viernes, 9 de febrero de 2001
miércoles, 7 de febrero de 2001
El guapo francotirador Jude
Berlín, 7 feb (EFE).- La 51 edición de la Berlinale se estrenó con "Enemy at
the Gates", una película de amor y guerra con aires de "cine de toda la vida",
anunciada como el filme más caro jamás rodado en Europa, pero que tiene el sabor
de producto hollywoodiense.
El duelo entre dos tiradores de precisión -un
inexperto soldado soviético y un oficial alemán cargado de condecoraciones-, en
el Stalingrado acosado por los nazis, abrió el fuego cinematográfico del
Festival Internacional de Berlín.
Para su director, Jean-Jacques Annaud, la
película es el resultado de la afición de sus años estudiantiles "por el cine
épico ruso" y un intento de reflejar la guerra desde "una perspectiva íntima de
unas personas en conflicto", según explicó en la conferencia de prensa posterior
al pase de la película.
Annaud se propuso filmar una nueva versión de la más sangrienta derrota de las tropas nazis y "levantó" para ello un nuevo Stalingrado en las inmediaciones de Berlín, entre los remozados estudios Babelsberg y algunos escenarios naturales del estado de Brandeburgo.
"Elegí
Berlín para el rodaje entre un total de otras 18 posibles candidatas, entre
otras cosas porque así tuve oportunidad de contar con numerosos extras alemanes
y emigrantes rusos", continuó el director.
De Alemania procedió, asimismo,
el 70 por ciento del capital necesario para una coproducción
franco-germana-estadounidense presupuestada en 90 millones de dólares.
Pero
ni los escenarios, ni el dinero alemán, ni los extras han sido suficientes para
borrar del resultado final la sensación de que es una tópica "visión made in
USA" de los 180 días de acoso de Hitler a la ciudad de Stalin.
El reparto de
protagonistas está formado por guapos y guapas del firmamento estadounidense:
Jude Law, en el papel de tirador ruso; Joseph Fiennes, como su rival de amores;
Rachel Weisz, en el de la chica en liza.
El tirador de elite nazi es un frío
y marcial Ed Harris que paladea vino del Rhin, mientras un genial y casi
caricaturesco Bob Hoskins, en el papel de Kruschev, apremia a sus subordinados a
gritos de: "Podemos permitirnos el lujo del caviar y del vodka, pero no de
perder el tiempo".
Para el espectador alemán, en "Enemy at the Gates" hay
pocos trazos germánicos y mucha atmósfera de lo que, durante décadas, han sido
las producciones norteamericanas sobre la II Guerra Mundial.
"No he puesto
actores alemanes interpretando a nazis o a rusos para los soviéticos porque
quería huir de clichés engorrosos y también por razones de idioma, ya que quería
una película de habla inglesa, sin acentos poco naturales", se justificó el
director.
Además del poco sabor europeo y el exceso de convencionalismos, en
la película de Annaud se echa de menos la intensidad de títulos anteriores del
director, como "El nombre de la rosa".
"Enemy at the Gates" toma el duelo
entre los dos tiradores de precisión enemigos como referente para el otro gran
combate entre Hitler y Stalin.
Coloca, además, a dos compañeros de filas al
borde de la traición a su amistad y a la bandera, por culpa de la mujer que
-lógicamente- prefiere al guapo héroe de ojos azules que es Law, frente al galán
en la retaguardia que interpreta Fiennes.
Pero, finalmente, toda la
encrucijada de conflictos personales y guerreros se queda en el terreno de lo
más "previsible" dentro del género bélico, con atisbos de duelo entre
"cow-boys".
Annaud acudió a Berlín acompañado de Law, Hoskins y Weisz y su
conferencia de prensa, la primera de esta Berlinale, entró también en el terreno de lo más
habitual.
Todos los actores hicieron gala de estar "encantados" con el
"honor" de haber trabajado en ese filme, mientras Annaud, a su vez, manifestaba
su admiración por sus intérpretes.
martes, 6 de febrero de 2001
La previa
El duelo de Stalingrado abre la batalla por el Oso
Berlín, 6 feb (EFE).- El 51 Festival
Internacional de Cine de Berlín abre mañana sus puertas con "Enemy at the
Gates", una costosa superproducción europea sobre la batalla de Stalingrado, a
la que seguirá el desfile de las 23 aspirantes a los Osos berlineses.
Un
duelo bélico y amoroso entre dos tiradores de elite -un soviético y un alemán-,
en el marco histórico de la derrota hitleriana, inaugurará el miércoles la Berlinale, cuyos platos fuertes
serán "Traffic", de Michael Soderbergh, y el estreno de "Hannibal", de Ridley
Scott. "Enemy at the Gates", la película más cara jamás rodada en Europa -90
millones de dólares-, ha sido dirigida por Jean-Jacques Annaud y filmada en las
inmediaciones de la capital alemana, pero acude a la Berlinale fuera de concurso.
La ronda a competición
se inicia el jueves con "La ciénaga", la ópera prima de la cineasta argentina
Lucrecia Martel, que compartirá jornada con "Traffic" con Michael Douglas y
Catherine-Zeta-Jones.
La película de Soderbergh, junto a "Bamboozled" de
Spike Lee, y "Forrester" de Gus Van Sant, son las tres aspirantes de Estados
Unidos, frente a un total de trece filmes europeos -entre ellos, el español
"You`re the One", de José Luis Garci-, cinco asiáticos y uno africano, "Little
Senegal".
La presencia de cine estadounidense es numéricamente baja, pero
ello no implica que la Berlinale
renuncie a su desfile de estrellas.
Ahí estarán dos ex James Bond: Sean
Connery, en "Forrester", y Pierce Brosnan, en la británica "The Tailor of
Panama".
También por parte británica, "Chocolat", de Lasse Hallstroem,
traerá a Johnny Deep y Juliette Binoche; "Wit", de Mike Nichols, a Emma
Thompson, y "The Claim", de Michael Winterbottom, incorpora a Nastassia Kinski.
También fuera de concurso llegarán "Hannibal" -segunda parte de "El silencio
de los Corderos"-, así como "Quills", de Philip Kaufman, con Kate Winslet
poniendo su cuerpo al servicio de las obsesiones del Marques de Sade.
El
pase de "Hannibal" se anuncia como la primera ocasión de descubrir la nueva
dosis de canibalismo de Anthony Hopkins, aunque para cuando llegue a Berlín ya
se habrá visto en Estados Unidos.
La 51 edición del festival será la última
que dirija Moritz de Hadeln, quien se despide tras 22 años en el cargo entre
críticas por el escaso papel que da al país anfitrión -solo una película
alemana, "My Sweet Home", dirigida por el griego Filippos Tsitos.
El
director de la Berlinale asegura
que no ha encontrado nada más en el ámbito germano listo para ser programado y
ha compensado ese vacío local con abultada presencia de otras filmografías
europeas.
Además de las citadas producciones británicas y la española de
Garci, estarán a concurso tres francesas -"Felix et Lola", de Patrice Leconte,
"Intimacy", de Patrice Chereau, y "A ma soeur", de Catherine Briellat- así como
dos italianas -"La fate Ignoranti", de Ferzan Ozpetek, y "Malena", de Giuseppe
Tornatore-.
Completan el ámbito europeo la polaca "Weiser", de Wojciech
Marczewski, y la danesa "Italiensk for Begyndere", de Lone Scherfig.
La
"segunda patria" cinematográfica de de Hadeln, el cine asiático, contará con
cinco aspirantes a premio: la china "Beijing Bicycles", la taiwanesa "Bettelnut
Beaty", las japonesas "Chloe" y "Nue", así como la surcoreana "Gong Dong Kyung".
Para el veterano director de la Berlinale del ámbito asiático es de donde llegan las
producciones más innovadoras e interesantes.
Sin embargo, el reparto de Osos
no le compete a él, sino a un jurado encabezado por el estadounidense William M.
Mechanic, entre cuyos miembros están la actriz Jacqueline Bisset, el director
argentino residente en Brasil Héctor Babenco y el crítico español Diego Galán.
Además de la sección oficial, la Berlinale incluye cerca de 700 filmes con carácter de
exhibición en sus diferentes apartados, entre las que se incluyen quince
representantes del ámbito iberoamericano.
Panorama mostrará las españolas
"Anita no perd el tren" -Ventura Pons-, "Las razones de mis amigos" -Gerardo
Herrero-, y "Extranjeros de sí mismos" -Javier Rioyo y José Luis L. Linares-;
las brasileñas "Latitude Zero" -de Toni Venturi- y "Memórias póstumas" -de André
Klotzel- y la argentina "Sólo por hoy" -de Ariel Rotter.
También en Panorama
se verán los cortos "El séptimo día", de Gabriel Lichtmann (Argentina), "Los
Rebeldes", de Ariane Kessissoglou (Cuba), "Palíndromo" de Philippe Barcinski
(Brasil), y "Lo básico", de José García Hernández (España).
Forum incluirá
"Tocá para mí", del argentino Rodrigo Fürth, y "Crónica de un desayuno", del
mexicano Benjamín Cann.
Finalmente, el Festival de Cine Infantil, lleva a
concurso tres cortos iberoamericanos: los españoles "La nota final", de Maite
Rivera Carbonell, y "Lalia", de Silvia Munt y el brasileño "O branco", de Angela
Pires y Liliana Sulzbach. EFE gc/dm-op
:NumPalabras U:Prioridad EF9635:Clave (icx mun exg):Destinos (CUL
martes, 30 de enero de 2001
Mucho cine asiático y poco brillo en el adiós a la era Hadeln
Berlín, 30 ene (EFE).- El director de la Berlinale, Moritz de Hadeln, dice
adiós al Festival de Cine tras más de dos décadas en el cargo con un programa de
abultada presencia asiática y sin brillo "hollywoodiano".
La 51 edición de
la Berlinale -que se celebra del
7 al 18 de febrero- tendrá apenas tres filmes "made in Usa" entre los 23
candidatos a los Osos del festival.
La programación incluye además cinco
películas asiáticas, la española "You`re the one", de José Luis Garci, y la
argentina "La ciénaga", de Lucrecia Martel.
"Hemos puesto el acento en Asia
porque ahí se está produciendo lo más innovador del momento", explicó hoy Hadeln
en la presentación del programa oficial.
"Traffic", de Steven Soderbergh,
con Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones; "Forrester", de Gus Van Sant, con
Sean Connery; y "Bambiizled", de Spike Lee, son los únicos filmes a concurso
llegados de Estados Unidos, frente a cinco películas procedentes de Japón,
China, Taiwán y Corea del Sur.
El contingente estadounidense se completa,
aunque fuera de concurso, con "Hannibal", de Ridley Scott -continuación del
"Silencio de los corderos" que se estrena mundialmente en Berlín-, "Quills", con
Kate Winslet; y "Thirteen Days", con Kevin Kostner.
A pesar de su reconocida
pasión por lo asiático, las palabras del director de la Berlinale sonaban a pretexto, ya que los veintidós años
de "era Hadeln" se han caracterizado por el esfuerzo por dar "glamour" a un
festival que, por su situación geográfica y la época del año en que se celebra,
luce menos que su rival más directo, Cannes.
De Hadeln ni siquiera puede
garantizar este año la presencia de grandes estrellas -como la pareja de moda
Douglas y Zeta-Jones-, bien sea porque los divos tienen otros compromisos, bien
porque los actores y guionistas de Hollywood se encuentran a punto iniciar una
huelga por sus derechos laborales.
Junto a las producciones de Estados
Unidos y las mencionadas representantes hispanas, estarán en competición las
británicas "Chocolat", de Lasse Hallstroem, con Johnny Depp y Juliette Binoche;
"The Claim", de Michael Winterbottom, con Nastassia Kinski y Milla Jovovich;
"The tailor of Panama", de John Boormann, con Pierce Brosnann; y "Wit", de Mike
Nichols, con Emma Thompson.
Francia aporta "Intimacy", de Patrice Chéreau;
"A ma soeur", de Catherine Breilat; y "Felix et Lola", de Patrice Leconte;
mientras que Italia estará presente con "Le fate ignoranti", de Ferzan Ozpetek,
y "Malena", de Giuseppe Tornatore.
Completan las candidaturas europeas la
película danesa "Italienske for begyndere", la polaca "Weiser", de Wojciech
Marczewski, y la alemana "My Sweet home", del griego Filippos Tsitos.
"No
hemos encontrado otras películas alemanas que estén listas y a punto para
concursar en el festival", dijo De Hadeln, a modo de disculpa por la modesta
presencia de producciones del país anfitrión.
Para compensar la ausencia
local, la Berlinale se abrirá con
una superproducción salida de los estudios vecinos Babelsberg, "Duell Enemy at
the Gates", de Jean-Jacques Annaud, con Joseph Finnes, Jude Law y Bob Hoskins,
que se anuncia como la película europea más cara de la historia y que se
proyecta fuera de competición.
Por parte asiática, China estará representada
por "Beijing Bicycles", de Wang Xiao-shuai, Taiwan lo hará con "Bettelnut Beaty,
de Ling-Ching-sen, Japón con "Chloe", de Go Riju, y "Nue", de Masato Harada, y
Corea del Sur con "Gong Dong Kyung", de Park Chan-Wook.
La sección oficial
de la Berlinale se completará con
"Super 8 Stoires", de Emil Kosturica, otro estreno mundial que se proyecta fuera
de concurso, así como un interesante repertorio de retrospectivas.
El más
trabajado de los homenajes especiales de este año es el ciclo dedicado a Fritz
Lang, formado por unos sesenta títulos, entre los que destaca una histórica
reconstrucción de "Metropolis".
También tendrán sus ciclos de gala Kirk
Douglas, quien recibirá un Oso de Oro especial de la Berlinale, así como el recientemente fallecido Stanley
Kubrick.
De Haldeln ha prometido contención y asegura que su adiós a la Berlinale no estará salpicado con
lágrimas porque "no soy persona que se abandone a la nostalgia".
Ello no le
ha impedido, sin embargo, dedicarse una retrospectiva con sus 23 películas más
queridas de las 700 que han pasado por sus manos en estos años. Entre las que ha
seleccionado está "El crimen de Cuenca", de Pilar Miró, y "Central do Brasil",
de Walter Selles. EFE gc/dm/mjm/ll
lunes, 17 de julio de 2000
Dieter calienta motores
Transición a Kosslick
Gemma Casadevall
Berlín, 17 jul (EFE).- Los festivales de cine, teatro, danza y música de Berlín se reestructuran para sacudirse de encima su aire de provincianismo y asumir la condición de escaparate de la "Nueva Alemania", a pesar de que las arcas de la capital están vacías. El consejo de administración del Berliner Festspiele presentó hoy sus dos grandes bazas para el futuro: Joachim Sartorius, el nuevo director general de la institución, y Dieter Kosslick, designado para llevar las riendas de su estrella, la Berlinale.
El relevo obedece a lo que el senador de Cultura del gobierno regional berlinés, Christoph Stoelzl, calificó de "necesidad imperiosa de cambio".
El argumento de Stoelzl parece fuera de discusión, teniendo en cuenta que Sartorius sustituye a Ulrick Eckhardt, tras 28 años de gestión, y que el antecesor de Kosslick, Moritz de Hadeln, lleva 20 dirigiendo el Festival de Cine de Berlín.
De Sartorius, hasta ahora secretario general del Instituto Goethe, con más de 150 centros dedicados a la proyección internacional de la cultura e idioma germanos, se espera una gestión más orientada hacia el exterior.
Kosslick deberá darle brío a una Berlinale que, tras 50 años de existencia, sigue sin aprobar la asignatura pendiente del "glamour", acomplejada ante sus rivales europeas de Cannes y Venecia.
Como responsable máximo del Berliner Festspiele, Sartorius dice que Berlín no debe mirarse en el espejo de elitistas eventos operísticos como Bayreuth o Salzburgo, sino que se debe medir con los que celebran otras metrópolis europeas, como Londres o París.
Por lo que respecta al festival cinematográfico, Sartorius ha garantizado a Kosslick manos libres en cuanto a contenidos o filosofía, con una única restricción: la presupuestaria.
Esa es la espada de Damocles que pesa sobre toda la oferta cultural de la capital alemana, ya que Berlín ha entrado en el año 2000 con los recursos económicos muy apurados, como consecuencia de la gran mudanza de Gobierno y Parlamento.
Las óperas, cuerpos de danza, orquestas y teatros nacionales tiemblan ante los planes del senador Stoelz de fusionar algunas de estas instituciones para paliar la sequía financiera.
El argumento de Stoelzl es que Berlín no puede sostener una duplicidad operística, teatral y musical heredada de los años de división por el Muro.
Grandes directores artísticos en activo en la ciudad, como Daniel Barenboim, han activado la alarma ante el propósito de fusionar, privatizar o cerrar instituciones.
Barenboim, al frente de la Opera Estatal, amenaza con marcharse, y lo mismo hacen sus colegas Harry Kupfer, de la Opera Cómica y Goetz Friedrich, de la Deutsche Oper.
El gobierno regional berlinés argumenta que no hay alternativa al saneamiento o racionalización, mientras que la administración central ha respondido con la decisión de tomar bajo su protección aquellos eventos considerados de "interés internacional".
El primer lugar lo ocupa la Berlinale, certamen "mimado" por el secretario de Estado de Cultura, Michael Neumann, quien, al parecer, intervino directamente en la designación de Kosslick.
Los primeros resultados del relevo en el festival de cine no se verán hasta el año 2002, ya que el contrato con De Hadeln (quien reaccionó a la orden de retirada con un enfado) no expira hasta mayo de 2001 y el festival se celebra en febrero.
En su pasada edición, en que se celebró el quincuagésimo cumpleaños del festival, la Berlinale se trasladó desde su antigua sede, en el otrora sector occidental, a la Potsdamer Platz, el complejo de multicines y galerías comerciales que simbolizan el "nuevo Berlín".
Pero la mudanza no fue suficiente para erradicar el estigma de provincianismo de esa Berlinale, que estuvo marcada por los plantones de grandes estrellas, como Robert de Niro, quien no se presentó a pesar de que se le entregaba un premio especial al conjunto de su carrera.
Kosslick dispone aún de un año largo de transición, hasta que De Hadeln suelte las riendas de lo que nació como festival de la guerra fría, en el sector "libre", y que las autoridades alemanas quieren convertir en símbolo de la "nueva Alemania", abierta y cosmopolita. EFE gc/dm/mt/vv
domingo, 20 de febrero de 2000
Medio siglo no es nada
Un programa que no estuvo a la altura del 50 cumpleaños
Gemma Casadevall
Berlín, 20 feb (EFE).- La Berlinale cerró hoy su quincuagésima edición dejando la sensación de que, a pesar de haber estrenado un moderno emplazamiento, propio del nuevo milenio, el programa de filmes a competición no estuvo a la altura de lo que se esperaba para el señalado cumpleaños del festival.
Berlín, 20 feb (EFE).- La Berlinale cerró hoy su quincuagésima edición dejando la sensación de que, a pesar de haber estrenado un moderno emplazamiento, propio del nuevo milenio, el programa de filmes a competición no estuvo a la altura de lo que se esperaba para el señalado cumpleaños del festival.
A la sede de la Berlinale, la Postdamer Platz, "le falta patina", según
dice un miembro del jurado, el director brasileño Walter Salles, y el nivel de
las películas a competición fue "irregular", en opinión de la actriz española
Marisa Paredes, también entre los nueve jueces del festival.
Ambas
consideraciones definen lo que ha sido el sentir general de la edición en que se
quería celebrar por todo lo alto el medio siglo de existencia de la Berlinale.
Lamentablemente, el
festival que hoy se despide no pasará a la historia ni por la calidad del
programa a competición ni por haber conseguido, por fin, romper el maleficio de
los plantones de las grandes estrellas.
El Oso de Oro fue para "Magnolia",
de Paul Thomas Anderson, porque "representa a una narrativa muy distinta a la
típica de Hollywood", explicó a EFE Salles, quien dijo que en el ánimo del
jurado estaba "premiar algo innovador".
"Anderson es un director de 30 años
que representa a una nueva generación del cine, es un supertalento que escribe,
filma y dirige sus películas", justificó el realizador brasileño, quien hace dos
años se llevó el Oro de Berlín con "Central do Brasil".
"Magnolia" era la
apuesta más segura entre una selección de 21 películas, dominada por grandes
producciones estadounidenses que no aportaban nada nuevo, como "The talented Mr.
Ripley", de Anthony Minghella, o ante las que cabía la pregunta de qué hace un
film como ese en un festival, como es el caso de "The Beach", de Danny Boyle.
Salles se va del festival con el resquemor de no haber podido incluir en el
palmarés el film "La chambre del magiciennes", el film de Claude Miller, al que
se ignora en la lista oficial de los "Osos", pero que se llevó el mejor premio
de consolación a que se puede aspirar, el de la Crítica.
"Estar en un jurado
es un ejercicio de convivencia democrática", dice Salles, "donde más o menos
reina la armonía, pero donde uno no puede repartir sus propios premios".
Marisa Paredes calificó el palmarés de "ecuánime" y dijo que en la decisión
hubo unanimidad, pero no sin admitir que se encontraban ante una selección de
nivel "irregular".
Por su parte, Moritz de Hadeln, director de Berlinale, no pudo evitar que en las
cortas entrevistas que le hacían tras conocerse el veredicto saltara una
pregunta recurrente: si se estuvo a la altura de lo esperado y por qué no se
consiguió "arrastrar" a los grandes hacia Berlín, ni siquiera ante el gran
cumpleaños.
Tras 21 años al frente del festival, de Hadeln sabe cómo
escurrir las críticas y también que éstas son siempre muy parecidas, edición
tras edición.
"Si hay mucho cine americano dicen que es un festival
"vendido" a Hollywood y poco europeo, si no lo hay, lo acusan de aburrido...",
comentaba con aire resignado ante un grupo de periodistas.
"Vino Leonardo
DiCaprio, vino George Clooney, vino Denzel Washington... No vino Robert De Niro,
no vino Tom Cruise ni Al Pacino... Qué pena que sólo se fijen en los que no
estuvieron", manifestaba intentando equilibrar la balanza entre las presencias y
las ausencias de Berlín.
En los prolegómenos del festival, Moritz de Hadeln
había dicho en broma a un diario ciudadano que se tiraría por la ventana si le
fallaba DiCaprio.
No hizo falta llegar a ese extremo, puesto que el
protagonista de "The Beach" sí se acercó a la capital alemana, tal como hizo
Washington, que llegó a Berlín recién designado como candidato al Oscar por
"Hurricane" y se fue del festival con un Oso de Plata por su papel en esa
película.
Lo cierto es que la capital alemana, a pesar de ser la ciudad de
moda en Europa y a pesar de estrenar sede en el corazón del "nuevo Berlín",
sigue siendo territorio difícil para el "glamour".
A la mayoría de los
visitantes y prensa internacional les pareció que la constelación de galerías
comerciales y maxi-cines de la Postdamer Platz es un escenario frío y ajeno a la
vida ciudadana.
Tras doce jornadas con varias proyecciones por día, muchos
tenían la sensación de haber estado sumergidos en la vida artificial de un
moderno acuario, alimentándose en todo tipo de "fast food" y restaurantes
virtuales.
"Yo me he escapado por ahí, he visitados museos y recorrido los
cafés de Kreuzberg", dijo Salles, que confiesa haber "robado" tiempo a sus
obligaciones como miembro del jurado para pasear por las calles de dicho barrio,
el más alternativo y multiétnico de la ciudad. EFE gc/dm/mj
sábado, 19 de febrero de 2000
80 modestos minutos
Una pequeña maravilla de Claude Miller salva la recta final de la Berlinale
Berlín, 19 feb (EFE).- La Berlinale cerró su sección oficial
con una sorpresa, "La chambre des magiciennes" del francés Claude Miller, la
última de las 21 películas a concurso, capaz de levantar el balance de un
festival del que se decía no había estado a la altura de su 50 cumpleaños.
El filme de Miller disipó la sensación de que la terna de candidatos sólidos
a los premios de la Berlinale
estaba ceñida a dos títulos, "Magnolia", del estadounidense Paul Thomas
Anderson, y "Camino a casa", del chino Zhang Yimou.
Frente a las
pretenciosas películas que han pasado por este festival, el realizador francés
se presentó como el "furgón de cola" de esta quincuagésima Berlinale con una cinta de 80
modestos, pero muy bien aprovechados minutos.
"Sonaría a falsa modestia si
dijera que la mía es una pequeña gran película", explicó Miller, recogiendo la
definición que quedó en el aire tras la proyección de "La chambre des
magiciennes".
