Gemma Casadevall
Berlín, 28 feb (EFE).- Irán cerró el desfile de aspirantes al Oso de la Berlinale con "There is no Evil", presentado en ausencia de su director Mohammad Rasoulof por imperativos de Teherán, una situación reincidente para los cineastas iraníes en festivales europeos.

Una silla vacía y el letrero del nombre del director reprodujeron lo vivido con Jafar Panahi, ganador con "Taxi" del Oso de Oro en 2015, premio que recogió entre lágrimas su sobrina. "There is no Evil" era la última película de la sección oficial, en una jornada compartida con la franco-camboyana "Irradiés", de Rithy Panh, una denuncia del horror de la guerra.
"Cada uno tiene en la vida, también en dictadura, la posibilidad de decir no. Con todo lo que ello implica", explicó en nombre de Rasoulof uno de sus productores, Kaveh Farnam, presente en Berlín con varios de sus actores. El dilema entre decir no o ejecutar es lo que se plantea en ese filme a través de cuatro verdugos.
Cumplir la orden abre la puerta a una vida próspera o a premios. No hacerlo es convertirse en un proscrito o un huido. Rasoulof reparte el dilema en cuatro episodios: el de un buen padre que mima a su hija, obedece a su esposa y atiende amorosamente a su madre; el soldado que tiembla ante la primera ejecución; el que acata y el que huyó a la montaña.
Rasoulof, como hizo Panahi, logró sortear la inhabilitación y rodar su película -"con ayuda de sus amigos", dijo Farman-. No está encarcelado ni cumple arresto domiciliario, pero se le retiró el pasaporte en 2017, de regreso de Cannes, donde presentó "A Man of Integrity". "La situación en Irán, lamentablemente, no ha cambiado en estos años", apuntó el productor.
"There is no Evil" -"Sheytan vojud nadarad", en su título original- no busca la mirada del condenado. Se concentra en el designado para ejercer de verdugo. Hombres que deben retirar el taburete bajo los pies del condenado o darle al botón que dejará suspendido en el aire al ahorcado.
UN DURO DOCUMENTAL CON SELLO DE PAHN
"Irradiés", único documental a la competición en esta Berlinale, llevó al festival un ejercicio de maestría de Rithy Panh. En 2003 sacudió al espectador con "S21, la machine de la mort Khmére rouge", sobre la maquinaria exterminadora ejercida bajo los Jémeres Rojos, entre 1975 y 1979. Ahora extiende la denuncia a otros genocidios del siglo XX a través de sus guerras.
"Tengo la impresión de que actualmente las imágenes van demasiado rápidas. No hay tiempo para mirar. Frente a eso apuesto por la repetición, a dar espacio a la reflexión", explicó el cineasta.
Su película parte la pantalla en tres, con secuencias paralelas que confluyen entre sí, mayoritariamente en blanco y negro. Son imágenes de archivo reales, sean de bombardeos sobre Dresde o Hiroshima, sea de cuerpos de niños retorcidos por sus bombas o adultos sometidos a experimentos humanos.
Desfiles de sumisión a Hitler, población devota o fanatizada por otros dictadores que les condujeron a la destrucción. "El cuerpo no olvida. Las quemaduras quedan de por vida al superviviente. Los descendientes heredarán el testimonio de los que murieron", explicó Rithy Panh.
ESTADOS UNIDOS, ASIA E ITALIA COMO FAVORITOS
Con Irán y el último representante del cine asiático se cerró la ronda de aspirantes, sobre los que decidirá el jurado que preside el actor británico Jeremy Irons. En la Berlinale no suele haber pronósticos de ganadores fiables. Es un festival con reputación de imprevisible.
En esta edición, la número 70, los intentos de quiniela son aún más complejos. Es el primero bajo la dirección compartida entre Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, a los que se atribuye cierto trato preferencial para el cine de autor.
La película mejor puntuada por la crítica internacional de la revista especializada "Screen" es la estadounidense "Never Rarely Sometimes Always", el alegato abortista de Eliza Hittman. Le sigue "Rizi", el cine sin palabras del malayo-taiwanés Tsai Ming-Liang.
Entre la crítica alemana -"Berliner Zeitung" y "Der Tagesspiegel"- las preferencias se decantan hacia la italiana "Favolacce", los cuentos crueles de Fabio y Damiano D'Innocenzo, y "First Cow", exponente del cine independiente de EEUU como Hittman.
Si el jurado de Irons opta por no complicarse la vida puede dar el Oso para cualquiera de estas películas. Más arriesgado sería apostar por "DAU/Natasha", un filme que ha dividido opiniones entre quienes lo adoran y quienes lo tachan de excesivo, sea por sus escenas de sexo explícito y tortura o porque se rodaron sin guion.
Entre los actores mejor valorados están el italiano Elio Germano -protagonista tanto de "Favolacce" como de "Volevo Nascodermi"-, así como Javier Bardem, por "The Roads Not Taken". El duelo entre las actrices podría estar entre las alemanas Nina Hoss -"Schwesterlein"- y Paula Beer -"Undine", además de la argentina Erica Rivas -"El prófugo"- o las mujeres de la surcoreana "The woman who ran". EFE gc/jam/icn (foto) (vídeo)
Los altibajos de una Berlinale que cumplió los 70
Gemma Casadevall
Berlín, 28 feb (EFE).- La Berlinale cumplió los 70 años con una nueva dirección bicéfala -Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek- de la que se esperaba algo de renovación y cine de autor. Cumplieron esas expectativas en la competición oficial y con la introducción de la sección "Encounters" para nuevos lenguajes del cine.
