A la entrega de los Osos suelen seguir titulares de críticos o enviados especiales disconformes con el veredicto del jurado, calificando el palmarés de 'contra pronóstico', 'sorprendente', 'incomprensible', 'desequilibrado' o, directamente, 'robo'. Proceden generalmente de enviados que o no vieron la película, porque la proyectaban a primerísima hora, o se salieron en medio porque no le valoraron posibilidades.
Lo de salirse antes de terminar el filme suele ocurrir en películas de contenido identificable como femenino, interpretado esencialmente por mujeres, pero que no incluyen escenas de sexo explicito o lesbianismo. En ese caso, el machirulismo asistente tal vez se habria quedado pegado a la butaca hasta el final.
Por ahí fueron más o menos los comentarios tras otorgar el jurado presidido por Todd Haynes su Oso de Oro a la noruega 'Drommer', 'Dreams'. Si al menos el premio se hubiera ido a la película del mismo título en inglés, interpretada por Jessica Chastain, tal vez el disgusto de este sector habría sido menor. Al menos ahí sí se asistía a escenas explícitas.
A alguno se le fue la pinza misógina en su crónica final sobre el palmarés. Para este sector, ese Oso solo podía obedecer a un claro favoritismo por lo femenino, en un festival cuya dirección por primera vez recaía en una mujer, Tricia Tuttler.
El palmarés de esta 75 edición sí fue contra pronóstico o sorprendente, pero no incomprensible, ni desequilibrado y en ningún caso un robo. Se llegó al final del desfile de aspirantes sin favoritos claros, con algunas decepciones por parte de las películas más esperadas -como el 'Dreams' de Michel Franco con Chastain- y una serie de títulos llamados 'modestos' o de bajo presupuesto más que destacables. Ese es el caso del 'Drommer' noruego.
Ahí va un párrafo para cada uno de los Osos u ositos de la competición oficial:
Oso de Oro: 'Drommers', del noruego Dag Johan Haugerud, es una de esas películas escandinavas que sale con premio de la Berlinale tal vez porque todo funciona y nada chirría. Gira en torno al dilema entre una estudiante y la profesora de la que se enamora, más la madre y la abuela de la chica que no saben si denunciar a la docente o alabar ese amor.
Oso de Plata Gran Premio del Jurada a la brasileña 'O ultimo azul', de Gabriel Mascaro. Otra película de presupuesto modesto magníficamente interpretada en torno a la abuela a que arrebatan todo cuando la jubilan, incluido el derecho a cumplir su último sueño. Nada que objetar a una película que retrata sin contemplaciones el maltrato estatal y familiar a los viejos.
Oso de Plata Premio del Jurado a la argentina ‘El mensaje’, de Iván Fund’, otra excelente película sobre la niña con poderes especiales para comunicarse con las mascotas. Una habilidad que no llega a demostrarse, pero que permite al trio protagonista subsistir a salto de mata con lo que les pagan los propietarios del gato, perro, pájaro o tortuga que enfermó, murió o de pronto se comporta de un modo extraño.
Oso de Plata a la mejor Dirección para Huo Meng, por ‘Living the Land’. Tal vez deberían haberla ascendido al Oro. Pero siendo que desde hace décadas la Berlinale viene ofreciendo y premiando tanto excelente cine chino a lo mejor habría sonado a más de lo mismo. Es una historia familiar impecablemente filmada. Nada que no se haya visto anteriormente en este festival.
Oso de Plata a la mejor Interpretación protagonista para Rose Byrne, la desbordada madre y terapeuta de ‘If I Had Legs I’d Kick You’. De nuevo se echó de menos el no tan alejado pasado en que había Oso al mejor actor y a la mejor actriz. El actual oso sin concreción sexual resulta un tanto 'woke' y hace que se quedara sin premio, por ejemplo, el magnífico Andranic Manet, el asimismo desbordado protagonista de la francesa 'Ari=.
Oso de Plata a la mejor Interpretación de reparto a Andrew Scott,
por ‘Blue Moon’. Otro premio muy bien dado. Sirve, por contraste, para destacar lo mal que está en esa misma película de Richard Linklater su protagonista, Ethan Hawke.
Ende gut, alles gut. Cerró la parte periodísticamente relevante de la 75 edición de la Berlinale. La 34 en el cómputo personal. Un año más, ininterrumpidamente y desde 1992. Esta vez, la jornada adicional del domingo, el llamado Día del Espectador, estaría volcado en el Bundestagswahl.



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