El esquema argumental es simple: una mujer perdida entre el
estrés de un examen y su maltrecha relación sentimental con un hombre casado
ingresa en un hospital aquejada de fuertes migrañas.
Lo malo es que sus
compañeras de habitación no son lo relajantes que ella desearía y que el
masificado sistema hospitalario, en este caso francés, favorece la intromisión
en la esfera privada ajena.
Miller reconduce lo que, al principio, parece
una claustrofóbica película de hospitales y paranoias hacia un sutil e
inteligente retrato social, con buenas dosis de humor sumergido y un reparto de
actores magistral.
La película se apoya en Anne Brochet, en el papel
principal, y en la veterana Annie Noel, dos "valores seguros" del cine francés,
custodiadas por geniales secundarios, desde el médico -Yves Jacques- al
enfermero -Jocelyn Siassia-.
Con un par de pinceladas y centrándose en un
único capítulo de una novela -"The blindfold", de Siri Hustvedt- Miller es capaz
de poner en solfa el racismo de la civilizada Europa occidental o los egoísmos
apenas controlados, que surgen en el espacio reducido de una habitación con tres
camas.
Miller sigue, aunque sin convertirlo en religión, las consignas de la
corriente "Dogma": rodar cámara al hombro, sin escenas superfluas y con espacios
y sonido original, entre otras características.
"No es una película
realista", indicó como repeliendo el término de cine social, cuando en realidad
en la Berlinale se tenía la
sensación de que con "La chambre de magiciennes" se entra en el cine de verdad.
El último filme a competición alteró la quiniela de los "premiables" de la
Berlinale, ya que, a medida que
avanzaba la selección de películas a concurso, parecía que las opciones se
habían quedado encalladas en Anderson y Zhang Yimou.
A favor de la película
estadounidense habla el hecho de que era una solución "de compromiso" en una
lista de 21 filmes en la que ninguno ha hecho lanzar cohetes de satisfacción.
La cinta del realizador chino se ganó el aplauso general, pero en su contra
actúa, paradójicamente, el hecho de que fue el descubridor y esposo de la
presidenta del jurado de este año, la actriz Gong Li.
Al abrirse la Berlinale, se había corrido la voz
de que, para celebrar el medio siglo de vida del festival, "convenía" repartir
un galardón al país anfitrión, que este año envió a concurso a sus dos nombres
más internacionales: Wim Wenders y Volker Schloendorff.
Sin embargo, el
primero decepcionó con "The Million Dollar Hotel" y el segundo cosechó malas
críticas con su tibia historia sobre una ex terrorista de la RAF en la Alemania
comunista, "Die Stille nach dem Schuss".
El grueso de las grandes
producciones estadounidenses no ha levantado pasiones y, mientras "The Talented
Mr.Ripley", de Anthony Minghella, y "Man on the Moon", de Milos Forman, han
tenido una aceptación digna pero nada más, "The Beach", de Danny Boyle, ha
entrado en la categoría de definitivamente mala.
Para "The Hurricane", de
Norman Jewison, se cuenta con, quizás, un premio de interpretación para Denzel
Washington, algo parecido a lo que ocurre con "Any Given Sunday", de Oliver
Stone, protagonizada por Al Pacino.
Otros firmes candidatos al premio al
mejor actor son el francés Bernard Giraudeau, por "Gouttes d`eau sur pierres
brulantes", o Tom Cruise por su secundario de lujo en "Magnolia".
En cuanto
a actrices se barajan los nombres de Julianne Moore, también por la película de
Anderson, así como Zhang Ziyi por "Camino a casa", Bibiana Beglau por el filme
de Shloendorff y el dúo de actrices de la pequeña joya de Claude Miller. EFE
gc/rz/acm
viernes, 18 de febrero de 2000
Echando unas risas
Pre-pronóstico
La quiniela de la Berlinale apunta al cine estadounindense y a China
Berlín, 18 feb (EFE).- La película
estadounidense "Magnolia" y la china "Camino a casa", seguidas de la también
norteamericana "The Hurrican" -"El huracán"- y quizás alguna representante del
cine alemán, se perfilan como favoritas a los premios del Festival de Cine de
Berlín (Berlinale), a dos días de
su clausura. .