MÁS CINE DE AUTOR, MENOS ESTRELLATO
La sección oficial aportó sorpresas buenas o, sobre todo, no incluyó productos descabellados como ocurrió en los últimos tiempos de los 18 años bajo el liderazgo de Dieter Kosslick.
Pero el cine de autor no suele aportar grandes presencias sobre la alfombra roja. Hubo menos empujones ante el Berlinale Palast y también una pérdida de visibilidad mediática en el festival que parece resignado a dejar ese cometido a su rival, Cannes.
UN SUSTO DE ENTRADA
La edición número 70 estuvo precedida por el escándalo en torno al pasado nazi de su fundador, Alfred Bauer. Unas semanas antes de la apertura salió a relucir su papel en la industria del cine del Tercer Reich. La dirección retiró de inmediato el premio instituido en su memoria, el tercero en importancia del palmarés. Y encargó investigar su pasado a historiadores independientes.
LOS CAZADORES DE OSOS
Un total de 18 filmes aspiran a los Osos que el sábado repartirá el jurado presidido por el actor británico Jeremy Irons. La crítica que sigue el festival repartió ya elogios o varapalos entre los concursantes. A continuación, un resumen (por orden de proyección):
"El Prófugo": la argentina Natalia Meta abrió la competición con una película apuntalada en su actriz, Érica Rivas. Pero no llegó a convencer en su indefinición entre el género de terror y lo onírico.
"Volevo Nascondermi": el italiano Giorgio Diritti tocó la fibra con su retrato del pintor Antonio Ligabue. Su baza es el actor Elio Germano, en su papel de discapacitado que se reivindica en el arte.
"Le sel des Larmes": dirigida por Philippe Garrel, la película en torno a los amores de un ligón por el extrarradio parisino se vio como una floja reedición de Erich Rohmer o François Truffaut.
"First Cow": Kelly Reichardt, procedente del cine independiente de EEUU, cautivó con un anti-western ecológico sobre la amistad de dos pioneros que buscan fortuna amasando galletas de leche y miel.
"Undine": el quinto intento del alemán Christian Petzold en la competición de la Berlinale. Esta vez, con Paula Beer, como una moderna ninfa acuática. Técnicamente perfecta, pero fría.
"Todos os mortos": de Caetano Gotardo y Marco Dutra, traza un retrato del Brasil que deja atrás la esclavitud, pero donde arraigan los abismos sociales, a través de un convincente grupo de mujeres.
"Siberia": el estadounidense Abel Ferrara acudía a la Berlinale como uno de los nombres de peso. El filme es una sucesión de delirios, a los que da cuerpo su alter-ego, Willem Dafoe.
"Effacer l'historique": el dúo belga Benoït Delépine y Gustave Kervern alegró el festival con su comedia sobre una comunidad de vecinos adictos a las redes. Una brillante sucesión de chistes, a la que se echa de menos un eje argumental sólido.
"Schwesterlein": drama suizo-alemán donde lo más destacable es la actriz de Nina Hoss, una mujer desbordada por un amor hacia un hermano gemelo agónico que desbarata su familia.
"The woman who ran": un ejercicio minimalista del celebrado surcoreano Hong Sangsoo. Se ganó sin dificultades la complicidad del espectador, en un filme sustentado en un grupo de mujeres.
"Favolacce": dirigida por Fabio y Damiano D'Innocenzo, se colocó entre las aspirantes al Oro con su cuento cruel alrededor de unos adultos empeñados en hacer de sus hijos un clon de su brutalidad.
"Never Rarely Sometimes Always": segunda producción del cine independiente de EEUU a concurso y también clara favorita a premio. Es un alegato por el aborto libre, sustentada en la interpretación de Sidney Flanigan, una de las revelaciones de este festival.
"Berlin Alexanderplatz": nueva versión, algo desigual, de la novela de Alfred Döblin en el Berlín actual y con un refugiado como el hombre que quiere una vida decente y cae en las redes del mal.
"The Roads Not Taken": dirigida por Sally Potter, con Javier Bardem en el papel de un hombre roto por la demencia y traumas pasados. Pese a Bardem, Potter no logra llevar a puerto su filme.
"DAU/Natasha": la película más polémica de la Berlinale, en que el ruso Ilya Khrzhhhanovsky lleva a la práctica su visión radical del cine. Una obra de arte, para algunos. Un polémico despliegue de sexo explícito y torturas, para otros.
"Rizi": un ejercicio magistral de cine sin diálogo del malayo-taiwandés Tsai Ming-Liang alrededor de un encuentro sexual entre dos hombres. Otro de los grandes favoritos al Oso.
"Irradiés": documental del camboyano Rithy Panh en torno a los genocidios del siglo XX. Fue proyectada en la última jornada a competición y ascendió de inmediato en las quinielas.
"There is no Evil": del iraní Mohammad Rasoulof, ausente en la Berlinale por imperativos de Teherán. Representa a una de las cinematografías mimadas por el festival alemán. EFE gc/ess (foto)
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