miércoles, 17 de febrero de 2010

Calentando una Berlinale glacial

La tentación ante el semental


Julianne Moore encarnó ante la Berlinale la ambigua plenitud lésbica 
 
Gemma Casadevall
Berlín, 17 feb (EFE).- La actriz Julianne Moore dio alas a la Berlinale convertida en esposa de Annette Bening en "The Kids are all right" y encarnando una aparente plenitud lésbica, que se revela ambigua cuando aparece el donante de semen que las convirtió en madres.
"Da igual la orientación sexual de los padres, la vida familiar siempre es compleja, ser buenos padres es difícil. Si de pronto uno desencadena el caos le corresponde pagar por ello", sostuvo Moore en la presentación del film en la sección oficial, aunque fuera de concurso, que defendió junto a su directora, Lisa Cholodenko.
Toda plenitud implica duda y eso es lo que plantea Cholodenko en la película, que arranca en el momento en que los hijos adolescentes deciden conocer a su padre biológico -Mark Ruffalo- y abren así la caja de Pandora alrededor del intruso que un buen día donó su semen por 60 dólares el frasco.





Moore es la parte femenina en la pareja y la que inevitablemente irá en busca de Ruffalo, el soltero empedernido que de pronto se crea la ilusión de pertenecer a una familia. Será la única en la aparentemente inexpugnable fortaleza homosexual que se permite el respiro de la duda. Y, ya puestos, gozará la experiencia.
"La duda existe siempre, no hay amor sin duda, no hay pareja sin cuestionamiento. Cualquier familia se sustenta sobre la lealtad, eso es lo importante, da igual si quien está al frente son dos madres lesbianas o un padre y una madre", sostuvo la actriz, que dejó en la Berlinale el áurea de impecable solidez que la caracteriza.
"He hecho algo convencional a partir de la situación de una familia formada por dos madres, lo que, por otro lado, afortunadamente dejó de ser algo anómalo", admitió Cholodenko.
El corte es convencional, ni una pieza escapa al esquema y a nadie le asaltan dudas de que de lo que se desmadejó volverá al orden del ovillo. Queda por ver si sus secuelas quedarán en algún rasguño o en el cuestionamiento irreversible de la homosexualidad como algo absoluto.
Moore capitalizó los flashes de la jornada y alivió con esa típica comedia "made in USA" de Cholodenko una sección oficial cuyas dos participantes a competición del día fueron de digestión difícil.
Por un lado, "Kak ya Porvel Etim Letom" -"How I ended this Sommer"-, de Alexei Popogrebsky, tras años sin participante ruso a competición; por el otro "Shahada", ópera prima del afgano-alemán Burhan Qurbani.
Popogrebsky colocó al espectador ante la confrontación de dos personajes antagónicos en una estación meteorológica del círculo polar: un joven inexperto que rompe cuanto toca y su colérico colega, a punto de regresar a casa tras años entre hielos, al que el primero no se atreve a comunicar que acaban de morir su mujer y su hija, por temor a que la emprenda a tiros.
El paseo por el círculo polar dio para dos horas largas de espectacular fotografía ártica, más desarrollo del pulso entre los dos caracteres, que sólo los más pacientes llegaron a paladear como corresponde y como, finalmente, llega a desvelar el filme.
Qurbani retrata los conflictos de varios jóvenes musulmanes del Berlín multicultural, en un intento por reflejar que sus conflictos no difieren tanto de los de sus conciudadanos.
"Quería mostrar la diversidad del Islám", afirmó el joven realizador. Su personajes van desde un joven nigeriano que trabaja en un mercado de abastos a un amoroso padre -e imán en la mezquita del barrio- que trata de entender a su hija, pese a que ésta optó por un estilo de vida nada acorde con el Corán.
A Qurbani se le reprochó en la rueda de prensa dar sólo una cara de la moneda, la del Islám más tolerante, no la de las jóvenes que pueden morir en cualquier esquina, asesinadas por un hermano, porque rompieron el honor familiar por su modo de vida.
Sin embargo, Qurbani defendió que no todo el que reza o recita el Corán es un fundamentalista islámico.
Su film, tercera producción alemana a concurso, provocó división de opiniones entre los medios berlineses -donde el tema de las sociedades paralelas islámicas es objeto recurrente de debate-. EFE  gc/jcb/cr  (foto)

Felpudín rojo


Cine de barrio, con Hassan, Lial y Maradona en la alfombra roja 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 17 feb (EFE).- La Berlinale se extendió en su 60 edición más allá de la Potsdamer Platz para alcanzar los cines de barrios más periféricos de la capital, sobre cuyas alfombra roja no desfila Leonardo DiCaprio, sino Hassan, Lial y Maradona, tres hermanos de origen libanés y estrellas del "hip hop" del distrito de Neukoelln.
"La afición al cine no se forja en festivales internacionales, sino en la sala de barrio a la que fuimos de chicos. Por eso, este año la Berlinale los visitó", explicó a EFE Matthias Elwardt, cineasta de Hamburgo impulsor del programa "Berlinale goes Kiez".
Cada día un barrio, para el total de diez días de festival, desde distritos acomodados occidentales, como Charlottenburg, a Neukoelln, barrio "problemático" por antonomasia en la ciudad, identificado con marginación, inmigración y conflictividad social.
La alfombra roja extendida hoy ante el Neues Off del barrio sólo se parece a la del Berlinale Palast en el color: es una presencia meramente simbólica de apenas cinco metros de largo, colocada sobre las placas de hielo de la calle, y no hay más acoso mediático que un equipo de televisión de un canal turco local.
Por ella desfilan Maradona y sus hermanos, los protagonistas de "Neukoelln Unlimited", un documental de 96 minutos, que se proyecta en la sección Generation 14plus -destinada a espectadores de más de 14 años- y que han filmado Agostino Imondi y Dietmar Ratsch.
"Quería hacer un documental sobre el tema streetdance y hiphop en barrios como éste y me topé con el nombre de Maradona. Mi papá es italiano, de Nápoles, gran aficionado al fútbol, como yo. Cómo no iba a reparar en él", explica Imondi, nacido en Suiza en 1975.
Su film está destinado al público juvenil y sus protagonistas están más o menos sobre los 14 años. "Al principio me ponía nervioso la cámara, luego ya ni la veía", añadió el talentoso Maradona.
"Neukoelln Unlimited", sobre la experiencia de los tres hermanos nacidos en Alemania, pero cuya familia está permanentemente amenazada de expulsión a Líbano por haber caducado su permiso de residencia, es el film elegido para la jornada.
"Cada cine de barrio tiene su carácter. El Neues Off es ahora una sala de programación alternativa, pero en las décadas del 50 al 70 se llamó 'eros-cinema', o sea, una sala X", explica Elwardt.
No todas las sesiones del "Berlinale goes Kiez" están tan centradas en la vida del distrito ni en producciones alternativas, sino que en algunos casos incluso de traslada a la sala elegida la estrella del día en competición.
Este fue el caso el martes, en que la sesión recayó en el céntrico barrio de Mitte, en el antiguo sector oriental y poblado ahora por los locales más esnob de la ciudad, donde se programó el filme noruego "En Ganske snill Mann" -"A Somewhat Gnetle Man"-, una de las veinte aspirantes a los Osos.
La proyección en los Hackesche Hoefe de ese film, dirigido por el noruego Hans Petter Moland, sí contó con la presencia de su protagonista, el sueco Stellan Skarsgard, uno de los rostros más versátiles del cine escandinavo.
Skarsgard bajó de auto de la Berlinale, pisó la alfombra roja y de inmediato fue asaltado por multitud de flashes, incondicionales seguidores y cazadores de autógrafos.
Maradona y los suyos tenían también su tropa de gente del barrio esperándoles como héroes, entre ellos un recién llegado a Berlín: Facundo, estudiante de 21 años nacido en Santa Fe (Argentina), residente en Neukoelln desde hace un mes, junto con su novia berlinesa.
"Andate, quien me iba a decir que tendría a Maradona a la vuelta de la esquina y cantando hiphop. Una linda forma de darme la bienvenida a mi nuevo barrio", se reía ante la puerta del Neues Off, junto a otros veinticinco o treinta personas que se quedaron sin entrada.
"Berlinale goes Kiez" agotó también hoy todas las localidades, como en los días precedentes, de manera que, según Elwardt, todo hace suponer que el ciclo se perpetuará en ediciones siguientes. EFE  gc/cr

viernes, 12 de febrero de 2010

Con gorro de lana, el termo y la silla plegable


Puerta de Brandeburgo descorrió el telón a versión más íntegra de Metrópolis 
 
Gemma Casadevall


Berlín, 12 feb (EFE).- La Puerta de Brandeburgo descorrió hoy el telón para una proyección al aire libre del mítico filme "Metrópolis" en su versión más íntegra, gracias a la copia hallada hace dos años en el Museo del Cine de Buenos Aires, la más parecida hasta ahora a la que estrenó Fritz Lang en 1927.
El diario "Süddeutsche Zeitung" repartió bolsas de palomitas de maíz entre los asistentes, los berlineses mejor preparados acudieron con sillas plegables, termos de café caliente y mantas, y los restantes ciudadanos o visitantes concentrados -un par de miles- se arroparon como pudieron para la larga proyección, 147 minutos.

La idea de proyectar "Metrópolis" en pleno mes de febrero -el más frío en años, además- fue del director de la Berlinale, Dieter Kosslick, quien consideró que la Puerta de Brandeburgo concentra un millón de personas, la Noche de Fin de Año, también podía atraer un par de miles para la ocasión.
Así fue, de acuerdo a lo previsto, y a la hora marcada -19.00 GMT- se descorrió el telón concebido por la artista coreana Christina Kim, en material reciclable, frente al emblemático lugar.
En lugar de procederse de inmediato a la proyección, como algunos esperaban, siguieron hasta cuatro repeticiones de un cortometraje recordando los 60 años de historia de la Berlinale, festival nacido como escaparate de propaganda cinematográfica del sector occidental, en 1951.
"Lo encajamos con disciplina prusiana", comentaba Martha Holger, una jubilada berlinesa, dispuesta, de entrada, a aguantar la proyección en su integridad, aunque algo inquieta ante la repetición de esas imágenes, más mensajes de felicitación por el cumpleaños de ilustres del cine -entre ellos, el director español Pedro Almodóvar, la actriz británica Tilda Swinton y el italiano Roberto Benigni-.
Finalmente apareció el mítico y visionario film de Lang, en su versión más larga jamás vista en décadas, que se estrenaba asimismo paralelamente en el Friedrichstadtpalast de Berlín y la Ópera de Fráncfort, aunque en ese caso para respectivos auditorios convenientemente sentados en sus butacas.
Acompañada en vivo por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, desde el Friedrichstadpalast, la proyección al aire libre era un complemento ciudadano con que Kosslick y el alcalde-gobernador Klaus-Wowereit quisieron dar rango ciudadano al evento.
La nueva versión fue reconstruida en una ardua tarea que duró año y medio a partir de la copia hallada en Buenos Aires en 2008, y dura 25 minutos más que la edición de esta parábola futurista sobre la represión obrera conocida hasta ahora.
"Bueno, tal vez acabaremos agradeciendo la versión algo más corta", bromeaba la animosa "prusiana", viendo que la proyección, además, empezaba con más de media hora de retraso y caía una suave, pero persistente nevada sobre la Pariser Platz. EFE
gc-ih/nvm/agf

Ewan, como en casa


Berlinale se volcó en Polanski a través de McGregor y Brosnan 

Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- La Berlinale se volcó hoy en arropar a Roman Polanski, en arresto domiciliario en Suiza por su deuda pendiente con la justicia de EEUU, y recibió su "The Ghost Writer", película a competición por los Osos, como un homenaje al genio ausente.
La Berlinale necesitaba un trío de astros sobre su alfombra roja y hoy lo tuvo -Ewan McGregor, Pierce Brosnan y Olivia Williams-. Un buen thriller político con la CIA como malversora de políticos de por sí manipulables, es algo que siempre viene bien a un festival.
Y, encima, Polanski lleva el áurea del escándalo permanente: un buen cóctel mediático para animar la segunda jornada del festival, tras la moderación inaugural de ayer con la china "Tuan Yuan".
"Es un maestro, el maestro que extrae de nosotros el máximo rendimiento artístico", sentenció McGregor, para deshacerse en elogios a un director que "a veces atentó contra mi ego de actor, otras fue como una madre", y acabar proclamando: "amo a Roman".
"Trabajar con él es algo intenso, muy intenso, como lo ha sido toda su vida", secundó Brosnan, quien recordó la "consternación" que le produjo la noticia de su detención, el año pasado, de "alguien que es padre y esposo, como yo".
El equipo de "The Ghost Writer" parecía accionado por el consenso de deshacerse en elogios sobre Polanski, como director, y no entrar en materia, más que de refilón, en el asunto de sus cuentas con la justicia de EEUU por la presunta violación de una menor en 1977.
"No comentaré la situación de Roman. Este no es el sitio ni el momento. Pero el hecho de que no esté aquí, presidiendo esta conferencia, entre nosotros, es algo muy raro para todos", resumió Robert Harris, autor del best-seller en que se basa el filme.
En el momento de su detención, el año pasado, la película estaba prácticamente acabada, aunque parte de la pos-producción tuvo que realizarse estando ya Polanski en arresto domiciliario en su chalet suizo. "Teníamos que acabar el filme como fuera, para estar aquí, en la Berlinale, aunque fuera sin él", afirmó Harris.




