Bachmann", de la veterana Margarethe von Trotta, y "Roter Himmel", de Christian Petzold.
De Canadá acudirá "Blackberry", dirigida e interpretada por el canadiense Matt Johnson, y Reino Unido concursará con "Manodrome", dirigida por John Trengove y con Adrien Brody y Jesse Eisenberg.
Por parte francesa competirá "Sur l'Adamant", un documental de Nicolas Philibert sobre el día a día de un centro psiquiátrico, así como "Le grand Chariot", de Philippe Garrel. Completa el ciclo europeo la franco-italiana "Disco Boy", un duro filme dirigido por Giacomo Abbruzzese. EFE
gc/rml

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miércoles, 15 de febrero de 2023

La previa oficial: post-covid

La Berlinale se vuelca en la realidad y en la reconquista con el público

Gemma Casadevall



Berlín, 15 feb (EFE).- La Berlinale abrirá mañana su 73 edición con la exhibición de la comedia romántica "She came to me" para volcarse luego en la realidad, enviar su mensaje solidario a Ucrania y tratar de reconquistar su carácter popular, liberado de las restricciones del covid.
Las 19 aspirantes a los Osos, sobre las que decidirá el jurado presidido por Kristen Steward y con la directora española Carla Simón entre sus miembros, son un exponente de distintas "crisis actuales", según avanzó el director de la Berlinale, Carlo Chatrian, al presentar su programación.
El festival pretende ser una "ventana al mundo", con varias películas a concurso volcadas en la infancia, como la española "20.000 especies de abejas", de Estíbaliz Urresola, en torno a una niña transexual, o "Totem", de la mexicana Lila Avilés.
La inaugural "She came to me", fuera de concurso, aportará el tono ligero, con Rebecca Miller en la dirección y Anne Hathaway en el reparto.
En los días siguientes desfilarán las aspirantes al Oso, alternadas con invitados especiales y homenajeados, como el actor y director estadounidense Sean Penn, que estrenará "Superpower", y su compatriota Steven Spielberg, que recibirá el Oso de Oro de Honor.
"Superpower" es el esperado documental que Penn y Aaron Kaufmann empezaron a rodar en Ucrania en 2021 y que les convirtió en testigos del inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero de 2022. El presidente Volodímir Zelenski es su figura central y se espera asimismo su intervención virtual ante la Berlinale.
Stewart, con 32 años la presidenta del jurado más joven de la historia del festival, tendrá entre su equipo a Simón, quien vuelve a Berlín tras haber ganado en 2022 el Oso de Oro con "Alcarrás", y el rumano Radu Jude, ganador del máximo premio en 2021 con "Bad Luck Banging or Loony Porn".
La selección de las aspirantes a los Osos incluye muchos representantes del cine independiente y nombres jóvenes, como las mencionadas directoras española y mexicana.
De Portugal competirá "Mal Viver", de Joao Canijo, director presente además en la segunda sección del festival, "Encounters", con el contramolde de la anterior, "Viver mal".
Habrá cinco representantes alemanas, entre ellas "Music", de Angela Schanelec, e "Ingeborg Bachmann", de la veterana Margarethe von Trotta y con Vicke Krieps en el papel de la gran escritora austríaca, viajando por el desierto tras su ruptura con Max Frisch.
Otro alemán, Christian Petzold, vuelve al festival del que es asiduo con "Roter Himmel". Es un filme con aire de continuidad de "Ondina", interpretado también por Paula Beer. Completan la representación del cine anfitrión Christoph Hochhäusler y Emily Atef.
Aportará una dosis de ironía "Blackberry", sobre el auge y caída de estos teléfonos inteligentes, dirigida e interpretada por el canadiense Matt Johnson. Por parte británica concursa "Manodrome", dirigida por John Trengove y con Adrien Brody y Jesse Eisenberg.
De Francia llegará el siguiente golpe de realidad, "Sur l'Adamant", en que Nicolas Philibert se sumerge en el día a día de un centro de día para discapacitados. El otro francés a concurso es "Le grand Chariot", con Philippe Garrel incidiendo en su familia.
Completa el ciclo europeo la franco-italiana "Disco Boy", un duro filme dirigido por Giacomo Abbruzzese con el alemán Franz Rogowski interpretando a un desarraigado enrolado en la legión francesa.
Del cine asiático proceden dos filmes de animación: la japonesa "Suzume", de Makoto Shinkai, y "Art College 1994", de Liu Jian, que se añadió a la selección en el último momento. La estadounidense "Past Lives", de Celine Song, recorre el periplo amoroso de una surcoreana -Greta Lee-, de continente en continente.
Dos australianos -"Limbo", de Ivan Sen, y "The survival of Kindness", de Rolf de Heer-, y la china "The shadowless tower", de Zhang Lu, completan la lista de aspirantes.

GOLDA, SENECA Y BORIS BECKER

Tres producciones fuera de concurso traerán a la alfombra roja algo de impacto mediático. Se espera a Helen Mirren, protagonista de "Golda", el film centrado en la primera ministra israelí Golda Meir.
La proyección de "Seneca" aportará la presencia de John Malkovich, mientras que para el estreno del documental "Boom! Boom! The world vs. Boris Becker" se espera la del exastro alemán del tenis, tras pasar ocho meses en una cárcel británica por problemas financieros.
La Berlinale aspira a recuperar este año su sello de identidad: el de festival abierto al público que, con excepción de los años de la pandemia, vendía 330.000 entradas. EFE   gc/jam/rf