martes, 17 de febrero de 2026

La Binoche somos todas


A Juliette Binoche hay que admirarle, además de la inteligencia, la belleza o los ojos que atrapan el mundo, su capacidad para afrontar cinematográficamente dilemas complejos. "Queen at see", dirigida por Lance Hammer, la sumerge en uno de esos dilemas que tarde o temprano afrontamos todos. O muchos. Qué hacer con nuestro padre, o con nuestra madre cuando la edad o la demencia les convierte en unos seres desvalidos e incontinentes, que a veces no nos reconocen y otras veces solo a duras penas. Que no saben vestirse, ni peinarse ni mucho menos ducharse. No es tema nuevo. Hay cierta sobredosis incluso de grandes películas recientes en esa dirección.

"Queen at see" lo aborda desde un tabú persistente respecto a los viejos: el sexo. Binoche es la hija de una adorable, pero demente viejecita -Anna Calder-Marshall-. Según ella, ese esposo y compañero actual que la cuida, limpia y mima la somete a sexo forzado. De la sospecha pasa a la denuncia. Y la intervención policial deriva en lo irremediable: que a su madre la apartan del esposo, de su entorno, de su hogar, para llevarla a un lugar seguro: uno de esos morideros llamados asilos de ancianos.

La sospecha no se confirma. Al contrario. La videovigilancia del asilo evidencia que no solo desea sexo, sino que lo busca. Demasiado tarde para revertir lo irremediable. A Leslie, su madre, le quitaron los pocos elementos de referencia que le quedaban. El retorno al entorno conocido no funciona. O la demencia entró en fase irreversible. Es cuestión de tiempo que se produzca el accidente doméstico.

Hasta aquí, el argumento. Lo que pesa sobre Binoche, Calder-Marshall y Tom Courtenay no es solo la sospecha de violación de una anciana o cómo actuar ante ella. Ahí está también la hija adolescente, Florence Hunt, quien de algún modo representa el futuro que le espera a Binoche en veinte, treinta o cuarenta años.

Se precipita Binoche al denunciar el supuesto abuso sexual. Cómo reaccionar a esa sospecha. Se trata simplemente de la reacción a la culpa de una hija que estuvo ausente y que de pronto trata de compensarlo. 

"Queen at sea" es una película imposible de digerir para todos aquellos que pasan o pasaron recientemente por la situación de arrancar fuera de su entorno a su padre, o a su madre. Sea porque estuvieron físicamente ausentes; sea porque les superó la tarea de cuidarlos; sea porque no hay forma de hacerlo bien. Depositar a alguien en el moridero le convierte en un ser infeliz, tu eres infeliz y además sale caro. 

También es imposible de digerir para todos aquellos que no están en esa tesitura, al que una película así resulta insoportable, aburrida o sencillamente deprimente. Por perfecta que sea la interpretación de Binoche, como siempre. Por meticulosa que sea la reconstrucción de lo que ocurre en esos morideros, plagados de otros muertos en vida, donde además te obligan a participar en actividades colectivas.

Binoche somos todas. Como hijas o como madres, a quien algún día tu hija deberá confiar al moridero.  Aun  no lo sabes, o no quieres saberlo. Pero tu destino es convertirte en esa desvalida anciana que ya no sabe vestirse sola; tu hija adolescente será una mujer adulta desbordada por la situación. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario