lunes, 13 de febrero de 2012

Cine militante

Berlinale, Wilaya y el conflicto olvidado del Sáhara

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- La película española "Wilaya" llevó hoy a la Berlinale el conflicto del Sahara Occidental, un tema encuadrado en el compromiso del festival con las revoluciones pendientes del norte de África, según recordó el escritor argelino Boualem Sansal, miembro de su jurado internacional.
"Es un filme militante, aunque militante crítico. Opté por un filme de ficción, para centrarme en la parte social y cotidiana del conflicto, no solo la denuncia", explicó a Efe Pedro Pérez Rosado, director de la película, incluida en la sección Panorama.
"Wilaya" retrata el reencuentro de Fatimetu, una joven saharaui que vive en España, con su hermana Hayat en un campamento de refugiados. La ocasión es el entierro de su madre y lo que se genera es la confrontación entre ambas mujeres -la inmigrante europeizada y la hermana minusválida anclada en la sociedad islámica.
"Hay mucho de mi en esa película", indicó Nadhira Mohamed, única de las dos protagonistas que acompañó al director a Berlín, ya que la otra, Memona Mohamed, no obtuvo permiso para viajar.
"La primera escena es del barrio donde nací", recordó Nadhira, actriz no profesional, como el resto del reparto, sólo que a diferencia de sus compañeros ella vive, como su personaje, en España, donde estudia y trabaja como camarera.
"Elegí a mis actores entre la gente de los campamentos porque sólo así, creo, se logra una inmersión real en la vida ahí dentro", explicó el realizador.



"Wilaya", un filme de bajo presupuesto, es la tercera incursión en ese conflicto del director (Valencia, 1953) tras su documental "Sahara, un pueblo" y "Cuentos de la guerra saharaui".
La figura dominante es Fatimetu, en tanto que representante de la tercera generación de saharauis nacidos en el extranjero, principalmente en España, la que interesa destacar al director.
"Cada generación que crece fuera es una generación que desangra aún más al Sahara de su población y su idiosincrasia", indicó el director, quien admite ser "militante" -aunque recalcando lo de "crítico"-, como "todo aquel que entra en un campo de refugiados".
Su película se encuadra en el eje temático de esta Berlinale, la primavera árabe y los conflictos abiertos del norte de África, en lo que también se inscribe "Hijos de las nubes. La última denuncia", de Álvaro Longoria, producida y conducida por Javier Bardem, que se proyectará el próximo jueves.
"Es una feliz casualidad, qué duda cabe, que haya dos filmes españoles sobre el Sahara. La de Javier, por lo que sé, porque no he podido verla aún, es más claramente de denuncia. La mía es más social, en tanto que retrata el día a día del campamento", explicó.
Para el director es asimismo "relevante" que ambos proyectos sean españoles, "ya que le correspondería a España llevar a la agenda política internacional este conflicto olvidado", apunta el cineasta.
"No basta con la ayuda económica, como la que viene prestando España desde hace décadas. Es necesario un compromiso político clara con la solución política para el Sahara. Y le corresponde a España dar ese impulso", argumentó.
La situación de esta antigua colonia española, anexionada por Marruecos en 1975 y aún hoy ocupada casi en su totalidad por ese país, forma parte del eje temático elegido por el director del festival, Dieter Kosslick, para esta 62 edición de la Berlinale.
Más de cincuenta películas, repartidas en todas las secciones del festival, abundan en éste y otros conflictos latentes, en el norte de África, países árabes y mundo islámico en general.
"Es extremadamente oportuno el compromiso con estas revoluciones pendientes. Esperemos que no sea una preocupación pasajera en esta Europa tan concentrada en su crisis actual", comentó a Efe, en un aparte del festival, el escritor Boualem Sansal.
Miembro del jurado que repartirá los Osos entre los 18 filmes incluidos en competición, Sansal fue invitado por Kosslick a integrar el jurado como parte de su apuesta con esa temática.
"La primavera árabe es un libro con las páginas en blanco. Su escritura será tarea colectiva. Desde el norte de África y Oriente Medio y también por todos aquellos que andamos repartidos por el mundo", indicó Sansal, Premio de la Paz de Libreros Alemanes 2011. EFE
gc/cr

domingo, 12 de febrero de 2012

Berlinale, Huppert y el calvario de la secuestrada

Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- La actriz Isabelle Huppert personificó hoy en la Berlinale el calvario de un cautiverio en nombre de Alá con "Captive", el filme del filipino Brillante Mendoza que se sumerge en la situación extrema de un largo secuestro en la jungla, en manos de la guerrilla islámica Abu Sayaf.
"No se trataba de actuar, sino de reaccionar. Rodamos casi sin guion, sin saber a qué lugar nos llevarían al día siguiente, dónde o cuándo oiríamos los siguientes disparos. Se trataba de sentir como siente un rehén", explicó Huppert, tras el pase del filme, anunciado entre los favoritos al Oso de Berlín.



A medio camino entre ficción y realidad, "Captive" reconstruye "desde una perspectiva múltiple y con un afán de fidelidad casi microscópica", según Mendoza, cerca de un año de secuestro en la jungla.
Huppert, una voluntaria y misionera cristiana en el filme, forma parte del grupo de huéspedes de diversas nacionalidades de un resort hotelero filipino que cae en poder de ese grupo, casi por error, puesto que la banda pretendía capturar a rehenes más "valiosos".
Empieza para ellos un calvario, entre ríos infestados de sanguijuelas y acosados por los tiroteos del ejército, que combate a la guerrilla aparentemente sin miramientos hacia los rehenes.
"Acabamos generando comportamientos casi de familia", apuntó Huppert, tanto en el trabajo del equipo como en las relaciones que se tejen y destejen entre capturados y captores, que la cámara de Mendoza capta como si fuera un parto en directo a las entrañas de la jungla.
El número de rehenes va menguando, sea porque se les libera tras cobrar el rescate con el gobierno de cada uno de ellos; sea porque se les liquida, ya que quedaron malheridos y no pueden seguir; sea porque mueren por disparos del ejército enviado a rescatarlos.
Mendoza, premio al mejor director en el Festival de Cannes de 2009 con "Kinatay", traza un retrato desapasionado de unos terroristas islámicos que no se comportan como desalmados con sus rehenes, puesto que al fin y al cabo son su fuente de financiación.
"Es un cautiverio brutal porque estamos hablando de una situación de guerra", explicó Mendoza, que sitúa el inicio de su secuestro unos meses antes de los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York, los ataques que dieron un vuelco a la perspectiva -también dentro del radicalismo- de la red de Al Qaeda.
"Me documenté desde todos los ángulos posibles. De supervivientes de secuestros de Abu Sayaf a miembros de la banda y del ejército", sostuvo Mendoza. Finalmente, optó por no ceñirse a ningún caso real "para poder englobar en un grupo limitado una perspectiva lo más diversificada posible".
"Captive" llegaba a la Berlinale inmerso en el eje temático elegido por el director del festival, Dieter Kosslick, para esta edición: las revueltas árabes, desde sus raíces a los conflictos del poscolonialismo, pasando por el fundamentalismo islámico.
El durísimo filme de Mendoza compartió la jornada de competición con "Meteora", una bellísima cinta rodada en ese monasterio ortodoxo, dirigida por el grecocolombiano Spiros Stathoulopoulos.
El dúo protagonista es una monja ortodoxa rusa -Tamila Koulieva- y su alter ego masculino -Theo Alexander-. Cada uno vive en casi total aislamiento, hasta que rompen esa regla por la vía del "chat", lógicamente no por internet, sino buscándose con un juego de espejos, orientados a sus respectivas celdas.
Ella tiene su celda en una de las cimas del abrupto paisaje a la que accede con un rudimentario ascensor -una bolsa de red, accionada desde lo alto por una polea-. Él tiene su refugio en la cima vecina, a la que sube por la interminable y empinada escalera de Meteora.
Stathoulopoulos se define como un "nómada" entre religiones y culturas: nació en Bogotá, de madre colombiana y padre griego, creció entre ambos países, estudió en EEUU y actualmente reside "ahí donde me manda mi trabajo".
"Meteora" es el resultado de ese nomadismo entre el catolicismo materno y la ortodoxia paterna, explicó a EFE, en un aparte.
La monja que sube a su refugio colgando de su polea y el monje que le cocina guisos de cabra y patatas sienten la fuerza de otro dios, Eros.
"La ortodoxia no es una religión basada en el castigo, sino en la decisión individual. Ellos viven su dilema y la resolución de éste dependerá de ellos", concluyó el director.
Las cárceles interiores de la ortodoxia individual y el secuestro mental y físico del fundamentalismo islámico llenaron la jornada a competición de este domingo de Berlinale, centrada en dos formas distintas del extremismo religioso. EFE
gc/amb
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Berlinale, Stathoulopoulos, el colombiano nómada

Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- El director Spiros Stathoulopoulos (Bogotá 1978), presentó hoy en la Berlinale "Meteora", un filme bellísimo rodado en el monasterio ortodoxo del mismo nombre, con el que este grecocolombiano nómada quedó incluido entre los 18 aspirantes al Oso del festival.
"Mi película se explica, tal cual, en la topografía de Meteora. Arriba, en la cima, estamos como colgados de Dios. Abajo, en el suelo, tomamos conciencia de lo que somos", explicó el cineasta a Efe, en un aparte tras su presentación en la Berlinale.
En dos cimas gemelas, cada uno en su refugio espiritual, sitúa el realizador a sus protagonistas, una monja ortodoxa rusa -Tamila Koulieva- y su homólogo masculino -Theo Alexander-.

Ella accede a las alturas de su celda con un rudimentario ascensor -una red accionada desde lo alto por una polea-. Él lo hace ascendiendo por la interminable y empinada escalera de Meteora.
"No hay cima tan alta ni tan inaccesible para ser inmune a otro poder griego, Eros", dice el director. Ni tampoco incomunicación tan absoluta como para hacer imposible el "chat".
En este caso, no a través de internet, puesto que ese mundo no cuadra en Meteora, sino por un curioso juego de espejos de celda a celda, en lo alto de sus respectivas cimas.
La monja que asciende hasta su escarpado refugio pendiendo de una polea y el monje que le cocina guisos de cabra y patatas, en su primera cita a ras de suelo, se buscan pese al miedo a los abismos.
"La ortodoxia no es una religión basada en el castigo, sino en la decisión individual. Ellos viven su dilema, la resolución dependerá de ellos", concluyó Stathoulopoulos.
"Meteora" alterna la impactante fotografía obra del mismo director -que además de camarógrafo es su guionista- con escenas de animación computerizada de Anna Jander y Matthias Daenscheld.
"Es una apuesta visual y temática, una forma de repartir competencias que facilita todo aquello que, de otro modo, no podría plasmarse en fotografía", explicó el director.
"Meteora" traspasa solo virtualmente las paredes del riguroso monasterio griego: "No pedí permiso para rodar dentro, por respeto a lo que significa de encierro interior", explicó. Sólo las tomas exteriores corresponden al monte, mientras que las interiores son recreación cinematográfica.
Stathoulopoulos pasó por Berlín con su aire de nómada, como lo definía su madre, la abogada colombiana Elsa Caicedo, sentada en la sala de prensa junto a su esposo, Basilis Stathoulopoulos, un médico griego del Instituto Barraquer de Bogotá.
"Nació en Bogotá, a los cuatro años nos trasladamos a vivir a Grecia, luego regresamos a Colombia, de ahí pasó a estudiar en Estados Unidos y ahora anda de un sitio a otro, incluido Berlín, donde ha estado trabajando este año", explicó a Efe Caicedo.
La inclusión en la sección oficial de la Berlinale sigue a la plataforma internacional que fue para el director la Quincena de los Realizadores de 2007, en Cannes, donde presentó "PVC1" -"una película que le financiamos entre todos", explica su orgullosa mamá.
La inclusión de "Meteora" en la sección oficial supone el regreso a competición de Grecia, como destacaba estos días el director del festival, Dieter Kosslick, quien recordó que el último cineasta de esa nacionalidad en la Berlinale fue el recientemente fallecido Theo Angelopoulos.
Stathoulopoulos es un nómada también en lo religioso -madre católica, padre ortodoxo-. Algo que transmite su filme, impensable para un ortodoxo que se tome su religión al pie de la letra.
"Tengo un profundo respeto por Meteora, desde la primera vez que mis padres me llevaron ahí de visita", explicó el realizador.
Su paseo por las cárceles interiores de la ortodoxia compartió jornada a concurso con "Captive", una impactante película con Isabelle Huppert y dirigida por el filipino Brillante Mendoza, que sumerge al espectador en el calvario de un largo secuestro en poder del grupo islámico Abu Sayaf. EFE
gc/amb
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sábado, 11 de febrero de 2012