"The Ghost Writer", con un McGregor metido a escribidor de las memorias de un ex premier británico empantanado en el escándalo del secuestro de presos de Al Qaeda y un Brosnan jugando a un "soy y no soy" Tony Blair, fue recibido como lo que es: un buen film, de un maestro de la dirección, basado en un best-seller con garra.
A McGregor, con su cara de nene simpático que descubre lo que no debe en cuanto se aburre en una habitación cerrada, el papel le viene como anillo al dedo. Brosnan se coloca a medio camino entre el pseudo-Blair que siempre supo en qué se metía y por qué y el ex James Bond que aún no abandonó esa pose. Y Williams es la esposa fría, que prefiere seguir manipulando a hacer estallar un matrimonio que seguramente jamás funcionó.
Zarpazos de ironía -"estoy rodeado de pacifistas que quieren asesinarme", suelta McGregor, acosado por manifestantes encrespados por las mentiras de Irak a las puertas de la fortaleza del premier-, una casa lujosa de piedra natural y maderas selectas en el mejor estilo "Bauhaus" y, finalmente, la maestría que nadie se atrevería a discutirle a Polanski.
Otro escritor muy distinto al que interpreta McGregor es el que centró la otra película a concurso: Allen Ginsberg, el poeta cuyo famoso "Howl" -"Aullido"- llevó a su editor ante tribunales por publicar algo considerado para la moral pública de los EEUU en los 50 como "obsceno".
Tanto o más imposible que explicar en prosa un poema parece lo de tratar de llevarlo al cine. Rob Epstein lo intenta, con James Franco interpretando al poeta que quiso ser el nuevo Keruac y que deleitó a a la generación "beat" con recitales de poesía tachada de obscena.
El film recurre a varios escenarios y técnicas: del blanco y negro entre aromas de cigarrillos y jazz al diván del psicoanalista, al cómic como recurso para plasmar los delirios dichos obscenos de Ginsberg, a sus sucesivos novios y novias, más el proceso al editor, donde defensa y fiscalía suben al estrado a críticos y estudiosos, en pos de la verdad y nada más que la verdad sobre qué es poesía.
El "Howl" de Ginsberg quedó engullido por el despliegue de Polanski. Si en la jornada inaugural, a René Zellweger, miembro del jurado, le correspondió "salvar" el honor de la alfombra roja con su sobredosis de encanto -y escote- bajo la nieve, hoy el trío de actores de "The Ghost Writer" se adueñó de la Berlinale. EFE
gc/jcb/mlr

jueves, 11 de febrero de 2010

Hielo de taladro


Poderoso trío conyugal chino pone en marcha una Berlinale "on ice" 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- El director Wang Quan'an abrió hoy la ronda de aspirantes a los Osos de la Berlinale por "Tuan Yuan" -"Apart Together"-, un exponente del poderoso cine chino apuntalado en un armonioso trío conyugal, para el que pesa más el ansia del reencuentro que el abismo entre la República Popular y Taiwán.
Inaugurar una Berlinale con aspecto de festival "on ice" -ni los redoblados servicios de limpieza lograron desembarazarlo del hielo acumulado por siete semanas bajo cero-, con un filme donde no hay ni un ápice de sexo, ni música vibrante, ni guerras sino un trío de ancianos permanentemente comiendo era una apuesta arriesgada.
Ni siquiera el pedigrí del realizador, Oso de Oro en 2007 con "La boda de Tuya", allanó el camino para una de esas producciones que, en un festival que suele mimar los filmes asiáticos como el berlinés, habitualmente se coloca en una de esas jornadas intermedias, a modo de relax entre desfiles de estrellas.
A Wang Quan'an le correspondió el honor de abrir la edición del 60 cumpleaños y estuvo más que a la altura de las circunstancias, para todo aquel dispuesto a asumir que una apertura de Berlinale no es sinónimo "sine qua non" de astros sobre la alfombra roja.
"Empezar un festival con una película que trata de reunificación, familiar o política, es hacerlo bajo un buen augurio", dijo el realizador, tras el pase de prensa, al que compareció con Lisa Lu, leyenda viva del cine de su país y puntal del trío protagonista.
"Comer y reencontrarse son dos buenos ejercicios de convivencia", añadió luego ante las persistentes preguntas sobre la alta dosis gastronómica de su film, buena parte del cual discurre alrededor de una sencilla mesa cuadrada generosamente surtida de suculencias.
"Tuan Yuan" se centra en el trío formado por un soldado que huyó a Taiwán dejando al amor de su vida en Shangai, la mujer de sus sueños y el esposo actual de ésta, cincuenta años después de la separación de la pareja original
Varias cosas en el trío son extremas: el formalismo, el afán de armonía, la sencillez y, también, las ganas de disfrutar de la buena mesa.
A todo ello consagran sus esfuerzos, con una única pelea en un restaurante y continuamente estorbados por el grupo familiar formado por hijos, nieta y algún pariente político, por supuesto menos generosos que ellos respecto al prójimo.
El Shangai de los rascacielos va robando espacio al de las casas pobres desde donde tratan de recomponer sus vidas, mientras inician los trámites del probablemente divorcio más ejemplar de la historia del cine.
No es el Shangai que dejó el soldado en su huida de los comunistas ni tampoco ella es la que fue, puesto que a la fidelidad que entonces quedó en suspenso se sumó la que ahora debe al buen marido que la sacó adelante.
Si en "La Boda de Tuya" Wang armó su historia de amor sobre una mujer, joven y hermosa, entre dos fidelidades -al marido viejo y a la tierra, un pedregal en Mongolia-, ahora lo hace sobre ese otro trío y el Shangai de cielo gris.
"Creo haber transmitido el valor del reencuentro y la reconciliación, el máximo ideal para los chinos. Estar juntos, en familia, con todo lo que ello significa de felicidad y enojos", resumió el director.
Quienes mejor entienden el valor del reencuentro son aquellos que más perdieron con la escisión, el perfecto trío conyugal, mientras que la generación posterior parece más concentrada en sus egoísmos que en superar la dispersión.
Wang fue recibido con aplausos corteses en la conferencia de prensa, la menos concurrida que se recuerda para un filme inaugural, en las antípodas de los tumultos que provocaron, por ejemplo, dos años atrás, Rolling Stones al frente del documental firmado por Martin Scorsese "Shine a light".
El film de Wang fue la primera dosis de cine asiático entre las 20 aspirantes a los Osos. Le seguirá la de su compatriota -y asimismo ganador de un Oro, con "Sorgo Rojo", en 1988- Zhang Yimou "San Qiang Pai An Jing Qi", remake de un thriller de los hermanos Cohen, trasladado a tiempos del kaiser.EFE
gc/jcb/mlr

lunes, 1 de febrero de 2010

Sesentona

Cinco Osos de Oro y un debut argentino para una Berlinale de cumpleaños 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 1 feb (EFE).- La Berlinale se festejará a sí misma en su 60 edición con cinco Osos de Oro a concurso -Zhang Yimou, Michael Winterbottom, Wan Quan'an, Roman Polanski y Jasmila Zbanic-, junto a debutantes como la argentina Natalia Smirnoff, y la proyección de un "Metrópolis" ante la Puerta de Brandeburgo, probablemente bajo cero.
Noah Baumbach y el alemán Oskar Roehler estarán junto a los mencionados entre los 20 aspirantes a los Osos del festival, cuyo programa al completo presentó hoy su director, Dieter Kosslick, como una edición volcada a mostrar la Berlinale como "espejo histórico" de una "ciudad superviviente".
Kosslick no cuenta con Polanski -bajo arresto en su chalet de Suiza, por su causa abierta con la justicia de EEUU-, pero sí con Leonardo Di Caprio, Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Gérard Depardieu y Ben Stiller, defendiendo sus filmes, Renée Zellwegger, miembro del jurado, y Hanna Schygulla, que recibirá un Oso de Oro honorífico.
La perla, sin embargo, será la proyección del mítico film mudo de Fritz Lang, en versión restaurada según la copia hallada en el Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken de Buenos Aires, acompañada por los cien músicos de la Orquesta de la radiotelevisión berlinesa.
Será un acontecimiento a seguir "en calzoncillos largos de lana", bromeaba Kosslick unos días atrás, en un encuentro con medios extranjeros, de seguir Berlín a varios grados bajo cero, como ahora, para el día de la proyección, el día 12. "Berlín puede con todo, los berlineses también", es el lema de Kosslick para la ocasión.
Abrirá el desfile de los aspirantes, el día 11, Wang Quan'an -Oro en 2007, con "La Boda de Tuya"-, con "Tuan Yuan" ("Apart Together").
El eje de la Berlinale, en otros años volcada en lo político, será la familia, dijo Kosslick. Alrededor de ella discurre el film de Zhang -Oro en 1988 con "Sorgo Rojo"- con "San qiang api an jing qi" ("A Woman, a Gun and a Noodle Shop") centrada en un reencuentro privado, tras una larga separación por motivos políticos.
Polanski -Oro en 1966 con "Cul de sac"-, regresa con "The Ghost Writer", con McGregor; la bosnia Zbanic -Oro en 2006 con "Grbanica"-, lo hace con "Na Putu ("On the Path") y Winterbottom -Oro en 2003, con "In this world"- con "The killer inside Me".
Con esos pesos pesados se medirá la argentina Smirnoff, con su opera prima "Rompecabezas", interpretada por María Onetto, Gabriel Goity y Arturo Goetz.
"Greenberg", de Baumbach traerá a Berlín la presencia de Ben Stiller, mientras que "Mammuth", de Benoit Delphine y Gustave de Kervern, aportarán las de Gérard Depardieu e Isabelle Adjani.
Asimismo a concurso irán cuatro producciones con participación alemana: la turco-germana "Bal" de Semih Kaplanoglu, las germano-austríacas "Der Räuber", de Benjamin Heisenberg; "Jud Süss", de Roehler, así como "Shahada", del afgano-alemán Burhan Qurbani.
La India competirá con "My name is Khan", de Karan Johar, el cine iraní lo hará con "Shekarchi", de Rafi Pitts, mientras que Rusia, durante años ausente a concurso, está presente con "Kak ya provel etim latom", de Alexei Popogrebsky.
Habrá abundante aporte escandinavo, con las danesas "En Familie", de Pernille Fischer, y "Submarino", de Thomas Vinterberg, así como la noruega "En ganske snill mann", de Hans Petter Moland.
Y también buenas dosis de cine asiático, ya que a Zhang y Wan Quan'an se sumarán los japoneses "Caterpillar", de Koji Wakamatsu, y "Otoute ("About her Brother"), de Yoji Yamada, este último fuera de competición y encargado de cerrar el festival.
Fuera de concurso irán "Shutter Island", de Martin Scorsesse; "The Kids are Alright", de Lisa Cholodenko, con Julianne Moore; "Please Give", de Nicole Holofcener, y "Exit Throught the Gift Shop", del activista del grafiti Bansky, que Kosslick quería a competición, pero no fue posible porque pasó por Sundance.
La película de Smirnoff será el único largometraje representando a Latinoamérica a concurso, mientras que en el apartado de cortometrajes competirá el peruano-español "El segundo amanecer de la ceguera", de Mauricio Franco Tosso.
La Berlinale mostrará asimismo, en Panorama, las españolas "El mal ajeno", de Oskar Santos, con Eduardo Noriega, Belén Rueda y Angie Cepeda, y "Nacidas para sufrir", de Miguel Albadalejo, con Adriana Ozores, Petra Martínez, Malena Alterio y Ricard Borrás.
En esa sección se presentarán la brasileña "Besouro", de Joao Daniel Tikhomiroff, y la argentina "Por tu culpa", de Anahí Berneri. EFE
gc/nvm/cat

miércoles, 20 de enero de 2010

El Fritz Lang que llegó de Buenos Aires


Muestra recrea "Metrópolis", antesala al reestreno en versión casi completa 
  
Gemma Casadevall

Berlín, 20 ene (EFE).- La Filmoteca de Berlín recrea desde hoy, con una exposición, el proceso creativo de "Metrópolis", el visionario filme de Fritz Lang estrenado en 1927 y que tendrá su reestreno en febrero ante la Puerta de Brandeburgo, tras una ardua reconstrucción sobre una copia casi íntegra hallada en Buenos Aires.
"La cita para los amantes del mito es el 12 de febrero, ante la Puerta de Brandeburgo. Quien, además de querer ver el espectáculo con mayúsculas vaya al detalle, tiene que pasarse por aquí", resumió a EFE Rainer Rother, director de la Deutsche Kinemathek, la filmoteca alemana.
La muestra "The complete Metropolis" no es un "mero aperitivo", apunta Rother en relación al estreno que tendrá lugar ante el emblemático monumento del filme, a partir de la copia prácticamente íntegra hallada en el Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken de Buenos Aires.
"La exposición no existiría sin ese estreno, eso es cierto. Pero a su vez lo es también que ese estreno no sería posible sin todo el trabajo recopilador e investigador que exhibimos aquí", apunta el director de la Kinemathek.
En los archivos de la Filmoteca se conservaron partituras, trajes, máscaras, guiones y pruebas sobra las que trabajó Lang, soporte de una exposición que repasa las escenas más célebres de la parábola futurista de Lang y los ensambla con ese material.
La muestra incluye escenas cumbre, desde la revuelta de la clase obrera en las catacumbas a la fascinación del hijo del dueño absoluto por María, símbolo de la causa trabajadora, el erótico baile de la bella para los poderosos y su suplantación por un robot.
Cada uno de estos momentos está apuntalado por dibujos, guiones o fotografías. Finalmente se desemboca en el hallazgo de la copia bonaerense y en la reconstrucción realizada ensamblando ese material recuperado a la copia dada por buena, según la penúltima restauración de 2001, que se presentará durante la Berlinale.
"Sin los colegas argentinos, y sin la buena disposición de la directora de su Museo, Paula Félix-Didier, nuestro trabajo no habría sido posible", admite Anke Wilkening, restauradora de la Fundación Friedrich-Wilhelm Murnau, que tiene los derechos del filme.
La copia hallada en 2008 en Buenos Aires contiene 20 minutos más que la hasta ahora conocida e incorpora al conjunto escenas desconocidas que amplifican el papel de varios personajes -tres hombres- que tenían una intervención marginal.
Siguen faltando, apunta Wilkening, cinco minutos de cinta que pueden darse por perdidas, pero de cuya existencia dan constancia los bocetos y guiones conservados en la filmoteca alemana.
La "Metrópolis" que filmó Lang entre 1925 y 1926, estrenada un año después, tenía 153 minutos de duración y 4.189 metros, pero ya en su estreno berlinés se le recortó una cuarta parte, porque a los productores de la UFA les pareció excesivamente larga.
A ésta siguieron otras amputaciones, sea por razones comerciales, ideológicas o morales, al atribuirsele tendencias comunistas o excesiva carga erótica. Las consecuencias de tales amputaciones van más allá de lo coyuntural, ya que se perdió -"salvo sorpresas", insiste Winkeling-, el original.
El camino seguido por la cinta, de Alemania a Argentina, en 1927, y, tras el hallazgo en 2008, su retorno a Berlín tiene perfiles casi tan prodigiosos como la propia cinta.
Se trata de una copia del "Metrópolis" tal como Lang la presentó en 1927, la misma que se llevó a Buenos Aires Adolfo Z. Wilson, de la distribuidora Terra, para mostrarla en los cines argentinos.
De sus manos pasó a las de Manuel Peña Rodríguez, un coleccionista privado, que en los 60 la vendió al Fondo Artístico Nacional. En 1992 la copia fue a parar al museo de Félix-Didier y ésta se encargó de hacerla llegar de vuelta a Berlín. EFE
gc/ih/mlr