Cuando sólo quedan por descubrir los secretos de tres filmes,
la quiniela del quincuagésimo festival apunta a una decisión "de compromiso" a
favor del realizador norteamericano de "Magnolia", Paul Thomas Anderson, o una
opción más comprometida, favorable a Zhang Yimou, uno de los grandes nombres del
cine chino actual.
A "Magnolia", una producción de más de tres horas de
duración donde se entrecruzan historias paralelas, no se la considera una
película redonda y ha sido calificada de pretenciosa o excesiva.
Sin
embargo, a estas alturas del festival, la opinión generalizada la coloca como la
solución más aceptable para una Berlinale en la que ninguna película ha convencido al
cien por cien.
"Camino a casa" -"Wo De Fu Qin Mu Qin", en su versión
original- ha levantado algunas pasiones, por ser la expresión del cine que
conjuga corazón y maestría, pero cuenta con un elemento paradójicamente en
contra: la presencia como presidenta del jurado de Gong Li, la gran dama del
cine chino a la que lanzó Zhang Yimou.
Este factor, que aparentemente daría
el impulso definitivo en su pugna por el Oso de Oro, puede actuar en contra del
filme, ya que no resulta fácil pujar por la película de un "viejo conocido" con
el que, además, la presidenta estuvo casada.
Entre hoy y el domingo, quedan
por presentarse tres de los veintiún filmes a concurso: nada menos que "Man on
the Moon" -"El hombre en la luna"- de Milos Forman; "Any Given Sunday"
-"Cualquier maldito domingo"-, de Oliver Stone, así como la francesa "La chambre
des Magiciennes" -"La habitación de las magas"-, de Claude Miller.
La
película de Forman, quien en 1997 se llevó el Oro del festival con "The people
vs. Larry Flynt" ("El escándalo de Larry Flynt"), se proyecta la tarde de este
viernes, mientras que las otras dos lo harán el sábado.
La jornada de hoy se
abrió con la cinta turca "Mayis Sikinstisi" ("Nubes de mayo"), de Nuri Bilge
Ceylan, un film cargado de buenas intenciones, pero que confirmó que, si no hay
sorpresa final, la Berlinale se
cerrará el domingo dejando la sensación de que no ha dado la talla que se
esperaba en su cincuenta cumpleaños.
"The Hurrican", de Norman Jewison, fue
recibida con entusiasmo en su proyección del jueves, pero no por los valores de
la película, que ha sido calificada de convencional, sino por el magnífico
Denzel Washington, al que la Berlinale acogió como a un héroe.
Este actor podría
llevarse el Oso de Plata al mejor intérprete masculino, galardón para el que se
apunta también al francés Bernard Giraudeau, por "Gouttes d`eau sur pierres
brulantes" ("Gotas de agua sobre piedras calientes"), film de Francois Ozon
basado en una obra de Rainer W.Fassbinder.
Otros nombres que suenan son el
de Tom Cruise, por "Magnolia", o Jude Law, por "The talented Mr. Ripley" -"El
talentoso Mr. Ripley"-, mientras que no se cuenta con premio para su compañero
de rodaje, Matt Damon.
Las quinielas entre las actrices están entre Zhang
Ziyi, por "Camino a casa", Julianne Moore, por "Magnolia", la francesa Ludivine
Sagnier, por "Gouttes d`eau...", o la alemana Bibiana Beglau, por "Die Stille
nach dem Schuss" ("El silencio tras el disparo"), de Volker Schloendorff.
Antes de abrirse el festival, se daba por hecho por el cine germano se
llevaría alguno de los grandes premios, no sólo en atención al país anfitrión,
en su cumpleaños, sino por la presencia de nombres de prestigio entre la
representación local.
Ahí estaban el film de Schloendorff y "Million Dollar
Hotel", de Wim Wenders, complementados por Rudolf Thome, con "Paradiso".
Lo
malo es que Wenders no ha gustado, Thome ha aburrido y Schloendorff ha
decepcionado, sobre todo en Alemania, con su versión algo tibia de la "segunda
vida" de una terrorista de la RAF en la Alemania comunista.
Pese a ello,
Schloendorff sigue contando entre los aspirantes a galardón, quizás al Oso de
Plata como director o al premio, merecido, para su actriz. EFE gc/ai-op
martes, 15 de febrero de 2000
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