sábado, 22 de febrero de 2020

El paseo de una vaca

El cine de autor se aposenta en la Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 22 feb (EFE).- La tercera jornada de la Berlinale estuvo dominada por la sensación de que el cine de autor regresó a un festival internacional que aparentemente ha dejado de luchar por el estrellato para concentrarse en la búsqueda de sus directores.
"First Cow", dirigida por la estadounidense Kelly Reichardt, y "Le sel des larmes", del veterano francés Philippe Garrel, fueron los dos títulos de la jornada a competición, ambos representantes del cine alejado de los grandes circuitos y más cercanos a lo que la crítica espera de un festival.
El primero se centra en dos pioneros deambulando por el estado de Oregón, sobre 1820. En lugar de buscar oro o traficar con pieles, tratan de ganar dinero con buñuelos amasados con leche robada a la única vaca de toda la región.
El segundo incide en la tradición francesa de dejar pasear a sus personajes entre amores en paralelo. En esta ocasión, los de un ebanista del extrarradio que solo venera a su padre.
"Es la historia de dos pacifistas entre seres embrutecidos", explicó sobre "First Cow" el actor Orion Lee, en el papel de un chino semidesnudo al que encuentra oculto en el bosque un cocinero (John Magaro). El emigrante chino se convertirá en el emprendedor que impulsa al otro a ordeñar, en cuanto cae la noche, una vaca ajena. El buen hacer del cocinero convertirá la leche robada en galletas.
Reichardt describió su filme como un "reflejo de muchas cuestiones actuales". Desde la avaricia a la creatividad, de la amistad a la confrontación con un entorno semisalvaje, incluido el de aquellos teóricamente más cultivados.

SABOR FRANCÉS EN BLANCO Y NEGRO

"Quise hacer un filme moderno, aunque de corte clásico", explicó el director francés, respecto a "Le sel des larmes", una película rodada en blanco y negro, entre buscadores del amor jóvenes, dispuestos a aceptar toda invitación procedente del sexo opuesto.
Garrel, veterano del cine francés y asiduo a festivales europeos, acudió a Berlín con su equipo casi al completo: desde el ebanista Luc -Logann Antoufermo- a las chicas a las que va seduciendo -Oulaya Amamra, Louise Chevillotte y Souheila Yacoud-.
La combinación entre la juventud de los personajes y la veteranía del director dejó a la Berlinale ante la sensación de estar frente a una reedición de productos de la escuela Eric Rohmer o François Truffaut, incluida la voz en off que avanza al espectador lo que este no tardará en ver por sí mismo.
"Adoro la voz en off. Parecerá redundante, pero ofrece una perspectiva distinta a lo que se ve en la imagen", explicó, sobre una película que discurre entre episodios amorosos y entre lágrimas tan profusas como ligeras.
Las dos películas de la sección oficial de la jornada consolidaron la sensación que dejaron ya el viernes sus antecesoras a concurso: la argentina "El prófugo" y la italiana "Volevo Nascondermi", ambas representantes del cine de autor.
La Berlinale se expone a dejar la alfombra roja desprovista del estrellato por el que durante años luchó -y, en general, sin demasiado éxito, al menos respecto a su rival europea, Cannes.

MÁS LOCARNO QUE CANNES

Entre la crítica que sigue el festival alemán se atribuye el giro a la nueva dirección bicéfala, integrada por el italiano Carlo Chatrian -para la parte artística- y la holandesa Mariette Rissenbeek, para la gestora.
El italiano llegó a la capital alemana procedente de Locarno. Un festival más pequeño, pero también más comprometido con la búsqueda de autores propios de lo que fue la Berlinale en la larga etapa anterior, dieciocho años, bajo el liderazgo de Dieter Kosslick.
La lucha por el Oso acaba de empezar y son dieciocho los aspirantes incluidas a competición. El número es algo más reducido de lo acostumbrado bajo la "era Kosslick".
Entonces la sección oficial solían integrarla hasta veinticinco títulos, incluidas las producciones que se colocaban en ese apartado bajo el sello de fuera de concurso. Ahora se ha prescindido de engrosar artificialmente la sección oficial con cintas a exhibición.
Otro síntoma del propósito de aparentar menos y mostrar lo justo. EFE
gc/acm

Pérez Biscayart, multitalento políglota y maestro del "fake" farsi

Gemma Casadevall

Berlín, 22 feb (EFE).- El actor argentino Nahuel Pérez Biscayart impactó este sábado en la Berlinale con su políglota personaje de "Persian Lessons", un judío que se hace pasar por persa para salvarse del Holocausto, en un filme que en la capital alemana desató emociones, más allá de lo cinematográfico.
Un día después de entrar en la competición del festival a través de "El Prófugo", la película dirigida por su compatriota Natalia Meta, Pérez Biscayart volvió a comparecer ante los medios del festival. En lugar de su seductor afinador de órganos que interpreta en el filme argentino, en "Persian Lessons" da vida a un deportado belga.
Su personaje saltará del francés inicial al alemán, ya en el campo de concentración en que queda confinado. Y, de ahí, a alternarlo con un farsi que va inventando sobre la marcha, tras hacerse pasar por persa para salvarse de la ejecución.
"No sé cómo lo conseguí. Simplemente lo hice. Me gusta interpretar en distintas lenguas. Esta película me brindó una oportunidad especial de hacer esto y, además, de soltar emociones", explicó, en impecable inglés, el protagonista del filme dirigido por Vadim Perelman.
"Es un fenómeno. En cuestión de minutos era capaz de reproducir la fonética alemana o francesa. Así se explica que también fuera capaz de inventarse el farsi 'fake' con que engaña a mi personaje", apuntó su compañero de rodaje, el alemán Lars Eidinger.
El actor porteño es el judío que se gana la confianza del oficial y cocinero del campo nazi -Eidinger-, convencido de que aprenderá farsi gracias a ese preso. A éste le corresponderá inventarse y memorizar a diario palabras nuevas, surgidas del listado de presos que él mismo va registrando.
La monstruosidad del campo de confinados, las ejecuciones, el fanático sadismo de soldados y oficiales nazis, hombres o mujeres, conviven en el filme con el vínculo que se establece entre ambos. Nunca llegará a ser de confianza, sino más bien de necesidad mutua.
Pérez Biscayart dejó así, en apenas 24 horas, prueba de su versatilidad, dentro y fuera de la competición por los premios. Eidinger, un actor casi en nómina de la Berlinale, estará la próxima semana en la competición con la película "Schwesterlein", una de las dos representantes del cine anfitrión en la lucha por los Osos.

LÁGRIMAS POR LAS VÍCTIMAS DEL RACISMO ACTUAL

"Persian Lessons", la película presentada este sábado, estaba predestinada a desatar emociones en Berlín. No sólo por la historia que cuenta, sino por la sacudida vivida esta semana en Alemania por el doble atentado de un fanático ultraderechista en Hanau.
"Vivimos en una sociedad envenenada por el racismo", dijo, entre lágrimas y con la voz entrecortada, Eidinger. Parafraseó así a la canciller Angela Merkel, quien condenó el atentado como exponente del "veneno del odio" presente en la sociedad alemana.
El autor del ataque, un alemán de 43 años, se lanzó la noche del miércoles a jueves contra dos bares frecuentados por clientes de origen inmigrante. Allí asesinó a nueve personas y, ya en su casa, también a su madre, para acabar suicidándose.
Esta 70 edición de la Berlinale se abrió al día siguiente del ataque con un estremecedor minuto de silencio en medio de la gala inaugural y el primer desfile de estrellas sobre su alfombra roja.
El festival recordó así a ésas y a todas las víctimas -unas 200 desde 1990, según los registros policiales- de la violencia ultraderechista, en un país que debería haber aprendido las lecciones de su monstruosa historia reciente. EFE   gc/rcf  (foto)

viernes, 21 de febrero de 2020

Elio, el actor, y Johnny, el personaje


Duelo de actores argentino-italiano abre la caza del Oso 

Gemma Casadevall




Berlín, 21 feb (EFE).- La competición de la Berlinale se abrió hoy con un duelo de actores entre Argentina e Italia, con el eje común del retrato de seres poseídos por demonios interiores, aunque repartidos entre el terror psicológico y el retrato de un artista.
Argentina, sin largometraje en la sección oficial desde hacía seis años, impuso su presencia desde el minuto cero de esta 70 edición a través de "El Prófugo". Un filme que -en palabras de su directora, Natalia Meta- "adopta y desarma" el género del terror.
Érica Rivas, Nahuel Pérez Biscayart, Daniel Hendler y Cecilia Roth, todos ellos exponentes de la sólida factoría de actores argentinos, forman el elenco de una cinta basada en la novela "El mal menor", de C.E. Feiling. "Tuve que perderle el miedo al cine de miedo para hacerla", explicó Meta.
El italiano Giorgio Diritti compartió con ella la primera jornada a concurso del festival con "Volevo Nascondermi", un retrato del artista Antonio Ligabue apuntalado en el trabajo de un actor, Elio Germano.
Inquietante, onírica y terrorífica son algunas de las definiciones aplicadas a su película, que escuchó Meta en la rueda de prensa tras el pase para los medios de su filme. "Busco borrar las fronteras entre buenos y malos, tan comunes en las películas del género", explicó.
"El prófugo", o el intruso, es el ser o los seres que se apoderan de Inés -Rivas-. Sea el ex-novio posesivo que en lugar de calmarla desata nuevas inquietudes -Hendler-; la madre entrometida e irreconocible -Roth- o un juguetón organista -Pérez Biscayart-.
"Vivimos en una época en que conviene borrar fronteras", apuntó Érica Rivas, quien aplica al papel un desgarro interpretativo sin apenas tregua. Su Inés es una sincronizadora para doblajes de cine que, además, canta en un coro. La voz es el puntal de su vida laboral y a la vez el espacio del que se apodera el prófugo.
Vivirá "la intromisión del amor en su cuerpo y su vida", explicó la directora sobre la protagonista de su segundo largometraje tras "Muerte en Buenos Aires".
Meta acudía como la novata del equipo a la Berlinale -tanto Roth como Rivas pasaron antes por ese festival, mientras que Hendler incluso se llevó de él un Oso de Plata al mejor actor, en 2004, con "El abrazo partido". "Qué puede fallar, con un conjunto de actores como éste", bromeó.
Su filme es una producción de Benjamín Domenech, otro conocido de la Berlinale, a una de cuyas películas -"Historia del miedo", de Benjamín Naishtat- fue la última representante argentina -hasta "El Prófugo"- que luchó por el Oso, en 2014.