sábado, 14 de febrero de 2009

Gigantes latinos

sábado, 14 de febrero de 2009


Latinoamérica se zanpó los Osos

Canto quechua de "La teta asustada" ganó el Oro y "Gigante" cautivó a Berlín



Gemma Casadevall 


Berlín, 14 feb (EFE).- La Berlinale se rindió al canto quechua de la hispano-peruana "La teta asustada", de Claudia Llosa, ganadora del Oso de Oro de ese festival, erigido en plataforma del nuevo cine latinoamericano al dar otros tres premios a la uruguayo-argentina "Gigante", de Adrián Biniez.
El jurado presidido por la actriz escocesa Tilda Swinton, con la directora española Isabel Coixet entre sus miembros, optó por las cinematografías aún por explorar y dio su máximo honor a "La teta asustada", primer film de Perú a competición en la historia de la Berlinale y, además, hablado en un 40 por ciento en quechua.
"Gigante", rodada en Montevideo, ganó el Gran Premio del Jurado -compartido con la alemana "Alle anderen", de Maren Ade-, el galardón como mejor ópera prima y el Alfred Bauer, en memoria del fundador del festival, asimismo ex aequo con "Tatarak", del veterano Andrzej Wajda.
Biniez cautivó con la historia de su enorme vigilante de hipermercado enamorado de una empleada y subió hasta tres veces al escenario del Berlinale Palast a por sus sucesivos premios, primero emocionado, luego atónito y finalmente dando un alarido.
Llosa, emocionada hasta las lágrimas, dedicó su premio a Perú y recordó que el determinante papel de los coproductores españoles como plataforma de una cinematografía que difícilmente sale de sus fronteras. Su actriz principal, Magaly Solier, embelesó al auditorio al cantar una pieza en quechua, emotiva y mágica como en el filme.
La directora, de 32 años, nacida en Lima y afincada en Barcelona, representaba a una cinematografía debutante, la peruana, desde la magia de la lengua indígena. Biniez, nacido en Buenos Aires en 1974 y residente en Montevideo, acudía a Berlín con su primera película.
"La teta asustada" es una película enigmática, que transcurre entre agrestes paisajes de los barrios más pobres de Lima y que remite al drama de las miles de mujeres peruanas violadas o torturadas en los años de guerra y terrorismo.
Cuenta esa historia a través de Fausta, el papel que interpreta Solier, una muchacha que trata de dar un entierro digno a su madre, violada como miles de mujeres más en las dos décadas de guerra y terrorismo.
La película toma el nombre de la misteriosa enfermedad que, según el decir popular, transmiten a sus hijos a través de la leche materna las mujeres que fueron violadas o torturadas en el embarazo.
Coixet y Switon eligieron esa película, de corte sencillo, cargada de simbolismos y algo hermética, en un festival que plagado de grandes personajes femeninos y que recibió un buen desfile de divas, como Michelle Pfeiffer, Demi Moore y René Zerweger.
Ninguna gran estrella recibió premio, sino que los galardones, de acuerdo asimismo al sello personal de Swinton y resto de los miembros del jurado optaron por los independientes.
El Oso de Plata al mejor actor fue para el africano Sotigui Kouyate, por "London River", la película de Rachid Bouchareb a la que todas las apuestas daban como favorita, principalmente por el gran papel de Brenda Blethyn, que se quedó sin premio. La Plata a la mejor actriz fue para Birgit Minichmayr, por "Alle Anderen", segundo premio para el cine anfitrión.
El Oso al mejor director fue para el iraní Ashgar Farhadi, por "Darbareye Elly" ("About Elly"), otro de los favoritos que sí se llevó su merecidísimo premio. Otra película que encabezaba apuestas a los Osos, "The Messenger", del estadounidense Oren Moverman, tuvo que conformarse con una Plata al mejor guión.
Llosa y Biniez no fueron los únicos cineastas hispanoamericanos que se fueron con premio de la Berlinale. El Teddy, al cine de contenido homosexual, fue para "Rabioso sol, rabioso cielo", del mexicano Julián Hernández. La película vasca "Ander", de Roberto Castón, se llevó el premio de la Confederación Internacional de Cine de Arte y Ensayo.
La sección oficial de la Berlinale se cerró con la gala de la entrega de los galardones y la proyección, fuera de concurso, de "Eden in West", del director griego Costa-Gavras.
El domingo se prolongará aún el festival con el denominado día del espectador, con el que la Berlinale cumple con su tradición de festival más popular del mundo en su categoría.
En sus diez días de existencia, se proyectaron 282 películas, distribuidas en 1.238 sesiones y se vendieron un total de 270.000 entradas al público de a pie, lo que según cifras oficiales supone un nuevo récord de visitantes. EFE
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La teta ganadora



Llosa: "La Berlinale es una escalera al futuro para el cine peruano"

