No importa si eres la diosa por excelencia del cine mundial o una trabajadora brasileña a la que la cuenta atrás hasta la jubilación retira de la vida pública. La industria del cine siempre encontrará la manera de representar el maltrato a la mujer en sus múltiples formas.
Han bastado para comprobarlo apenas cuatro jornadas de las diez que tendrá la competición de la Berlinale -ocho, en realidad, porque, las dos últimas son de recreo y sin aspirantes a nada-. La abuela brasileña es Denise Weinburg, una mujer que se niega a ser retirada de su casa, su familia y su entorno en una jaula en 'O Ultimo azul'. La diosa, Jessica Chastain, la pelirroja de melena perfecta, la mujer exquisita de 'Dreams', que de amar, exprimir y manipular a un sin papeles mexicano pasa a verse humillada.
El excelente cine chino incluyó en su episódica historia familiar de 'Living the Land'el drama de tantas mujeres entregadas a un matrimonio concertado o a sujetarse a las crueldades de la regla del hijo único. El reparto de maltratos posibles a la mujer subió enteros en la siguiente superproducción china, 'Girls on Wire'. Es la historia de dos muchachas que van de tortura en tortura, esclavizadas, golpeadas y brutalizadas por el entorno masculino. Por un lado está la madre soltera forzada a convertirse en drogadicta; por el otro, su prima que trabaja como 'extra' en películas de artes marciales para pagar las deudas contraídas por los hombres de su familia. La joven a la que su prima más joven idolatra porque se la imagina triunfando en el cine. Los imperativos de guión significan, para ella, que se la sumergirá sin piedad decenas de veces en un río helado. El frío no importa ni tampoco que tenga la regla. Hay que insistir hasta lograr la escena perfecta.
¿Será esta película de Vivian Qu la más dura exposición de violencia contra la mujer en este festival? De ningún modo. La industria del cine aporta tantas versiones de maltrato a la mujer que a veces cuesta distinguir el producto que quiere denunciar o sensibilizar sobre estas situaciones del que busca el morbo. Al fin y al cabo, ver a una mujer sufriendo, humillada, violada, golpeada, arrastrada por los pelos tiene su público. Esencialmente masculino.
Chastain fue la diosa perfecta, como lo es su cabellera. La película del mexicano Michel Franco rechina por muchos lados. Incluido el dudoso mensaje que acaba dejando acerca del drama de los sin papeles mexicanos que cruzan a Estados Unidos.


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