GERMANO Y LA EMPATÍA POR EL CUERPO EXTRAÑO

Impactante fue asimismo la interpretación de Elio Germano en "Volevo Nascondermi", el filme de Diritti alrededor del rompedor y revolucionario del arte que fue Antonio Ligabue (1899-1965). Un discapacitado teóricamente predestinado a la marginalidad, pero que se reivindica como ser humano a tener en cuenta a través de la pintura.
Centran la película la infancia torturada de Toni, el huérfano de una inmigrante expulsado de Suiza por el estigma de su discapacidad física y mental, y el adulto al que descubre y rehabilita otro artista, Renato Marino Mazzacurti. Germano traslada al espectador tanto el rechazo social como la empatía que es capaz de despertar su protagonista.
El personaje era difícil y para interpretarlo se precisa la capacidad para traspasar la pantalla de Germano. A través de ambos, de la figura de Ligabue y del actor Germano, Diritti colocó a Italia en la competición por los Osos.
Al cine italiano y al argentino les correspondió romper el hielo del desfile de 18 filmes a concurso sobre los que decidirá el jurado presidido por Jeremy Irons. Un equipo que incluye dos representantes de sus respectivas cinematografías -la actriz franco-argentina Bérénice Bejo y su colega italiano Luca Marinelli-. EFE  gc/ma   (foto) (vídeo)

Argentina, una presencia sólida en una Berlinale con 70 años y renovada

Elena Garuz, y Gemma Casadevall

Berlín, 21 feb (EFE).- La 70 edición de la Berlinale se abrió para Argentina bajo el signo de la solidez, con una amplia presencia en sus principales secciones, además de corresponderle a uno de sus títulos, "El Prófugo", la apertura del desfile de aspirantes al Oso.
"Regresamos con fuerza a una competición de un festival del que nos ausentamos solo temporalmente", comentó a Efe Benjamín Domenech, productor de "El Prófugo" y también de "Historia del miedo", el filme de Benjamin Naishtat con el que Argentina estuvo en 2014 en la sección oficial, junto con "Escuela normal", de Celina Murga.
De esa representación por partida doble se pasó a una sequía por seis años en lo que a largometrajes en la sección oficial se refiere. "Fue un paréntesis, no un cierre de ciclo", en palabras del productor.
"El Prófugo", entre el drama psicológico y el miedo, devolvió a la Berlinale algunos actores consolidados en ediciones anteriores -como Érica Rivas, Cecilia Roth y Daniel Hendler-.

UN BIEN NUTRIDO PALMARÉS

Vuelve así al festival una cinematografía que en la primera década del milenio había quedado frecuentemente incluida en su palmarés: en 2001 ganó el Alfred Bauer "La Ciénaga", de Lucrecia Martel; cinco años después se llevó ese galardón "El Custodio", de Rodrigo Moreno.
En 2004 brilló "El abrazo partido" -Oso Especial del Jurado, además de la plata para la interpretación de Hendler. Le siguieron varios Osos más: en 2007, el del Gran Premio del Jurado con "El Otro", de Ariel Rotter, que además dio la plata al actor Julio Chávez.
En los últimos años no había habido largometraje argentino en la sección oficial. Pero el corto "Blue Boy", de Manuel Abramovich, representó a Argentina en el palmarés de 2019 con un Oso de Plata.
En esta edición 70, la primera bajo la dirección colegiada del italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek, la presencia del cine argentino se reparte por sus múltiples secciones.

ARGENTINA, SECCIÓN A SECCIÓN

El jueves abrió ya la sección Panorama "Las Mil y Una", el segundo largometraje de Clarisa Navas. Un "coming-of-age" que transcurre en la periferia de Corrientes, que recorre temas como el "cibermobbing", la vida en comunidad, la pobreza, el amor, la violencia.
Dentro de esta misma sección se proyectará "Un crimen común", de Francisco Márquez, que aborda las injusticias en la sociedad argentina y la creciente brecha entre ricos y pobres.
Su protagonista es Cecilia, una mujer atormentada después de que el hijo de su asistenta doméstica aparezca muerto, el día después de que, por miedo, ésta no le abriera la puerta.
De nuevo en la sección oficial, pero en el apartado de cortometrajes, estará "Playback. ensayo de una despedida", de Agustina Comedi. Se posa en la Argentina católica de los 80 y en una sobreviviente de un grupo de mujeres transgénero y dragqueens.
Argentina figura con la película "Isabella", de Matías Piñeiro, entre los quince filmes que inaugurarán la nueva sección a competición creada por Chatrian y Rissenbeek, "Encounters", que busca dar cabida a lenguajes diferentes en el cine.
"Isabella" es la más reciente de una serie de películas del realizador sobre los papeles femeninos en dramas shakespearianos, en la que experimenta con narrativas no lineales.
En la sección Forum, dedicada al cine experimental, está presente Argentina por partida doble y bajo el género documental.
En "Responsabilidad empresarial", Jonathan Perel aborda la responsabilidad de una serie de consorcios con la represión durante la dictadura militar argentina. La voz en off de Perel da lectura a los datos que ilustran la participación de 25 empresas en la represión recogidos en el informe "Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad", publicado en noviembre de 2015.
"Medium", de Edgardo Cozarinsky, es un retrato de la pianista y artista Margarita Fernández, a la que el director convierte en mediadora entre pasado y presente, entre generaciones, entre partituras y música, sonidos e imágenes y su arte y el del cine.
De coproducción argentina es asimismo la ópera prima del uruguayo Alex Piperno "Chico ventana también quisiera tener un submarino".
La sección Generation cuenta a su vez con dos filmes argentinos: el largometraje "Mamá, mamá, mamá", ópera prima de Sol Berruezo Pichón-Rivière, y el corto "El nombre del hijo", de Martina Matzkin.
Un último apunte de "argentinidad" al programa: la inclusión de la actriz franco-argentina Bérénice Bejo en el jurado internacional que preside su colega británico Jeremy Irons. El equipo que, al sábado 29, entregará los Osos de la Berlinale, en esta edición de aniversario redondo y, a la vez, renovación. EFE
egw-gc/aam    (foto)


Johnny Depp coló en la Berlinale el activismo contra el veneno industrializado

Gemma Casadevall

Resultado de imagen de johnny depp berlinaleBerlín, 21 feb (EFE).- El actor estadounidense Johnny Depp coló en la Berlinale el activismo contra el envenenamiento masivo e industrializado fruto de la codicia empresarial, con una "Minimata" exhibida fuera de concurso, pero aupada en su magnetismo mediático.
"El cine existe para que podamos transportar la denuncia de escándalos que atentan contra todos", afirmó Depp, tras el estreno de la película dirigida por Andrew Levitas.
"No podemos olvidar nuestra responsabilidad con el mundo, ante actuaciones monstruosas que dejan existencias al borde del colapso", añadió, acerca de un filme volcado la denuncia de los estragos causados por el uso industrial del mercurio en la comunidad de pescadores japonesa
Depp interpreta ahí al fotógrafo W. Eugene Smith. Un reportero gráfico en declive, físico y profesional, a años luz de sus mejores tiempos. Marcado por el alcohol y otros excesos, recluido en un apartamento en Nueva York que es, a la vez, cueva y refugio, reflejo de su propia decrepitud.
El personaje se asemeja bastante al Depp generador de noticias relacionadas con la droga, el alcohol o los conflictos con su pareja. Totalmente alejado de los protagonistas románticos -como el de "Chocolat" que presentó en la Berlinale en 2001- o aventureros -Piratas del Caribe-.
Un antihéroe avejentado por sus propios declives personales y, también, por la ayuda de la caracterización debida al maquillaje.
Ante los medios de la Berlinale acudió bastante más pletórico físicamente que bajo la cámara de Levitas. Y convencido de la necesidad de abrir la pantalla del cine a la denuncia de quienes practican "la codicia industrial".
La temática es potente. El filme se basa en el escándalo ocurrido en los años 50, con más de 20.000 personas afectadas, incluidos niños víctimas de malformaciones.
La figura central es ese fotógrafo, que de rechazar inicialmente el encargo de "Life", pasará a convertirlo en asunto propio.
Una japonesa identificada con el activismo le convence. Empieza así el viaje de Smith al Japón de la impactante recuperación económica de la posguerra, el país del que volvió traumatizado tras la II Guerra Mundial.
Los efectos de los estragos a los que asiste no son tan distintos de los vividos en el conflicto bélico. Tampoco su técnica fotográfica, en estricto blanco y negro.
Los intentos intimidatorios de la jefatura del consorcio químico no funcionarán en esa especie de deshecho humano necesitado de redención.
El retrato de Depp del reportero adopta por momentos formatos de caricatura de la situación actual del actor. El filme logra, sin embargo, trasladar el mensaje de la importante del trabajo del Smith real, que logró llevar ante la justicia a los responsables del envenenamiento.
Confronta asimismo al espectador ante los dilemas de una población pescadora que, por un lado, asiste a la destrucción física de sus familiares, pero duda en la denuncia ante el temor a perder su única fuente de ingresos.