Gemma Casadevall
Berlín, 14 feb (EFE).- La directora Claudia Llosa, ganadora del Oso de Oro de la Berlinale con "La teta asustada", acudió a Berlín consciente de que es una "escalera al futuro para el cine peruano", una cinematografía que debutó así en la sección a competición y lo hizo, además, utilizando el quechua.
"En mi película hay muchos símbolos adoptados de mitos y tradiciones peruanas. Como la escalera al futuro sobre la que se colocan los novios que van a casarse. Eso es para nuestro cine la Berlinale: una escalera al futuro", explicó a EFE la directora, de 32 años.
Para Llosa, nacida en Lima y afincada en Barcelona desde hace cinco años, el cine de su país "sale poco al exterior y, cuando lo hace, es de forma dispersa, sin continuidad".
Que su película llegara a la sección oficial de la Berlinale se debe, dice, a que es una coproducción española -intervinieron TVE, TV3, además de Wanda Visión-.
"Sin ese apoyo no estaríamos aquí, con una película hablada en un 40 por ciento en quechua", dijo. "La teta asustada" contó asimismo con el apoyo previo del World Cinema Fund, el fondo que destina la Berlinale a proyectos cinematográficos en Latinoamérica, África y Oriente Medio, entre otras regiones.
"Primero nos dijeron que veníamos aquí, pero pensé que sería en Forum o Panorama. Hasta hace un par de semanas no sabíamos que íbamos a competición", explicó. A la emotiva acogida que le brindó el festival, en el estreno el pasado jueves, siguió el viernes el premio de la crítica internacional FIPRESCI. Hoy, sábado, el triunfo fue redondo.
"La teta asustada" está centrado en el personaje interpretado por Magaly Solier, Fausta, una muchacha que lucha por dar un entierro digno a su madre. A través de ella se recorre el drama de miles de mujeres violadas en los años del terrorismo en Perú, entre 1980 y 2000.
"Es una película contra la impunidad". No se puede pasar página sobre las víctimas del terror, los muertos no pueden esconderse bajo una sábana blanca", apuntó Llosa.
"La teta asustada" toma el nombre de una extraña enfermedad que transmiten a sus hijos, a través de la leche materna, esas madres que han sido violadas o torturadas durante el embarazo.
"A esas víctimas se les ha negado hasta la identidad. Muchos no tienen ni carné de identidad. No nacieron, no murieron. Sin identidad, no hay recuerdo". añade.
Se estima que las dos décadas de guerra y terrorismo generaron 70.000 víctimas. "Fue un periodo negro, aún por explorar", explica.
"La teta asustada" es la segunda película de Llosa, tras "Madeinusa", de 2006, asimismo de coproducción española.
Llosa, emparentada con el escritor Mario Vargas Llosa -primo segundo de su padre-, se siente orgullosa de haber introducido un lenguaje hasta ahora inédito en la Berlinale, el quechua.
"Es un lenguaje que puede sonar aquí un poco enigmático. De eso se trata: de jugar con enigmas y con símbolos", resumió. Símbolos como la escalera al futuro, un mensaje de esperanza para los novios a punto de casarse, ahora ampliado a todo el cine peruano. EFE
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viernes, 13 de febrero de 2009


Latinoamérica, en el esprint


Wajda cerró la competición y se desató el baile de apuestas por el Oso


Gemma Casadevall Berlín, 13 feb (EFE).- La película "Tatarak", de Andrzej Wajda, puso hoy punto final a la sección a competición de la Berlinale y se desató el baile de las apuestas de quién se llevará el Oso, con "London River" y "The Messenger" como claros favoritos, seguidos del cine iraní y sin descartarse alguna sorpresa para Latinoamérica.
La quiniela de "Screen" -el magazine diario del festival- da como ganadora a "London River", de Rachid Bouchareb, seguida del film de Oren Moverman.
Son dos películas poderosas, la primera sobre padres que buscan a sus hijos entre las víctimas de los atentados de Londres de 2005; la segunda sobre un dúo de oficiales de EEUU, mensajeros que comunican a los familiares la muerte de cada soldado en Irak.
En ambos casos, además, magníficamente interpretados por Brenda Blethyn, la primera, y Woody Harrelson y Ben Foster, la segunda. No habría abucheos a tales Osos, de producirse.
Pero el jurado de la Berlinale no debe dejarse dirigir ni por la opinión general ni por el afán de complacer a todos, sino que entre sus cometidos está dar con su propia película.
Ha sido una Berlinale con grandes personajes femeninos, con muchas divas en acción -Michelle Pfeiffer, Demi Moore, Renée Zellweger-, todas ellas deslumbrantes y muy en su papel en la película, y con heroínas menos vistosas, pero con interpretaciones impactantes, como la citada Blethyn.
La última película, "Tatarak", aportó otra gran actriz, Krystina Janda, interpretando a una mujer madura prendada de un jovencito, uno de los temas recurrentes en esta Berlinale.
El jurado está dominado por dos mujeres: la actriz escocesa Tilda Swinton, su presidenta, más la directora española Isabel Coixet. Ambas, representantes del cine independiente, emotivo, de temas poderosos y ajenos a las historias consabidas.
Las acompañan el escritor sueco Henning Mankell, el director estadounidense-hongkonés Wayne Wang, y el de Burkina Fasso Gaston Kaboré, así como el dramaturgo y cineasta alemán Christoph Schlingensief, y la cocinera y "activista culinaria" estadounidense Alice Waters.
Mankell, seguido de Kaboré y Schlingensief, lanzó al abrirse la Berlinale una proclama a favor de África, del cine de contenido y beligerante y de abrir la mirada a cinematografías por explorar.
El cine iraní no puede quejarse de escasa atención en festivales europeos -ha sido presencia habitual en las últimas Berlinales- y "Darbareye Elly", de Asghar Farhadi, gustó a público y crítica.
Latinoamérica fue la gran vencedora en la anterior edición, con el Oso de Oro a la brasileña "Tropa de Elite" de Jose Padilha, y el premio Alfred Bauer y también de la crítica FIPRESCI a "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke.
Tras años de dominio argentino, brasileño y mexicano, la presente Berlinale exploró en Uruguay y Perú, por primera vez a competición.
La uruguaya-argentina "Gigante", de Adrián Biniez, cautivó por su historia sencilla de un colosal guardia de seguridad de hipermercado enamorado de una empleada.
La hispano-peruana "La teta asustada", de Claudia Llosa, dejó al festival bajo el impacto del drama de los miles de mujeres violadas en las décadas de guerra civil y terrorismo, en los 80. Ambas tienen buenas y más que merecidas opciones a premio.
Un claro peligro para todas las aspirantes viene, por supuesto, por parte del cine anfitrión, especialmente de "Storm", de Hans Christian Schmid, apuntalado en la excelente Kerry Fox.
El jurado es, por definición, independiente, aunque en los últimos años el palmarés ha llevado siempre el sello del director del Festival, Dieter Kosslick, quien no se corta al explicar que cada uno de sus miembros son "amigos", suyos y de la Berlinale.
Teóricamente, todas las películas a concurso son "sus" películas, las de Kosslick. Pero las que más insistentemente citó, previo al Festival, fueron "Storm" y la danesa "Lille Soldat", de Annette Olesen, centrada en los traumas postraumáticos de una soldado de regreso de Irak y de una prostituta africana. Otras dos mujeres para la Berlinale más femenina que se recuerda. EFE
gc/jcb/ibr