Berlinale, Chavarrías y su cuento oscuro

Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- El realizador español Antonio Chavarrías se presentó hoy en la Berlinale con "Dictado", un "cuento oscuro" de "difícil encaje en un festival" de cine, en palabras del cineasta, por tratarse de un thriller psicológico.
"Es un cuento oscuro, de estructura clásica, que arranca de una niña perdida y nos sumerge en (la idea de) que el mal puede nacer de la inocencia", explicó Chavarrías a Efe, tras el primer pase para la prensa del filme, uno de los 18 aspirantes al Oso de Oro de la Berlinale.
Se trata de una película, admite el cineasta, algo "inusual" en la sección a concurso de un festival como el berlinés, porque parte del "hándicap de ser una película de género", el thriller.
Su objetivo es que la Berlinale sea para "Dictado" una "plataforma de arranque" para la máxima difusión a su película.
"Dictado" se centra en la figura de una huérfana de siete años, Julia (Mágica Pérez), traumatizada por el suicidio de su padre y de la pareja que la acoge temporalmente (Juan Diego Botto y Bárbara Lennie).
"Para ella, es la hija que hasta ahora no pudo tener; para él, una amenaza, que le hace sacar el monstruo sumergido en su interior", resume Chavarrías.
"Sí, yo soy el monstruo que vive agazapado dentro de un tipo aparentemente bueno", reconoció Botto, mientras su compañera de reparto "adulto", Lennie, explicaba que su relación con Mágica fue "exactamente así, mágica", en el filme y fuera de él, desde el primer momento.
"No es fácil rodar con niños, porque hay que adaptarse a sus ritmos y necesidades", explicó la actriz.
"A quien no le gusten las películas con niño, que no vaya a verla, porque la película es ella", añadió Botto, quien se metió en "Dictado" tras "Historias del kronen", de Montxo Armendáriz.
El equipo en pleno de "Dictado" comparte la idea de que es una película "inusual" para un festival, pero confía asimismo en el calificativo de "heterogéneo" que se suele aplicar a la Berlinale.
"Berlín es una ciudad de amplitud de miras, su festival también. No es un lugar anquilosado en conceptos de cine de autor y de cine de género", explicó Chavarrías.
El cineasta español se estrenaba en el género del "thriller", como director, un estilo distinto a sus anteriores "Susana" y "Las vidas de Celia", por ejemplo.
Sin embargo, no acudía como un "perfecto debutante" a la Berlinale, festival del que recogió, como productor, un Oso de Oro, en 2009, con "La teta asustada", de la peruana Claudia Llosa.
"Fue increíble. No me atrevo ni a soñar con algo parecido. De repente toda esa gente a tu alrededor, que te empieza a advertir de que algo va a pasar. Tu intuyendo que estás cerca de algo muy hermoso, pero sin saber qué o no atreverte a saberlo ni siquiera cuando ya que estás ahí, con el Oso", recordó el director.
Chavarrías es, respecto a "Dictado", una especie de "hombre para todo", ya que además de dirigirla, es su guionista y productor.
"Vivo en una especie de esquizofrenia controlada. Cuando he venido defendiendo películas como productor, en el festival o en el mercado de distribuidores, he tenido que estar en muchas teclas. Ahora soy solo yo, director de mi película. Reconfortante", ironizó.
Chavarrías y su dúo protagonista llegaron a Berlín a tiempo para los pases previos de prensa. A Mágica, la "niña mágica, hija de un mago" -recalcó el director- se le espera en Berlín para la gala de la tarde, cuando se extenderá la alfombra roja para el "cuento oscuro" de Chavarrías. EFE
gc/cat
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Berlinale, los Taviani

Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- Los hermanos Paolo y Vittorio Taviani impactaron hoy en la Berlinale con "Cesare deve morire", un Shakespeare trasladado a la cárcel, compartiendo jornada de concurso con el español Antonio Chavarrías y el alemán Christian Petzold y a la espera de la debutante Angelina Jolie.
El complot de Bruto contra César, el emperador devenido en tirano, parcialmente en blanco y negro y escenificado por presos de una cárcel de alta seguridad romana, colocó al festival en la senda del gran cine, capaz de desatar tanta empatía como admiración.
"Shakespeare es para nosotros el padre, el hijo y el hermano. Un genio. Lo que dijo en vida sigue siendo vigente hoy", sentenció Paolo Taviani, a la pregunta de si la idea del complot para liquidar al tirano era trasladable a la Italia -y al mundo de hoy-.
Sobre el texto conocido -y frente a los recelos de quienes temían otra inmersión fallida del cine en Shakespeare, tras el "Coriolanus" de Ralph Fiennes, en la Berlinale 2011-, los Taviani se ganaron al festival desde prácticamente el primer minuto de filme.
Los presos convertidos en actores -es decir, presidiarios reales, desde traficantes de droga a camorristas-, como parte de un proyecto de rehabilitación, triunfaron sin paliativos.
Desde el genial casting inicial -"Juan Bonetti, nacido en Buenos Aires, Argentina, el 16.09.1971", dice el primer preso, en versión llanto y en formato iracundo, sucesivamente, por imperativo del guión- el público empezó a adorar el filme.
Imposible no quedar cautivado por todos los presos-actores, de personalidad impagable y con un potencial escénico irresistible.
Era la película a la que la Berlinale parecía estar esperando para abandonar un arranque que no desató pasiones -"Les adieux à la reine", con Diane Kruger como María Antonieta-, el jueves.
Los Taviani recibieron la primera ovación de esta Berlinale, que más allá de la simpatía hacia los presos -"ellos son también seres humanos, y de su confrontación con Shakespeare surge toda esa humanidad", repetía Vittorio-, se dirigía a su calidad y valentía.
El dúo de realizadores italianos dominó sobre los otros filmes que concursaban hoy: "Barbara", de Petzold -primer representante del cine anfitrión de los tres a concurso- y "Dictado", de Chavarrías.
El filme del realizador español acudía como una producción algo insólita en una sección oficial de un festival como el berlinés, por estar englobada en el género del "thriller psicológico".
Definida por Chavarrías -productor de "La teta asustada", de la peruana Claudia Llosa, Oso de Oro en 2009- como un "cuento oscuro", "Dictado" se centra en una huérfana, Julia, traumatizada por el suicidio de su padre y a la que acoge una pareja.
Chavarrías dirige con maestría a Mágica Pérez -la niña-, Juan Diego Botto y Bárbara Lennie, a través de un argumento propio del género, plagado de "sustos" y con el inexcusable -y omnipresente- acompañamiento musical asimismo afín al "thriller".
El "cuento oscuro", que escarba en el mal a través de la inocencia y descubre al monstruo oculto en lo que aparentaba ser un buen tipo, acudía como producto anómalo en una Berlinale y la compañía en la misma jornada de los Taviani no les favoreció.
Para Petzold fue la segunda ovación del día, en una "Barbara" interpretada por Nina Hoss, una actriz tan habitual de las últimas Berlinales como el propio director.
"Barbara" también escarba, como "Dictado", pero en este caso en la extinta Alemania comunista, donde todo ciudadano era observado hasta su intimidad más profunda por la policía política, la Stasi.
Eran tiempos en que médicos y enfermeras fumaban en la cantina y en el laboratorio de cualquier hospital, porque esa especie de libertad individual no estaba prohibida, pero donde cualquier paso en falso podía llevarle a uno a un campo de socialización.
Ahí recala Hoss, una doctora de aire prusiano erradicada de Berlín a un hospital de provincias, por razones políticas, y ahí discurrirá una película muy alemana, desde la perspectiva de un director occidental -Petzold- para el que la felicidad -ni siquiera individual- en la Alemania comunista no es posible.
Los Taviani triunfaron, Chavarrías defendió su "thriller" y Petzold volvió a la Berlinale, casi como director "de plantilla" del festival, mientras se esperaba, también hoy, en Berlín, a Angelina Jolie, en su debut como directora, al frente de la concienciada "In the land of blood and honey", con carácter de exhibición. EFE
gc/amb
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domingo, 12 de febrero de 2012