LA GRAN PRESENCIA MEDIÁTICA EN LA PRIMERA JORNADA A CONCURSO

La película se proyectó en la sección Berlinale Special, fuera de concurso, en paralelo a la apertura del desfile de 18 aspirantes a los Osos del festival, cuyo veredicto recaerá en el jurado internacional presidido por el actor británico Jeremy Irons.
Las películas seleccionadas para esa primera jornada a competición fueron la argentina "El prófugo", dirigida por Natalia Meta, y la italiana "Volevo Nascodermi", del director Giorgio Diritti. La primera, un drama de terror psicológico interpretado por Érica Rivas y Cecilia Roth, madre e hija en el filme. La segunda, un retrato del pintor Antonio Ligabue, apuntalada en el trabajo interpretativo de Elio Germano. EFE   gc/ess

jueves, 20 de febrero de 2020

Un arranque sin sobresaltos


Irons y Bejo, un jurado comprometido para la 70 Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 20 feb (EFE).- El actor británico Jeremy Irons, su colega franco-argentina Bérenice Bejo, así como el cineasta brasileño Kleber Mendoça Filho, se presentaron hoy ante la Berlinale como un jurado comprometido, ante el reto de buscar al "Oso" del festival. 
"Estamos orgullosos. Sabemos que estamos ante los mejores y más novedosos talentos del cine", afirmó el veterano actor británico, mientras que Bejo apuntó: "es mi estreno como miembro de un jurado internacional. Confío en mis colegas más experimentados para asumirlo". 
"Hago el cine en el que creo y que quiero hacer, por encima de la situación turbulenta de mi país", afirmó por su parte Mendoç Filho, preguntado por su condición de "cineasta non grato" o incómodo para las autoridades de su país. 
Irons, cuya denominación como presidente del jurado fue cuestionada por sus controvertidas opiniones pasadas sobre el aborto o el movimiento #Metoo, arrancó su presentación distanciándose "de todo corazón" -recalcó- de esos posicionamientos. 
"Quiero dejar claro de entrada que apoyo absolutamente los movimientos contra los abusos contra la mujer, así como las legislaciones para el aborto libre", dijo, entre aplausos. Tales legislaciones son exponente de "sociedades cultivadas", añadió. 
La Berlinale se inaugura hoy con "My Salinger Year", un film fuera de concurso interpretado por Sigourney Weaver, la primera gran presencia estelar sobre la alfombra roja. Al equipo de Irons le corresponderá buscar a sus Osos entre los 18 filmes a competición que se proyectarán a partir de mañana. 

RENOVACIÓN Y ESTIGMAS DEL PASADO 

La presente es una edición especial para la Berlinale, en la que se estrenan como nueva cúpula bicéfala el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek, tras 18 años de dirección en solitario a cargo del alemán Dieter Kosslick. 
Su propósito declarado es renovar el festival, que llega este año a su 70 edición. Justo hace unas semanas la nueva dirección decidió retirar uno de los premios más preciados del palmarés, el Alfred Bauer, en memoria del fundador, al difundirse unas informaciones que lo implicaban en la maquinaria del cine bajo el Tercer Reich. 

LA ALFOMBRA ROJA ESPERA A BARDEM, HAYEK Y DEFOE 

Entre los filmes a competición estará "The roads not taken", interpretada por el actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek, y dirigido por la británica Sally Potter. 
El estadounidense Abel Ferrara presentará "Siberia", un filme coproducido con México, que aportará al festival la presencia de Willem Defoe, su protagonista y alter-ego del realizador. 
Argentina regresa a la competición tras años de ausencia con "El prófugo", el segundo largometraje de Natalia Meta, con Érica Rivas, Nahuel Pérez Biscayart, Daniel Hendler y Cecilia Roth en el reparto. 
Y, asimismo representando al cine latinoamericano, Brasil competirá con "All the Dead Ones", de Caetano Gotardo y Marco Dutra, un filme sobre la abolición de la esclavitud en ese país. 
Irán buscará el Oso con "There is no Evil", de Mohammad Rasoulof, mientras que Asia estará representada, entre otros, por "Domangchin yeoja" ("The woman who ran"), del surcoreano Hong Sangsoo. 
Francia acude con "Effacer l'historique", de Benoît Delépine y Gustave Kervern; y "Le sel des larmes", de Phillippe Garrel; Estados Unidos completa su presencia con "First Cow", de Kelly Reichardt, y "Never rarely sometimes always", de Eliza Hittman. 
Alemania aspirará a premio con "Undine", de Christian Petzold, y "Berlin Alexanderplatz", del germano-afgano Burham Qurbani, filme basado en la novela homónima de Alfed Döblin. 
Otros filmes a competición son la rusa "Dau, Natasha", de Ilya Khyrzhanovski y Jekaterina Oertel, así como las italianas "Favolacce", de Damiano d'Innocenzo y Fabio d'Innocenzo; y "Volevo nascondermi", de Giorgio Diritti. 

340 PELÍCULAS Y UN OSO DE HONOR A MIRREN 

En total se verán en los diez días del festival 340 películas en sus distintas secciones. La nueva dirección ha incorporado otro apartado, "Encounters", con quince títulos, para nuevos talentos. 
Se trata de películas que buscan nuevos lenguajes en el cine, entre los que están la franco-colombiana "Los conductos", de Camilo Restrepo y la argentina "Isabella", de Matías Piñeiro. 
Ya en el capítulo de los consagrados, recibirá el homenaje del festival la actriz británica Hellen Mirren, a la que se entregará el Oso de Oro de Honor al conjunto de su carrera. EFE 
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Sigourney abre la Berlinale con un Salinger dulzón

Gemma Casadevall

Berlín, 20 feb. (EFE).- La actriz estadounidense Sigourney Weaver inauguró este jueves la alfombra roja de la Berlinale con "My Salinger Year", una película exhibida fuera de concurso que da la vuelta al escritor de culto para tejer alrededor una película romántica y dulzona. 
"Soy consciente de que mi personaje no es amable. Soy una mujer madura, atrincherada en mi torre de marfil", explicó Weaver, acerca de su personaje en el filme, dirigido por el canadiense Philippe Salardeau y basado en la novela autobiográfica de Joanna Rakoff. 
Es una mujer "pasada de moda", que "protege casi con vocación religiosa a un autor al que idolatra", añadió la actriz, la presencia más destacada hoy en el festival, que la recibió como a la reina que necesitaba para dignificar su jornada inaugural. 
Weaver interpreta a una tiránica agente literaria obsesionada en su mandato de preservar a Salinger de toda injerencia externa. El papel protagonista corresponde a Joanna -Margaret Qualley-, la joven auxiliar cuyo cometido consiste en leer, dar respuesta impersonal y luego destruir las cartas de admiradores destinadas al autor. 
Un reparto de funciones que recuerda inevitablemente a Meryl Streep y Anne Hathaway en "The dewil wears Prada", solo que con una Weaver más comedida en su tiranía y hasta dispuesta a compartir los cómplices que su romántica protagonista encuentra en su agencia. 
Por su factoría literaria no entra una brisa de aire ni un ordenador ni nada que suene a innovación desde 1963, el año en que Salinger decide exiliarse en su mundo. Joanna se amolda a ello y se deja mecer en la constelación de admiradores deprimidos, veteranos de guerra o académicos que insisten en tratar de contactar al autor. 
Con ellos madurará, en alternancia con los nuevos amigos o amores que le surgen lejos de casa, en el Nueva York de los 90. Un recorrido sin altibajos ni grandes sorpresas, donde todo funciona alrededor de la comedia entretenida que se propone ser. 
A sus 70 años, como una mujer que no es la implacable Ripley contra el Alien, sino la protectora del templo de Salinger, Weaver aportó la obligada dosis de estrellato a la alfombra roja. Tras esa filme a exhibición se abrirá mañana el desfile de aspirantes a Oso.
IRONS, NECESITADO DE EXPLICARSE 

Weaver compartió atención mediática con el presidente del jurado, el actor británico Jeremy Irons, a cuyo equipo -del que también forman parte su colega franco-argentina Bérenice Bejo y el cineasta brasileño Kleber Mendoça Filho- corresponderá elegir al ganador. 
Irons aprovechó la primera jornada para distanciarse, una vez más, de sus controvertidas opiniones pasadas sobre el aborto o el movimiento #Metoo. 
"Quiero dejar claro de entrada que apoyo, de todo corazón, los movimientos contra los abusos contra la mujer, así como las legislaciones para el aborto libre", dijo, entre aplausos, en su presentación al frente del jurado internacional. 
La presente edición de la Berlinale, la número 70, es la primera del festival bajo su nueva cúpula bicéfala, formada por el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek. 

EL TURNO DE ASPIRANTES QUE ABRIRÁ ARGENTINA 

El propósito del dúo directriz es renovar el festival, cuya sección a concurso abrirá el viernes la película argentina "El prófugo", de Natalia Meta, interpretada por Érica Rivas, Nahuel Pérez Biscayart, Daniel Hendler y Cecilia Roth 
Le seguirán, a lo largo de los diez días de festival, filmes como "The roads not taken", interpretada por el actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek, dirigido por la británica Sally Potter, una directora habitual de ese festival. 
El estadounidense Abel Ferrara regresará asimismo a esa plaza con "Siberia", un filme coproducido con México, que aportará al festival la presencia de Willem Defoe. 
Brasil competirá con "All the Dead Ones", de Caetano Gotardo y Marco Dutra, un filme sobre la abolición de la esclavitud en ese país, mientras que Irán, una cinematografía mimada en Berlín, buscará el Oso con "There is no Evil", de Mohammad Rasoulof. 
Asia estará representada, entre otros, por "Domangchin yeoja" ("The woman who ran"), del surcoreano Hong Sangsoo; Francia acude con "Effacer l'historique", de Benoît Delépine y Gustave Kervern; y "Le sel des larmes", de Phillippe Garrel. Por parte del anfitrión alemán lucharán por el Oso "Undine", de Christian Petzold, y "Berlin Alexanderplatz", del germano-afgano Burham Qurbani, filme basado en la novela homónima de Alfed Döblin. 
En total se verán en los diez días del festival 340 películas en sus distintas secciones, entre ellas el nuevo apartado "Encounters", con quince títulos, para nuevos talentos. 
Ya en el capítulo de los consagrados, recibirá el homenaje del festival la actriz británica Hellen Mirren, a la que se entregará el Oso de Oro de Honor al conjunto de su carrera. EFE 
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jueves, 30 de enero de 2020

Bauer, el premio que ya no luce


El pasado nazi del fundador de la Berlinale salpica al festival con 70 años

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Gemma Casadevall

Berlín, 30 ene (EFE).- La revelación del pasado nazi del fundador de la Berlinale, Alfred Bauer, ha sacudido el festival de cine, que el próximo 20 de febrero abrirá una edición con la que pensaba celebrar los 70 años de un evento nacido en la posguerra e impulsado por los aliados.
La dirección de la Berlinale, recién asumida de forma colegiada por el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek, no tardó ni una hora en reaccionar a la difusión ayer de un avance editorial del semanario Die Zeit. Poco después, publicó en su página web la decisión de "suspender" el premio instituido en memoria de Alfred Bauer.
La citada publicación "da nueva luz" a la posición que ocupó Bauer bajo el nacionalsocialismo, apuntaba el festival. "Aplaudimos la investigación de Die Zeit y hacemos nuestras estas informaciones para que investigadores externos estudien la historia del festival", prosigue el comunicado.
Las revelaciones de Die Zeit son comprometedoreas. Bauer, director de la Berlinale desde 1951 a 1976, trabajó en la dirección general del cine del Tercer Reich, creado en 1942 por su jefe de la propaganda, Joseph Goebbels. Su cometido era controlar a las personas involucradas en la industria del cine, desde actores a directores, cámaras y personal técnico.
Estaba implicado en las decisiones sobre quién trabajaba y quién no y sobre quién quedaba exento de servir en el ejército nazi. Era un "hombre fiel" a las SA hitlerianas, resume la publicación, además de miembro del partido nacionalsocialista de Adolf Hitler.
Hasta ahora se sabía que ejerció en el cine bajo el Tercer Reich y que había pertenecido a organizaciones del régimen. Así constaba en el libro editado en 2000 por la Berlinale, en ocasión del 50 aniversario del festival.

UNAS REVELACIONES QUE SALPICAN LA PRESENTACIÓN OFICIAL

"Tuvimos conocimiento de las informaciones de 'Die Zeit' ayer mismo, justo después de la conferencia de prensa de presentación del programa de la próxima Berlinale", indicaron a Efe fuentes del festival. "De inmediato colgamos en la web la decisión de suspender el premio", añadió la portavoz.
El Premio Alfred Bauer fue instituido en 1987. Justo en la presente edición iba a añadirse a su nombre la coletilla de "Premio Especial del Jurado". Es el tercer galardón del palmarés del festival, tras el Oso de Oro al mejor filme y Oso de Plata Gran Premio del Jurado.
La dirección del festival no se plantea "de momento" sustituirlo por otro, con otra denominación, afirmó esa fuente. Desaparece así un premio en cuya nómina hay producciones latinoamericanas como la argentina "La Ciénaga", de Lucrecia Martel (2001), "El Custodio", de su compatriota Rodrigo Moreno (2006), "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke (2008), "Gigante", del uruguayo Adrián Bniez (2009), "Oxcanul", del guatemalteco Jayro Bustamante, y "Las herederas", del paraguayo Marcelo Martinessi.
La edición número 70 de la Berlinale incluirá 18 filmes a competición en su sección oficial. Ahí estarán "Siberia", del estadounidense Abel Ferrara, así como "The roads note taken", de la británica Sally Potter, con el actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek en sus papeles protagonistas.
También competirán nuevos valores, como la argentina Natalia Meta, "con "El prófugo", en una selección en que Chatrian y Rissenbeck combinan consagrados con talentos emergentes.
Las informaciones de Die Zeit sobre Bauer (1911-1986) planearán sobre un festival que fue creado en la dura postguerra en la zona controlada por los aliados estadounidenses.
Con la construcción del muro de Berlín, en 1961, la Berlinale se convirtió en pantalla cinematográfica de una ciudad partida y símbolo de la guerra fría, pero no resignada, sino dispuesta a recibir año a año su dosis de glamour internacional.

EL LASTRE DE LA HISTORIA SOBRE BAYREUTH, ENTRE OTROS

Que su primer director hubiera militado en el NSDAP, el partido nazi, no es un caso único ni extraño. El estigma del nacionalsocialismo pesa sobre varios de los grandes eventos culturales de Alemania.
El más profusamente relacionado con el nazismo es el Festival Richard Wagner de Bayreuth (Baviera), por el que señoreó Hitler durante el Tercer Reich. Winifred, la británica ferviente adoradora del "führer" que se casó con el hijo del compositor, Siegrid, puso el festival a los pies del aparato nazi.
A los hijos de Winifred y Siegried, Wolfgang Wieland Wagner, los trató Hitler casi como a sobrinos, con los que paseaba por los jardines de Bayreuth entre uniformes militares. A ambos les correspondió refundar en la postguerra un festival que había quedado tras la Capitulación bajo la tutela de los aliados vencedores.
Bayreuth nunca ha tratado de ocultar o minimizar esa historia. Desde hace años se consagran a su estudio seminarios de historiadores, además de exposiciones en el Museo Richard Wagner de la ciudad.
La Berlinale ha optado ahora por una decisión rápida, a pocas semanas de la inauguración del festival. Lo que no impedirá que pese la pregunta de cómo no se abordó antes esa cuestión, en un certamen con reputación de político, que además de su sección a competición y resto de apartados tiene, edición tras edición, sus retrospectivas históricas. EFE
gc/jam/ess

miércoles, 29 de enero de 2020

Vamos a por la setentona

Bardem y Hayek, estrellato hispano para la 70 Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 29 ene (EFE).- El actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek aportarán estrellato hispano a una Berlinale que cumple en esta edición sus 70 años y que aspira a renovarse bajo su nueva dirección bicéfala.
Bardem es el protagonista de "The roads not taken", un filme dirigido por la británica Sally Potter que cuenta en su reparto con Hayek, Elle Fanning y Laura Linney, y que ha sido seleccionada entre las 18 aspirantes a los Osos del festival. Entre sus rivales estarán el estaodunidense Abel Ferrara, con "Siberia", interpretada por Willem Defoe, y "There is no Evil", del iraní Mohammad Rasoulof, representante de una cinematografía mimada por ese festival.
De América Latina competirá "El prófugo", el segundo largometraje de Natalia Meta, interpretado por Erica Rivas y con Cecilia Roth en su reparto. A través de ese filme, coproducido por México, regresa Argentina a competición, tras seis años de ausencia.
Brasil luchará asimismo por los Osos con "Todos os mortos", de Caetano Gotardo y Marco Dutra, una película que aborda la abolición de la esclavitud en ese país a través de cuatro mujeres.

18 ASPIRANTES AL OSO, ENTRE CONSAGRADOS Y EMERGENTES

Será una Berlinale que, como es habitual en el festival berlinés, buscará el equilibrio a competición entre los nuevos talentos y los nombres consagrados. Potter es una veterana en el certamen -compitió en 2017 con "The Party"-. Ferrara no ha estado a concurso desde 1995, cuando presentó "The Addiction", y ahora regresa con "Siberia", protagoniza por Defoe -su "Pasolini", en 2014-, al frente de una película coproducida por México.
El surcoreano Hong Sangsoo estará de nuevo en la Berlinale con "Domangchin yeoja" -"The woman who ran"-; de Taiwan acudirá Tsai Ming-Liang, otro nombre poderoso del cine asiático, que competirá con "Rizi". Y el camboyano Rithy Panh, que lo hará con "Irradiés", único documental incluido en la sección oficial a concurso.
La cinematografía francesa estará presente a través de "Effacer l'historique", de Benoît Delépine y Gustave Kervern, y el veterano Philippe Garrel, con "Le sel des larmes". Y Estados Unidos lo hará con "First Cow", de Kelly Reichardt, además del filme de Ferrara.
Alemania buscará su Oso con "Undine", de Christian Petzold, habitual de ese festival. Y, asimismo representante del cine anfitrión, concurrirá "Berlin Alexanderplatz", un filme dirigido por el germano-afgano Burham Qurbani, que traslada al mundo actual la célebre novela de Alfed Döblin.
La cineasta estadounidense Reichardt, como la británica Potter y la argentina Meta representan el cine dirigido por mujeres, que completarán Stéphanie Chuat y Verónique Reymond, con la película suiza "Schwesterlein" -"My Little Sister"-. Con ello queda la presente edición algo por debajo de algunas de sus antecesoras, en lo que se refiere a cintas firmadas por directoras, lo que en años anteriores se había convertido en una especie de señal de identidad para la Berlinale.

CASI 600 FILMES PARA DIEZ DÍAS DE FESTIVAL

"La Berlinale es mucho más que la competición", aseveró el italiano Carlo Chatrian, quien con esta edición asume la dirección colegiada del festival junto con la holandesa Mariette Rissenbeek. Ambos toman el relevo a quien durante 18 años fue su director en solitario, Dieter Kosslick.
En total se verán unas 560 películas en sus distintos apartados y durante los diez días de vida del festival. El nuevo dúo director ha incorporado al programa una sección enteramente destinada a los nuevos talentos, "Encounters". También es una sección a competición -aunque desligada de la lucha por los Osos-, que ha incluido entre sus 15 títulos a la argentina "Isabella", de Matías Piñeiro, y a la franco-colombiana "Los conductos", de Camilo Restrepo, en lo que a representantes hispanos se refiere.
En Berlinale Special, ya ajena a premios, se estrenará el documental "Hillary", de Nanette Burstein, que, a falta de confirmación, podría atraer la presencia al festival de su protagonista, la ex-secretaria de Estado de EEUU y excandidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton.

INAUGURACIÓN CON UN SALINGER FUERA DE CONCURSO

Abrirá el festival, el próximo 20 de febrero, la película "My Salinger Year", del guionista y realizador Philippe Falardeau. Se trata de un "coming-of-age" interpretado por Sigourney Weaver, Margaret Qualley y Douglas Booth. El filme, que toma como eje el escritor de culto J.D. Salinger, se proyectará con rango de estreno mundial, aunque fuera de concurso.
El nuevo dúo al frente del festival, Chatrian y Rissenbeek, desveló así la lista completa de luchadores por los Osos. Pero no quién integrará el jurado que deberá entregarlos en la ceremonia final del 29 de febrero. Se conoce solo a quién presidirá el equipo, el actor y director británico Jeremy Irons, pero no al resto de sus miembros.
También se había anunciado previamente a quien se destinará el Oso de Oro de Honor al conjunto de su carrera. Será la actriz británica Helen Mirren, a quien por supuesto se espera recibir sobre la alfombra roja del festival. EFE
gc/jam/ess
(foto)(vídeo)

domingo, 17 de febrero de 2019

Penúltimo adiós



El Día del Espectador cierra una Berlinale expectante ante el futuro

Gemma Casadevall

Berlín, 17 feb (EFE).- La Berlinale cerró hoy con el "Día del Espectador", una jornada en que el festival se rinde al público corriente y en medio de las expectativas abiertas por el relevo en su cúpula, tras 18 años con Dieter Kosslick en su dirección.
El director saliente se dedicó un último baño de multitudes entre aplausos en la entrega del premio de Amnistía Internacional (AI) al filme brasileño "Espero tua (re) volta", donde las ovaciones se repartieron entre Kosslick y la directora premiada, Eliza Capai.
"Siempre me preguntan si la Berlinale es política. Cómo no va a serlo, si es reflejo de este mundo", dijo Kosslick, en alusión al filme premiado -que denuncia la represión policial contra las revueltas estudiantiles- y a tantas otras cintas del festival.
Kosslick, de 70 años, los mismos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como recordó, prolongó así en formato más modesto la despedida que se le brindó ayer en la entrega de los Osos, donde "Synonymes", del israelí Navad Lapid, ganó el Oro y "Gràce à Dieu", del francés François Ozon, el Gran Premio del Jurado.
El pase de la película brasileña era una de las múltiples sesiones de este domingo por las 27 salas que durante el festival proyectaron unos 400 filmes repartidos en sus múltiples secciones.
La Berlinale es un festival popular, en que salen a la venta unas 300.000 entradas para todas sus sesiones, incluidos los estrenos.
Esa es una de las señas de identidad del festival, que teóricamente mantendrán los sucesores de Kosslick, el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek.
El dúo director siguió muy discretamente el discurrir de esta 69 edición del festival, pero todas las miradas se clavaron en ellos al recibir el saludo de Kosslick en un momento de la gala de los Osos.
Kosslick deja el puesto como un director cercano, que sabe suplir con chistes los deslices organizativos, pero cuestionado por su tendencia a colocar en competición a una serie de directores y estrellas que repiten en el festival.
Las ansias de cambio eran ya muchas, como evidenció una carta publicada antes de la designación de Chatrian y Rissenbeek, firmada por destacados directores alemanes, como Maren Ade, Doris Dörrie y Volker Schlöndorff, en que se pedía un relevo "transparente". El malestar era cada vez más audible entre el cine anfitrión y solo se calmó al echar marcha atrás la ministra alemana de Cultura, Monika Grütters, a sus planes de designar a una persona que se consideraba de su confianza para la sucesión.
Chatrian dirigía el Festival de Locarno desde 2013 y se encargará de la cuestión artística, mientras que Rissenbeek, nacida en Holanda pero afincada en Alemania, llevará la gerencia.
Del dúo se esperan aires nuevos, tras años de repetición de esquemas conocidos, en un festival que últimamente sufre sequía de nombres punteros y de estrellato sobre la alfombra roja.
Puede favorecerles un cambio, aunque leve, aplicado en el calendario: la próxima edición será del 20 de febrero al 1 de marzo, algo retrasada respecto a lo habitual.
La celebración en las primeras semanas de febrero coincide con los preparativos para los Oscar, un factor disuasorio para que los nominados se desplacen a un festival europeo que, además, no tiene la fotogenia de Cannes.
El próximo año la entrega de los Oscar será a principios de febrero y no debería haber impedimento para viajar luego a Berlín.
En la última edición de la "era Kosslick", la máxima estrella fue una amiga leal de la Berlinale, la actriz francesa Juliette Binoche, presidenta del jurado del festival de este año, quien dio brillo a la alfombra roja desde la apertura a la gala final.
Kosslick se dejó querer, de homenaje en homenaje, y acabó bailando con un gran oso de peluche, junto a Binoche y resto del jurado, al cierre de la gala del Berlinale Palast.
Pero la emotividad de la despedida no ocultaba que su edición de despedida no había sido ni la más concurrida, en cuanto a estrellas, ni tampoco la más rica, cinematográficamente, con 16 aspirantes en competición, frente a la veintena habitual. EFE gc/fpa


sábado, 16 de febrero de 2019

Lo que más o menos bien acaba

Berlín dio el Oro al puzzle del israelí Lapid y honró la denuncia de Ozon

Gemma Casadevall


Berlín, 16 feb (EFE).- La Berlinale dio su Oso de Oro a Nadav Lapid y su "Synonymes", un filme trazado como un puzzle alrededor de un israelí de identidad perdida, y entregó el Gran Premio del Jurado a la denuncia de los pecados de la Iglesia, filmados por el francés François Ozon. 
El jurado, presidido por la actriz francesa Juliette Binoche y con el director chileno Sebastián Lelio entre sus miembros, optó así por un cineasta de culto -Lapid-, al frente de un filme que recorre los traumas del Israel militarizado a través de un exsoldado deambulante por París. 
Ozon obtuvo el merecido premio por "Gràce à Dieu", una película alejada de la órbita de personajes femeninos de anteriores filmes para centrarse en el manto de silencio con que la Iglesia pretende tapar la pederastia, en este caso basado en un escándalo real. 
El cine anfitrión recibió dos Osos de Plata a través de dos realizadoras de su cantera de nuevos talentos: Angela Schenelec, mejor dirección por "Ich war zu Hause, aber" ("I was at home, but"), mientras que Nora Fingscheidt obtuvo el Alfred Bauer, en memoria del fundador del festival, con "Systemsprenger" ("System crasher"). 
La primera se llevó el premio con un filme que dividió opiniones, alrededor de una madre de dos hijos incapaz de aplicar ternura a la tarea de recomponer su vida, tras la muerte del padre; la segunda gira en torno a una niña capaz de desarrollar violencia extrema, pero también de robar el corazón a sus desbordados terapeutas. 
Los Osos a la mejor interpretación, masculina y femenina, fueron para Wang Jingchun y Yong Mei, por el film que llegó al final de la Berlinale como favorito al Oro, "Di jiu tian chang" ("So long, my son"), de Wang Xiaoshuai, un drama familiar que retrata los estragos dejados en la sociedad china por la política del único hijo. 
Otro filme en el que se había visto a un aspirante a los premios principales, "La paranza dei bambini", basada en una novela de Roberto Saviano, presente en la ceremonia de premios, y centrada en un líder juvenil que se pone al frente de una banda criminal napolitana, obtuvo el premio al mejor guión. 
El cine latinoamericano, bien representado en anteriores ediciones, pero sin película a concurso en la sección oficial de esta Berlinale, entró en el palmarés a través de la argentina "Blue Boy", de Manuel Abramovich, Oso de Plata a mejor cortometraje. 
De vacío se fueron algunos consagrados, como Wang Quan'an, Oro en 2007 con "Tulla's Marriage" y de regreso ahora con otro filme rodado en Mongolia, "Öndog"; o como el turco-alemán Fatih Akin, quien tras ganar el máximo premio en 2004 con "Gegen die Wand" -"Contra la pared"- decepcionó ahora con su retrato de un asesino en serie. 
La 69 edición fue la última bajo la dirección de Dieter Kosslick, quien tras 18 años en el puesto recibió una clamorosa ovación de despedida, con el Berlinale Palast en pie, mientras la ministra de  Cultura, Monika Grütters, sostenía que con su gestión había escrito "una página de la historia del cine". 
Fue un homenaje obligado al director saliente, al que se atribuye haber incurrido en la repetición de su nómina de directores, pero al que se reconoce mucha capacidad para la cercanía, sea hacia las estrellas o al ciudadano corriente, en un festival abierto al público y popular. 
La presente edición no fue ni de las más mediáticas en cuanto a presencias estelares sobre su alfombra roja ni de las más ricas cinematográficamente bajo su dirección. 
La competición quedó limitada a 16 aspirantes -lo habitual eran de 19 a 20-, tras retirarse a última hora, ya en pleno festival, la película "One Second", del maestro chino Zhang Yimou. 
La supresión se debió, según la explicación oficial, a "problemas técnicos, un argumento tras el que algunos vieron la mano de la censura china. 
Kosslick tuvo que encajar ese contratiempo y la Berlinale se quedó sin Zhang, nombre mítico en el festival desde que en 1987 ganara el Oro con "Red Sorghum", como recordó en la gala de los premios Binoche. 
El palmarés de su última edición no es perfecto -nunca lo son-, pero, por lo menos, no será tan duramente cuestionado en su totalidad como ocurrió en numerosas ocasiones bajo la "era Kosslick". 
La lista de máximos galardones discutibles durante la gestión del director es larga; el último exponente fue el Oro de 2018 a la rumana "Touch me not", aunque el más chocante que se recuerda fue el de 2005, que ganó "U-Carmen", una versión sudafricana de la ópera. EFE 


(foto) (vídeo)

La brasileña "Espero tua (re) volta", premio de Amnistía y de la Paz en la Berlinale

Berlín, 16 feb (EFE).- La película brasileña "Espero tua (re)volta", de Eliza Capai, se alzó este sábado con el premio Amnistía Internacional (AI) y con el del Cine por la Paz en la Berlinale con su alegato en favor de la educación igualitaria.
El filme, exhibido en la sección Generation, muestra la "represión que sufren escolares que tratan de defender el acceso a la educación libre", destacó el jurado de AI, mientras la cineasta Capai recibía el galardón, emocionada, como una invitación a "seguir luchando por ese derecho básico".
"Imagínense ustedes que sus hijos salen a la calle porque su gobierno quiere cerrarles las escuelas y reciben gases lacrimógenos y porrazos", apuntó la actriz austríaca Feo Aladag, del jurado de AI, al entregar el premio.
La película de Capai recibió asimismo el Premio de la Paz, que auspicia la Fundación Heinrich Böll, afín al partido de los Verdes alemanes, como exponente del cine comprometido con el coraje cívico, según la argumentación del jurado.
Ambas distinciones, la de AI y la de la Paz, forman parte de los galardones de los jurados independientes que preceden a la gala en que se entregan los Osos del festival en sus distintas categorías.
Los premios oficiales se desvelarán hoy en el Berlinale Palast por el jurado presidido por la actriz francesa Juliette Binoche, con el director chileno Sebastián Lelio entre sus miembros.
El viernes otorgó ya sus galardones la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI), que ganó la película israelí "Synonymes" de Nadav Lapid, entre los filmes de la sección oficial, mientras que al italiano "Dafne", de Federico Bondi, le correspondió el de la sección Panorama.
Asimismo se entregaron el viernes los Teddys, galardones al cine orientado hacia la comunidad LGTB, el principal de los cuales fue para "Breve historia del planeta verde", dirigida por el argentino Santiago Loza, como mejor filme del festival alemán.
La cinta, una fábula en el que tres amigos realizan un viaje a pie durante el cual se fortalecen sus vínculos, fue proyectada en la sección Panorama, la segunda en importancia del festival, y recibió asimismo el premio del público en la gala de los Teddy.
El Teddy al mejor documental fue para la película chilena, con participación colombiana, "Lemebel", mientras que la producción chinoespañola "A Dog Barking at the Moon", recibió el Premio Especial del Jurado.
El documental premiado, proyectado en la sección Panorama, aborda la figura del escritor, artista plástico y activista Pedro Lemebel (1952-2015) y está dirigido por Joanna Reposi, quien al recoger el galardón recordó la situación de discriminación que sufren esos colectivos en parte del mundo.
"A Dog Barking at the Moon", dirigido por la cineasta china Xiang Zi, se centra en el drama que atraviesa una familia acomodada china a raíz de la homosexualidad del padre, que éste vive a escondidas, y ante la que la madre busca refugio en una secta.
La competición de la Berlinale está integrada por 16 aspirantes a los Osos, entre los que "My Son, so long", del chino Wang Xiaoshuai, así como "Öndog", rodada en Mongolia por su compatriota Wang Quan'an, y "Grâce à Dieu", de François Ozon, se consideran los favoritos.
Otro gran maestro chino, Zhang Yimou, que estaba asimismo entre los favoritos, tuvo que retirar de la competición su filme "One second", aparentemente por problemas técnicos, aunque algunos medios considera que ello se debió a la censura china. EFE
gc/cr/fa 

viernes, 15 de febrero de 2019

Ositos

Asia y Francia, favoritas al Oso de Oro de la imprevisible Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- El cine asiático, sea con la China que retrata Wang Xiaoshuai o la Mongolia de Wang Quan'an, así como el francés François Ozon y su denuncia de la pederastia en la Iglesia, son los favoritos al Oso de Oro de la Berlinale, que entregará el sábado el jurado que preside la actriz francesa Juliette Binoche. 
"Öndog", el poético filme rodado sobre la estepa mongola, y "Gràce à Dieu", la de Ozon, se colocaron entre las preferidas de la crítica de la revista del festival, "Screen", para los filmes a competición.
El ranquin solo se publica en los primeros días de la Berlinale, un festival con reputación de imprevisible en cuanto a su palmarés, por lo que las perspectivas de los filmes proyectados a partir del martes quedan a merced de las quinielas entre pasillos. 
"Di jiu tian chang ("So Long, My Son"), donde Wang Xiaoshuai recorre 30 años de la historia china a través de un drama familiar, fue la última película presentada a competición, el jueves, y se situó de inmediato en el liderazgo de las quinielas oficiosas. 
Los dos representantes del cine asiático son nombres habituales del festival alemán -Wang Quan'an ganó el Oro en 2007 con "Tulla's Marriage", otra poética lección de cine rodada en Mongolia-, mientras que Ozon ha sido asimismo presencia frecuente en Berlín. 
Todos ellos dejaron sus nombres inscritos en el palmarés de anteriores ediciones, lo mismo que Zhang Yimou, el maestro del que se esperaba ver "One second", excluida en el último momento de la competición por unos problemas técnicos tras los que algunos han visto la mano de la censura china. 
Junto a los mencionados consagrados se dan firmes opciones a premio a nuevos talentos, como la macedonia Teona Strugar Mitevska, quien compitió con un filme de corte feminista muy acorde con el compromiso declarado de la Berlinale con el cine hecho por mujeres. 
La española "Elisa y Marcela", en torno a dos mujeres que logran casarse en la Galicia de 1901 gracias a una trampa, también encaja en ese compromiso y su directora, Isabel Coixet, es amiga fiel de la Berlinale, donde ha presentado nueve películas en toda su carrera. 
Italia hizo vibrar al festival con "La paranza dei bambini", de Claudio Giovannesi y con guión de Roberto Saviano, al servicio de una historia de clanes juveniles en el criminalizado Nápoles. 
El israelí Nadav Lapid dividió opiniones con "Synonymes, un cinta en torno a un desarraigado compatriota que deambula por París, lo mismo que ocurrió con "Répertoire des villes disparues", un filme de pueblos zombies del canadiense Denis Côte. 
El alemán Fatih Akin, Oro en 2004 con "Gegen die Wand" ("Contra la pared"), fue para algunos la gran decepción con su retrato de una decrépita Alemania, mientras otros lo encumbraron como una lección de cómo convertir lo feo en arte. 
A su actor, Jonas Dassler, en el papel del asesino en serie de prostitutas, se le ve en la Berlinale como un firme aspirante a la Plata como mejor actor -en reñida competencia con los protagonistas de Ozon. 
Para el Oso de la mejor actriz las apuestas apuntan a la joven protagonista de "Systemsprenger", Helena Zengel, la desgarradora niña capaz de desarrollar la máxima violencia y también ternura, entre desbordados asistentes sociales y terapeutas. 
Otras destacadas interpretaciones femeninas fueron la de Valerie Pachner, en el filme austríaco "Der Boden unter den Füssen" ("The ground beneath my feet"), y la de Maren Eggert, en la alemana "Ich war zu Hause, aber" ("I was at home, but"), otra representante del cine anfitrión que dividió opiniones. 
La Berlinale se ha ganado la etiqueta de festival imprevisible, sobre todo en los 18 años bajo la dirección de Dieter Kosslick, quien con esta 69 edición dejará el cargo. 
Su lista de máximos galardones cuestionados es larga; el último exponente fue el Oro de 2018 a la rumana "Touch me not", filme que provocó en su pase muchas deserciones, aunque el más chocante fue el que ganó, en 2005, "U-Carmen", una versión sudafricana de la ópera de Bizet. EFE 


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La Berlinale vibra con una Aretha inédita y con el punk alemán de "Die Toten Hosen"


Berlín, 15 feb (EFE).- La Berlinale vibró este viernes, víspera de la entrega del Oso, con una Aretha Franklin inédita gracias a material recuperado de 1972, seguido de un documental sobre "Die Toten Hosen", la banda de punk alemán que arrasa en Argentina. 
"Amazing Grace" es el título del legendario álbum de la reina del soul y también del filme presentado, en la sección oficial del festival, pero fuera de concurso, por el cineasta Alan Elliot. 
Más que una película, se trata de un proyecto cinematográfico, editado a partir del material grabado en el concierto en Los Ángeles, por encargo de Warner Brothers. 
Franklin tenía por entonces otros planes cinematográficos y el material quedó sin editar durante 35 años, explicó Elliot, quien no consiguió convencer a la cantante -"no tenía ganas de hablar conmigo del proyecto", admitió. 
"Tenía sentido editarlo ahora. Es material que recupera la carga de alegría y esperanza que transmitía Aretha. Algo muy necesario en estos tiempos", añadió Elliot sobre su protagonista, fallecida en 2018. 
El concierto del Nuevo Templo de la Iglesia Baptista de Los Angeles incluyó algunas joyas, como las imágenes de un Mick Jagger entonces con 30 años, bailando en la última fila. 
A la proyección de los 90 minutos de ese concierto único siguió el documental "Weil du nur einmal lebst" -"Porque solo vives una vez"-, también fuera de competición, y dedicado a los fanáticos de "Die Toten Hosen", fundado en 1982 y más activos que nunca, tanto en lo musical como en su combate particular contra el neonazismo. 
El filme se centra en la gira de 2018 del grupo, al que la cineasta Cordula Kablitz-Post sigue por media Alemania hasta recalar en Argentina. 
"Es una pasión mutua", explicó Campino, el carismático líder de la banda, en relación a la pasión que despierta el grupo en el país latinoamericano. 
Cada concierto suyo es Argentina, sea en Mendoza o en Buenos Aires, despierta una explosión de entusiasmo con miles de gargantas "que seguramente no saben alemán" -deduce Campino- coreando sus temas con el mismo fervor que en Düsseldorf, la ciudad donde la banda punk tiene su origen. 
La gira de "Die Toten Hosen" quedó marcada por la suspensión de varios conciertos, debido a un ataque de tínitus o acúfenos que hizo pensar a Campino que tal vez llegó la hora de retirarse, así como por los conciertos contra el racismo en respuesta a movilizaciones neonazis en el este del país. 
La Berlinale cumplió así con su habitual cita con los documentales apuntalados en grandes nombres de la música, sean bandas alemanas -los antecesores de "Die Toten Hosen" fueron BAP- el film de Martin Scorsesse sobre los Rolling Stones que abrió el festival, "Shine a Light", en 2008, o en torno a Ed Sheeran, el año pasado. EFE 


La Berlinale, en la sala de visitantes de la cárcel o en la butaca del barrio

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- La alfombra roja del Festival de Cine va más allá de los 2.400 metros cuadrados de tela extendidos ante el Berlinale Palast: hay otras variantes estos días, sea ante la cárcel de Plötzensee o ante algunos cines de barrio de la capital alemana 
Acceder al pase en la prisión de "Systemsprenger" -"System crasher"-, una de las 16 aspirantes al Oso de Oro, implicaba dejar en consigna todas las pertenencias, también el teléfono móvil, someterse a un estricto registro y pasar por tres controles de seguridad. 
"Es lo mismo que debe hacer cualquier visitante de los 345 internos que tenemos aquí", informa la funcionaria que realiza el registro a las mujeres, cada una con su letrero de "visitante", que se le entrega tras depositar su documento de identidad. 
"Esto no es ficción, es una cárcel real; toda visita implica un riesgo, sea o no tiempo de Berlinale,", apuntó a Efe Bernd Michael, jefe de seguridad, tras comprobar la funcionaria que el bolígrafo detectado en uno de los bolsillos solo sirve para escribir. 
La sala de visitas de Plötzensee, donde se han distribuido unas 150 sillas para la proyección, es uno de los lugares elegidos en la presente edición del festival de cine para el ciclo Berlinale goes Kiez -traducible por "La Berlinale va al Barrio"-. 
Además de esa sesión en la cárcel, el ciclo se desarrolla en salas de toda la capital, incluido el llamado "B-ware", un local especializado en filmes viejos o raros de Friedrichhain, uno de los barrios del antiguo sector este, ahora feudo de la modernidad. 
Entre viejas butacas y reliquias de cineastas se proyectó estos días en esa sala "off" la cinta "God exists, her name is Petrunya", filme macedonio asimismo de la competición oficial, y también "Los miembros de la familia", del argentino Mateo Bendesky, exhibida en la sección Panorama. 
"Tratamos de hacer una selección representativa de todos los apartados del festival", explicó a Efe Anna Jurzik, programadora del ciclo, consciente de que no puede abarcar más que una mínima parte de los 400 filmes que se ven en los diez días de festival entre todas sus secciones, a concurso o no. 
Para Plötzensee se ha programado un único pase con la mencionada película de la alemana Nora Fingscheidt, representante de la nueva generación de cineastas del país y centrada en una niña de nueve años extremadamente violenta, a la que mandan de centro en centro entre desbordados terapeutas y asistentes sociales. 
Es una niña crecida en una familia desestructurada, que va de los estallidos de ira a la ternura, que desespera a todo aquel que trata de buscarle una salida pero también les rompe el corazón, por lo desgarrador de una situación fuera de control. 
"Una película perfecta para esta lugar", en opinión de Helmut Weiss, juez ya retirado, de 73 años, quien en el pasado se ocupó de muchos casos de delincuentes juveniles "en los que claramente fallaron los sistemas de prevención", antes de caer en el delito. 
Interpreta a Benni, la protagonista, Helene Zengel, una de las revelaciones de esta Berlinale, cuyos premios repartirá mañana el jurado presidido por la actriz francesa Juliette Binoche y con el realizador chileno Sebastián Lelio entre sus miembros. 
La alfombra roja de Plötzensee era muy distinta no solo a la del Berlinale Palast -hecha con basura marítima reciclada y moquetas viejas-, sino también de otras versiones reducidas para los cines de barrio: dos fluorescentes rojos, a un lado y otro de la escalera en la entrada de visitantes de la cárcel. 
"Estamos a pocos metros de otro lugar que también debería ser disuasorio, representativo de nuestra historia monstruosa", explica el exjuez, en alusión a la antigua cárcel donde entre 1933 y 1945 se ejecutó a unos 3.000 enemigos u opositores del Tercer Reich. 
A unos 200 metros del acceso a la cárcel actual está el monumento que recuerda a esas víctimas del nazismo, entre ellos algunos de los conjurados de la "Operación Walkiria", oficiales agrupados en torno a Claus Schenk von Stauffenberg, autor del atentado fallido contra Adolf Hitler, el 20 de julio de 1944. EFE 


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jueves, 14 de febrero de 2019

Cerrando puertas

Los estragos colectivos de la revolución cultural china cierran la lucha por el Oso

Gemma Casadevall 


Berlín, 14 feb (EFE).- El director chino Wang Xiaoshuai cerró este jueves el desfile de aspirantes al Oso de la Berlinale con un drama familiar sobre los estragos de la revolución cultural sobre una sociedad obligada, además, a asimilar los salvajes cambios de la China actual. 
"La consigna de la revolución cultural era que debíamos mirar hacia delante en favor del progreso de nuestro país. Pero eso no es posible sin hacer las paces con el pasado", explicó el realizador de "Di jiu  tian chang ("So Long, My Son"), sobre una película que recorre 30 años de trauma colectivo. 
La política del único hijo, el aborto forzado a que queda sometida la mujer que queda embarazada por segunda vez -y que fatalmente perderá al primer hijo en un accidente- es el núcleo de un drama que arranca de un matrimonio para extenderse al entorno de sus amigos. 
La planificación familiar se aplicaba en términos marciales, como ocurría en cualquier otro ámbito de la sociedad china -del laboral al baile con música prohibida-. 
Los efectos de todo ello sobre esa familia ampliada serán los remordimientos del niño que metió al agua al amigo que no sabía nadar o los de la compañera de la fábrica que delató un segundo embarazo. 
Es un mundo en el que a la mujer a la que se forzó a interrumpir su embarazo quedará, además, obligada encajar la recompensa pública de ser distinguida como ciudadana ejemplar por ello. 
"Perdonarse y hacerse perdonar puede ser un largo camino. Como mi película", bromeó Wang, ante los 180 minutos del filme, el más extenso entre los 16 aspirantes a los Osos del festival que repartirá el sábado el jurado presidido por la actriz francesa Juliette Binoche. 
La cinta del realizador -ganador en 2008 del Oso de Plata al mejor guión con "In Love We Trust"- habría sido la penúltima según el programa original de la Berlinale, ya que inicialmente estaba previsto cerrar el desfile con "One Second", de su compatriota Zhang Yimou. 
A la exclusión en el último momento del filme del aclamado director de "Sorgo Rojo" -Oso de Oro en  1987 en Berlín-, por supuestos "problemas técnicos" en la postproducción, han seguido las sospechas de censura por parte de las autoridades chinas, difundidas por algunos medios que siguen el festival. 
"Me enteré de que no estaría aquí Zhang cuando llegué. Es triste, todos esperábamos tenerlo aquí", afirmó Wang, preguntado sobre esa exclusión y haciendo equilibrios sobre si él mismo temía problemas con sus autoridades por las críticas contenidas en su filme -"espero que no haya presiones sobre mi película", dijo. 
La retirada del filme de Zhang, que iba a presentarse este viernes, ha dejado vacía en lo que respecta a la competición oficial la víspera de la entrega de los premios, que adopta así la forma de una especie de "jornada de reflexión" para el jurado. 
En la recta final hasta los premios del sábado se incorporó asimismo a la lista de los cazadores potenciales del Oso el filme "Synonymes", del israelí Nadav Lapid, al que parte de la crítica esperaba en el festival alemán como la posible penúltima sorpresa. 
La película del cineasta, convertido en realizador de culto tras haber presentado su "The Kindergarten Teacher" ("La profesora de parvulario" (2014) en la Semana de la Crítica de Cannes, coloca a un joven israelí desnudo y perdido en piso parisino que podría ser el del "Último tango en París". 
Es un desarraigado de paso por la capital francesa, al que roban todo mientras duerme en ese apartamento donde iba a pasar una única noche, y que despierta del shock en la cama de matrimonio de una joven pareja vecina. 
Yoah (Tom Mercier) no solo ha perdido su maleta y toda su ropa, sino también su identidad. No quiere ni hablar en hebreo, sino que se compra con el dinero prestado de sus nuevos amigos un diccionario de sinónimos para perfeccionar su francés. 
Deambulará por París -incluida la embajada de su país y algunos provocadores compatriotas- en medio de un puzzle mental de difícil reconstrucción, tras el que se esconde otro trauma colectivo, el de su país, y los rastros dejados por su instrucción militar. EFE 

(foto) (vídeo)

miércoles, 13 de febrero de 2019

Pequeña Coixet, enorme Varda

Coixet homenajea la lucha contra los vetos con su matrimonio sin hombre de 1901

Gemma Casadevall




Berlín, 13 feb (EFE).- La directora española desveló en la Berlinale su "Elisa y Marcela", un filme que rescata la historia de dos mujeres que lograron casarse en la Galicia (noroeste de España) de 1901 y que rinde homenaje a quienes deben seguir luchando contra los vetos al amor.
Rodada en blanco y negro, la única representante española a concurso en esa Berlinale fue recibida como una cinta de temática poderosa, en un festival volcado al cine hecho por mujeres.
"Yo no busco historias de mujeres fuertes. Ellas me encuentran a mí", explicó la cineasta, recibida como una amiga en su novena visita a ese festival, respecto a los papeles que interpretan Greta Fernández -como Marcela- y Natalia de Molina -su Elisa-.
La historia de esas dos mujeres reales, que se casaron en la ciudad gallega de La Coruña en 1901, camuflándose una de ellas de hombre, le cayó en las manos hace diez años y de ahí surgió un filme que "no es un manifiesto", dijo, aunque sí recuerda a todos aquellos que siguen perseguidos por su homosexualidad.
Retrata lo que fue un amor a primera vista entre Marcela, una muchacha crecida en un orfanato, pese a tener padres, que llega empapada a su primer día en la escuela y deja que Elisa, quien vive ahí con su tía monja, la arrope y reconforte.
Marcela es menuda, Elisa algo más hombruna. Su relación despierta pronto las suspicacias en un entorno donde que una mujer leyera ya era sospechoso de pecado; de las sospechas se pasa a las pedradas, a la trampa de hacer pasar Elisa por hombre, a una boda en La Coruña y al escándalo social al revelarse lo que fue un "matrimonio sin hombre".
"Era importante lograr crear la química suficiente entre nosotras para traspasar la pantalla", explicó Natalia de Molina, en la presentación ante los medios del filme.
La cineasta dedicó diez años al proyecto, pero el rodaje se completó en cuatro semanas, con un guion que arranca en el exilio de la pareja en Argentina, para volver al pueblo gallego donde surge su amor y pasar a Portugal, donde caen en la cárcel tras descubrirse su trampa.
"Puedo entender las razones de quienes consideran a Netflix una amenaza. Pero no puedo compartir que, en nombre de la cultura, se pretenda excluirnos de la competición", explicó Coixet, en relación a las presiones de los exhibidores alemanes contra su película, producida por esta plataforma audiovisual.
Un colectivo de 160 salas de cine difundieron estos días una carta al director de la Berlinale, Dieter Kosslick, y al ministerio de Cultura alemán pidiendo su exclusión de la competición.
El propio Kosslick había explicado ya antes, cuando surgieron las primeras quejas, que habían decidido programarla por tener las garantías de que iba a exhibirse al menos en salas de cine españolas.
"El mejor precedente es 'Roma', la película que probablemente gane el Óscar, porque es la mejor", dijo Coixet, en relación al aclamado filme dirigido por el mexicano Alfonso Cuarón, producido también por Netflix y triunfador en el Festival de Venecia.
La polémica en torno a Netflix fue tema recurrente en la presentación de Coixet, quien tuvo que explicar una y otra vez las dificultades con que se topó hasta encontrar financiación para un proyecto en blanco y negro -como "Roma"-.
"Hay muchas Marcelas y Elisas en todo el mundo", recordó Natalia de Molina, mientras Coixet se declaraba "alérgica al matrimonio", pero defensora de que cada uno pueda casarse con quien quiera.
La directora tuvo que defender, además, la idea de colocar algas y pulpos en algunas escenas de amor. "Soy una gran fan del pulpo", explicó entre risas, mientras de Molina admitía que les costó lo suyo jugar con el cefalópodo "que olía mal y estaba muy frío".
"Marcela y Elisa" supone el regreso de Coixet a la lucha por los Osos de la Berlinale, un festival en que debutó en 1996 con "Cosas que nunca te dije", fuera de concurso, para regresar en 2003 ya a competición con "Mi vida sin mí", en 2008 con "Elegy" y en 2015 con "Nadie quiere la noche", protagonizada por Juliette Binoche, presidente del jurado en la presente edición.
"Estar aquí debe significar que no soy tan mala", bromeó de nuevo la cineasta, quien conoció el festival también como jurado -en 2009- y compite ahora con otras seis directoras, del total de 16 filmes a concurso.
Coixet compartió la jornada a concurso con el realizador israelí Nadav Lapid, al frente de "Synonymes", penúltima película en el desfile de aspirantes al Oso, que cerrará mañana el chino Wang Xiaoshuai con "So long, my son". EFE  gc/jam/agf

La polémica en torno a Netflix entra en la Berlinale con Coixet

Berlín, 13 feb (EFE).- El debate sobre si Netflix matará o salvará a la industria del cine entró de pleno hoy en la Berlinale con la proyección de "Elisa y Marcela", dirigido por la española Isabel Coixet y uno de los 16 aspirantes al Oso de Oro de la 69 edición del festival.
La presentación de la película, en torno a dos mujeres que logran casarse en la Galicia católica de 1901, quedó marcada por la carta de un colectivo de exhibidores de cine alemán, que exigían la exclusión de esa película de la lucha por los premios por haber participado esa productora.
"Puedo entender las razones de quienes consideran a Netflix una amenaza. Pero no puedo compartir que, en nombre de la cultura, se pretenda excluirnos de la competición", explicó Coixet, en respuesta a sucesivas preguntas sobre las presiones de los exhibidores alemanes, que dicen representar a 160 salas de cine.
La Berlinale es, en realidad, uno de los últimos grandes festivales europeos que se abren a filmes producidos por Netflix para su sección oficial.
El gran precedente es "Roma", la exitosa película del mexicano Alfonso Cuarón, firme aspirante a los Oscar -"es la mejor de todas", dijo Coixet-, después de haber triunfado en Venecia y en otros galardones internacionales, como los Globos de Oro o los Bafta del cine británico,
Un éxito en Venecia que le llegó tras ser rechazado el filme en el Festival de Cannes, que se plegó a las críticas de los exhibidores franceses y decidió que solo podrían participar en las competiciones las películas que llegaran a las salas de cine de Francia.
Eso provocó la huida de Netflix, cuyas películas fueron acogidas sin reparos por Venecia y que también han encontrado hueco en la competición berlinesa.
Aunque el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, tuvo que explicar ya, en los días precedentes a la apertura del festival, que habían aceptado la película de Coixet tras garantizarse que será estrenada en salas de cine, al menos en España.
"Yo también amo las salas de cine", indicó Coixet, sin querer pronunciarse sobre si considera o no a Netflix una amenaza para el futuro del cine e insistir en las dificultades que encontró para lograr financiación para una película que, al igual que "Roma", está rodada en blanco y negro.
Coixet acudió a la Berlinale como amiga y cineasta habitual del festival, donde debutó en 1996, entonces fuera de concurso y en la sección Panorama, con "Cosas que nunca te dije".
Desde entonces regresó a esa plaza en otras ocho ocasiones, varias de ellas a competición, como fue en 2003 con "Mi vida sin mí", en 2008 con "Elegy" y en 2015 con "Nadie quiere la noche", protagonizada por Juliette Binoche, presidente del jurado en la presente edición.
La propia Coixet fue asimismo miembro del jurado de la sección oficial, en 2009.
En "Elisa y Marcela" -personajes interpretados por Natalia de Molina y Greta Fernández-, Coixet rescata la historia de dos maestras de pueblo, que en 1901 lograron casarse en la católica Galicia haciéndose pasar la primera de ellas por un hombre.
La cineasta dedicó diez años al proyecto, pero el rodaje se completó en cuatro semanas, con un guión que arranca en el exilio de la pareja en Argentina, para volver al pueblo gallego donde surge su amor y pasar a Portugal, donde caen en la cárcel tras descubrirse su trampa

Agnès Varda, feminista, sabia y generosa





Berlín, 13 feb (EFE).- La Berlinale homenajeó este miércoles a la cineasta franco-belga Agnès Varda, de quien se proyectó fuera de competición "Varda par Agnès" y a quien se entregó una de las Cámaras de honor de la 69 edición del festival.
"No soy una leyenda, estoy viva", afirmó la realizadora ante los medios que siguen el festival alemán, con más de 90 años y presente como arquetipo del cine feminista, en una Berlinale volcada más que nunca hacia las mujeres cineastas.
Varda compareció ante la prensa tal y como aparece en el mencionado filme, jugueteando con las gafas de leer entre las manos, dispuesta a hablar de cine y vestida con sus habituales tonos lilas, una de sus señas de identidad.
"Varda par Agnès" es un documental donde repasa parte de su filmografía y explica pacientemente, sentada sobre el escenario de un teatro, su concepto del cine y cómo hizo algunos de sus filmes.
En la cinta, presentada en la sección oficial aunque fuera de concurso, tiene ante sí al público sentado en sus butacas, mientras que en su conferencia de prensa se vio ante un gremio periodístico bastante más ajetreado, en la séptima jornada de un festiva cuyo programa incluye 400 filmes.
Varda recorrió algo de una trayectoria que empezó en 1954, con "La pointe courte", y que aún no se ha detenido.
"En toda película entran tres fases: la idea, la creación a partir de esta y cómo compartirla", explicó la realizadora, tomando el punto de partida de su lección magistral ante el auditorio del teatro.
En "Varda par Agnès" alterna sus explicaciones con imágenes de algunos de sus filmes -"Le bonheur"  (1966), "L'une chante, l'autre pas" (1976), "Les plages d'Agnès" (2008), entre otros-, más conversaciones con algunos de sus protagonistas, como Sandrine Bonnaire.
"La gente que me rodea me fascina. No importa dónde se encuentre. En las calles de mi barrio de París, en Nueva York, sean los protagonistas de mis historias o gente corriente que me surge por una esquina", afirmó, cordial y generosa, en medio de un festival donde las prisas son la dinámica por muchos compartida.
"A decir verdad, mis películas nunca me dieron dinero", admitió a continuación, para mencionar luego, a modo de excepción la película que le dio en 1985 el León de Oro de Venecia, "Sin techo ni ley".
El cine le ayudó "a abrir perspectivas, conocer gente, compartir, tener mucho eco, también internacional", explicó, en relación a los proyectos que la llevaron fuera Europa, hasta Estados Unidos, y donde la voz femenina de la "Nouvelle Vague" extendió sus horizontes.
Y le sigue aportando nuevos amigos y conocimientos, como demostró en su anterior trabajo, el documental "Caras y lugares" (2017), un divertido y fresco recorrido de Varda y el músico, fotógrafo y artista callejero JR, por la Francia rural.
Una curiosa pareja, la de la cineasta nonagenaria y el fotógrafo treintañero en una cinta que demostró una vez más la eterna curiosidad de una realizadora que ha ido ganando en modernidad con el paso de los años. EFE  gc/agf   (foto)