jueves, 12 de febrero de 2009


Estreno en quechua


Berlinale se emocionó con el oculto mundo quechua y se refrescó con Zellweger 

 
Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- La Berlinale se emocionó hoy con el mundo oculto del quechua a través de "La teta asustada", de Claudia Llosa, primera película peruana a competición en la historia del festival, y se refrescó con la deliciosa Renée Zellweger de "My One and Only", un bálsamo contra cualquier crisis.
Sencilla, dura, algo hermética y cargada de simbolismos, "La teta asustada" sumergió al festival berlinés en el drama de las mujeres violadas en Perú en las dos décadas de guerra y terrorismo que sacudieron el país a partir de los 80 del siglo pasado y que dejaron cerca de 70.000 víctimas.
De producción hispano-peruana y rodada principalmente en zonas pobres de Lima, "La teta asustada" se centra en una muchacha, Magaly Soler, que acaba de perder a su madre y que quiere enterrarla dignamente, como un grito contra la impunidad de esos crímenes.
Con ella, con sus cantos en quechua, su rostro hermoso, pero agreste como el paisaje, el espectador llega a la historia de esas mujeres traumatizadas y de la llamada enfermedad de la "teta asustada", que éstas transmitirán a sus hijos, a través de la leche.
"No se puede enterrar a las víctimas bajo un manto de silencio, hay que recuperar su historia, la identidad perdida de toda una generación de personas que, por no tener, no tienen ni carné de identidad, simplemente porque no consta que nacieron", explicó Llosa, nacida en Lima y afincada en Barcelona desde hace cinco años.
Sin la co-producción española la película no estaría en la Berlinale, enfatizó la directora ante el estreno internacional de su segundo largometraje tras "Madeinusa".
"La teta asustada" está hablada en un cuarenta por ciento en quechua, un lenguaje hermético no sólo para la Berlinale, sino también para los peruanos que, como la señora para la que trabaja Fausta, la muchacha, pertenecen a otra clase, la ajena al mundo indígena.
El quechua se habla en Perú, Ecuador, Bolivia y parte de Argentina, recordó Llosa, pero la comunicación entre los indígenas y los que no lo son puede llegar a ser nula. "Entre Fausta y la señora la llegará a haber. Y se romperá, cuando la muchacha crea haber salvado el abismo".
A Fausta le está reservada la pobreza de las alturas de Lima, donde los matrimonios son colectivos, porque no hay dinero, y donde se va de boda en boda sin cambiar de traje.
Una historia a la que acompañan algunas piezas musicales de Margaly Soler, cantante y compositora, que embelesó a los presentes en la conferencia de prensa cantando en directo una tonada en quechua.
También embelesó, pero de otra manera, Zellweger y su "My One an Only", dirigida por Richard Loncraine, donde borda el papel de una madre que abandona al marido infiel y se marcha a bordo de un Cadillac con dos hijos adolescentes en busca de un suplente.
Zellweger, una rubia platino de labios pintados de rojo carmesí, va de mudanza en mudanza por medio país, a ritmo de "Big Band". Viaja en pos de esa suplencia y constata que, a partir de cierta edad, a una mujer sólo le pedirán en matrimonio hombres arruinados, calenturientos o incluso débiles mentales.
Triste conclusión para la mujer, en una Berlinale consagrada a grandes personajes femeninos, a menudo a vueltas con la edad o que viven tórridos romances con jovencitos, como fue el caso de Michele Pfeiffer -"Chéri"- o Kate Winslet -"The Reader"-.
"La independencia de una mujer consiste en saber cuidarse de una misma", sentenció Zellweger, tan deliciosa en directo como en el filme, con un rubio platino algo rebajado e idénticas muecas con sus labios de fresa y sus ojos diminutos.
"My One and Only" es una de esas refrescantes comedias que uno tiene la sensación de haber visto trescientas veces, pero donde toda la maquinaria funciona a la perfección.
Todo un bálsamo contra la crisis, no sólo la financiera mundial, sino la que más de uno habrá vivido en la Berlinale ante la acumulación de filmes extremadamente duros.
A falta de la última película, "Tatarak", de Andrzej Wajda, las quinielas apuntan a "London River" -de Rachid Bouchareb-, seguida de "The Messenger" -Oren Movernman-, la iraní "Darbareye Elly" -Asghar Farhadi- y la argentino-uruguaya "Gigante", de Adrián Biniez.
De imponerse la favorita, el éxito del director sería compartido con su actriz Brenda Blethyn, puntal de una película con otro gran personaje de mujer, para una Berlinale de dominio femenino. EFE
gc/jcb/agf

Más cincuentonas e imponente sopor


Bellezas y ronquidos sobre la alfombra roja de la Berlinale





Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- Renée Zellweger, Michelle Pfeiffer, Demi Moore y Kate Winslet han sido las reinas sobre la alfombra roja de la Berlinale, que en esta 59 edición que entró hoy en la recta final ha estado dominada por grandes divas irradiando belleza y sabios consejos y por algún que otro ronquido en las salas de proyección.
Por supuesto ninguna reveló si pasó o no por cirugía o recurrió al bótox, sino que dieron sensatas recomendaciones a favor de la vida sana, la felicidad conyugal, el equilibrio entre el yin y el yang y asuntos parecidos.
Pfeiffer, cumplidos los cincuenta y maravillosa como siempre, dijo que lo principal es ser feliz. Moore, a los 46 e igualmente espléndida, que en esta vida lo importante es sentar prioridades y la suya son su esposo y su familia.
Zellweger, de 39 y divorciada, afirmó no tener prisa en encontrar marido. Y Winslet, de 33 y casada con el director Sam Mendes, hizo gala de llevar con total naturalidad los desnudos de sus películas, esté rellenita, como en "Titanic", o esbelta, como en "The Reader".
Hermosas, sin complejos ni a los cincuenta ni a los treinta, maravillosas, sonrientes y equilibradas. La Berlinale no tuvo esta vez ni una diva esquiva o malhumorada -al estilo de Catherine Deneuve- y nadie se quejó de su suerte en el amor o el desamor.
Tema recurrente fue la edad, no tanto por malsana curiosidad periodística, sino por exigencias del guión. Tanto Winslet como Pfeiffer interpretan en las películas a mujeres maduras -unas más que otras- que se meten en la cama con adolescentes.
Zellweger da cuerpo a una atractiva rubia platino que abandona al marido infiel y se lanza en busca de un sustituto, para constatar que el paso del tiempo no es buen aliado para la mujer.
Ni Winslet ni Pfeiffer tienen futuro con sus amantes jóvenes y Zellweger ni siquiera encuentra pareja, joven o vieja.
Todas ellas compensaron con creces ese algo desesperanzador mensaje global para la mujer a fuerza de lucir espléndidas.
Las relaciones entre mujeres maduras y hombres claramente más jóvenes es tema creciente en Hollywood, lo que para Pfeiffer es "algo positivo, en la dirección correcta". Menos positivo será que tales licencias sólo se les permitan a las hermosamente conservadas, no al común de las mortales.
Sobre la alfombra roja, la única que trajo un ejemplo de relación estable con un esposo claramente más joven fue Moore, quien apareció feliz y acompañada del suyo, Ashton Kutcher, de 31 años.
Los maliciosos seguirán preguntándose si la piel tersa de unas y otras es real o asunto del bisturí y si el amor entre Moore y Kutcher tiene futuro, vista la diferencia de edad en contra de ella.
Reales fueron, como en toda Berlinale, los ronquidos que salpicaron algunas proyecciones, en aumento a medida que avanza un festival donde se proyectan 390 películas en todas sus secciones.
Algunos se abandonan al sueño sin contemplaciones, otros, más considerados, aprovechan las pausas entre película y película.
"Nosotros tratamos de entrar siempre en cuando abren la sala para echar una cabezadita hasta que empieza la película", comentaba Margareth Luke, neozelandesa acreditada en el European Film Market como su esposo, David, ambos desperezándose justo a tiempo para el inicio de la proyección, tras dormitar en su butaca tomados de la mano. Amor real, también en la Berlinale. EFE
gc/nvm/agf