Chicos de oro

Berlinale, Banderas y de la Iglesia

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- La película "Haywire", dirigida por Steven Soderbergh y con Antonio Banderas en el reparto, y "La chispa de la vida", de Álex de la Iglesia, aligeraron hoy la intensa jornada asiática de la Berlinale, que incluyó una lección del mejor cine chino de la mano de Wang Quan'an.
"Haywire", una película de ritmo trepidante sobre una agente al servicio de los EEUU a la que se le dispara el gen asesino, y "La chispa de la vida", ambas fuera de concurso, acapararon la atención mediática, mientras que Wang dominó la sección a competición con "Bai Lu Yuan" ("White deer plain"), un recital épico y visual.
Un Banderas de densa y canosa barba, a las órdenes de Soderbergh, con Gina Carano repartiendo contundentes mazazos como maestra en artes marciales, junto a un reparto de lujo con Ewan McGregor y Michael Douglas, era el pre-anunciado plato fuerte del día.
Álex de la Iglesia demostró, por su parte, que su "La 'Kispa' de la vida" -como pronuncia cualquier berlinés la palabra 'chispa'- también provoca llenos totales en una sala alemana, como fue el caso del pase de prensa del filme, a rebosar, pese a no estar entre los aspirantes a Oso, sino en la sección Berlinale Special.
La "kispa" contaba con el reclamo de Salma Hayek, una de las estrellas internacionales más codiciadas del festival, lo mismo que Banderas, al que se esperaba ver sobre la alfombra roja, como al equipo al completo de Alex de la Iglesia para el pase de la noche.
"Rodar con Soderbergh fue un shok, no sólo por su rapidez, sino por su solidez durante el rodaje", dijo Banderas, ante una conferencia de prensa abarrotada, sencillo y absorbiendo "flashes".
"Elegí a Salma porque es la mejor actriz que conozco y porque, al ser mexicana, podía interpretar como nadie a un alienígena entre periodistas españoles desquiciados lanzados sobre un pobre hombre tumbado en el suelo con un acero en el cráneo", dijo de la Iglesia, mientras el siguiente bombardeo de "flashes" caía sobre Hayek.
Los dos filmes a exhibición dieron brío mediático a la jornada, mientras más de uno se acomodaba con cierto temor en la butaca, ante los 188 minutos de duración del filme de Wang.
El temor se disipó al primer plano de su película, de fotografía espléndida recreando inmensos campos de trigo chino, perdiéndose en el horizonte, y centrado en la historia poderosa que nace en la China de leyes ancestrales y deriva en la revolución maoísta.
"Es una película que espero llegue a transmitir, fuera de China, la misma fuerza poderosa que para todos nosotros representa el nacimiento de la revolución y sus porqués", explicó el realizador.
Ni siquiera para un cineasta como Wang -Oso de Oro en 2006, con "Tuya's Marriage"- es fácil rodar en su país: "la censura sigue planeando sobre cualquier creador, ninguno somos inmunes", explicó, sea por las escenas de sexo o por contenidos políticos.
Su filme está basado en la novela del mismo título de Chen Zhangshi, durante mucho tiempo prohibida en su país por los episodios de sexo explícito, lo que acentuó la "mirada de las autoridades" sobre el proyecto cinematográfico, añadió.
El primer hervor revolucionario aparece con la toma de conciencia de la injusticia que representa, por ejemplo, que el cacique tenga varias esposas jóvenes, pese a su impotencia senil, y en cambio el hombre del campo que sí puede satisfacerlas no tenga derecho ni a casarse con la de su elección.
La situación se agudiza con la idea de que en la Unión Soviética sí hay justicia social -y sexual-, a lo que se unen las tasas sobre el trigo que exige el aparato militar del Kaiser, detonante de la revolución entre esos trigales infinitos y recónditos.
Wang regresó a la Berlinale como amigo de la casa -al Oro de 2006 siguió "Apart Together", en 2010- y no defraudó.
Su compañero en la jornada a competición era Edwin, cineasta indonesio que presentó "Kebun Binatang" ("Postcards fom the Zoo"), una película que responde exactamente a su título: imágenes bonitas de un zoo, de la elegante jirafa a los rotundos hipopótamos.
El eje es una muchacha que un día, de niña, se perdió en el zoo y ahí se quedó, cuidando amorosamente a sus animales y visitantes, para pasar luego a trabajar en una casa de masajes, a cuyos clientes atenderá con el mismo mimo que a jirafas e hipopótamos.
Edwin dejó a la Berlinale con la sensación de haber asistido a un hermoso cuento, algo soso a medida que avanzaba, y sin más historia que la fuerza de su fotografía. EFE
gc/jpm/ea
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martes, 14 de febrero de 2012

Berlinale, la Meryl Streep real

Gemma Casadevall

Berlín, 14 feb (EFE).- La Meryl Streep real le ganó con creces la partida a la Margaret Tharcher de "The Iron Lady" (La Dama de Hierro) en la Berlinale, donde además del preceptivo Oso de Oro de Honor se llevó hoy un par de regalos de San Valentín y una de las ovaciones más sonoras de la 62 edición del festival.
Streep hizo alarde de simpatía ante los medios, confesó que la ayudaron a meterse en el personaje los 'gin-tonics' que le daba la directora, Phyllida Lloyd; que guardó una "prudente distancia" con su papel y que "moverse" tras la espesa capa de maquillaje que hizo falta para caracterizarla no le costó tanto como pudiera parecer.
A Streep se la esperaba en la Berlinale como una de las presencias más codiciadas de esta edición junto con Angelina Jolie, quien exhibió hace unos días su debut como directora en el drama balcánico "In the Land of Blood and Honey".
La conferencia de prensa, previa a la gala de la entrega del Oso, estaba a rebosar desde mucho antes de su aparición y, cuando apareció, hizo las delicias de prensa gráfica y escrita con un recital de gestos de sorpresa, risas y todo tipo de guiños.
Reaccionó con elegancia al regalo de un ramo de rosas blancas de un jovencísimo periodista de un medio de Brandeburgo -estado circundante a Berlín- que le recordó que era el Día de San Valentín.
A ese obsequio siguió una "matrioska rusa" más varias declaraciones sucesivas de amor y veneración por parte de sucesivos periodistas, a los agradeció uno tras otro cada cumplido, con mirada irónica e irresistiblemente simpática, tras unas finas gafas de montura negra.
Streep acudía a Berlín a buscar su Oso de Honor, coincidiendo con el estreno en los cines alemanes de "The Iron Lady".
"Es realmente difícil actuar con robots y efectos especiales. Hacerlo bajo el maquillaje fue relativamente fácil, me sentía bastante auténtica", afirmó en cambio.
El retrato fílmico de Thatcher, la Dama de Hierro a la que no tembló el pulso para estrangular el sistema social británico y, paralelamente, lanzar a su Marina hacia las Malvinas, obligó a Streep a una doble caracterización, física y mental.
"Repaso esa figura desde sus años de Dama de Hierro hasta la vejez, lo que efectivamente implicó mucho maquillaje. Pero lo complejo realmente fue representar un personaje con el que, sinceramente, no guardo gran cercanía", dijo.
"Debo admitir que me sorprendieron algunos aspectos de su personalidad. Me enteré así de que era partidaria del aborto, por ejemplo, pese a su férreo conservadurismo; parece que menos férreo, por ejemplo, que el de los conservadores estadounidenses", explicó.
"Era una feminista, nos guste o no, y llegar a la cúspide del club de los conservadores merece un reconocimiento", añadió sobre el personaje que le ha dado, por ahora, el Globo de Oro, aunque también algunas críticas no tan favorables como sería lo habitual en la actriz.
Streep reaccionó con humor tanto a los regalos como a las preguntas acerca del polémico acercamiento a la Thatcher vieja y algo demente: "Era una apuesta compleja, lo sé, pero evitar ese aspecto sería desdibujarla", dijo.-EFE
gc/is

