Crónica desde Berlín: Renace el mítico cine International

Reapertura del Kino International tras los trabajos de remodelación. / Gemma Casadevall
Gemma Casadevall Berlín28 MAR 2026 8:00Icónico, protegido por el sello que lo avala como parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad y, pese a todo, durante unos años amenazado de extinción: el Kino International, para muchos, la mejor sala de cine de corte clásico de Berlín, reabrió con la primavera su gran pantalla. Se han invertido casi dos años en dotarlo de la mejor tecnología, renovar su patio de butacas y también la hermosa barra de bar con vistas al igualmente legendario 'Moskau Cafe', o 'Mockba', en la acera de enfrente y envuelto entre 'Plattenbauten', los bloques de viviendas característicos de la extinta República Democrática Alemana, la RDA comunista.

Vistas desde el cine Kino International. / Gemma Casadevall
Se ha renovado a fondo, pero ahí están sus revestimientos de madera, las imponentes lámparas de su vestíbulo y sus empinadas escalinatas. Nada delata intromisiones contranatura en el estilo con que abrió sus puertas en 1963, dos años después de la construcción del Muro de Berlín. Por entonces, esa gran arteria del sector comunista no se denominaba ya 'Stalinallee', como se la bautizó en 1949, año fundacional de la RDA, en honor al “dictador rojo”. Había adoptado su apellido marxista.
De producción estrella a proscrita
En el International se estrenaron por estos tiempos filmes como 'Spur der Steine', una película que de producción estrella de la RDA pasó a quedar proscrita por apreciarse en ella "tendencias contrarias al socialismo". Tras la caída del muro berlinés, en 1989, el legendario cine de la órbita germano-oriental se revitalizó para convertirse en una de las salas por las que discurre la Berlinale. En poco tiempo se convirtió en la preferida de muchos cinéfilos alérgicos a la estética multicine.
Ahí se proyecta ahora 'Gelbe Briefe' ('Yellow Letters'), del berlinés Ilker Catak y Oso de Oro de la última edición de la Berlinale. A primera vista no se la identifica como una película alemana. Discurre entre Berlín y Hamburgo, pero se habla en turco y traslada a suelo germano el autoritarismo practicado por la Turquía que podría ser la de Recep Tayyid Erdogan. Su director es uno de tantos ciudadanos germano-turcos, como Fatih Akin, el cineasta que con 'Contra la pared' alzó el hasta ahora había sido el último Oso de Oro alemán, en 2004.
La reapertura del International es algo más que la recuperación de un cine emblemático. Es testigo y parte de la historia de Berlín. De su reestreno se espera que se revitalice el triángulo formado entre el cine, el 'Moskau Café' y el 'Mokka Milch Eisbar', su equivalente como cafetería y heladería. Ahí iban a bailar y ligar los ciudadanos germano-orientales, en la avenida con la que el régimen exhibió poderío, pero que de alguna manera se burló de los propósitos institucionales para llenarse de vida propia. A la reapertura del International seguirá en pocas semanas la del 'Mokka Milch Eisbar'.
Escaparates vacíos bajo protección patrimonial
El International fue la perla de la Karl-Marx-Allee. El edificio, como sus vecinos, está bajo protección patrimonial. Pero ese sello no ha garantizado la supervivencia de otros locales emblemáticos, como la 'Karl-Marx-Buchhandlung', la imponente librería de la que apenas pervive su nombre plasmado sobre su fachada. El rótulo sigue ahí, también por imperativo patrimonal. Pero ahora alberga un local dedicado al interiorismo. Son muchos los escaparates de la Karl-Marc Allée que quedaron vacíos. Alguno se ha reconvertido en galería de arte. Otros esperan a un nuevo dueño o funcionan para determinados eventos, como el 'Moskau Café'.

El rótulo de la extinta librería Karl Marx Buchandlung. / Gemma Casadevall
Conviene no confundir la Karl-Marx-Allee, entre la Alexanderplatz y el distrito de Lichtenberg, con la Karl-Marx-Strasse, una bulliciosa calle del barrio por excelencia de la inmigración, Neukölln, en el otro extremo de la ciudad. La Allee es una avenida imponente de estética moscovita. Su casi homónima de Neukölln es una calle trufada de comercios turcos, árabes o de otras procedencias. Ambas comparten la amenaza de la especulación inmobiliaria derivada de la llegada de los 'expat', los residentes extranjeros con un nivel de ingresos superior al de los habitantes de la zona. Sean inmigrantes de segunda o tercera generación, como en Neukölln; sean jubilados de la antigua zona germano-oriental, con pensiones más bajas que sus conciudadanos del oeste.

Manifestación contra la especulación inmobiliaria en el barrio. / Gemma Casadevall
De los tanques soviéticos a las marchas de hoy
Por la actual Karl-Marx-Allee desfiló en 1945 el Ejército Rojo, el primero entre las potencias aliadas que entró en Berlín, pocos días después del suicidio en su búnker de Adolf Hitler. Entonces se llamaba aún Frankfurter Alle. El arquitecto Hermann Henselmann convirtió sus 2,3 kilómetros de largo en lo sigue siendo ahora: un exponente del ideal arquitectónico socializante, entre edificios públicos y bloques de 'Plattenbauten'.
En 1951 se aprobó su Plan de Reurbanización. Dos años después, los tanques soviéticos desfilaron de nuevo por la avenida. Esta vez, para sofocar la Revuelta del 17 de junio de 1953 contra el régimen. Lo que empezó como una protesta contra las condiciones laborales y de vida se extendió a 700 ciudades de todo el país. Fueron cinco días de disturbios, que dejaron un centenar de muertos y decenas de miles de detenidos.
La Karl-Marx-Allee actual se mueve al ritmo de otro tipo de marchas. Las movilizaciones de asociaciones vecinales, sindicatos y grupos izquierdistas reclamando la expropiación de grandes inmobiliarias para ampliar el menguante parque de vivienda protegida y evitar el arrinconamiento de sus residentes de toda la vida. O el desfile más multicultural de Berlín, Karneval der Kulturen, que se celebra todos los años en mayo y que ya en 2025 dejó su circuito habitual, en el multiétnico barrio de Kreuzberg, para discurrir por la espaciosa avenida de apellido marxista. Para entonces, a la sesión de cine en el International le acompañará la visita obligada al 'Mokka Milch Eisbar'.



















