sábado, 9 de febrero de 2008

Satisfaction

Mucho minimalismo


Mexicano Eimbcke convenció como exponente cine latinoamericano con voz propia 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El mexicano Fernando Eimbcke convenció a la Berlinale con "Lake Tahoe", exponente del cine latinoamericano con voz propia, en una jornada en que México estuvo presente además como escenario de "Julia", un recital de Tilda Swinton como alcohólica.
"Es una película nacida de un proceso doloroso, la muerte de mi padre, en que me di cuenta de cómo el tiempo corre de otra manera", explicó Eimbcke, director que en su segundo largometraje se consagra como estilista de su "gusto por trabajar con elementos mínimos".
Tales mínimos son esencialmente un muchacho, Juan, en busca de una pieza de recambio del automóvil que acaba de estrellar contra un poste, entre talleres cerrados o mecánicos absortos en la desgana.
Cruces de carretera estáticos, en cámara fija, combinados con fundidos en negro -"me di cuenta que a ellos corresponde lo más importante del film", dijo Eimbcke- forman parte de esos "mínimos".
Trabajar entre escaseces no significa, en Eimbcke, falta de miniciosidad. Nada en los 85 minutos del film es casual, todo responde al empeño de reflejar cómo cada uno transporta su dolor.
La mano de la madre asomando tras la cortina de la bañera, fumando, llorando y rodeada de álbumes familiares, bastan a Eimbcke para reflejar el desgarro de esa mujer. Para la proyección en el cine del barrio de una película de Bruce Lee recurre a otro mínimo preferente: la pantalla en negro, con los ruidos de kung-fu fondo.
Eimbcke regresó así a la Berlinale que conoció unos años atrás, como invitado del Talent Campus, taller para jóvenes talentos, donde se forjó su "Temporada de patos", el primer largometraje.
Rodada en Puerto Progreso, Yucatán, "Lake Tahoe" acudió a la Berlinale defendida por el director y por sus actores Diego Cataño, el protagonista, junto a Juan Carlos Lara y Daniela Valentine.
"Aprendí mucho haciendo el personaje. Trabajar en la película me ayudó a crecer", dijo Cataño, intérprete ya en "Temporada de patos".
"Lake Tahoe" no sale del reducto por momentos precario y anclado en el tiempo lento de Puerto Progreso, mientras que el México que refleja "Julia", de Erick Zonca, es escenario de una persecución policial disparada de ritmo y dramatismo.
El tema de la película es de difícil manejo: una mujer que fue hermosa, al borde del derrumbe físico por el alcohol -papel que le viene como anillo al dedo a Swinton- y convertida en secuestradora y maltratadora de un niño de ocho años, de madre mexicana.
Kate del Castillo, fuera de sus orígenes telenovelesco, es la madre que le encarga el secuestro de su niño, del que le han quitado la custodia por lo mismo que se lo quitarían a Swinton, de tenerlos.
Se conocen de las sesiones de alcohólicos anónimos y en la tarea no las una empatía alguna, sino que cada una ve en la otra un vehículo: ganar dinero y recuperar al niño, respectivamente.
A Zonca se le escapan de las manos cuestiones como credibilidad -como reprochó en la conferencia de prensa algún medio mexicano- y Swinton va salvando escenas, decidida a ganarse el Oscar.
"No sé por qué se insiste en decir que es un 'remake' de la 'Gloria' de John Cassavetes. No es cierto, no lo pretendimos nunca", enfatizó Swinton, sin demasiado éxito en sus ansias de convencer.
México fue un común denominador en "Lake Tahoe" y "Julia", mientras que la película de Swinton y la tercera a competición, "Gardens of the night", de Damian Harris, compartían algo de temática: secuestros infantiles.
La película de Harris, en que John Malkovich desempeña un pequeño papel, arranca del secuestro de una preciosa niña rubia camino de la escuela y deriva en los bajos fondos de la prostitución y la droga.
A la parte de la infancia se le da un tratamiento "light", puesto que el tema de la pederastia es suficientemente duro como para no necesitar planos extremos.
Cuando entran en la adolescencia, Harris apuesta por una pareja de preciosidades, Gillian Jacobs y Evan Ross. Un dúo de caras bonitas -blanca y rubia, ella, negro, él-, más creíble para un anuncio de moda juvenil que para representar a quienes, a esas alturas, deberían estar al menos ajados por la droga. EFE gc/sc
 
 

viernes, 8 de febrero de 2008

Chupa de cuero, una espléndida sonrisa


Shah Ruhk Khan, un lindo intruso de Bollywood en la Berlinale 
  
Gemma Casadevall

Berlín, 8 feb (EFE).- El actor indio Shah Ruhk Khan, la máxima estrella de Bollywood, encandiló hoy a su paso por la Berlinale con un derroche de sonrisas para acompañar "Om Shanti Om", una película típica de su género y por tanto una intrusa en un festival de cine.
"Llevo 17 años en esto, pero por primera vez en mi vida me siento un actor de verdad", saludó el actor, enfundado en una chaqueta de cuero y metiéndose en el bolsillo frase a frase a la prensa del festival, generalmente hostil hacia lo que se consideran subgéneros.
"Las películas indias son así: ruidosas y de colorines, porque así somos también nosotros, ruidosos, tanto cuando nos reímos como cuando lloramos", añadió, respecto a la singular estética, acústica y coreografía de los musicales de Bollywood.
Estridente es "Om Shanti Om", una superproducción de cerca de tres horas, en la que Khan hace de todo: de ingenuo actorcillo sin fortuna, de estrella consagrada al amor de la fama, de papá, de supermán, de héroe enamorado y de vengador de la amada traicionada.
Para ello, nada como la reencarnación, algo tan asumido en la cultura india como, al decir de Khan, las películas de Bollywood.
"Es la evasión pura para la gente sencilla. La única manera de acceder a un mundo feliz, como en sueños", afirmó el actor.
Khan no se plantea siquiera, dijo, la posibilidad de pasar a la auténtica fábrica de sueños, Hollywood.
"Eso no es para mi. Mi inglés no es suficientemente bueno y además tampoco encajaría con algunos papeles de exótico, porque no sé bailar la salsa", dijo, desatando a cada uno de sus teóricos alardes de modestia sonrisas y aplausos.
Khan no aspira a Hollywood, sino a seguir en la India: "Si al final de mi carrera puedo llegar a decir que efectivamente he contribuido a acercar mi país al resto del mundo, me doy por satisfecho", afirmó.
"Om Shanti Om" se exhibía fuera de concurso, en la sección Panorama Special, y acudió a la Berlinale como una apuesta personal de su director, Dieter Kosslick.
Desde hacía unas semanas, el director del festival iba cacareando que Khan es la única estrella del mundo con mil millones de aficionados, decenas de miles de los cuales habían emprendido viaje a Berlín en autocar, desde Nueva Delhi.
Fue una de las bromas más repetidas por Kosslick antes de la Berlinale que ayer abrió sus puertas, pero de alguna manera parece que cuajó entre el público.
La crítica más severa ignoró el pase de "Om Shanti Om" y su proyección en la Berlinale tuvo un carácter anecdótico.
A escala popular, fue un éxito total, puesto que las entradas a disposición del público quedaron agotadas a los seis minutos de abrirse la taquilla.
Adolescentes berlinesas que habían madrugado para hacerse con su entrada quedaron defraudadas y lloraban ante las cámaras de los reporteros de televisión.
Muchas de ellas siguieron hoy en directo, desde la pantalla gigante ante el Berlinale Palast, la conferencia de prensa en que Khan revalidó el título del más lindo de Bollywood. EFE gc/rz/dm
"Es la evasión pura para la gente sencilla. La única manera de acceder a un mundo feliz, como en sueños", afirmó el actor.
Khan no se plantea siquiera, dijo, la posibilidad de pasar a la auténtica fábrica de sueños, Hollywood.
"Eso no es para mi. Mi inglés no es suficientemente bueno y además tampoco encajaría con algunos papeles de exótico, porque no sé bailar la salsa", dijo, desatando a cada uno de sus teóricos alardes de modestia sonrisas y aplausos.
Khan no aspira a Hollywood, sino a seguir en la India: "Si al final de mi carrera puedo llegar a decir que efectivamente he contribuido a acercar mi país al resto del mundo, me doy por satisfecho", afirmó.
"Om Shanti Om" se exhibía fuera de concurso, en la sección Panorama Special, y acudió a la Berlinale como una apuesta personal de su director, Dieter Kosslick.
Desde hacía unas semanas, el director del festival iba cacareando que Khan es la única estrella del mundo con mil millones de aficionados, decenas de miles de los cuales habían emprendido viaje a Berlín en autocar, desde Nueva Delhi.
Fue una de las bromas más repetidas por Kosslick antes de la Berlinale que ayer abrió sus puertas, pero de alguna manera parece que cuajó entre el público.
La crítica más severa ignoró el pase de "Om Shanti Om" y su proyección en la Berlinale tuvo un carácter anecdótico.
A escala popular, fue un éxito total, puesto que las entradas a disposición del público quedaron agotadas a los seis minutos de abrirse la taquilla.
Adolescentes berlinesas que habían madrugado para hacerse con su entrada quedaron defraudadas y lloraban ante las cámaras de los reporteros de televisión.
Muchas de ellas siguieron hoy en directo, desde la pantalla gigante ante el Berlinale Palast, la conferencia de prensa en que Khan revalidó el título del más lindo de Bollywood. EFE gc/rz/dm
Para ello, nada como la reencarnación, algo tan asumido en la cultura india como, al decir de Khan, las películas de Bollywood.
"Es la evasión pura para la gente sencilla. La única manera de acceder a un mundo feliz, como en sueños", afirmó el actor.
Khan no se plantea siquiera, dijo, la posibilidad de pasar a la auténtica fábrica de sueños, Hollywood.
"Eso no es para mi. Mi inglés no es suficientemente bueno y además tampoco encajaría con algunos papeles de exótico, porque no sé bailar la salsa", dijo, desatando a cada uno de sus teóricos alardes de modestia sonrisas y aplausos.
Khan no aspira a Hollywood, sino a seguir en la India: "Si al final de mi carrera puedo llegar a decir que efectivamente he contribuido a acercar mi país al resto del mundo, me doy por satisfecho", afirmó.
"Om Shanti Om" se exhibía fuera de concurso, en la sección Panorama Special, y acudió a la Berlinale como una apuesta personal de su director, Dieter Kosslick.
Desde hacía unas semanas, el director del festival iba cacareando que Khan es la única estrella del mundo con mil millones de aficionados, decenas de miles de los cuales habían emprendido viaje a Berlín en autocar, desde Nueva Delhi.
Fue una de las bromas más repetidas por Kosslick antes de la Berlinale que ayer abrió sus puertas, pero de alguna manera parece que cuajó entre el público.
La crítica más severa ignoró el pase de "Om Shanti Om" y su proyección en la Berlinale tuvo un carácter anecdótico.
A escala popular, fue un éxito total, puesto que las entradas a disposición del público quedaron agotadas a los seis minutos de abrirse la taquilla.
Adolescentes berlinesas que habían madrugado para hacerse con su entrada quedaron defraudadas y lloraban ante las cámaras de los reporteros de televisión.
Muchas de ellas siguieron hoy en directo, desde la pantalla gigante ante el Berlinale Palast, la conferencia de prensa en que Khan revalidó el título del más lindo de Bollywood. EFE gc/rz/dm

Demoníaco petrolero

Grandioso Day-Lewis abre desfile a por los Osos encarnando al mal


Gemma Casadevall


Berlín, 8 feb (EFE).- La película "There Will Be Blood", de Paul Thomas Anderson, acaparó la primera jornada a competición de la Berlinale, apuntalada en un grandioso Daniel Day-Lewis encarnando la maldad del capitalismo petrolero y otros diablos de este mundo.
Anderson, Oso de Oro por "Magnolia" en el 2000, dejó claro que lo suyo no es la falsa modestia: "Por supuesto esperamos todos los Oscar, incluso aquellos para los que no somos candidatos", dijo el director, bromeando con sus ocho designaciones a estatuilla.
"The Will Be Blood", principal rival del "No Country For Old Men" de los hermanos Cohen en la carrera por los Oscar, tampoco entra en el concepto de lo modesto. Day-Lewis no escatima en interpretación, sino que personifica hasta lo demoníaco su papel de hombre que casi se deja la vida perforando pozos de petróleo y a quien por tanto no interesa la integridad de la ajena.
"A veces cuesta lo suyo, pero con Anderson uno acaba encontrando el camino para explicar lo que quiere", dijo el actor, quien en Berlín demostró que no sólo arriesga en la interpretación, sino también en el atuendo: una llamativa camisa blanca y negra, con grandes flores rojas estampadas.
"Hacer un film es como perforar un pozo petrolífero. Uno no sabe si saldrá algo, pero sigue perforando, como si le fuera la vida en ello", dijo el director.
"There Will Be Blood" refleja un capitalismo petrolero que el único principio al que atiende es al de embaucar al hombre del campo y comprarle la tierra a precio de prado de perdices para extraer oro negro. Lo importante es sentir un océano de petróleo bajo sus pies, el resto es material de desecho.
Un negocio que sólo puede funciona desde la absoluta falta de escrúpulos y que florece si se pacta con el diablo. Es decir, el fanatismo religioso, encarnado en la película por la Iglesia de la Tercera Revelación aunque podría ser también cualquier otro fundamentalismo engatusador.
La película de Anderson reposa sobre la espalda poderosa de Day-Lewis, a su vez viejo conocido de la Berlinale, que en 1993 tuvo también su Oso de Oro por "En nombre del padre" de Jim Sheridam.
"Por favor, borren de su cerebro todo lo que han leído o escuchado de mi", dijo, ante el alud de preguntas sobre cómo preparaba sus impactantes interpretaciones.
A su lado, Paul Dano, asimismo magnífico en su papel de diabólico predicador, trataba de explicar qué se siente como co-protagonista con Day-Lewis: "Siempre trata uno de prepararse al máximo. Más aquí, donde era imposible no sentir que se quedó uno corto".
"There Will Be Blood" y Day-Lewis eran el plato fuerte de la primera jornada a competición en una Berlinale que ayer tuvo un poderoso arranque con los Rolling Stones de "Shine a Ligh", fuera de concurso.
Sus compañeras de jornada -entre las 21 que compiten por los Osos- apenas han podido darle réplica.
Por un lado, "Zou You" -"In love we trust", en inglés-, del chino Wang Xiaoshuai, que parte del dilema de una pareja que dejó de serlo hace años pero que ahora se ve en la tarea de tener que procrear de nuevo para dar con el donante idóneo para su hija enferma.
Por el otro, la finlandesa "Musta Jaa" -"Black Ice"-, de Petri Kotwica, que acudía al festival anunciado como un film alejado del estilo de los hermanos Kaurismäki, Aki y Mikka.
La primera sorprendió, por su estilo occidentalizado y por abordar un tema complejo, con seriedad y sin lloriqueos, que parte de una situación difícil, al borde de lo imposible, y va resolviéndose de buena manera.
La segunda dejó la sensación de que, al margen de la elección de dos buenas actrices -Outi Maenpaa y Ria Kataja- el film no reunía los mínimos para ir a un festival, menos a competición.
El hilo argumental arranca de un triángulo amoroso sin más misterios, que cae en lo grotesco escena a escena, como si el guionista realmente fuera improvisando qué hacer al siguiente plano antes de decidirse por el punto final. EFE gc/rz/agf

jueves, 7 de febrero de 2008

Bailando con Mick

Rolling Stones y Bollywood para el arranque de la Berlinale más bailable


Gemma Casadevall

Berlín, 7 feb (EFE).- La Berlinale arranca mañana más movida y bailable que nunca con los Rolling Stones, a los que seguirá el bullicio de Bollywood, el rock de Patti Smith y la música Neil Young, salpicando un desfile de veintiún aspirantes a los Osos que traerá la presencia de Penélope Cruz.
"Elegy", la película dirigida por Isabel Coixet con Cruz y Ben Kingsley como protagonista masculino, es un exponente de cine en que se mezclan "sexo y poder, erótica y muerte", según el programa del festival, y también una de las que más público arrastrará al cine.
Así lo avanza el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, en entrevista hoy al popular diario "Bild", donde afirma que "por supuesto" hay máxima demanda para ver a Stones, seguido del de Young y "Elegy", sin olvidar al popular Bollywood.
Kosslick quería un arranque con garra y se lo aseguró al prometer la presencia de los Stones defendiendo "Shine a Light", la película dirigida por Martin Scorsese que inaugura el 58 Festival de Cine.
El documental se exhibe fuera de concurso, como también "CSNY Dejâ vu", sobre Young, y "Dream of Life", donde la cámara sigue a Patti Smith a lo largo de once años. También a exhibición irá "Filth and Wisdom", debut de Madonna como directora, que según Kosslick se "auto-invitó" mediante una postal para presentarse en Berlín.
Otro gran revuelo mediático espera Kosslick para la proyección de "Om Shanti Om", con la presencia de la superestrella de Bollywood Shah Rukh Khan, único actor del mundo que, al decir de Kosslick, tiene mil millones de seguidores.
Los berlineses entendieron el chiste y agotaron en seis minutos cronometrados las entradas para ver la producción india, revalidando así la fama del festival como el más popular del mundo, ya que pone a disposición del público de a pie 220.000 localidades.
Otra cosa es cómo se tome la crítica severa tanta incursión al espectáculo. Hasta ahora, en sus entrevistas, Kosslick, que se confiesa "viejo rockero", ha hablado más de los Stones que de las veintiún películas que lucharán por los Osos, la esencia del festival.
Preside el jurado el realizador griego Constantin "Costa" Gavras, custodiado por la actriz francesa Sandrine Bonnaire. La selección de concursantes va de "Elegy" al documental "Standard Operating Procedure", sobre las torturas a iraquíes en Abu Ghraib.
Es la primera vez que se incluye en Berlín un documental a concurso, lo que no significa que sea el único film político. El gran tema del festival será, según Kosslick, el destino de los niños soldado y la delincuencia juvenil.
La brasileño-argentina "Tropa de elite", de José Padilha, incide en la lucha de las favelas, mientras que "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke, sigue a un muchacho de dieciséis años confrontado con la realidad de la vida tras la muerte de su padre.
Estados Unidos compite con "Ballast", de Lance Hammer, un retrato de familia sobre un trasfondo de droga y violencia, así como "There Will Be Blood", de Paul Thomas Anderson, con Daniel Day-Lewis, otro plato fuerte en la sección a competición.
"Gardens of the Night", con John Malkovich y dirigida por Damian Harris, completa la ronda de cine estadounidense a concurso.
Europa acude comandada por tres películas francesas: "Il y a longtems que je t'aime", de Philippe Claudel, con Kristin Scott Thomas; "Julia", de Erick Zonca, y "Lady Jane", de Robert Guédiguian, así como la británica "Happy Go Lucky", de Mike Leigh.
Del anfitrión alemán compiten "Feuerherz", de Luigi Faloni -un drama sobre niños soldados-, y "Kirschblüten-Hanami", de Doris Dorrie, mientras que Italia estará con "Caos calmo", de Antonello Grimaldi.
Irán concurre con "Avaze Gonjeshk-ha" -"The song of Sparronws", en inglés-, de Majid Majidi, y Finlandia lo hace con "Mustra Jaa", de Petri Kotwica.
Completan la lista la israelí "Restless", de Amos Kollek; la china "Sparrow", de Johnnie To; la japonesa "Kabei", de Yoji Yamada; "Zuo You" (In Love We Trust) del chino Wang Xiaoshuai, y la coreana "Bam gua Nat" -"Nigt and Day"-, de Hong Sangsoo.
Kosslick complementa esas cintas con varias películas fuera de competición e incluidas en la sección oficial, que le garantizan otro desfile de estrellas sobre la alfombra roja.
Scarlett Johansson y Natalie Portman presentarán "The Other Boleyn Girl", de Justin Chadwic, mientras que cerrará el festival "Be Kind Rewind", de Michel Gondry, con Jack Black y Mia Farrow.
Por confirmar está la visita de Julia Roberts, al frente de "Fireflies in the Garden", de Dennis Lee. EFE gc/jcb/msc/ac

Pura fibra

Incombustible Jagger eleva la Berlinale a la pura "Satisfaction"


Gemma Casadevall

Berlín, 7 feb (EFE).- Los Rolling Stones elevaron la Berlinale al firmamento del rock con "Shine A Light", el documental de Martin Scorsese que abrió hoy la 58 edición del Festival de Cine y que traduce en cine la pura "Satisfaction" del incombustible Mick Jagger.
Abrir la Berlinale siempre es un privilegio para el film elegido y en esta ocasión lo fue mucho más para los presentes y por partida doble: nunca se filmaron tan bien las arrugas más vivas del rock y, encima, los dioses Stones desfilaron en pleno por la alfombra roja.
"Los Stones eran mi objeto del deseo, fueron la música de mi vida", declaró Scorsese ante la prensa, en calidad de comandante de una banda a la que la Berlinale recibió con la pasión de una masa de "groupies" (fans que persiguen a sus ídolos musicales de ciudad en ciudad).
"Es un honor para nosotros estar aquí. Es la primera vez que un documental musical abre un festival así. Nuestro agradecimiento al director, Dieter Kosslick", saludó Jagger, caballero y carismático como en el film, sólo que sentado y sin dar brincos.
Los Stones desembarcaron haciendo alarde de buenas maneras y con caras de buenos chicos. Conciliadores, incluso con quienes reprochaban que una película no tiene la fuerza de un concierto.
"No es un concierto, es un film", resumió Jagger, mientras Keith Richard sentenciaba que lo grandioso de todo fue no notar el despliegue de cámaras organizado por el equipo de Scorsese.
"Tratamos de estar lo más cerca posible de un concierto sin llegar a ser un incordio", enfatizó Scorsese.
"Shine a Light" no es ni un concierto filmado ni un documental al uso, tejido con las piezas más emblemáticas de la banda salpicadas por declaraciones de sus héroes. Es un film con un lenguaje propio, en el que Scorsese sabe dar a cada plano un toque mágico.
La cámara recorre cada arruga, vena, arteria y fibra de Jagger, convertido en una categoría humana propia ante la que sólo cabe la pregunta de cómo puede sobrevivir a sus conciertos.
Keith Richards, con su permanente aspecto de acabar de caer del cocotero; Ronnie Wood, alter-ego o imitación del anterior, y el monosilábico Charlie Watts, incapaz de hilar una frase completa, son sus comparsas en un universo con Jagger como único astro rey. Ese mismo cometido cumplieron ante la prensa de la Berlinale.
El núcleo de las imágenes salen de un concierto exclusivo -2.800 plazas- en el Beacon Theater de Nueva York, en 2006, con el ex-presidente Bill Clinton en el papel de "telonero" de los Stones, presentando la actuación como una gala contra el cambio climático.
Un par de toques maestros de Scorsese retratan la ironía del conjunto. Desde Richard saludando cortesmente a la madre de Hillary Clinton, a las niñas bien, apelotonadas ante el escenario, rendidas a cada brinco de las caderas de alfeñique de Jagger.
En el mismo tono se intercala un dúo con Christina Aguilera, aguantando el empaque de Jagger sobre unos tacones "alámbricos" de equilibrio imposible, o el mismo Scorsese, preguntándose si es cierto que el líder de los Stones puede arder si se le coloca bajo los focos.
Con la periodicidad justa para no aburrir ni romper las piezas, Scorsese incorpora impagables escenas de archivo, con Jagger o Richard jovencitos y explicando a ciertos guardianes de la moral que no son anarquistas drogadictos.
Por momentos, el espectador se siente ante el concierto como amputado en su butaca, envidioso de las niñas que sacan fotos con el móvil al dios Stone. Luego se consuela ante la evidencia de que está ante un lenguaje distinto, el cine, y que en un concierto jamás ha estado tan cerca de cada requiebro de piel de Jagger.
En directo o de archivo, "Shine A Light" muestra a un Jagger sexy como nunca. Tanto en los primeros años de la banda, cuando suelta casi mesiánico que a los 60 piensa seguir en lo mismo, y también superadas ya todas esas décadas.
Jagger se exhibe como el órgano vital que es, mientras Richard muestra maltrechos bíceps y antebrazos, por los que habrán pasado muchas cosas, pero no precisamente fibra.
La constelación de los Stones, al completo, Scorsese y el producto final, "Shine A Light", convirtió la apertura de la Berlinale en acontecimiento histórico.
Un privilegio también para el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, que desde luego no tendrá que explicar a qué viene colocar un documental musical para abrir un festival de cine, por supuesto fuera de concurso. Por pura "Satisfaction". EFE gc/jcb/agf

miércoles, 6 de febrero de 2008

Mucha previa

miércoles, 6 de febrero de 2008

Rompedora Latinoamérica


Brasil, Argentina y México dominan presencia hispana en Berlinale





Gemma Casadevall


Berlín, 6 feb (EFE).- El cine brasileño, argentino y mexicano domina la representación de películas latinoamericanas de la Berlinale, con exponentes de filmes rompedores de esquemas y bajo la tutela del doblemente "oscarizado" Gustavo Santaolalla.
Dos producciones latinoamericanas, la brasileño-argentina "Tropa de Elite", de Jose Padihla, y la mexicana "Lake Tahoe", de Fernando Eimbcke, lucharán por los Osos del festival de cine, que se inaugura mañana con "Shine a Light", el documental de Martin Scorsese con los Rolling Stones.
"Tropa de elite", basada en el libro del mismo título de Luis Edoardo Soares y sobre el trasfondo del contingente desplegado en una visita papal en 1997, se mete en las favelas de Rio de Janeiro y retrata una estrategia policial que no retrocede ante la tortura y otros procedimientos ilegales.
La película de Eimbke, un director de la "cantera" de la Berlinale que un par de años atrás estuvo en su Talent Campus, sigue con su cámara a un muchacho de 16 años, en busca de un recambio para un automóvil y bajo el impacto de la muerte de su padre.
La sección oficial del festival incluye otros dos títulos procedentes de Latinoamérica, en el apartado cortometrajes: la argentina "Nadie", de Belén Blanco, y la brasileña "Dreznica", de Anna Azevedo, que va fuera de concurso.
Panorama, la sección en la que Madonna debuta como directora con "Filth and Wisdom", traerá "La rabia" de Albertina Carri, otro exponente de cine rompedor de moldes procedente de Argentina, una cinematografía mimada por el director del festival, Dieter Kosslick.
El máximo responsable del festival se ha deshecho en elogios hacia el film, de la misma manera que ha calificado de "satisfacción personal" el hecho de contar con la presencia de Santaolalla en su calidad de productor.
El compositor argentino, ganador de dos Óscar por "Brokeback Mountain" (2005) y "Babel" (2006), acudirá a la Berlinale acompañando la película "El café de los maestros", dirigida por Miguel Kohan.
El film, un documental que recorre algunos de los grandes del tango, viene avalado por otro viejo conocido del festival, el director brasileño Walter Salles, ganador del Oso de Oro en 1998 por "Central do Brasil", de la que es co-productor junto a Santaolalla.
El film de Kohan irá en la sección Panorama, donde asimismo se proyecta la co-producción brasileño-francesa-uruguaya "Maré, nossa história de amor", de Lucia Murat; la mexicano-estadounidense "Sleep Dealer", de Alex Rivera; y la brasileña "Ta", de Felipe Sholl.
Otro exponente del cine mexicano, "La frontera infinita" de Juan Manuel Sepúlveda, se proyectará en la sección Forum, donde asimismo se ha incluido la costarricense "El camino", de Ishtar Yasir Gutiérrez.
El apartado "Generation", dedicado al cine infantil y juvenil, incluirá tres títulos brasileños: "Mutum" de Sandra Kogut; "Cidade dos Homens" de Paulo Morelli, y "Café com Leite" de Daniel Ribeiro.
La presencia latinoamericana se extenderá este año a la sección retrospectiva, consagrada al director español Luis Buñuel y su amplia filmografía, con cerca de cuarenta de filmes, donde por supuesto se recordará su etapa mexicana. EFE gc/jcb/msc/ca

martes, 29 de enero de 2008

Rock y estrellas

Una Berlinale "rockera", con los Stones, Madonna y Penélope Cruz


Gemma Casadevall

Berlín, 29 ene (EFE).- La 58 edición de la Berlinale será más "rockera" que nunca, con los Rolling Stones abriendo el festival, y con un despliegue de estrellas sobre la alfombra roja que va de Penélope Cruz a Scarlett Johansson y Madonna, sin olvidar el cine político en pos de los Osos.
El director del festival, Dieter Kosslick, eligió al realizador griego Constantin "Costa" Gavras para presidir el jurado, "como gran maestro de cine político", recordó hoy el máximo responsable de la Berlinale al presentar el programa al completo del certamen.
El director de "Missing" (1982), la actriz francesa Sandrine Bonnaire y los restantes seis miembros del jurado tendrán ante sí veintiún filmes a concurso, como "Elegy", de la española Isabel Coixet y con Penélope Cruz, o el documental "Standard Operating Procedure", de Errol Morris, sobre las torturas a presos iraquíes en Abu Ghraib.
"Es la primera vez que tenemos un documental a concurso. Es un film que nos dejó clavados en la butaca", explicó Kosslick.
La presencia de Costa Gavras no implica Oso de Oro asegurado para lo político, sin más, matizó el director del festival. Pero sí dejó claro que en la Berlinale se incidirá en cuestiones como los niños soldado, las bandas de delincuencia juvenil y los niños de la calle.
Inaugurarán el festival, el próximo día 7, los Stones, con el documental sobre la banda dirigido por Martin Scorsese "Shine a Light", que se exhibe fuera de concurso. Al arranque rockero seguirán, también fuera de concurso, otro documental sobre Patti Smith, sin olvidar a Madonna, quien debuta como directora con "Filth and Wisdom".
Tanta exhibición musical no eclipsará la esencia del festival -los filmes a concurso-, asegura Kosslick, quien afirmó estar seguro de tener "todos los componentes" para ofrecer una selección del cine actual, en todas sus variantes.
Luchando por los Osos estarán, junto a Coixet y Morris, la brasileño-argentina "Tropa de elite", de José Padilha, y "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke, exponentes del cine latinoamericano "rompedor de esquemas", en palabras de Kosslick.
Por parte estadounidense compiten asimismo "Ballast", de Lance Hammer, "There Will Be Blood", de Paul Thomas Anderson, con Daniel Day-Lewis -a quien también se espera en la Berlinale- y "Gardens of the Night", de Damian Harris.
De Europa acudirán las francesas "Il y a longtems que je t'aime", de Philippe Claudel y con Kristin Scott Thomas; "Julia", de Erick Zonca, y "Lady Jane", de Robert Guédiguian, así como la británica "Happy Go Lucky", de Mike Leigh, que compite por primera vez en el festival tras vencer en otras ediciones de Cannes y Venecia.
Los anfitriones alemanes tendrán dos aspirantes, "Feuerherz", de Luigi Faloni, y "Kirschblüten-Hanami", de Doris Dorrie, mientras que Italia estará con "Caos calmo", de Antonello Grimaldi.
Irán compite con "Avaze Gonjeshk-ha" -"The song of Sparronws", en inglés-, de Majid Majidi, y Finlandia lo hace con "Mustra Jaa", de Petri Kotwica, "un film apartado de la imagen de finlandeses alcoholizados y deprimidos de Kaurismäki", dijo Kosslick.
Completan la lista la israelí "Restless", de Amos Kollek; la china "Sparrow", de Johnnie To; la japonesa "Kabei", de Yoji Yamada; "Zuo You" (In Love We Trust), del chino Wang Xiaoshuai, y la coreana "Bam gua Nat" ("Night and Day"), de Hong Sangsoo.
Buena parte del contingente de estrellas vendrá en filmes fuera de concurso. Empezando por los Stones -"que si no ocurre algo irremediable estarán aquí", prometió Kosslick- y hasta llegar al cierre de la Berlinale, el día 17, como "Be Kind Rewind", de Michel Gondry, con Jack Black y Mia Farrow.
Scarlett Johansson acudirá acompañada de Natalie Portman a presentar "The Other Boleyn Girl", de Justin Chadwick, mientras que aún por concretar está la visita de Julia Roberts, al frente de "Fireflies in the Garden", de Dennis Lee.
Dieciocho de las concursantes son estreno mundial, según Kosslick, como también es "innovador" que en una retrospectiva haya, paradójicamente, un título nuevo.
Se trata de la dedicada a Luis Buñuel, con cerca de cuarenta películas de todas sus etapas -española, mexicana y francesa-, que complementa "El último guión", de Javier Espada, presentada por su hijo, Juan Luis Buñuel, y quien fue el guionista de algunas de sus más importantes películas, Jean-Claude Carrière.
El homenajeado del año será el director italiano Francesco Rosi, quien recibirá un Oso de Oro honorífico. Entre los invitados "especiales" estará asimismo el cocinero español Ferrán Adriá, estrella de la sección dedicada al cine y la gastronomía. EFE gc/nvm/msc/ibr

jueves, 25 de octubre de 2007

Le chien en la Bnale


Berlinale se rendirá al genio de Buñuel con una retrospectiva de toda su obra 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 25 oct (EFE).- La 58 edición del Festival de Cine de Berlín, la Berlinale, rendirá homenaje al director Luis Buñuel con una retrospectiva de toda su obra que se plantea como la más exhaustiva de las mostradas hasta ahora en un certamen internacional sobre el genio aragonés.
El ciclo, aún en fase de preparación pero que se pretende abarque una cuarentena de títulos, ocupará toda la trayectoria de Buñuel (1900-1983), tanto en España como en México o Francia, explicó a Efe el responsable de la retrospectiva, Rainer Rother.
Ello significa que no sólo se recorrerá su obra como realizador, sino también sus trabajos como ayudante de dirección, guionista, productor, director de grandes divas y explorador de "un nuevo lenguaje cinematográfico".
Con todo se pretende brindar una panorámica de su "compleja personalidad de genio renovador del cine", en palabras de Rother, caracterizada tanto por su "individualismo extremo" como por el componente político y social.
De los inicios y confrontación con la España franquista, censura incluida, el debut francés, los años posteriores entre España, Estados Unidos y la larga y prolífica etapa mexicana, hasta el retorno a Europa, ya como autor reconocido internacionalmente, con fama de subversivo y hasta blasfemo, para ciertos ámbitos de la Iglesia Católica.
La Berlinale se sumará así al culto a un cineasta "de grandeza inclasificable", "inventor del surrealismo cinematográfico" y que convirtió en genialidad su "visión sarcástica de la burguesía europea", según explicó el responsable de organizar la amplia retrospectiva que ofrecerá la Berlinale.
"Buñuel pertenece a la vanguardia artística del siglo XX e inventó un nuevo lenguaje cinematográfico", destacó el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, en el comunicado con que el certamen berlinés anunció hoy la retrospectiva.
Se espera ofrecer unos cuarenta títulos, avanzó Rother, tanto los filmados en España como en México o en Francia, para lo que se ha buscado la colaboración de las filmotecas de estos tres países, más las existentes en Alemania.
La lista de títulos que la dirección de la Berlinale considera "imprescindibles" en la filmografía del director va de "Un perro andaluz" (1929) o "La edad de oro" (1930) a "Viridiana" (1961), "El ángel exterminador" (1962), "Belle de jour" (1966), "El fantasma de la libertad" (1974) y, por supuesto, su último film, "Ese oscuro objeto del deseo" (1977).
Es decir, tanto la impactante imagen de la hoja de afeitar rasgando transversalmente el ojo como las obsesiones sexuales de un director al que han homenajeado prácticamente todos los festivales del mundo, pero al que le faltaba aún el tributo en mayúsculas de la Berlinale, el certamen que tradicionalmente abre la temporada cinematográfica en el mundo.
Además de la retrospectiva consagrada en exclusiva al genio aragonés, la Berlinale 2008 incluirá sesiones de debate, conferencias y una gala en homenaje al realizador, para la que se cuenta contar con invitados especiales, aún por concretar.
La dirección del Festival de Cine berlinés destacó en su comunicado el papel desempeñado por Buñuel como director de grandes divas del cine, como Catherine Deneuve ("Belle de jour" y "Tristana"), Jeanne Moreau ("Diario de una camarera") y Silvia Pinal ("Viridiana", "El ángel exterminador" y "Simón del desierto").
Buñuel concurrió en una ocasión en la sección a concurso de la Berlinale: en 1969, con "La vía láctea", película que regresó a ese festival en 2002 en una retrospectiva dedicada entonces a recorrer grandes títulos de la historia del cine. EFE gc/jcb/ibr

domingo, 18 de febrero de 2007

El héroe de las entradas "last minute"

Entre Osos y películas secretas, "Der Rote Elvis"

Gemma Casadevall 

Berlín, 18 feb (EFE).- La Berlinale cierra hoy sus puertas, un día después de la entrega de los Osos, consagrada a su público más fiel y real, el espectador berlinés, al que se dedica un día "extra" de festival. 
Tras la concesión del Oso de Oro al film chino "Tu Ya Da Hun Shi", de Wang Quan'an, y dos de Plata a "El Otro", de Ariel Rotter -el Gran Premio del Jurado y el de Mejor Actor, para Julio Chávez-, la Berlinale quedó a merced del ciudadano. 
De acuerdo a la tradición instituida hace un par de años, el domingo siguiente a la gala de los Osos se prolonga el festival con el "Día del Espectador", con una selección de las 400 películas vistas en las múltiples secciones del festival. 
Se constata así lo que da un carácter especial al certamen berlinés, respecto a otros festivales europeos como Cannes o Venecia, que no tienen el carácter popular del de la capital alemana ni tampoco una población de más de tres millones de habitantes. 
El "Día del Espectador" simboliza el tributo de la Berlinale a su público, que en los anteriores diez días del festival han llenado las salas, sea para los filmes a competición, sea para las sección a exhibición, retrospectivas u homenajes. 
Del total de 430.000 entradas distribuidas estos días, casi la mitad, 200.000, han ido al ciudadano de a pie, mientras que el resto se reparte entre los 19.000 acreditados -4.000 periodistas y el resto profesionales del sector. 
Esta particularidad de la Berlinale convierte cada sesión en una experiencia, en que se va de la catarsis colectiva vivida con la proyección de "Goodbye Bafana", de Bille August a las gritos de "Antonio, Antonio..." que acompañaron a Antonio Banderas. 
El berlinés vive su propia Berlinale, independientemente de lo que escriba o piense la crítica. Películas como la de August, que no hallaron gran eco entre los expertos, se convirtieron en plataforma de homenaje a la figura inmensa de Nelson Mandela. 
Numerosos espectadores se emocionaron y lloraron en Berlinale Palast con esa película que muestra la vida carcelaria del líder "antiapartheid" (contra la segregación), desde los ojos de quien fue su vigilante y carcelero. 
Asimismo, se celebró cada aparición de Banderas -director de "El camino de los ingleses", fuera de competición, y actor junto a Jennifer López en "Bordertown", a concurso-. 
Los berlineses buscaron y hallaron a sus grandes o pequeños héroes del festival. 
Guardaron colas eternas para comprar su entrada y, si se quedaron sin ella, buscaron la oportunidad en las taquillas "último minuto", abiertas media hora antes de cada proyección, para poner a la venta a mitad de precio localidades devueltas por otros que cambiaron de idea. 
Al margen de la sección a competición, se convirtió en película "secreta" del certamen "Lady Chatterley", de Pascale Ferran, en Panorama, y en acontecimiento la de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, "La masseria delle Allodole", sobre el genocidio armenio. 
El premio del público, para la sección Panorama, fue para "Blindsight", el documental filmado por Lucy Walker sobre un alpinista ciego, Erik Weihenmayer, en su escalada al Lhakpa Ri, de 7.45 metros, por la pared norte del Everest. 
Y otro documental con lleno total en todos los pases fue "Der Rote Elvis", sobre el llamado "Elvis Rojo", el actor estadounidense Dean Reed, figura popular en la extinta Alemania comunista, amigo de Salvador Allende, Daniel Ortega y Yaser Arafat, que acabó muerto en 1986 en misteriosas circunstancias. EFE gc/jac

sábado, 17 de febrero de 2007

A la medida de Julio Chávez



"El Otro" se cubre de plata en una Berlinale consagrada al cine de autor

Gemma Casadevall 

Berlín, 17 feb (EFE).- La película argentina "El Otro", de Ariel Rotter, arrasó en la Berlinale con dos Osos de Plata -el Gran Premio del Jurado y el de Mejor Actor, para Julio Chávez-, mientras que el Oro fue para otro exponente de cine de autor, el film chino "Tu Ya Da Hun Shi", de Wang Quan'an. 
El jurado del director Paul Schrader no se andó por las ramas en el mensaje plasmado en su veredicto: ni uno solo de los grandes premios fue para los teóricos grandes nombres a competición, sino que apostó por jóvenes cineastas, con un estilo propio. 
"El Otro", una película de muchos silencios, hecha a medida para Chávez y apuntalada exclusivamente en la mirada de ese magnífico actor, representa lo que su director, al borde del llanto al recibir su premio, calificó de "un determinado cine", "alejados de los elementos económicos que rodean el cine".

Bildergebnis für julio chavez el otro berlinale

El film de Rotter gira alrededor de un hombre, aparentemente feliz, buen esposo y buen hijo, que acaba de saber que va a ser padre. 
De pronto, necesita una pausa para reflexionar sobre la paternidad desde una doble perspectiva: la que se le avecina y, en sentido inverso, la que representa su padre, al borde de la decrepitud física. 
Por su parte, la película de Wang Quan'an toma como escenario la Mongolia rural más dura y despoblada, puesto que quien puede se va a la gran ciudad, y se centra en una mujer, Tuya, joven y hermosa, casada con un hombre mayor al que no quiere dejar en la estacada. 
Se trata de una original historia de amor y lealtad, no solo al marido, sino también a una tierra hecha de pedregales, que no puede darle nada, pero que tampoco se resigna a abandonar. 
El mensaje del equipo de Schrader a favor del cine nuevo, con un lenguaje propio, se extendió al resto de los Osos de Plata: el correspondiente a la mejor actriz fue para la alemana Nina Hoss, por "Yella", de Christian Petzold, mientras que la correspondiente al mejor director fue para el israelí Joseph Cedar, por "Beaufort". 
Rotter, nacido en 1973, Wang Quan'an, de 1962, Petzold, del 60 y finalmente el israelí Cedar, de 1968, son representantes del nuevo cine, no sólo por razones de edad. Todos ellos buscan un lenguaje nuevo, alejado de los circuitos comerciales. 
El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, había expresado antes de abrirse el Festival su satisfacción por el hecho de tener entre los 22 aspirantes buenos representantes del cine asiático. 
Además del Oro, Asia se llevó el Premio Alfred Bauer, que fue para la coreana "Sai Bo Gu Ji Man Gwen Chan A" -"I am a Cyborg, but that's OK", en inglés-, de Park Chan-wook (Corea). 
La película coreana, una delirante historia en un manicomio cibernético, desató grandes pasiones, pero también grandes aversiones. 
Este galardón, que el año pasado ganó la argentina "El Custodio", también con Julio Chávez, es uno de los más prestigiosos del Festival, por representar el legado y espíritu de su fundador. 
Schrader fue valiente y valoró filmes que no necesariamente están llamados a ser éxitos de taquilla, mientras que dejó en meros premios de consolación o la absoluta sequía a títulos de cinematografías económicamente poderosas. 
"The good Shepherd", el film dirigido por Robert de Niro sobre el nacimiento de la CIA, tuvo que conformarse con un Oso de Plata al conjunto de su reparto. Las restantes producciones estadounidenses, desde "The Good German", de Steven Soderbergh, a "Goodbye Bafana", de Bille August, se fueron de vacío. 
La sequía afectó, asimismo, al cine francés, que concurría con cuatro títulos de cuatro nombres importantes -Jacques Rivette, François Ozon, André Téchiné y Olivier Dahan, con su film sobre Edith Piaf, que abrió la Berlinale-. 
Ninguno de ellos tuvo el menor reconocimiento por parte del jurado internacional de la Berlinale, lo que inevitablemente provocará algún quebradero de cabeza a Kosslick, si sigue en el cargo, a la hora de confeccionar su selección para la edición 58. EFE gc/chs

Alergia a ver las cosas como son



Ozon y su particular Scarlett 


Gemma Casadevall 

Berlín, 17 feb (EFE).- El director francés François Ozon cerró el desfile de aspirantes a los Osos de la Berlinale con "Angel", una película que transportó el festival al terreno del melodrama, de la mano de una Romola Garai casi idéntica a Scarlett O'Hara. 
Una escritora enamorada del amor y sin capacidad para vivirlo en su existencia real, en la Inglaterra victoriana de grandes mansiones y una propensión clara a kijar al "kitch" son los elementos del filme, proyectado cuando toda Berlinale piensa ya en los Osos. 
Desde su condición de "película de última hora", Ozon se presentó ante la Berlinale acompañado por Garai y resto del equipo de actores casi al completo, con Sam Neill, Lucy Russell y Michael Fassbender, y la única excepción de Charlotte Rampling. 
"Me enamoré del personaje en cuanto leí el libro", explicó Ozon, sobre la novela de Elizabeth Taylor -escritora fallecida en 1975, nada que ver con la actriz-, en la que basa su película, rodada íntegramente en inglés y que el director defiende como "inglesa". 
Desde el principio hasta el final, el film es un repertorio de connotaciones a "Lo que el viento se llevó", empezando por "Angel", una mujer vital, manipuladora, alérgica a ver las cosas como son y obstinada hasta decir basta. 
Una mujer a la que se puede adorar o despreciar, cuyo rostro puede parecer tremendamente hermoso o tocado por la locura. 
Garai es, en pantalla, una réplica casi perfecta de Scarlett, sólo que trasladada a una mansión inglesa que ella considera de ensueño, "Paradise", donde decide instalar su vida, entre la fantasía y la realidad. 
"Visualmente hay mucha relación, pero en realidad son caracteres distintos", explicó la actriz, consciente de los paralelismos inevitables, pero decidida a demostrar que el suyo es un personaje con entidad propia, no un "remake". 
"Angel" fue recibida como irónico homenaje al melodrama, magníficamente filmado, en una Berlinale por la que han desfilado otra revisiones o tributos al cine del pasado -por ejemplo, "The good German", de Steven Soderbergh, respecto a "Casablanca". 
Se han visto asimismo grandes historias de amor melodramáticas -"Ne touchez pas la Hache", de Jacques Rivette- y mujeres que van de la brillantez absoluta al patetismo -"La Mome. La vie en rose". 
A Ozon le correspondió el honor de cerrar el desfile de las 22 películas a competición, lo que significa que, si no se lleva un premio, los medios apenas tendrán espacio para reflejar su paso por la Berlinale, porque los protagonistas de la jornada son los Osos. 
Como en el año anterior, el veredicto del jurado, presidido por el director Paul Schrader, se darán a conocer a lo largo de la gala que empieza hoy a las 19.00 (hora local), en el Berlinale Palast. EFE gc/jac

viernes, 16 de febrero de 2007

Leedores de labios del jurado


Menzel enriqueció la lucha por el Oso

Gemma Casadevall Berlín, 16 feb (EFE).- El veterano director checo Jirí Menzel dio una alegría en la recta final de la Berlinale con su irónica versión del universo de Bohumil Hrabal y pasó a engrosar la compleja quiniela de los Osos, que va de "Irina Palm" a "The Good Shepherd", sin olvidar alguna sorpresa asiática o del cine alemán. 
A falta de la proyección de "Angel", de François Ozon, mañana, horas antes de la gala de los premios, "Obsluhoval jsem anglickeho krále" ("I Served the King of England"), de Menzel; la británica "Hallam Foe", de David Mackenzie, y la china "Ping Guo" ("Lost in Beijing"), de Li Yu, centraron la penúltima jornada del festival. 
El film de Menzel, compendio de dos décadas de Historia europea, arranca con un permanente charlestón, con bonitas muchachas en vaporosos vestidos floreados felices de acostarse con vejestorios millonarios, y deriva en una piscina de un hotel ocupado por soldados nazis mutilados nadando entre chicas arias. 
"No me río de los alemanes, sino de la estupidez", explicó Menzel, que trata efectivamente de ser justo, además de irónico, tanto con la Historia de la ocupación de su país como con las posteriores deportaciones, con la irrupción del comunismo. 
Protagonizan su película, basada en la novela del checo Hrabal "Yo he servido al rey de Inglaterra", los actores Oldrich Kaiser y la esplendorosa Julia Jentsch, que pasa así de la resistente anti-hitleriana de "Sophie Scholl" (2005) a ferviente adoradora del Führer. 
La siguiente alegría de la jornada vino con "Hallam Foe", con Jamie Bell, menos danzarín ya que en "Billy Elliot" (2000), pero asimismo hiperactivo. 
Mackenzie lo convierte en su film en un adolescente con suficientes complejos como para llenar muchas horas de terapia en un psicoanalista: Edipo, voyeurismo, síndrome de campanero de Notre Dame, sólo que sin joroba... 
Bell, con un extraordinario parecido físico a Lionel Messi, comparte con el internacional argentino los movimientos y la mirada de ardilla, sea asustada, sea astuta, y es un muchacho que, complejos aparte, tiene un sorprendente éxito sexual con mujeres estupendas. 
La Berlinale había sido hasta hoy muy pundonorosa, con apenas sexo, pero entre Menzel, Mackenzie y la película china -alrededor de un cuadrilátero amoroso y un contrato de adopción de un bebé- lograron que, sin ser como para tirar cohetes, se le pueda borrar la etiqueta de pacata. 
Entre tanto, se dispararon las quinielas, tanto las fundamentadas como las de los apodados "leedores de labios" del jurado. 
Los ránquines de la prensa berlinesa -Der Tagesspiegel y Berliner Zeitung- apuestan por "Irina Palm", interpretado por Marianne Faithfull, y "The Good Shepherd", de Robert de Niro. 
Les sigue en el escalafón la alemana "Yella", película que la mayoría de medios internacionales despedazaron, en proporción idéntica a como la defendieron los germanos. También se dan buenas opciones a "Les Témoins", de André Techiné. 
Screen, la revista de la Berlinale, apuesta por "Irina Palm", seguida de "Die Fälscher", la otra película alemana, con buenas puntuaciones para la china "Tu Ya De Hun Shi", uno de los dos filmes que discurren en la estepa mongola. 
Finalmente, entre pasillos están quienes dicen "saber" lo que piensa el jurado que preside Paul Schrader, fundamentados en comentarios más o menos reservados al término de las proyecciones -están obligados a la confidencialidad, de ahí el apodo de "leedores de labios" para quienes interpretan lo que dicen-. 
En éstos se habla de una decisión sorpresa, a favor de la surcoreana "Sai Bo Gu Ji Man Gwen", la película del manicomio cibernético, que fascinó a algunos y enervó a muchos más. 
La decisión del jurado es soberana y, teóricamente, puede decantarse por cualquiera de las veintidós aspirantes. 
No hay más que recordar la insólita decisión, dos años atrás, a favor de la sudafricana "U-Carmen", una película que luego no pasó a los circuitos comerciales, por falta de distribuidor. EFE gc/umj/egn


Banderas, mediático y premiado



Gemma Casadevall

Berlín, 16 feb (EFE).- El actor y director español Antonio Banderas ha sido probablemente la estrella más mediática de la 57 Berlinale, con dos películas en programa -"Bordertown" y "El camino de los ingleses"- y, además, se fue del festival con premio. 
"El camino de los ingleses", dirigida por Banderas, fue elegida mejor cinta europea de la sección Panorama por la asociación Europa Cinemas. 
Se trata del tercer año que se concede ese galardón, cuyo objetivo es fomentar la exhibición del cine europeo, y que hasta ahora se entregaba en absoluta discreción. 
La decisión a favor de "El camino de los ingleses" obligó a cambiar el formato: FIPRESCI, organización de la crítica internacional, "prestó" la ceremonia de entrega de sus galardones para la ocasión, lo que generó un nuevo revuelo mediático en honor de Banderas. 
"Gracias, muchas gracias, agradezco especialmente este premio, que ayudará a ganar audiencia a mi película", dijo Banderas, en inglés y en español, al recibir el galardón. 
Banderas hizo hincapié en que no esperaba distinción alguna, puesto que "El camino de los ingleses" iba en la sección Panorama, no competitiva, pero agregó que, "en el fondo, siempre nos alegramos de un premio cuando lo recibimos, aunque hayamos dicho que no venimos a competir". 
"El camino de los ingleses" es su segundo largometraje como director, recordó, "quizás para la cuarta o quinta película mi situación en este festival sea distinta", añadió, haciendo un guiño a futuros proyectos, tal vez en la sección oficial a concurso. 
El Banderas director no iba a por premios, al menos en teoría, pero el Banderas actor sí tiene película a concurso, "Bordertown", donde interpreta un papel secundario junto a Jennifer López. 
La Berlinale, en realidad, no ha hecho diferencias con Banderas, su gran estrella sobre la alfombra roja, fuera como secundario o como protagonista: los flashes y los gritos de las fans -"¡Antonio! ¡Antonio!"- han sido la constante de todas sus apariciones. 
Tras la proyección de la noche de "Bordertown", con asistencia de Jennifer López y el director del film, Gregory Nava, su nombre fue coreado por el público del Palacio de la Berlinale y a él se dedicaron también los aplausos, más que a la película, que no gustó. 
Banderas recibió su premio europeo y se fue, amable y simpático ante los medios, como siempre, y la ceremonia de los FIPRESCI siguió de acuerdo con su guión, con menos revuelo y sin apenas cámaras. 
La película del director checo Jirí Menzel "Obsluhoval jsem anglickeho krále" ("I Served the King of England") recibió el galardón de la crítica en la sección a concurso. 
Se premió, además, "Jagdhunde", de la alemana Ann-Kristin Reyels, en la sección de Fórum, y en el apartado de Panorama, fue la coproducción germano-turca "Takva-A man's Fear of God". 
Fatih Akim, director de "Gegen die Wand" -Oso de Oro de la Berlinale en 2004- y productor de ese film, miraba entre la admiración y la envidia a Banderas. 
"Claro que me gustaría tenerlo en una película. Lo tiene todo: es carismático, buen actor, simpático y, encima, parece buena gente. Tal vez algún día pueda ofrecerle un proyecto. O él a mí, por qué no", comentaba, mientras Banderas se retiraba, seguido por las cámaras. EFE gc/egn

jueves, 15 de febrero de 2007



Guillaume, el Depardieu elegido por Rivette para su Balzac

Gemma Casadevall 

Berlín, 15 feb (EFE).- El actor francés Guillaume Depardieu no quiere paralelismos con papá Gérard, como evidenció hoy en la presentación "Ne touchez pas la hache", el film de Jacques Rivette pensado expresamente para él y Jeanne Balibar, basado en una novela de Honoré de Balzac por azares del destino. 
El hijo de Gérard Depardieu ni contestó en la presentación en la Berlinale de esa película a concurso a una pregunta sobre cómo había influido su padre en su buen hacer interpretativo y dejó la cuestión en manos de su productora, Martine Marignac. 
"Elegimos a Guillaume porque le queríamos a él, nada más", explicó ésta, mientras el aludido se quitaba demostrativamente los auriculares de la traducción simultánea, como si hubiera escuchado demasiado. 
"Todo el proyecto giró desde el principio alrededor de Guillaume y Jeanne, porque los quería a los dos para una película", explicó el maestro Rivette. 
En realidad, "Ne touchez pas la hache", basado en la novela "La duquesa de Langeais", fue un producto del azar o de la necesidad, aclaró luego el veterano director. 
"Yo quería hacer con ellos un film contemporáneo llamado 'Paris, l'anne proxaine", pero antes de empezar nos dimos cuenta de que no nos llegaba el dinero. Así que, pensando y pensando, acabé recurriendo de nuevo a Balzac", añadió. 
"Ne touches pas la hache", presentado hoy en la sección a competición de la Berlinale, hizo las delicias de los amantes de las exquisiteces a la francesa y resultó algo "eterno" para el resto. 
La película, 137 minutos, es casi un juego a dos entre Depardieu y Balibar, con intervenciones de secundarios de lujo, como Bulle Ogier y Michel Piccoli, alrededor del tormentoso juego del "ahora sí, ahora no" tejido entre el general Armand de Montriveau y Antoinette de Navarreins. 
Lo que empieza como juego de seducción y "calentamiento" por parte de ella deriva en pasión mutua, jamás correspondida, porque con tanto juego y vaivén de sentimientos acaban estrellándose en la nada. 
Guillaume Depardieu -una auténtica "nariz Depardieu", al igual que su hermana, Julie, también presente en la Berlinale unos días atrás- se luce en el film a partes iguales con Balibar. 
Rivette y su "pieza de recambio", Balzac, reconfortaron a unos cuantos los sinsabores que había dejado anteriormente "Bordertown", de Gregory Nava, con Jennifer López, mientras que a otros el ritmo lento del film les acabó de estropear el día. EFE gc/egn

Una mala película para una tema inmenso

La Berlinale homenajeó a las mujeres de Ciudad Juárez pero sin creerse a Jennifer López

Gemma Casadevall 

Berlín, 15 feb (EFE).- La Berlinale se erigió hoy en plataforma de denuncia de los asesinatos masivos de mujeres de Ciudad Juárez a través de la película "Bordertown", aunque el festival no se creyó ni a su protagonista, Jennifer López, ni ese film, más cercano al cine de acción que a un tema de esa dimensión precisa. 
La Berlinale tuvo a su pareja de lujo, Jennifer López y Antonio Banderas -quien interpreta un papel secundario-, pero la crítica internacional se tomó casi a risa un film que no encaja en lo que se espera ver en un festival. 
Había un ambiente adverso de entrada, puesto que se daba por supuesto que "J.Lo" no sería capaz de dar cuerpo a una periodista estadounidense metida a investigar las muertes de centenares de mujeres en esa ciudad fronteriza mexicana. 
La presencia en la Berlinale de Norma Andrade, madre de una de esas muchachas desaparecidas cuya muerte no se ha esclarecido aún, dio la dimensión justa de las cosas y sirvió al objetivo del director, Gregory Nava, de "denunciar esa cuestión". 
"Por favor, no se callen, escriban. Escriban hoy, esta tarde, y pregunten también en ocho días qué pasa en Ciudad Juárez", clamó Andrade, con lágrimas en los ojos y portando una foto de su hija con la palabra "justicia".
Andrade, viuda y maestra de primaria, llevó a la Berlinale la lucha de tantas mujeres como ella contra la impunidad de unos crímenes que empezaron en 1993, con la instalación de las maquiladoras, plantas de ensamblaje donde abunda el empleo femenino como mano de obra barata. 
Explicó, además, que por duro que pueda parecer el film, éste se queda corto, "porque la verdad es mucho peor" que lo que se ve y los crímenes continúan. 
"Tal vez hoy mismo aparezca otra muchacha muerta", dijo, puesto que el cómputo de víctimas -unas cuatrocientas asesinadas y cientos de desaparecidas, según cifras oficiales- sigue, mientras se barajan distintas teorías que van del crimen organizado al individual. 
El testimonio de Andrade conmovió a la Berlinale, pero la proyección previa para la prensa fue cruel con una Jennifer López comprometida con la causa -"uno no puede cruzarse de brazos y volver a la rutina", dijo- pero que no ha nacido para esos papeles. 
En las escenas en que se muestra más "combativa" se escucharon carcajadas, hubo risas irónicas en la escena de amor que protagoniza con Juan Diego Botto y abucheos al final de la proyección. 
Nava, además, tuvo la mala fortuna de incorporar al cantante Juanes interpretándose a sí mismo ante una muchacha mexicana que lo idolatra, y con ello se coronó el festín de risas. 
El problema de "Bordertown" no es que López sea o no floja como actriz, sino el concepto en sí del film.

Bildergebnis für jennifer lopez berlinale

Los crímenes de Ciudad Juárez necesitan de una película como "Maria Full of Grace" y una intérprete como Catalina Sandino, quien sí tocó la fibra y triunfó ante la Berlinalehace tres años en su papel de "mula" o transporte humano de droga de Colombia a EEUU. 
La intención era buena, no hay por qué desconfiar a priori de las buenas voluntades y sentido del compromiso de las estrellas. Pero el resultado no encajó en este festival. 
"Bordertown" compartió jornada con "Hyazgar" -"Desert Dream", en inglés-, del director chino Zhang Lu y segunda película de este festival en que se "atraviesa" la estepa de Mongolia. 
Tal vez habría estado condenado a tener la misma suerte que el anterior, "Tu ya de hun shi", y se habría encontrado con la sala casi vacía, de no ser porque su antecesora está entre tanto en las primeras posiciones del "hit parade" diario de la crítica en la revista del Festival, Screen. 
A más de un crítico le entró el pánico ante la posibilidad de que el cine mongol -por el que ha apostado fuerte esta vez el director del Festival, Dieter Kosslick- acabe llevándose un Oso y no tenga idea de por qué. 
La última proyección de la jornada a competición, en la sesión de tarde, estaba al servicio de Jacques Rivette y su "Ne touchez pas la hache", una exquisitez del cine francés protagonizada por Jeanne Bailbar y Guillaume Depardieu. EFE gc/umj/egn