Berlinale, la melancolía afroportuguesa de Tabú

Gemma Casadevall

Berlín, 14 feb (EFE).- La melancolía afroportuguesa de "Tabú", dirigida por Miguel Gomes, conmovió a la Berlinale, un festival muy perceptivo con las cinematografías dichas modestas, como respuesta inteligente a una crisis más que visible, dentro y fuera del cine.
Una historia de amor en el paraíso perdido colonial africano, en blanco y negro y en formato cercano al cine mudo, fue la apuesta presentada por Gomes en la sección a competición, en la que asimismo se presentó "Was bleibt", del alemán Hans-Christian Schmid.
La estrella oficial de la jornada era Meryl Streep, quien recibirá el Oso de Oro de Honor en la sesión de gala de esta noche.
Pero "Tabú" se ganó su parcela de protagonismo en lo que a la lucha por los Osos no honoríficos se refiere, con una cinta muy personal de Gomes, apuntalado hasta la Berlinale por su anterior título, "Aquel querido mes de agosto", que ha pasado por unos 40 festivales, incluido Cannes.
"Preparé mi filme con mozambiqueños en Portugal, hay una relación de afecto entre mi película y esas personas, mucha 'saudade', mucho amor", explicó el director (Lisboa, 1972), tras el pase de su película, anunciada como un homenaje a Friedrich Wilhelm Murnau.
El arranque es un cocodrilo que devora a un explorador. De ahí se pasa al microcosmos de tres vecinas de un bloque de viviendas portugués permanentemente en brumas.
Con la muerte de una despótica anciana, que trata a su criada negra como a una esclava, se salta a la antigua colonia y arranca la romántica historia de amor de la recién casada blanca con un guapo aventurero que reniega de su pasado vividor por ella.
"Es puramente cine romántico, sí. Lo que no le evita una visión desapasionada tanto del colonialismo como de lo que vino después", explicó Gomes.
"Tabú" compartía jornada a concurso con "Was bleibt", un retrato de un entorno muy distinto -una hermosa villa estilo Bauhaus del sur de Alemania y una familia de ricos y guapos con muchos traumas por resolver-. Al igual que la producción luso-brasileña de Gomes, se encuadra en la categoría de cine bien hecho, de creadores jóvenes.
Es la segunda concursante del cine anfitrión, tras "Barbara", de Christian Petzold, película interpretada por Nina Hoss que encabeza la lista de favoritos al Oso del diario de la Berlinale, "Screen".
"Tabú" llegaba como uno de los títulos especialmente elogiados por el director del festival, Dieter Kosslick, -quien obviamente no habla de "favoritos", pero sí menciona más unos filmes que otros-.
Otra película de formato pequeño, "L'enfant d'en Haut", de la suiza Ursula Meier, se colocó tras su proyección ayer entre los títulos que "suenan" a Oso, cruzado ya el ecuador del festival.
Kosslick advirtió en 2009 que la crisis global empezaría a hacer mella de verdad en el cine con dos o tres años de retraso respecto a otros sectores.
En esta 62 edición, cuando la crisis que entonces se alumbraba ha crecido virulencia, se ha preocupado de cuadrar una competición rica en filmes de presupuesto modesto, como apuesta por la creatividad en tiempos de vacas flacas.
La Berlinale siempre ha presumido de festival popular, cuyo carácter lo marca el público que llena cada una de sus sesiones y no el estrellato arquetípico de su rival, Cannes.
Este año, se diría que las estrellas que sí desfilaron por la alfombra roja berlinesa se esforzaron en hacerlo sin ostentaciones e incluso al frente de proyectos comprometidos, como Angelina Jolie y su debut como directora en "In the Land of Blood and Honey", sobre la guerra de los Balcanes.
El Oro de Honor a Streep encaja en ese tono de crisis. Llega a la Berlinale coincidiendo con el estreno en Alemania de su filme sobre Margareth Thatcher, la dama de hierro que casi estranguló el sistema social británico, con unos recortes similares a los que ahora sufre media Europa. EFE
gc/jcb/cr
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Berlinale, Herzog, Schlöndorff y las ejecuciones, del nazismo a EEUU

Gemma Casadevall

Berlín, 14 feb (EFE).- Las cartas de 150 resistentes franceses, a punto de ser ejecutados por los nazis, y el testimonio a cámara de cinco condenados a muerte en el Texas de hoy: es el material humano de dos filmes de los cineastas alemanes Volker Schlöndorff y Werner Herzog, presentados en la Berlinale.
"La mer à l'aube", de Schlöndorff, proyectado hoy en la sección Panorama, y "Death Row", de Herzog, en Berlinale Special, ofrecieron dos perspectivas distintas de personajes ante un pelotón de fusilamiento nazi o en el denominado "corredor de la muerte" de una moderna penitenciaria en EEUU.
"Los hechos en que se basa mi filme son parte de la historia europea. A mi me gustaría poder presentarla como cineasta francés, no como alemán. Pero somos lo que somos y nosotros, los alemanes, seguimos sujetos a la obligación de reflexionar sobre el pasado", apuntó Schlöndorff, ante los medios de la Berlinale.
"Era sobrecogedor tenerlos ahí delante, hablando, explicando simplemente qué sienten. Eso es lo que importaba, más que lo que hicieron: dejarles hablar de sus sentimientos hoy, no de cómo llegaron al corredor de la muerte", explicó Herzog sobre su filme, estrenado al inicio del festival.
"La mer à l'aube" se basa en una acción de castigo de los nazis, tras la muerte de un oficial de la Wehrmacht, en octubre de 1941, en la Francia ocupada.
Hitler decretó la ejecución de 150 franceses, presuntos correligionarios de los responsables de la muerte de su oficial. Es decir, comunistas de la resistencia.
Los seleccionados para morir fueron prisioneros de un campo de confinamiento del sur de Francia, entre ellos un joven de 17 años, Guy Möquet, personaje interpretado por Léo Paul Salmain.
"Me propuse hacer una minuciosa reconstrucción de lo ocurrido, a partir de las cartas de despedida de los 150 seleccionados, así como el informe que en su momento elaboró el entonces oficial de la Wehrmacht, y luego grandioso escritor alemán, Ernst Jünger", dijo Schlöndorff.
"La mer à l'aube", estrenada hoy en la Berlinale, deriva así en un "ejercicio de reflexión sobre el hombre ante la muerte", en palabras del realizador, rodada en formato de película de ficción, con un reparto mixto de actores franceses y alemanes, entre ellos Ulrich Matthes, en el papel de Jünger.
Otra reflexión sobre el hombre condenado a muerte la brindó Herzog, en esta ocasión en formato documental y rodada en los Estados Unidos de hoy.




"Death Row" consiste básicamente en el testimonio de esos cinco condenados -cuatro hombres y una mujer-, que tan pronto hablan a cámara de sus sentimientos o de su vida, con algún momento de seco humor negro.
Herzog les deja hablar, les anima a la conversación, a compartir con el espectador su intimidad, independientemente de si están donde están por haber asesinado o violado o maltratado a sus víctimas.
"Por supuesto es un alegato contra la pena de muerte. Son personas, independientemente de la monstruosidad que cometieron", argumentó.
"En tanto que extranjero en los EEUU no puedo aleccionar a mis conciudadanos sobre cómo impartir justicia. Pero les deslizo el testimonio de sus condenados, como por la puerta de atrás", explicó el director, residente en Los Angeles.
Su documental, de más de tres horas de duración, está destinado a quedar repartido en cuatro capítulos, en formato de serie de televisión.
"Ningún Estado debería aplicar la pena de muerte. Ningún Estado de derecho, claro está", añadió el director, respecto al cómputo de países donde se condena y ejecuta la condena capital, con EEUU y China a la cabeza.EFE
gc/ea

lunes, 13 de febrero de 2012

Berlinale, recital Hurt-Duvall made in USA

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- El actor y director Billy Bob Thornton sumergió hoy a la Berlinale en un recital de cine "made in USA" con "Jayne Mansfield's Car", única concursante de EEUU del festival, apuntalada en la confrontación entre los veteranos Robert Duvall y John Hurt.
El déspota de provincias -Duvall-, por un lado, y el exquisito británico -Hurt-, por el otro, en una Alabama de los sesenta, donde todo el mundo parece ser descendiente de Scarlett O'Hara, es el escenario en que Thornton sitúa su reparto de lujo -incluido él mismo, además de Kevin Bacon-.
"Es un filme escrito a la medida para estos actores. Fue un maravilloso accidente conseguirlos, a cada uno de ellos", resumió Thornton, quien definió su película como "inequívocamente americana", tanto por su estética como temática.
"Billy Bob tiene un sentido casi íntimo de cómo hacer cine. Coloca cada pieza en su lugar. Lo mismo hace con sus actores. Nos convierte en piezas de una 'ensemble' de donde surgen las respectivas intimidades", explicó Hurt, custodiando al director y en ausencia de su contraparte en el filme, Duvall.
"Jayne Mansfield's Car" traslada al espectador a un ambiente muy a lo Tennessee Williams, con un drama familiar plagado de diálogos geniales alrededor de dos hombres enamorados de una mujer Naomi quien un día dejó la asfixiante Alabama, esposo e hijos en busca de aire fresco.
La muerte de ésta en Londres y el deseo de ser enterrada en su tierra lleva a esa segunda familia británica liderada por Hurt al profundo sur, lo que conlleva conocer a esos seres que Naomi dejó atrás, los ricos del pueblo.
O sea, desde el autoritario patriarca obsesionado por la escenografía de los accidentes de tráfico, a su hijo -un hippy anti-Vietnam devorador de marihuana-, más una ex miss Alabama que encandila al vástago del británico y su equivalente inglesa que desata la fiebre masturbadora en su concuñado.
El resultado es un perfecto mosaico, con retazos biográficos del propio Thornton: "mi padre era el típico tirano familiar, que nos maltrató física y mentalmente, que nunca trató de comunicarse con nosotros y al que finalmente descubrí que amaba", explicó.
Un filme impecable, donde nada chirría, situado en la Alabama de esencias antiabolicionistas y donde ciertas taras familiares se transmiten generación tras generación, como una especie de ley irreversible, con apenas algún intervalo.
Se trata de una película muy de estilo USA, por mucho que se trate de una coproducción ruso-estadounidense -"es tan americana que no encontré quien la produjera ahí. Por eso recurrí a un ruso", bromeó el director, respecto a Alexander Rodnyansky, el productor.
El filme de Thornton llevó a la Berlinale la imprescindible dosis de cine USA -en esta ocasión, en una proporción casi homeopática, en el contexto de las 18 aspirantes al Oso-.
La sorpresa de la jornada, sin embargo, vino de una película procedente de una cinematografía aparentemente menor -Suiza-, dirigida por Ursula Meier y cuyo papel protagonista corresponde al niño de doce años Kacey Mottet Klein.
Todo gira en torno a Simon, un ladronzuelo que todas las mañanas sube en teleférico a una estación de esquí para robarles a sus adinerados visitantes desde gafas de sol, a botas, guantes y por supuesto esquís.
Del botín diario depende la subsistencia de él y su hermana, una muchacha de 25 años, único familiar conocido, que contribuye al sustento de la casa ejerciendo la prostitución.
La aparentemente sencilla historia fue la sorpresa positiva de la jornada. Meier, una directora casi novel, desarrolló ante la Berlinale una película ajena a todo tremendismo, sobre ese mínimo núcleo familiar exponente de la nueva clase social europea llamada precariedad, presente, incluso, en la próspera Suiza.
Fue el complemento perfecto para el filme de Thornton, a modo de contrapunto de dos modos de hacer buen cine, desde la modestia de medios a la coproducción ruso-estadounidense, sea en formato de familia mini o macro. EFE
gc/jcb/cr
(foto)

sábado, 11 de febrero de 2012

Acto de presencia

Berlinale, Jolie y Taviani

http://www.youtube.com/watch?v=hyVvOFfbBkw

Gemma Casadevall


Berlín, 11 feb (EFE).- La Berlinale tuvo hoy una jornada redonda, en la que los hermanos Paolo y Vittorio Taviani impactaron con "Cesare deve morire", un Shakespeare trasladado a la cárcel, mientras Angelina Jolie acaparaba flashes en su debut como directora.
Los Taviani, en la sección a competición, y Jolie, que exhibió "In The Land Of Blood And Honey", ofrecieron una de esas jornadas redondas para un festival, en cuanto a buen cine, por un lado, y estrellato, por el otro.
La presencia de Jolie en Berlín había sido "detectada" por los medios el miércoles, un día antes de abrirse el festival, y desde entonces su nombre estaba en titulares, fuera por las especulaciones sobre un nuevo embarazo -y de gemelos- o por motivos políticos, al ser recibida por el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle.
Finalmente este sábado apareció, deslumbrante como siempre, aunque con un toque de sencillez, para presentarse en su versión de cineasta comprometida, en su debut como directora al frente de una historia de amor imposible en plena guerra de los Balcanes.
La película refleja "una pequeña parte de lo que fue la guerra", apuntó Jolie, decidida a hablar ante la abarrotada sala de prensa solo del filme que la llevó a Berlín y no de su vida privada.
"Esto no es un documental, es una interpretación (de lo que fue el conflicto). Hay muchas historias diferentes que contar de esta guerra y muchas versiones diferentes", afirmó.
Su objetivo, aseguró, era "contar esta historia", la de las mujeres víctimas de abusos y violaciones en el contexto de un conflicto armado, porque, afirmó, se sabe muy poco de esta guerra.
La realizadora novel se defendió de las críticas relativas a una visión unilateral del conflicto y señaló que "claro que hubo mujeres violadas en todos los bandos".
"Todos hemos aprendido de todos y nos hemos hecho amigos. Ha sido un privilegio" trabajar con ellos, dijo Jolie al hablar de las personas implicadas en este proyecto, algunas de las cuales vivieron la guerra de los Balcanes en primera persona.
Jolie presentó así su debut como directora, en una película en la que ha invertido, además de financiación, mucho empeño y energía.
A la actriz se la recibió como una debutante de lujo, aunque la película del día, en términos cinematográficos, fue la de los Taviani, una de las 18 aspirantes al Oso.
Los Taviani recrean ahí el complot contra César, el emperador devenido en tirano, parcialmente en blanco y negro y escenificado por presos de una cárcel de alta seguridad romana.
"Shakespeare es para nosotros el padre, el hijo y el hermano. Un genio. Lo que dijo en vida sigue siendo vigente hoy", sentenció Paolo Taviani, a la pregunta de si la idea del complot para liquidar al tirano era trasladable a la Italia -y al mundo- de hoy.
Sobre el texto conocido -y frente a los recelos de quienes temían otra inmersión fallida del cine en Shakespeare-, los Taviani se ganaron al festival desde prácticamente el primer minuto de filme.
Los presos convertidos en actores -es decir, presidiarios reales, desde traficantes de droga a camorristas-, como parte de un proyecto de rehabilitación, triunfaron sin paliativos.
Desde el casting inicial -"Juan Bonetti, nacido en Buenos Aires, Argentina, el 16.09.1971", dice el primer preso, en versión llanto o iracundo, por imperativo del guion- la Berlinale adoró el filme.
Imposible no quedar cautivado por todos los presos-actores, de personalidad impagable y con un potencial escénico irresistible.
Compartieron jornada con los Taviani "Barbara", del alemán Christian Petzold, y "Dictado", del español Antonio Chavarrías.
El filme del realizador español acudía como una producción algo insólita en una sección oficial de un festival como el berlinés, por estar englobada en el género del "thriller psicológico".
Chavarrías dirige ahí con maestría a Mágica Pérez -la niña-, Juan Diego Botto y Bárbara Lennie, a través de un argumento propio del género.
Petzold -el primer representante del cine anfitrión de los tres previstos- concursó con "Barbara", apuntalada en la glacial Nina Hoss, tan habitual de la Berlinale como el mismo director.
Se trata de una película muy alemana, que transcurre en la extinta Alemania comunista, donde todo ciudadano era observado hasta su intimidad más profunda por la policía política, la Stasi.
Eran tiempos en que médicos y enfermeras fumaban en la cantina y en el laboratorio de cualquier hospital, porque esa especie de libertad individual no estaba prohibida, pero donde cualquier paso en falso podía llevarle a uno a un campo de socialización. EFE
gc-egw
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viernes, 10 de febrero de 2012

Berlinale, la francofonía, del Senegal a Binoche

Gemma Casadevall

Berlín, 10 feb (EFE).- El cine africano entró a competición en la Berlinale con "Aujourd'hui", un filme sin concesiones cuya dureza contrastó con la sonrisa de Juliette Binoche al frente de "Elles", una reflexión sobre prostitución y periodismo fuera de concurso que aportó la dosis de estrellato a este día gélido en Berlín.
Junto a "Aujourd'hui", de Alain Gomis, que retrata Senegal con la mirada de un hombre que se sabe en el último día de su vida, se proyectó este viernes en la sección a competición "À moi seule", del francés Frédéric Videau, una historia que trae a la memoria la experiencia que vivió Natascha Kampusch, la joven austríaca que pasó ocho años secuestrada por un técnico de comunicaciones.
Dos exponentes de cine en francés en las antípodas del "savoir vivre" que encarna Juliette Binoche en el papel de una periodista que investiga la vida de dos jóvenes prostitutas con las que comparte más, en lo profesional y lo doméstico, de lo que creía.
"Mi personaje es una mujer que se acerca con inseguridad, hasta con miedo, a un mundo del que no la separa el abismo que quisiera para poder mantener la premisa de la distancia requerida", dijo la actriz, presente en la Berlinale para promocionar la película.
Dirigido por Malgoska Szumowska y proyectado en la sección Panorama, "Elles" es un filme eminentemente femenino, poblado por jóvenes que se prostituyen para pagar sus estudios y cuyos clientes "podrían ser tu marido", sintetizó Binoche.
"No es un filme social sobre la prostitución, es una historia contada desde los ojos de una mujer, con las turbulencias e injerencias que ello implica", explico Szumowska, quien contó como protagonistas junto a Binoche con Anais Demoustier y Joanna Kulig.



La frescura de la piel joven de esas dos jóvenes es el contrapunto a los ojos, maduros y hermosos, de Binoche, quien de nuevo demuestra hasta qué punto es capaz de llenar la pantalla.
La película no estaba en el menú de aspirantes a Oso, pero aligeró la segunda jornada de una Berlinale que se presenta ardua, en lo que a la sección a concurso se refiere.
"Aujourd'hui" es la historia de un hombre que, por razones que el espectador ignora, sabe que morirá ese día, como asimismo saben todos sus familiares, amigos y vecinos.
Arranca el filme en una especie de "funeral en vida", donde unos jalean al protagonista como a un héroe y otros le piden entre llantos que "no se vaya", a lo que sigue el deambular del personaje -Saül Williams- por calles polvorientas, bazares africanos y un rascacielos de lujo, despidiéndose de todos y todo.
No se trata de saber por qué debe morir ni tampoco imaginar que ese final será evitable "in extremis", se trata de acompañarle en su paseo por el amor y la muerte, incluido el último juego con sus hijos de corta edad y el adiós a la esposa, tan enojada con su destino que, de entrada, ni quiere que la toque.
Una película que algunos reciben con agrado y que a otros les induce a pensar que la competición va a incluir un duro desfile por cinematografías de duras temáticas.
"À moi seule" es otro exponente, que se abre advirtiendo al espectador que no pretende seguir ningún caso real, pero que recuerda en cada plano el caso de Natascha Kampusch.
El filme huye de tintes dramáticos y plantea el secuestro de una joven por una válvula que activa una forma de convivencia conyugal. EFE
gc/jcb/me/cat

Berlinale, Rodrigo Pla y su maravillosa "Demora"

Gemma Casadevall

Berlín, 10 feb (EFE).- Latinoamérica tocó hoy la fibra de la Berlinale con "La demora", un filme uruguayo-mexicano dirigido por Rodrigo Plá que reflexiona sobre la vejez en tiempos de crisis, muy acorde con el ánimo de la Europa que descubre su propia precariedad.
El filme fue el primer representante del cine latinoamericano en la 62 edición de la Berlinale, proyectado en la sección Forum, fuera de competición, y con el cine a rebosar, no solo por el aforo de la sala, sino también por la carga emotiva y fílmica que desplegó.
El punto de arranque de "La demora" es la pregunta de qué hacer con el abuelo senil cuando ni se es suficientemente pobre como para que el Estado lo atienda ni se dispone de recursos para pagar a quien lo cuide.
"Contamos nuestra historia con personajes que no son ajenos a uno mismo. Seres desamparados, que están en la franja intermedia de la sociedad, no son en absoluto unos desaprensivos, pero que de pronto se quiebran y tienen un rasgo de locura", explicó a EFE el director.
Al borde de tal "accidente emocional" -como lo describe Plá- se encuentra la desbordada madre de tres hijos -interpretada por Roxana Blanco-, a los que saca adelante en solitario trabajando en lo que puede sin desatender al abuelo -Carlos Vallarino-.
Todos ellos representan a esa "franja intermedia" a la que alude el cineasta, nacido en Montevideo en 1968 y afincado entre su país y México. Una "población global, sobrepasada por la precariedad, que tanto puede estar en mi país como en cualquier lugar de Europa".
El filme nació de una nota de prensa, leída en México, con las cifras "puras y duras de viejos abandonados por sus familias", explicó Laura Santullo, esposa de Plá, además de su guionista y colaboradora en, hasta ahora, tres proyectos conjuntos.
"Quise ir más allá de la noticia, tratar de entender qué les mueve. Imaginarme a esas personas que abandonan a sus viejos, que tal vez son buena gente que adora a su papá, al que hasta ese día cuidaron con mimo, y tratar de situarme yo misma en ese papel", añadió Santullo.
El resultado son unos personajes "muy de Montevideo", dijo Plá, pero que también podrían en la Europa actual que de pronto descubre que la precariedad de su clase media "no es cosas de otras latitudes", añadió.
"La demora" llegó a la Berlinale aupada por el currículum de Plá -premio a la ópera prima en Venecia en 2007, con "La zona"-, quien ya estuvo en ese mismo festival en 2010, como integrante del colectivo de cineastas autores del filme "Revolución".
Fue un buen arranque para Latinoamericana en la Berlinale, un festival receptivo con estas cinematografías, que habitualmente han tenido uno o dos filmes a concurso, pero que esta vez están representados en la lucha por los Osos a través de "Meteora", del director griego nacido en Bogotá Spiros Stathoulopoulos.
La película de Plá acude como producción uruguayo-mexicano-francesa en el contingente de filmes latinos repartidos entre las secciones Panorama, Forum y Generation, además de los cortometrajes de la sección oficial.
A la proyección, hoy, de "La demora", seguirá mañana "Escuela normal", de la argentina Celina Murga, y el lunes "Salsipuedes", de su compatriota Mariano Luque.
Entre los cortometrajes incluidos en la sección oficial está "Loxoro", de la cineasta peruana Claudia Llosa, ganadora en 2009 del Oso de Oro con "La teta asustada". EFE
gc/agf

jueves, 9 de febrero de 2012

Berlinale, Mike Leigh y su revolucionario jurado

Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El jurado de la Berlinale, liderado por el director británico Mike Leigh, prometió un festival atento a "todas las revoluciones", de la francesa a las actuales, ante la apertura hoy del desfile de aspirantes a los Osos, con la franco-española "Les adieux a la reine" y Diane Kruger como María Antonieta.
"No queremos anticiparnos a lo que van a ver. Pero hay un gran potencial de temas que conmueven hoy al mundo", dijo Leigh, sobre la decisión del director de la Berlinale, Dieter Kosslick, de convertir en eje temático la primavera árabe y otras revoluciones pendientes.
Leigh compareció custodiado por sus compañeros de jurado: la actriz francesa Charlotte Gainsbourg y la alemana Barbara Sukowa, así como el estadounidense Jake Gyllenhaal, el director iraní Asghar Farhadi -Oso de Oro de 2011 con "Nader and Simin. A Separation"-, su colega francés François Ozon y el escritor argelino Boualem Sansal.
El trío de actores acapararon flashes, mientras Leigh, Farhadi y Sansal se repartían el cometido de hablar de cine y compromiso.
"La revolución francesa fue la 'madre' de todas las revoluciones. Nosotros, sus hijos, debemos preservar muy alto ese espíritu", dijo Sansal, ante el paso previo para los medios del filme de Kruger.
El escritor argelino dijo ser consciente de estar ahí, pese a no ser "hombre de cine", por la voluntad de Kosslick de poner lo que ocurre en el mundo árabe, un año después de la caída de Hosni Mubarak y otros dictadores, en el objetivo de la Berlinale.
"Les adieux à la reine", dirigida por Benoit Jacquot, inaugura el desfile de los 18 aspirantes al Oso, entre ellos "Cesare deve morire", de los italianos Paolo y Vittorio Taviani y "Dictado", del español Antonio Chavarrías.
La voluntad de Kosslick de hablar, y mucho, de las revoluciones pendientes se plasma tanto en la sección oficial como en el resto de los apartados del festival, en que se proyectarán unos 400 filmes.
Del África actual, con "Aujourd'hui", rodada en Senegal por Alain Gomis, se saltará al retrato de la Lisboa multiétnica de "Tabu", una producción luso-brasileña dirigida por Miguel Gomes.
Filipinas concursa con "Captive", de Brillante Mendoza y con Isabelle Huppert que interpreta a una turista secuestrada por un grupo musulmán, mientras que la canadiense "Rebelle", dirigida por Kim Nguyen, traslada la acción al Congo.
También entre los aspirantes está el grecocolombiano Spiros Stathoulopoulos, con "Meteora", centrado ese monasterio ortodoxo.
EEUU presenta un solo concursante, "Jayne Mansfield's Car", de Billy Bob Thornton, mientras que el cine anfitrión compite con tres: Christian Petzold, con "Barbara"; Matthias Glasner, con "Gnade" ("Mercy"), y Hans Christian Schmid, con "Was bleibt" ("Home For The Weekend").
Completan la selección europea la francesa "À moi seule", de Frederic Videau; la suizo-francesa "L'enfant d'en haut", de Ursula Meier; la danesa "A royal affair", de Nikolaj Arcel, y la húngara "Csak a szél" ("Just The Wind"), de Benedek Fliegauf.
Entre las presencias más esperadas, fuera de concurso, estarán las de Meryl Streep, que recibirá su Oso de Oro de Honor, y su colega Angelina Jolie, quien debuta como directora con "In The Land Of Blood And Honey", una historia de amor imposible serbiobosnia.
Javier Bardem acudirá con el documental "Hijos de las nubes. La última colonia", centrado en el conflicto del Sahara, mientras que Antonio Banderas lo hará con "Haywire", de Steven Soderbergh.
Otras estrellas ajenas a la competición pero esperadas en Berlín son Uma Thurman y Robert Pattinson, con "Bel Ami"; así como Juliette Binoche, al frente de "Elles", y Salma Hayek, con el equipo de Álex de la Iglesia y "La chispa de la vida". EFE
gc/jcb/car
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