miércoles, 11 de febrero de 2009


Claudia, la sacudida


Llosa: "No se puede pasar página sobre las víctimas del terror y la guerra" 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- La directora de cine Claudia Llosa llevará mañana a competición "La teta asustada", primera película de Perú que concursa por los Osos en una Berlinale y que explora en las víctimas de la guerra y el terrorismo en su país, así como en la lucha contra la impunidad.
"No se puede pasar página sobre las víctimas del terror, los muertos no pueden esconderse bajo una sábana blanca, porque, si no se aborda el pasado sin miedo, éste vuelve a salir a flote", explicó a EFE Llosa, ante el estreno de su película en el Festival de Cine.
"La teta asustada" toma el nombre de una extraña enfermedad que transmiten a sus hijos, a través de la leche materna, las madres que han sido violadas o torturadas durante el embarazo.
"Fausta, mi protagonista, quiere dar un entierro digno a su madre. Pero ello no es posible si se le niega la posibilidad de recuperar su recuerdo, si se pretende ignorar la existencia de esas víctimas", indicó la directora, de 32 años y nacida en Lima.
La película, una co-producción hispano-peruana, incide en la recuperación del recuerdo y la lucha contra la impunidad sobre el telón de fondo de las cerca de 70.000 víctimas de la guerra y el terrorismo en su país entre 1980 y 2000.
"Fue un periodo negro, por explorar, sobre todo políticamente. Es responsabilidad de los políticos hacerlo, pero también nuestra, de los ciudadanos, cineastas o no, impulsar esa recuperación de la memoria de nuestras víctimas", indicó.
"La teta asustada" es la segunda película de Llosa, tras "Madeinusa", de 2006, asimismo coproducida por la española Wanda Films.
"Que esté yo en Berlín, compitiendo, tiene mucho que ver con lo bien que funcionó esa película y con mi relación con esa productora. Perú tiene una industria pequeña, de unos diez o doce títulos al año. No es una potencia como Argentina, Brasil o México", indicó.
Para Llosa, a ese poco volumen de títulos se une que las películas de su país "salen poco al exterior y lo hacen muy espaciadamente, con grandes intervalos de tiempo".
La sección a competición de la Berlinale había estado dominada en los últimos años, en lo que se refiere al cine latinoamericano, por Argentina y Brasil.
La presente edición se abrió al cine uruguayo con "Gigante", de Adrián Biniez, película íntegramente filmada en Montevideo, a la que ahora se sumó "La teta asustada", rodada en Lima.
Llosa, emparentada con el escritor Mario Vargas Llosa -primo segundo de su padre- y residente en Barcelona desde hace unos años, define la película con la que lucha por los Osos del festival como un filme "lleno de simbología" y elementos mágicos.
"Empezando por el quechua, el lenguaje que utilizan en un 40 por ciento mis personajes, todo puede sonar aquí un poco enigmático. De eso se trata: de jugar con enigmas y con símbolos", resumió.
Admite que parte de la carga simbólica puede perderse en el camino, por desconocimiento de la realidad de su país, pero confía en que, a cambio, salga enriquecida "por las nuevas lecturas que aquí se le den". EFE
gc/jcb/agf

Cappellari, rinconeando por Berlín


"In Berlin", un paseo por la ciudad con mirada argentina 

Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- El director y guionista argentino Ciro Cappellari presentó hoy en la Berlinale "In Berlin", un documental incluido en la sección Special, firmado a dos manos con el camarógrafo alemán Michael Ballhaus y que recorre la capital y sus personajes con una mirada porteña.
"Es una obra hecha entre dos, Michael y yo, pero hay algo en la forma de llevar la cámara, de acercarse a los personajes, muy argentina, más humana, menos fría de lo que sería aquí", explicó a Efe Cappellari, afincado en Berlín desde hace veinte años.
"In Berlin" repasa, a través de una veintena de personajes, la realidad cambiante de la capital alemana de hoy -"veinte años después de la caída del Muro", recuerda el director- y surgió por encargo de la radio-televisión pública de Berlín y Brandeburgo, el estado circundante.
"Es una ciudad que a todo visitante le da la impresión de estar aún en proceso de cambio constante, de movimiento, de ir haciéndose día a día", opina Cappellari.
Los personajes elegidos van de la actriz Angela Winkler -"El tambor de hojalata", entre otros- y su hija Nele, con síndrome de Down y tras los pasos interpretativos de su madre, al alcalde de la ciudad, el socialdemócrata Klaus Wowereit, o a tenderos turcos.
La cámara de Cappellari se mete por los rincones de una ciudad algo "enamorada de sí misma" y de su caos, de su aparente falta de armonía, y retrata su vida oficial, cultural, callejera y también pasiones futbolísticas, "tanto de los alemanes-alemanes como de los turco-alemanes".
Imágenes de la pasada Eurocopa, alternadas con paseos por la ciudad acompañados por artistas. Barbacoas primaverales, en el parque del Tiergarten, combinadas con panorámicas aéreas. Mientras Nele ensaya su primera pieza en el teatro Volksbühne, su madre interpreta a Bertolt Brecht en el de la Berliner Ensemble, dirigida por Bob Wilson.
Wowereit, interpelado por una ciudadana ante el Ayuntamiento o comprando flores con su novio, Jörg, es uno de los protagonistas institucionales más presentes. "Me sorprendió ver su accesibilidad, su dominio de la situación, entre amigos, en casa o bajo la lluvia de abucheos de manifestantes", dijo Cappellari.
Para Ballhaus, nacido en 1935 y de los más prestigiosos camarógrafos alemanes con tres nominaciones a Óscar -"Broadcast News" (1987), "The Fabulous Baker Boys" (1989), y "Gangs of New York" (2002)-, no tenía hasta ahora experiencia en dirección.
"Yo, que siempre había dirigido en solitario, también me estrené como codirector", cuenta el argentino. "Y no fui elemento fácil, hay que decirlo", admite.
"Yo llevaba la cámara, él dirigía. El aportó unos cuantos personajes amigos, yo los míos. Más o menos a partes iguales, aunque en ocasiones por separado, para finalmente juntarnos de nuevo en un montaje complejo, acompañado de múltiples discusiones, no siempre tan relajadas", se confiesa el argentino.
El resultado es un documental amable, en el que se presenta al Berlín más multiétnico y tolerante, sin aristas.
Cappellari, premio en el Festival de Sundance (EE.UU.) en 1996 al mejor guión, por "Sin Querer", tiene más carrera detrás de sí en Alemania que en su país, Argentina.
"Claro que me gustaría filmar ahí de nuevo. Me lo planteo para el año próximo, veremos", dice. Para ello, deberá terminar antes un proyecto en el que lleva trabajando desde el Mundial 2006, en Alemania, en que recorre varios proyectos sociales de fútbol callejero de todo el mundo.
"Espero acabarlo con el siguiente Mundial, el del próximo año, en Sudáfrica. Veremos", admite.
EFE   gc/ih/agf