Berlín, 16 feb (EFE).- El actor Sean Connery
dio un toque de veteranía de rango internacional a la lucha por los Osos de la
Berlinale con "Finding
Forrester", una historia de amistad entre un escritor blanco retirado y un chico
negro del Bronx, que, además de hacer prodigios en baloncesto, tiene dotes para
la literatura.
La película, dirigida por Gus Van Sant, trajo hoy a Berlín un
aire de reencuentro entre viejos conocidos, en parte porque su temática recuerda
peligrosamente a "El indomable Will Hunting" ("Good Will Hunting") que ese mismo
realizador presentó en el festival hace tres años y dio un Oso de Plata a su
protagonista, Matt Damon.
Ambos filmes parten de la situación del muchacho
talentoso, pero pobre, que sale adelante con la ayuda de un veterano que lucha
por él.
"Finding Forrester" aporta a esa temática varios puntos que no tenía
su antecesora -como la diferencia racial, por ejemplo- pero se mantiene en la
línea del cine "de buenos sentimientos".
Connery acudió a defender la
película, de la que además de protagonista es productor, sin Van Sant y
acompañado de Rob Brown, el muchacho de 16 años que un día irrumpe en la
vivienda de un huraño escritor, jubilado de la literatura y también de la vida.
El actor escocés se presentó en la
Berlinale dispuesto a mantener su papel y posó
pacientemente con el brazo sobre el hombro de su debutante compañero de reparto,
estupendo en su papel de silencioso e inteligente cómplice de un cascarrabias
que no sale de casa ni para comprarse calcetines.
Pero la paciencia de
Connery se acabó al ver que los flashes de los fotógrafos se prolongaban más
allá de los cinco minutos pactados y protestó: "Por favor, esto es una
democracia y a mí me fastidia la vista".
Tampoco parecía muy dispuesto a
ofrecer un "show" de respuestas simpáticas o brillantes, como el protagonizado
el jueves por otro "clásico", Kirk Douglas, quien esta noche recibe el Oso de
Oro de la
Berlinale al conjunto
de su carrera, en una gala donde se proyectará "Senderos de gloria", de Stanley
Kubrick.
La única concesión de Connery ante la prensa fue la exhibición de
su característico "alzamiento de ceja" y algún que otro chiste cortés a
preguntas como cuál es su secreto para ser el hombre más sexy del mundo: "Me
temo que me lo llevaré (el secreto) a la tumba", contestó.
A Connery se le
perdonó la falta de entusiasmo y se le festejaron cada una de sus ironías, de la
misma manera que a "Finding Forrester" se le disculparon las referencias al
anterior film de Van Sant.
El detalle de incorporar al final a Matt Damon
-que repite, además, su papel de "El indomable Will Hunting"- se tomó como un
guiño al espectador, como la ocurrencia de ilustrar un viejo libro del escritor
-Connery- con una fotografía rescatada de sus tiempos de James Bond.
A pesar
de su parquedad, el veterano actor escocés llenó con su presencia la
Berlinale y protagonizó la más
concurrida conferencia de prensa de este festival, ya que atrajo a más
periodistas que el hasta entonces "récord" de asistencia, Kirk Douglas.
"Finding Forrester" compartió jornada con la única representante alemana en
competición, "My Sweet Home", un filme dirigido por el griego Filippos Tsitos
que pretende dar una imagen del Berlín multiétnico y multicultural de hoy.
Este largometraje cuenta el ir y venir de una pareja -él, estadounidense y
ella, alemana- que no sabe si quiere casarse o no y monta una improvisada fiesta
en un bar con unos personajes que parecen querer reflejar el mapamundi, ya que
entre ellos se encuentran un brasileño, dos rusos, un marroquí, una griega o dos
japoneses.
El filme tiene alguna escena simpática y la intención de
representar a la constelación humana de los grandes núcleos urbanos, poblados
por "personas que han perdido el sentido de la orientación y no saben a ciencia
cierta si su país y su hogar es el que dejaron o aquél donde tienen a sus
amigos", explicó Tsitos. EFE gc/cv/bjm/acm
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